http://4.bp.blogspot.com/_14vrv7ni7HM/TLYyK0PS85I/AAAAAAAABU8/h4xBT0R8kQU/s1600/20101013225550_D0064009.jpg

domingo, 29 de novembro de 2009

A 40 años de la misa nueva

El primer domingo de Adviento de 1969 oficialmente entró en vigor la Misa de Pablo VI, de infeliz memoria: acontecimiento trágico para la Iglesia del cual se cumple su lamentable aniversario. Se arrasó con la sabiduría de siglos en los que la Iglesia, por inspiración del Espíritu Santo, conformó una liturgia sacra, piadosa y que eleva las almas a Dios. Prueba de ello son los santos, quienes fueron nutridos por la Misa de Siempre, cuya esencia es inmemorial.

Un inicuo plumazo dio rienda suelta a la payasada impiadosa en que se convirtieron muchos templos. Nada de esto fue casualidad, y ya mucho se ha escrito al respecto. Baste aquí nombrar el Breve Examen Crítico del Novus Ordo Missae, firmados por los Cardenales Ottaviani y Bacchi, que fuera realizado por orden papal, del cual también se cumplen 40 años de su presentación y en el que se encuentran detallados los peligros que entraña la “misa nueva” en sí misma.

Se pueden apreciar en las fotografías “algunos” contrastes…

Misa Tridentina 1

Nueva Misa 1

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Misa Tridentina 2

Nueva Misa 2

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Misa Tridentina 3

Misa Nueva 3

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Misa Tridentina 4

Misa Nueva 4

fonte:Santa Iglesia Militante

Calendario litúrgico del Uso Extraordinario de Rito Romano


CALENDARIO LITÚRGICO
DICIEMBRE 2009


MARTES 1. Feria (III clase, morado). Misa del domingo I de Adviento, sin aleluya, prefacio de Adviento, y en su defecto, el común.
MIÉRCOLES 2. Santa Bibiana, virgen y mártir. (III clase, rojo). Conmemoración del Adviento. Gloria y prefacio de Adviento, y en su defecto, el común.
JUEVES 3. San Francisco Javier, confesor. (III clase, rojo). Conmemoración del Adviento. Gloria y prefacio de Adviento, y en su defecto, el común.
VIERNES 4. San Pedro Crisólogo, obispo y doctor. (III clase, blanco) Conmemoración del Adviento y de santa Bárbara. Gloria y prefacio de Adviento, y en su defecto, el común.
Primer viernes de Mes: se permite misa votiva del Sagrado Corazón (III clase) donde se realice algún acto en su honor. Se conmemora la feria y a San Pedro.
SÁBADO 5. Feria (III clase, morado). Misa del domingo I de Adviento, sin aleluya, prefacio de Adviento, y en su defecto, el común. Conmemoración de San Sabas.
Primer sábado de Mes: se permite misa votiva del Inmaculado Corazón de María (III clase) donde se realiza algún acto en su honor. Se conmemora la feria y San Sabas.

DOMINGO 6. Domingo II de Adviento. (I clase, morado) No se dice Gloria. Credo. Prefacio de Adviento y, en su defecto, el de la Santísima Trinidad. (Se omite San Nicolás)

Lunes 7. San Ambrosio (III clase, blanco) Conmemoración del domingo II de Adviento. Gloria y prefacio de Adviento, y en su defecto, el común.

I Vísperas de la Inmaculada Concepción
MARTES 8. Solemnidad de la Inmaculada Concepción de María (I clase, azul) Gloria. Conmemoración del II domingo de Adviento. Credo. Prefacio de la Virgen María, se dice “et te in Conceptione Inmaculata”.
MIÉRCOLES 9. Feria (III clase, morado) Misa del domingo II de Adviento, sin aleluya, prefacio de Adviento, y en su defecto, el común.
JUEVES 10. Feria (III clase, morado) Misa del domingo II de Adviento, sin aleluya, prefacio de Adviento, y en su defecto, el común. Conmemoración de San Melquíades, papa y mártir.
En algunas diócesis, Santa Eulalia de Mérida, virgen y mártir.
VIERNES 11. San Dámaso, papa y confesor. (III clase, blanco) Conmemoración del domingo II de Adviento. Gloria y prefacio de Adviento, y en su defecto, el común.
SÁBADO 12. Feria (III clase, morado) Misa del domingo II de Adviento, sin aleluya, prefacio de Adviento, y en su defecto, el común.
En Méjico y América Latina, Nuestra Señora de Guadalupe.

DOMINGO 13. Domingo III de Adviento –domingo gaudete– (I clase, rosa o morado) No se dice Gloria. Credo. Prefacio de Adviento y, en su defecto, el de la Santísima Trinidad. (Se omite la fiesta de Santa Lucía)

LUNES 14. Feria (III clase, morado) Misa del domingo III de Adviento, sin aleluya, prefacio de Adviento, y en su defecto, el común.
MARTES 15. Feria (III clase, morado) Misa del domingo III de Adviento, sin aleluya, prefacio de Adviento, y en su defecto, el común.
MIÉRCOLES 16. Miércoles de Témporas. (II clase, morado)
JUEVES 17. Feria (II clase, morado) Misa del domingo III de Adviento, sin aleluya, prefacio de Adviento, y en su defecto, el común.
VIERNES 18. Viernes de Témporas (II clase, morado)
En algunas diócesis, Expectación del Parto de la Santísima Virgen.
SÁBADO 19. Sábado de Témporas (II clase, morado) En las misas que no sean conventuales ni se confieren Órdenes Sagradas, se puede decir la misa brevior.

DOMINGO 20. Domingo IV de Adviento (I clase, morado) No se dice Gloria. Credo. Prefacio de Adviento y, en su defecto, el de la Santísima Trinidad.

