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terça-feira, 13 de março de 2018

UNIDAD TEMÁTICA DEL SALTERIO , Explicación de Fr. Divo Barsotti [

 


UNIDAD TEMÁTICA DEL SALTERIO [11 de 12]

Explicación de Fr. Divo Barsotti [4ª parte]

División del Salterio
La noche, la aurora, el pleno día, el Reino, 
la Alianza.

5.7. Tras de exponer brevemente la doctrina de la interpretación canónica de la Sagrada Escritura según Brevard S. Childs, retomamos ahora la exposición de Divo Barsotti sobre la unidad temática del Salterio. Ambos toman distancia de los estudios histórico críticos del salterio, que tampoco gozaban de la simpatía del comentarista judío cuya visión presentamos en primer lugar.

El Salterio, - nos recuerda Barotti - según el canon hebreo, se divide, como es sabido,. en cinco libros.

En el canon cristiano de la Biblia, se mantiene esta división en cinco. Pero generalmente se le asigna poca importancia. Por ejemplo, la Biblia de Jerusalén, describe tres colecciones, atendiendo a las tradiciones del Pentateuco según la investigación histórico-crítica (Yahvista, Elohista).

Es más exacto - asevera Barsotti - guiarse por la división canónica del Salterio en cinco libros, siguiendo la tradición hebrea que se funda en cinco doxologías o bendiciones con que se cierra cada uno de esos libros.

Los otros criterios de división son más propios de una aproximación literaria, filológica, histórica, que no tiene en cuenta la prioridad de la inspiración divina. Es una exégesis que se hace de espaldas a la dimensión religiosa del texto, que es la que tiene en cuenta la comunidad que lo lee e interpreta desde la fe, como ha reivindicado Brevard S. Childs.

5.8. Un drama en tres actos 
Puede decirse que la unidad del Salterio es la unidad de un drama que se desarrolla en tres actos fundamentales:
1) La GUERRA entre el bien y el mal
2) El JUICIO de Dios
3) La ALABANZA
La alabanza divina está al término de la acción, es el final, el desenlace del drama. Antes, el Salterio nos hace asistir a la acción del mal, del pecado, de la muerte, que en una ruina universal parece hacer fracasar el designio de Dios. Al comienzo, Dios está como ausente de la escena del mundo, en la cual parece triunfar el poder del mal.

viernes, 18 de octubre de 2013

UNIDAD TEMÁTICA DEL SALTERIO [7 de 12]

Explicación de Fr. Divo Barsotti [1ª parte]

5. Expongo resumidamente en esta entrada y en las cinco que seguirán, la explicación de Divo Barsotti acerca de la unidad del Salterio.

5.1. Lo primero que se impone, para quien quiere abordar el Libro de los Salmos, es caer en la cuenta de que el señor ha querido que este libro se nos presente en una cierta unidad. Unidad que es la suya y que se nos escapa a menudo, pero que nos da la mejor clave de interpretación para la comprensión religiosa del entero Salterio.

Se trata de un libro único. Desmembrarlo y reordenar sus miembros a partir de un orden arbitrario – orden que, aún si es racional, no es ciertamente el orden querido por Dios, que nos ha dado el libro tal cual está – parece que es comprometer la inteligencia del libro inspirado. Separar cada poema de la unidad del libro, es comprometer la significación de estos poemas en su conjunto; es comprometer la unidad de la enseñanza que proviene precisamente del conjunto de la unidad del libro. Es descolocarnos para comprender a fondo lo que cada poema quiere decir, lo que nos enseña, y cómo debemos apropiárnoslo en la oración. El sentido de las partes viene del todo.

Es innegablemente legítimo, reconocer, cuando ello es posible, a qué tradición bíblica pertenece una parte u otra. Pero no es legítimo fragmentar un libro inspirado. Porque si el Espíritu Santo ha inspirado cada parte del libro, ha inspirado también su conjunto. Y haciendo reunir en la unidad del libro, llegado el momento, diversos autores humanos, diversas tradiciones, lo ha fundido todo en una unidad de orden superior.