LUNES 21. Santo Tomás Apóstol (II clase, rojo) Conmemoración del domingo III de Adviento. Gloria, Credo y prefacio de Apóstoles.
MARTES 22. Feria (II clase, morado) Misa del domingo IV de Adviento, sin aleluya, prefacio de Adviento, y en su defecto, el común.
MIÉRCOLES 23. Feria (II clase, morado) Misa del domingo IV de Adviento, sin aleluya, prefacio de Adviento, y en su defecto, el común.
JUEVES 24. Vigilia de Navidad. (I clase, morado) Sin Gloria, ni aleluya; prefacio de Adviento, y en su defecto, el común.

I Vísperas de la Natividad del Señor


VIERNES 25. NATIVIDAD DEL SEÑOR (I clase, blanco)

Hoy cada sacerdote puede celebrar tres misas y recibir estipendio por cada una de ellas:

  • Misa de Media Noche (o misa del Gallo): no se puede comenzar antes de las 12. Gloria. Credo. Prefacio de Navidad. Comunicantes propios: se dice Noctem Sanctissimam
  • Misa de la Aurora: Gloria. Credo. Prefacio de Navidad. Comunicantes propios. Conmemoración de San Anastasia.
  • Misa del Día: No se dice el último evangelio.
    La imagen del Niño Jesús, expuesta a la veneración de los fieles, es en la misa cantada y solemne incesada con triplici ductu después de la cruz.

SÁBADO 26. San Esteban, promártir. (II clase, rojo) Conmemoración de la Octava de Navidad. Gloria y Credo. Prefacio y comunicantes de Navidad.

DOMINGO 27. Domingo dentro de la Octava de Navidad. (II clase, blanco) Gloria y Credo. Prefacio y comunicantes de Navidad. Conmemoración de San Juan, apóstol y evangelista.

LUNES 28. Conmemoración de los Santos Inocentes. (II clase, rojo) Conmemoración de la Octava de Navidad. Gloria y Credo. Prefacio y comunicantes de Navidad.
MARTES 29. Octava de Navidad (II clase, blanco) Conmemoración de Santo Tomás de Canterbury. Gloria y Credo. Prefacio y comunicantes de Navidad.
MIERCOLES 30. Octava de Navidad (II clase, blanco) Gloria y Credo. Prefacio y comunicantes de Navidad.

En algunas diócesis, Traslación del Apóstol Santiago.
JUEVES 31. Octava de Navidad (II clase, blanco) Conmemoración de San Silvestre, papa y mártir. Gloria y Credo. Prefacio y comunicantes de Navidad.
Al ser último día del año, se concede Indulgencia Plenaria a todas las personas que, en comunidad, recen o cante el Te Deum en acción de gracias.

O mundo de hoje precisa de esperança, salientou Bento XVI antes da recitação do Angelus.










(29/11/2009) Dirigindo-se aos milhares de pessoas congregadas ao meio dia na Praça de São Pedro Bento XVI começou por se referir ao inicio neste domingo do novo ano litúrgico que se abre com o Advento, tempo de preparação para o Natal do Senhor. E a este propósito citou uma passagem da constituição conciliar sobre a liturgia, lá onde afirma que a Igreja distribui todo o mistério de Cristo pelo correr do ano, da Incarnação e Nascimento à Ascensão, ao Pentecostes, à expectativa da feliz esperança e da vinda do Senhor.
Com esta recordação dos mistérios da Redenção, a Igreja oferece aos fiéis as riquezas das obras e merecimentos do seu Senhor, a ponto de os tornar como que presentes a todo o tempo, para que os fiéis, em contacto com eles, se encham de graça.
Esta é a realidade do Ano litúrgico vista por assim dizer da parte de Deus. E da parte, digamos assim, do homem, da historia e da sociedade, perguntou Bento XVI, acrescentando que a resposta é sugerida precisamente pelo caminho do Advento que hoje empreendemos
“O mundo contemporâneo – salientou o Santo Padre - precisa sobretudo de esperança: precisam os povos em vias de desenvolvimento, mas também aquele economicamente evoluídos. Cada vez mais nos damos conta de que nos encontramos nos mesmo barco e devemos salva - nos juntos. Sobretudo – acrescentou - damo-nos conta, vendo que caiem tantas falsas seguranças, que precisamos de uma esperança fiável e esta encontra-se somente em Cristo, o qual, como diz a Carta aos Hebreus “é sempre o mesmo ontem e hoje e por toda a eternidade. O Senhor Jesus veio no passado, vem no presente e virá no futuro. Ele abraça todas as dimensões do tempo, porque morreu e ressuscitou, está vivo…. Quem quer que anele á liberdade, á justiça, á paz, pode levantar-se, erguer a cabeça, porque em Cristo a libertação está próxima .
Depois da recitação do Angelus, Bento XVI recordou que no próximo dia 1 de Dezembro ocorre o dia mundial contra a SIDA.
“O meu pensamento e a minha oração vão a cada pessoa atingida por esta doença, em particular ás crianças, aos mais pobres e a quantos são recusados. A Igreja não cessa de envidar esforços na luta contra a SIDA, através das suas instituições e do pessoa a isso dedicado.
Exorto a todos a darem o próprio contributo com a oração e a atenção concreta, para que quantos se encontram afectados pelo vírus HIV experimentem a presença do Senhor que dá conforto e esperança. Faço votos , que, multiplicando e coordenando os esforços, se chegue a deter e debelar esta doença”.
fonte:radio vaticano

Advento, tempo de alegria interiorizada. Deus vem. Ele está presente: Bento XVI na homilia de I Vésperas do I domingo deste tempo litúrgico


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“Deus in adjutorium meum intende. R. Domine, adjuvandum ad me festina”.


El discurso del Santo Padre


«Magnificat anima mea Dominum …”


“Benedicat vos omnipotens Deus …”








Ontem, na Basílica de São Pedro Bento XVI presidiu a celebração das primeiras Vésperas do I Domingo do Advento
A homilia do Papa concentrou-se no sentido da palavra “vinda” (em latim, “adventus”), contida no Leitura breve proclamada, extraída da I Carta aos Tessalonicenses, em que o apóstolo Paulo nos convida a preparar a “vinda de nosso Senhor Jesus Cristo”. Classificando o Advento como “tempo da presença e da expectativa do eterno”, Bento XVI observou que precisamente por isso é, de modo especial, tempo de alegria, de uma alegria interiorizada.
Partindo, como dizíamos, da palavra Advento (em latim “adventus”), que se pode traduzir por “presença”, “chegada”, “vinda”, o Papa fez notar que no mundo antigo, era o termo técnico para indicar a chegada de um funcionário, ou a visita de um rei ou imperador. Podia indicar também a vinda de uma divindade, que sai do escondimento para manifestar a sua potência, ou que é celebrada no culto. Usando esta palavra desde o início da historia da Igreja , os cristãos queriam substancialmente dizer:
“Deus está aqui, não se retirou do mundo, não nos deixou sós. Embora não o possamos ver e tocar, como acontece com as realidades sensíveis, Ele está aqui e vem visitar-nos de múltiplos modos”.
Portanto, prosseguiu Bento XVI, nesta breve homilia, a expressão “advento” inclui também a ideia de “visita”, visita de Deus. Deus entra na minha vida e quer dirigir-se a mim. Por outro lado, todos fazemos, dia a dia, a experiência de ter pouco tempo para o Senhor, e pouco tempo para nós. Tantas vezes andamos dominados, possuídos, pelas actividades, pelo “fazer”.
“O Advento, este tempo litúrgico forte, que estamos a iniciar, convida-nos a determo-nos em silêncio para sentir uma presença. É um convite a compreender que cada um dos acontecimentos da jornada são acenos que Deus nos dirige, sinais da atenção que Ele tem por cada um de nós. Quantas vezes Deus nos deixa transparecer qualquer coisa do seu amor!. Manter um “diário interior” (digamos assim) deste amor, seria uma tarefa bela e salutar para a nossa vida!”
Outro elemento fundamental do Advento – observou ainda o Papa – é a espera, expectativa, que é ao mesmo tempo ‘esperança’. O Advento estimula-nos a captar o sentido do tempo e da história como ‘kairós’, como ocasião favorável para a nossa salvação. “O homem, na sua vida, está permanentemente em expectativa, à espera: quando é criança, quer crescer; como adulto, tende à realização e ao sucesso; avançando na idade, aspira a um merecido repouso. Mas chega um momento em que descobre que esperou demasiado pouco de si mesmo; para além da profissão e da posição social, nada lhe resta para esperar”.
“A esperança marca o caminho da humanidade. Mas, para os cristãos, a esperança encontra-se animada por uma certeza: que o Senhor está presente no fluir da nossa vida, Ele acompanha-nos e um dia enxugará as nossas lágrimas. Um dia, não muito distante, tudo encontrará o seu cumprimento, no Reino de Deus, Reino de justiça e de paz”.
Assim, para o cristão, o tempo é dotado de sentido, em cada instante advertimos qualquer coisa de específico e de válido. E a alegria da expectativa torna o presente mais precioso – observou Bento XVI, que convidou os fiéis a
“viver intensamente o presente”, com os dons do Senhor que comporta, “projectados para o futuro, um futuro denso de esperança”.
“Se Jesus está presente, já não existe qualquer momento privado de sentido, ou vazio. Se Ele está presente, podemos continuar a esperar mesmo quando os outros já não são capazes de nos ajudar, mesmo quando o presente se torna difícil, árduo.
“O Advento – concluiu Bento XVI – é o tempo da presença e da expectativa do eterno. Precisamente por esta razão é, de modo particular, o tempo da alegria, de uma alegria interiorizada, que nenhum sofrimento pode cancelar. A alegria pelo facto de que Deus se fez menino. É esta alegria, invisivelmente presente em nós, que nos encoraja a caminhar confiantes”.
fonte:radio vaticano

40º aniversário de um rito novo

No 1º Domingo do Advento de 1969, entrava em vigor o Ordo Missae do Papa Paulo VI. O Pontífice lamentava, na ocasião, a sensação de perda que o abandono do latim e do gregoriano, na maioria das missas, iria significar para muitos. Fala de sacrifícios e usa palavras graves – “intrusos e profanos” – embora, posteriormente, justifique a reforma como implementação necessária das diretrizes dos Padres Conciliares.

Bastante traumática foi a supressão prática do missal até então em vigor, cujo uso foi concedido como indulgência a uns poucos sacerdotes idosos. Bento XVI, no “motu proprio” Summorum Pontificum de 2007, faz um reparo histórico ao declarar que o Missal Romano anterior não foi nem jamais poderia ter sido ab-rogado. Declara ainda, para fins jurídicos, que ambos os missais constituem duas formas do único Rito Romano.

Mas são duas formas de um único rito?

Ora, as reformas de Pio XII e o Missal Romano de 1962, por exemplo, ab-rogaram as edições típicas anteriores exatamente porque foram reformas orgânicas, porque não constituíram um novo rito, distinto do antigo. Ao declarar que o Missal de Pio V não pode ser ab-rogado, o Papa admite que algo absolutamente diferente aconteceu com a reforma pós-conciliar.

Se fossem, de fato, duas formas de um único rito, que sentido teria falar em reforma da reforma e de enriquecimento recíproco, como o faz o próprio Bento XVI?

O Missal Romano atual precisa mesmo ser reformado?