Cada texto es inspirado: ciertamente, y ciertamente todas las partes y todos los poemas del libro son inspirados; y la inspiración sagrada une también los diversos poemas de un libro. Y en la relación de cada parte con el todo, esta inspiración le da a cada parte un valor y un sentido más profundo y elevado.
Es pues necesario que consideremos los Salmos en su conjunto.

viernes, 22 de noviembre de 2013

UNIDAD TEMÁTICA DEL SALTERIO [12 de 12]

Explicación de Fr. Divo Barsotti [5ª y última parte]

Libros segundo al quinto

5.11. El segundo libro no modifica totalmente la situación descrita en el primero. Mientras la persecución se encarniza afuera, el alma se acerca a la luz. El orante confía en Dios, y por eso resiste. Se abandona y duerme tranquilo en el primer libro. En el segundo el alma se pone y está en camino. El viaje es tema principal del segundo libro. Ya se anunciaba en el primero, en los Salmos 14(15) y 22(23), pero inaugura el segundo libro con el Salmo 41(42).

El Salmo 41 (42) define bien el espíritu del libro segundo: el alma justa suspira por la patria. Lo que distingue la experiencia predominante en el segundo libro es el deseo de Dios. El Salmo 41 es uno de los preferidos de San Agustín  en su comentario. Reúne en sí los grandes temas del libro: Deseo, Patria, Templo, Dios, Presencia, Memoria del desierto.

5.12. El tercer libro: El Pleno Día, va del Salmo 72(73) al 88(89). No solamente es central en relación con los demás, sino que se encuentra exactamente en el medio del plan de conjunto del Salterio, en el centro de su economía. Su doctrina es capital y central, para la vida espiritual y la fe.

Este libro sigue mostrando, como el segundo aspecto del primero, que en el camino de la vida espiritual no se deja nada atrás. El alma se profundiza y se dilata, pero sin sobrepasarse, sin dejar definitivamente detrás de ella lo que atraviesa. Si has llegado a la vía unitiva, sigues teniendo necesidad de apartarte del mal, sigues teniendo necesidad del sentido del pecado, lo mismo que los que recién comienzan su conversión a Dios.

viernes, 1 de noviembre de 2013

UNIDAD TEMÁTICA DEL SALTERIO [9 de 12]

Explicación de Fr. Divo Barsotti 
[3ª parte]

Ningún hombre se identifica con “el Hombre”, excepto Nuestro Señor Jesucristo. 

5.5. Los Salmos, Palabra de Cristo
Podemos decir de los Salmos, más que de ningún otro libro del Antiguo Testamento, que son el libro de Nuestro Señor. No solamente porque Él los ha citado más que ningún otro libro – lo cual sería una razón puramente exterior – sino, más bien, porque ellos son, eminentemente, SU palabra. Son “su” palabra en tanto que él es “el Hombre”.

Ya hemos dicho que lo que distingue al Salterio es, precisamente, el hecho de que es la palabra de Dios y de todo hombre.  Es toda la humanidad la que habla y se expresa a través de los 150 Salmos. No un pueblo solo, no la historia de un solo pueblo, y menos todavía la vida interior de un solo hombre entre otros, que hubiera vivido en una determinada época; sino “el Hombre” en su acepción más vasta y su más simple comprensión. El hombre en su condición de pena y de miseria aquí abajo: es todo lo humano lo que  nos habla a través de su palabra.

Ahora bien, ningún hombre se identifica con “el Hombre”, excepto Nuestro Señor Jesucristo. Por eso el Salterio, es, más que todo otro libro, “el libro de Jesús”: su libro porque es palabra de Dios y porque es palabra de Hombre. El Hombre, no se conoce más que en Cristo. Sólo en Cristo se expresa el hombre verdadero y concreto. Y la palabra del hombre verdadero es precisamente el libro de los Salmos.