O então Cardeal Ratzinger não poupou críticas às realizações concretas da reforma litúrgica executadas pelo conselho ad hoc de Bugnini e cia. Aliás, membros deste mesmo conselho denunciaram os métodos utilizados para a consecução de objetivos prejudiciais a uma reforma salutar. E nem me refiro às traduções do missal para as línguas nacionais que são um problema à parte.

E o Missal Romano anterior precisava, de fato, ser reformado?

Os Padres Conciliares acreditavam que sim e, por isso, deram orientações gerais para uma correta reforma dos livros litúrgicos.

Os inegáveis méritos da reforma litúrgica se devem a estas diretrizes, contidas na Sacrosanctum concilium, e seus defeitos e omissões à determinação deliberada de agir contra a letra e contra a mente dos Padres Conciliares.

Talvez tenha chegado a hora, passados 40 anos, de se reformar o Missal Romano antigo observando as leis que regem a própria liturgia, a relação intrínseca entre a lei da oração e a lei da fé, preservando o patrimônio imemorial da Sagrada Tradição e acolhendo as reformas pós-conciliares que se provaram positivas, entre as quais destaco a língua vernácula.

Se um missal de 440 anos pode ser reformado, com mais razão pode um de 40. O fato é que não pode durar por muito tempo a anômala convivência de dois ritos romanos, ainda que diplomaticamente chamados de “duas formas” de um único rito.

O Missal de Paulo VI fez 40 anos, mas pode não chegar aos 80!

fonte:Oblatvs

sábado, 28 de novembro de 2009

ROMA 1962-1963: El Clima litúrgico conciliar Por Dom Gregori Maria Capítulo 3º: "Los vientos" anuncian nueve puntos...


El mismo día 22 de octubre, aún sin atreverse a pronosticar cuáles iban a ser las cuestiones litúrgicas concretas que el Concilio pretendía tocar, el P. Martín Descalzo creyó intuir que los temas que más iban a interesar en aquellos días se podían concretar en nueve puntos. Veamos como intentaba especificarlos:

Teología de la liturgia.- El esquema presentado por la Comisión Preparatoria no planteará una reforma rubricista, sino algo mayor. Se necesitará pues un tratado de liturgia, base constituyente de cualquier reforma. Se plantearán problemáticas concretas, pero está convencido que lo que hará el Concilio será marcar las bases fundamentales de la reforma, dejando para las comisiones postconciliares la realización y aplicación de las directivas en los años sucesivos. Hace una advertencia a los ilusos: que no esperen cambios concretos “el Concilio señalará la dirección de la rueda, el camino se correrá después.” (sic)

Don José Luis dio certeramente en la diana. Así lo pronosticó y así fue. Para gloria del Concilio y para ruina de la Liturgia Romana, pues si la Constitución “Sacrosanctum Concilium” es un maravilloso tratado teológico de Liturgia y esa es la gloria, el poder absoluto que será otorgado al Consilium para la reforma será omnímodo, y esa será su ruina.

Era de sentido común y además “vox populi” que los que llevaban las riendas de la auspiciada ni querían ni podían acometerla de manera escandalosamente brusca. Aún a pesar de ello, una vez aprobada la Sacrosanctum Concilium a finales de 1963, a mi entender mostraron demasiada impaciencia: en 1964 y en 1965 no solo elaboraron un boceto de reforma sino que construyeron al menos dos maquetas de lo que iba a ser el llamado “Novus Ordo Missae” creando no poco rechazo entre los Padres consultados a tal fin.

Lengua vulgar en la liturgia.- No hace falta ser profeta –arguía- para saber que este tema será quizá el más debatido en los próximos días. Problema difícil y en el que pueden darse posturas muy opuestas, movidos unos por el respeto a la tradición, empujados otros por las necesidades prácticas y concretas, obsesionados unos, por conservar la unidad de la Iglesia, preocupados otros por la necesidad de llegar a todos los pueblos y culturas. ¿Hace falta ser demasiado sabios para calcular que el Concilio tomará un camino intermedio?

El Concilio quizá sí: conservar el latín en el conjunto de la celebración eucarística y fomentar adecuadas traducciones de las lecturas para que se generalice el uso en ellas, así como en la administración de los sacramentos, de la lengua vernácula. Pero en el diseño posconciliar eso desapareció: ya en las directivas dadas en 1964 quedaba sólo estrictamente el canon en lengua latina, pero la presión de las comisiones litúrgicas de los episcopados nacionales fue tan enorme, que el centro se encontró rebasado por la periferia (¡O no!). Circulaban fascículos y separatas en las diversas lenguas, de todo el Misal, editados por los “Centros de Pastoral Litúrgica” de todo el mundo. El tomo del Misal Romano, como tal, fue abandonado de la noche a la mañana. Parece que todo el mundo necesitase sentirse “moderno” también en ese aspecto.

Adaptación de la liturgia a las diversas culturas.- Pero el problema no es solo de lengua, sino mucho más extenso. Toda la liturgia actual está construida sobre las bases de la cultura latina, occidental. ¿Y deben imponerse las formas de una cultura concreta a quienes viven en otra, haciéndoles creer que al aceptar la fe cristiana tienen que abandonar su cultura y aceptar la de los occidentales? "No debemos permitir de ningún modo -decía anteayer en una conferencia el cardenal Lercaro- que pueda hablarse jamás de colonialismo litúrgico." ¡Qué interesantes van a ser estos días las intervenciones de los obispos africanos y asiáticos!

Era más que evidente que hacia donde se pretendía llegar no era únicamente hacia una traducción completa de todo el patrimonio litúrgico en lengua vernácula ni siquiera caminar hacia una simplificación de los ritos. El diseño rector era la de la “inculturación” litúrgica: tantas formas litúrgicas como culturas, basado este pues en el principio ideológico de que unidad no significa uniformidad. ¡Qué poco presente tenían los Padres el proceso de las desviaciones litúrgicas a lo largo de la Historia de la Iglesia! Lo confiesa en el siguiente punto

Reforma de la misa y los sacramentos.- Pero la reforma no solo se reducirá a la lengua de la liturgia; hay muchas otras cosas que el tiempo envejeció. "Algunas ceremonias -dice el esquema presentado a los obispos- fueron con el tiempo añadiéndose a los ritos esenciales, quizá agravándoles en modo excesivo y que respondían a gustos y exigencias de particulares momentos históricos, a usos tradicionales de determinados pueblos."
A nadie extrañará por tanto una simplificación en la misa y en los sacramentos, un mayor puesto para la predicación y la Biblia e incluso un reestudio del ayuno eucarístico y una ampliación de las facilidades para las misas vespertinas.

Si así pensaban: ¡Qué poca idea tenían de antropología cultural y de cuán necesarios son sus principios en medio de una sociedad tendente a la globalización y a una despersonalización de la cultura! Nadie como la Iglesia, puede preservar la identidad cultural de los pueblos conservando intacta una liturgia, la latina, que nunca fue un apéndice extraño a las diversas idiosincrasias culturales sino una fuerza que, sin excepción alguna, tendió a realizar una maravillosa amalgama con las culturas nacionales aportando un sustrato más al rico patrimonio de cada pueblo. Allí donde llegó el catolicismo, este se inculturó con las formas propias de cada pueblo y, aún a riesgo de eclecticismo, engendró con su aportación, una nueva riqueza cultural para cada nación.

Considero sin embargo acertado el mayor puesto para la predicación y un enriquecimiento bíblico (aunque muchas de las lecturas veterotestamentarias del resultante ciclo continuo bianual son prescindibles). Las mismas dudas se presentan sobre la “imperiosa necesidad” los tres ciclos festivos del leccionario litúrgico. En cuanto al ayuno eucarístico se encontraba ya atenuado por Pío XII a tres horas. Creo que la posterior reducción a una hora por Pablo VI lo ha reducido a una caricatura. Nos separa además enormemente de los hermanos ortodoxos que son exigentísimos al respecto. Sobre las misas vespertinas, quizá de acuerdo, aunque quizá no la de los domingos por la noche que no se encuentra en la tradición de la Iglesia y desfigura el sentido del día del Señor.

Reforma del breviario.- La necesidad de esta reforma la conocen bien todos los sacerdotes. Y no se trata de suprimir o aligerar este deber sacerdotal de la oración. Pero si se trata de conseguir que esta plegaria encuentre cauces más provechosos, que esta oración, objetivamente utilísima al ser la oración oficial de la Iglesia, sea también subjetivamente más útil de lo que hoy es. Todos esperan una mayor elasticidad en la estructura del rezo, una forma menos monacal, con mayor entrada de los Santos Padres y del Nuevo Testamento, algo que se aproxime más a la oración meditativa y a la lectura espiritual. ¿Qué realizará en estas líneas el Concilio?

Quizá en la mayoría de estas consideraciones podríamos estar de acuerdo. La única pregunta que queda en suspenso es si se podría haber realizado este auspiciado enriquecimiento patrístico del Breviario sin destruir las lecturas hagiográficas, como se hizo con la edición de la Liturgia de las Horas. Resaltar también que así como la semana cristiana tiene una fuerte personalidad bíblica y con ella toda la tradicional distribución del Salterio en una semana, la distribución en cuatro semanas, aunque pueda tener algún beneficio, desfigura el septenario judeocristiano.

Reforma del calendario litúrgico.- He aquí otro deseo común, un calendario fijo, igual para todos los años, determinada para siempre y no fluctuante la fecha de la Pascua. Esto supondría ponerse, ante todo, de acuerdo con los orientales, que celebran su Pascua en fecha distinta de la nuestra, creando gran confusión en los países en los que coinciden católicos y ortodoxos, y supondría ponerse también de acuerdo con la Unesco, que está ahora estudiando este proyecto de calendario fijo.

Mejor no realizo ningún comentario. No desearía en esta serie faltar a la caridad en modo alguno ni utilizar el sarcasmo y la burla.

Concelebración en el rito latino.- He aquí una de las riquezas que Oriente conserva con celo y que hace siglos se hicieron inhabituales en Occidente. La teología nos enseña que todos los sacerdotes participan en el sacerdocio de su obispo como participan en el de Cristo. ¿Por qué renunciar a esa hermosa ceremonia de la celebración común en la que esta participación en el sacerdocio se simboliza y se realiza? ¿Por qué perder esta hermosa riqueza, que sería tan útil en los grandes congresos con concentraciones de sacerdotes, en las tandas de ejercicios espirituales, en los monasterios, en el Jueves Santo en que tantos sacerdotes no pueden celebrar? Muchas corrientes litúrgicas aspiran a resucitar esta ceremonia. Pero es el Concilio quien tendrá la palabra.

Sin desdeñar la riqueza de esta tradición en Oriente, el comentario revela un desconocimiento supino de la historia del rito romano, donde jamás fue habitual. Y aunque existe un fundamento teológico, e incluso litúrgico para que la concelebración fuese posible en algunas celebraciones, el generalizarla ha empobrecido la vida litúrgica especialmente de catedrales y colegiatas, de monasterios y conventos. Donde antes se celebraban tantas misas al día como sacerdotes residían hoy a duras penas hay una única celebración, extendiéndose la perniciosa idea entre muchos sacerdotes de que no es necesario celebrar cada día. No se puede negar que “a parte post” queda más que demostrado el enfriamiento eucarístico de los sacerdotes en el actual periodo posconciliar.