5.6. Una división del Salterio según el género literario de los Salmos, puede tener cierto valor, pero no nos revela el sentido último de los Salmos. Un Salmo no dice todo su secreto sino en su contexto, según aquel orden que no deriva de lo arbitrario, sino del lugar que ocupa dicho Salmo en el libro inspirado. Este lugar ha sido asignado por Dios, quien ha dirigido al hagiógrafo para formar la colección y hacer de ella UN libro.

Es solamente en la unidad de la Biblia que la exégesis católica trasciende la palabra del hombre y alcanza a través de ella la palabra de Dios.  Negar que – o ignorar que – la Biblia tenga como único autor principal a Dios, inspirador a su vez de un verdadero y propio autor humano, es comprometer la interpretación auténtica de la Sagrada Escritura. El filólogo  puede, sí, interpretar un documento humano histórico o poético, pero el filólogo en cuanto tal no podrá jamás, si no es creyente, descubrir en la Sagrada Escritura analizada y criticada como monumento literario e histórico, el sentido que su Autor divino quiso darle.

viernes, 25 de octubre de 2013

UNIDAD TEMÁTICA DEL SALTERIO [8 de 12]

Explicación de Fr. Divo Barsotti [2ª parte]

Los Salmos significan  una vida humana total, transfigurada por la gracia, y hecha la expresión misma del itinerario del hombre a Dios

En el número de 150 Salmos y en la división en cinco libros se puede reconocer la intención de establecer una correspondencia entre el Pentateuco (La Ley, o Toráh) “Palabra de Dios a Israel” y el libro de los Salmos, “Palabra del hombre a Dios”.

A los cinco libros de la Ley (que son los que los judíos consideran propia y verdaderamente Palabra de Dios, siendo los libros proféticos y sapienciales de un orden inferior de inspiración) corresponden los cinco libros del Salterio.  El Mesías viene a poner en acto la Ley, tal es la importancia de ésta, y a ella responden los Salmos.

5.3. La respuesta de Israel a Dios se expresa, pues, en los Salmos. Ellos exaltan con mucha frecuencia la Ley divina; invitan a la meditación asidua y amorosa de esa Ley; recuerdan las gestas del Éxodo y meditándolas, alaban y dan gracias a Dios por ellas.

Pero la respuesta de oración del creyente contenida en los Salmos no se refiere sola y exclusivamente a las gestas de salvación narradas en el Pentateuco y al don de la Ley. Son también respuesta de fe y de alabanza que llega hasta la monarquía, Sion, Jerusalén, David y la Alianza mesiánica, la descendencia prometida a David y el Reino mesiánico universal. Los Salmos son también a veces lamentación del deportado. Se extienden por lo tanto a más hechos de la historia de Israel que los contenidos de la Toráh y sus cinco libros.

5.4. ¿Hay alguna progresión en la enseñanza del Salterio? 
Es posible reconocer a lo largo del Salterio una cierta progresión hacia la luz, aunque incluso entre los últimos Salmos no falte la nota de dolor y de oscuridad. Pero el Salterio parece ir pasando como por una esfumadura progresiva, desde la experiencia del dolor, del pecado y de la muerte, de la lucha contra el mal, hacia la paz y la alabanza divina.

En el centro del Salterio, por decirlo así, se encuentran los Salmos de la realeza de Dios, a continuación vienen los Salmos de la peregrinación; y finalmente, los últimos Salmos no son más que una alabanza.

De la experiencia del pecado, del alejamiento de Dios, del sentimiento vivo de una persecución suscitada por los enemigos, el hombre avanza hacia la patria que es la presencia de Dios. Es el itinerario de la humanidad, el itinerario del hombre, reflejado en el Salterio.

Los Salmos son como un resumen de la vida espiritual. No solamente la de la humanidad, de la cual reproducen la historia, sino de la de cada hombre, que, de la experiencia de la soledad humana y de la muerte, avanza hacia la salvación, hacia el encuentro con Dios, y la alabanza pura y sin término.

Analizar los Salmos en este sentido, es darse cuenta de que ellos significan  una vida humana total, transfigurada por la gracia, y hecha la expresión misma del itinerario del hombre a Dios.