Comunión bajo dos especies.- Basta abrir el Evangelio para recordar que Cristo distribuyó por primera vez la Eucaristía en pan y vino. Fueron la comodidad y el tiempo quienes buscaron la forma simple de comulgar solo con pan. Teológicamente esto era perfectamente válido, ya que todo Cristo está en todo el pan y en todo el vino. ¿Pero quién duda de que simbólicamente el rito eucarístico se ha empobrecido y que tiene un más vivo esplendor en la liturgia oriental? ¿Por qué no conservarlo al menos en algunas ocasiones más solemnes?

No sólo fue la comodidad y el tiempo empleado para la comunión. Fue también el temor a la profanación del sanguis cuyas gotas se derramaban (recordemos que el pueblo usaba de otro cáliz con la llamada “consecratio” todo vino y un poquito de sanguis) y también las diversas herejías eucarísticas surgidas en el transcurso de la historia. Por otra parte estoy convencido que más que un afán ecuménico para con los ortodoxos lo que existía era una voluntad de complacencia para con los protestantes…

Porque si hubiera existido ese afán, el siguiente punto ni lo hubiera mencionado.

Vestiduras, arte, música sagrada.- He aquí otro capítulo que el Concilio no dejará de tocar. Las aspiraciones a un vestuario más simple, menos barroco, con menor sensación de riqueza y ostentación; los deseos de las iglesias más luminosas, menos recargadas, con mayor importancia a los altares y menor a los retablos; el sueño de una música más popular y a la vez más seria, menos sentimental, más religiosa; todo esto vive y crece en muchas almas, No dejará de vibrar en las de muchos Padres Conciliares.

Esa aspiración ya había recibido un gran impulso desde los años 40 con la difusión de los llamados ornamentos góticos, que usaban de signos paleocristianos para su ornato. También se había generalizado la construcción de templos mucho más en línea con la tradición primitiva de la Iglesia (templos bizantinizantes o de estética lineal), pero no se cuidó bastante el hecho de que la predilección por un estilo o una época no podía implicar el desprecio por otra. ¿Resultado? Un odio visceral a todo lo renacentista, barroco o neoclásico que llegó a tales cotas que el posconcilio generalizó una destrucción inimaginable de elementos artísticos. ¿Es católica una reforma que conlleva desprecio y destrucción en alto grado?

“He aquí los temas y las esperanzas que estos días se barajarán en el Aula Conciliar” afirmaba don José Luis en aquel octubre de 1962. Lo más prudente es que junto a esas esperanzas se hubieran intuido los riesgos y que con todo, se hubiese sido más cauto. Pero en los años posteriores llegó a parecer que todo estaba calculado con precisión matemática.
fonte:germinans germinabit

Mons. Athanasius Schneider(Kreuz.net) No que tange à Santa Comunhão, impera uma grande necessidade na Igreja.

Um bispo auxiliar do Cazaquistão adverte os bispos alemães que não apenas se alegrem com a Comunhão na boca e de joelhos. Os pastores supremos precisam dissuadir de maneira ativa os fiéis de comungarem na mão.

Mons. Athanasius Schneider(Kreuz.net) No que tange à Santa Comunhão, impera uma grande necessidade na Igreja. Assim esclareceu o Bispo Auxiliar – descendente de alemães – de Karaganda, no Cazaquisão, Mons. Athanasius Schneider (48), em uma entrevista para o canal de TV católico ‘Kephas-TV’. O filme será exibido várias vezes nessa semana.

O recebimento da comunhão é o encontro com Deus, “perante o qual os anjos se prostram” – esclareceu o Bispo Auxiliar. Deve ficar claro durante o recebimento da comunhão que esse é um momento sagrado. Para os fiéis o mais natural seria ficar de joelhos diante da majestade divina: “Esse é o mínimo que devemos ao Senhor.”

O ser humano consiste de alma e corpo e também precisa mostrar reverência perante o Senhor. Quanto à distribuição da Comunhão hoje em dia, o Bispo Auxiliar disse que é de chorar “quando a observamos.”

Os bispos devem se alegrar sobre a Comunhão na boca

Durante a Comunhão na mão e de pé não haveria mais quase nenhum sinal externo de adoração: “Isso é simplesmente um movimento em série, que transcorre de maneira bastante rápida, em que se recebe o Senhor na forma de pão rapidamente e se coloca na boca por si mesmo.”

Mons. Schneider adverte o clero também: “Precisamos todos nos alegrar – também os bispos e sacerdotes – quando os fiéis se ajoelham diante do Senhor.”

Contra o Concílio Pastoral

Na entrevista o Bispo Auxiliar enfatiza ainda que o apelo da Comunhão na mão no Concílio Pastoral Vaticano Segundo é um “puro mito”. O Concílio não teria dito nada a respeito disso. A Comunhão na mão não teria passado pela cabeça dos padres conciliares.

Implementada de maneira ilegal

A Comunhão na mão na forma atual teria sido inicialmente introduzida de maneira ilegítima na Holanda – eclesialmente morta nesse meio tempo. O Papa Paulo VI († 1978) teria “legitimado” a Comunhão na mão pela primeira vez posteriormente. O Bispo Auxiliar Schneider está convencido de que esse Papa não desejaria a Comunhão na mão. No ano de 1968, o Papa indagou o episcopado mundial sobre o tema. Dois terços dos bispos negaram a Comunhão na mão. Eles exigiram que a forma tradicional de recebimento da Comunhão fosse mantida. Mons. Schneider esclareceu também que: Os bispos daquela época reconheciam ainda o perigo de que partículas da hóstia caíssem no chão e que a reverência dos fiéis se perdesse.

A Comunhão na mão é fortemente proibida no Cazaquistão

O Bispo Auxiliar Schneider reporta que no Cazaquistão nunca existiu a Comunhão na mão: “Para os fiéis, ajoelhar-se é uma necessidade espontânea. Não se precisa ensinar-lhes de modo algum. A fé interior exige um gesto exterior dos joelhos.”

Também turistas, diplomatas e executivos precisam receber a Comunhão na boca no Cazaquistão: “Há dois anos a nossa Conferência Episcopal tomou a decisão unânime de que somente a Comunhão na boca e de joelhos seria permitida em todas as dioceses do Cazaquistão – também para os estrangeiros. A Santa Sé concordou com essa norma.”

Um magistério prático

Mons. Schneider ficou “bastante admirado” quando o Santo Padre começou a distribuir a Comunhão somente na boca e de joelhos: “Eu considerei isso como um Magistério prático que o Santo Padre nos dá.” Especialmente os bispos deveriam ser muito gratos ao Santo Padre por seu exemplo e imitá-lo.

O Bispo Auxiliar sugere que os bispos diocesanos recomendem e esclareçam sobre a Comunhão na boca e de joelhos, se recordando de alguns bispos que já fizeram isso. Ele menciona o Prefeito para a Congregação da Liturgia, o Cardeal Antonio Cañizares. Na Quinta-feira Santa o Cardeal exigiu que os fiéis na Catedral de sua arquidiocese anterior, Toledo, recebessem a Comunhão na boca de joelhos. “Na Comunhão todos os fiéis receberam a Santa Comunhão de joelhos e na boca – embora ele só tivesse aconselhado.”

Ajudar os fiéis em seu direito

O Bispo Auxiliar Schneider criticou ainda a retirada das mesas da comunhão das igrejas nos anos 70 do último século: “Isso foi como uma avalanche.” Esse fato será encarado como “iconoclasmo” na História da Igreja. O Bispo Auxiliar considera a reintrodução das mesas da comunhão também por razões práticas bastante úteis.

Os fiéis teriam o direito de se ajoelharem para a Comunhão. Contudo, sem as mesas da comunhão, esses fiéis – sobretudo, os idosos – seriam afetados de maneira adversa. Isso seria uma injustiça.

Além disso, Mons. Schneider considera a mesa da comunhão como um símbolo. Ela se revela como um armário que fica atrás de algo sagrado – “próximo ao Sacrário, onde o próprio Jesus está verdadeiramente presente”.

As mesas da comunhão teriam existido já nos primeiros séculos:

“Quando quisermos nos voltar aos padres da Igreja, às origens, então, deveríamos pelo menos reintroduzir as mesas da comunhão.”

fonte:fratres in unum

Homilía del Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne"La comunión eucarística se recibe en la boca"


Homilía del Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne
Domingo XXI del Tiempo Ordinario
Domingo, 23 de agosto de 2009
Basílica Catedral de Lima




Queridos hermanos en Cristo Jesús:

Las palabras del Evangelio nos traen a la memoria como Jesús, cuando les explicó y les dijo “Yo soy el Pan Vivo”, una palabra que nunca habían oído -habían escuchado hablar del pan que se come- ya empiezan a no entenderle. Y dice “El que come de este pan vivirá para siempre”.

En la mente de los discípulos que lo escuchaban va surgiendo una duda, porque no entienden lo que les dice Jesús, hace falta la fe; y cuando finalmente Jesús les dice: “Vienen a mí los que mi Padre convoca”, en el fondo viene a decir que es Dios quien toma la iniciativa en tu vida.

Ya esto les molestó y se empezaron a retirar; y entonces le pregunta a los discípulos: Ustedes, ¿también quieren retirarse? Y Pedro, -ya en ese momento destacando como esa piedra, como el Santo Padre, como la cabeza visible de la Iglesia- contesta: ¿A quien iremos, si tú tienes palabras de vida eterna?

Hoy mismo, el Papa Benedicto XVI, (por esa diferencia de horas con Roma) ya decía: “Al mundo de hoy también le puede parecer que este lenguaje de Cristo, que dice: “Este es mi Cuerpo, verdadera comida para la vida eterna, el que me come habita en mí”, estas palabras –dice el Papa- ¿Quién puede escucharlo?, y dice, sin embargo, Jesús no suaviza esas afirmaciones, sino que también le dice a los apóstoles “Ustedes, ¿también quieren irse?”. Esta pregunta provocadora, no sólo se dirige a los discípulos que en ese momento escuchaban, sino que alcanza a los creyentes y a los hombres de todas las épocas. También hoy muchos se escandalizan ante la enseñanza de la fe cristiana”.

Y pregunta el Papa: “¿Hay que adaptar su palabra a los tiempos, o son los tiempos que deben reconocer la palabra de Dios? Dice, es fácil una primera adhesión entusiasta, pero toda la vida ser fiel, ya no solamente cuando me gusta o cuando la necesito, sino siempre. Ahí está ese gran desafío del tiempo actual: ¿También vosotros quieren marcharse?”.

Queridos hermanos y hermanas, nosotros también debemos repetir esa respuesta de Cristo: ¿A dónde vamos a ir, si tú tienes palabras de vida eterna?, y nosotros creemos que tú eres el Santo de Dios.

La comunión eucarística se recibe en la boca

Por eso, hermanos, cuando se habla de la Eucaristía, también debemos tener una manera de mostrar nuestro amor, nuestra adoración, nuestro respeto. Les enseño para que aprendamos, la comunión eucarística –nos enseña la Iglesia- ¡se recibe en la boca! Hace unos años, la Santa Sede dio un permiso para que en algunos lugares se pudiera recibir en la mano cuando el obispo lo concede; pero ahora me pregunto: ¿Todos recordamos esa enseñanza? La comunión, nos enseña la Iglesia, el Santo Padre en San Pedro lo hace, se recibe en la boca, para evitar el uso de la mano sucia en contacto con el Cuerpo de Cristo; y el sacerdote que toca el cuerpo de Cristo se lava las manos, se purifica después de la misa, para evitar que el Cuerpo de Cristo vaya a otras manos que saluda o a otras cosas.

Quiero recordarles de manera clara la enseñanza de la Iglesia universal, que la comunión eucarística se recibe en la boca, en esta Arquidiócesis todavía hay el permiso, digo todavía, porque cada vez más le estoy pidiendo a los sacerdotes y religiosos que ese respeto visible al Cuerpo de Cristo se manifieste, y que no se esté entregando el cuerpo de Cristo como quien reparte unos papeles ¡No!

Y hay que hacer una señal de respeto, que también nos dice la Iglesia, puede ser una inclinación de cabeza; pero también les digo, en muchos lugares, durante muchos siglos, el respeto se manifestó recibiendo el Cuerpo de Cristo, de rodillas. Y en todas las Iglesias del mundo habían pequeños reclinatorios, donde la gente se acercaba y recibía de rodillas el Cuerpo de Cristo. Esto no ha pasado, sigue vigente.

Por eso, en esta Basílica Catedral, siguiendo el ejemplo del Papa; el Papa en la Basílica de San Pedro ha puesto unos reclinatorios para poder comulgar de rodillas, ¡en la boca! Si el representante de Cristo nos da esa lección de amor, ¿no vamos a obedecer sus hijos?

Recuperemos la buena educación de la piedad

Cuando los apóstoles escucharon que su cuerpo era el Pan Vivo, de entrada hubo una confusión, una duda. Creo que es hora que recuperemos ese amor a la Eucaristía, recibiendo a Jesús con el cuerpo y el alma limpios, en gracia de Dios, que se utilice esa pequeña bandeja por si alguna partecita de la hostia se desprende y no caiga al suelo.

Esa urbanidad, esa buena educación de la piedad, de respeto, de adoración al Cuerpo de Cristo, debemos ir poniéndola en práctica, enseñándola desde los niños hasta los más ancianos. Lo normal, lo que la Iglesia prescribe es que la comunión es en la boca; y por excepción ¡con permiso! se puede dar en la mano.

Hermanos, uno pensará, esto que tiene que ver. Se puede respetar de pie, de rodillas, en la mano, en la boca. En el lenguaje humano, cuando uno conoce y quiere a una persona, tiene una manera de tratarla, de recibirla, de saludarla; cuando uno quiere mal a una persona también tiene una manera de tratarla un poco mal.

Yo creo que a Jesús, también nos ayuda a todos ¡ver!, como el ponernos de rodillas es señal de humildad; de recibirlo en la boca, una señal de respeto ante la grandeza del cuerpo que estoy recibiendo. Y todo eso con un gran cariño a la Iglesia, sin ninguna discusión, sino simplemente como una muestra, una educación.

Creo hermanos, que también hay que tener una buena educación con el Cuerpo de Cristo. Si Él me dice “El que me come, habita en mí, y yo en él”, pues, abramos con confianza el corazón a Cristo, dejemos que nos conquiste. Como decía el Santo Cura de Ars “Que nuestra única felicidad en este tierra consista en amar a Dios y saber que Él nos ama”.

Que María con su humildad nos enseñe a tratar con más respeto al Señor cuando nos acercamos a recibir el Cuerpo de Cristo.

Así sea.




martes 1 de septiembre de 2009

Comunion en la mano y la herejia protestante.

Santa cena protestante
La reverencia hacia este sacramento ha llevado a una serie de signos de devoción que se observa universalmente en toda la Iglesia de Occidente y Oriente.
Donde quiera que la herejía protestante triunfó, muchos o todos estos signos de reverencia fueron prohibidos porque, lógicamente, en el contexto de esta herejía, el pan y el vino no son más que símbolos del Cuerpo y la Sangre de Cristo. En sí mismos siguen siendo el pan y el vino, no es diferente y no más santo que el pan y el vino utilizado fuera de la Comunión.

Los católicos fueron acusados de "adoración de pan", que, a los protestantes presunta, constituye la idolatría. Algunas sectas suprimido todos los signos de reverencia que se le ofreció al Santísimo Sacramento en la Iglesia Católica.

El primer Libro de Oración protestante fue impuesto al pueblo Inglés en 1549. Se mantuvo la práctica de arrodillarse y recibir la Comunión en la lengua. Este fue uno de varios detalles en el Libro de Oración de 1549 que provocó el descontento de los reformadores más radicales, en particular, Martín Bucero, un alemán que ejerció una considerable influencia en la obra litúrgica de Thomas Cranmer, principal autor del Libro de Oración Común anglicano. En su crítica del libro de la Oración de 1549, Bucer escribió:

No tengo ninguna duda de que el uso de no poner estos sacramentos en las manos de los fieles se ha introducido de una superstición doble: en primer lugar, el falso honor del que se desea mostrar a este sacramento, y en segundo lugar, la arrogancia de los malvados sacerdotes que reclaman mayor la santidad que las demas persona, en virtud del aceite de la consagración.

Bucero decidió que "como todas las supersticiones de los romanos contra Cristo ha de ser aborrecida, , se recordó," el sacramento debe colocarse en manos de los laicos :

En buena forma de que los hombres fácilmente se presentarán hasta el punto de recepción de todos los símbolos sagrados en la mano, la conformidad en la recepción se mantendrá, y habrá precauciones contra todos los abusos furtiva de los sacramentos. Porque, aunque por un tiempo de concesión se puede hacer a aquellos cuya fe es débil, dándoles los sacramentos en la boca cuando lo deseen,pero prontodeben configurarse con el resto de la Iglesia y tomar los sacramentos en la mano.

Cuando la edición revisada del Libro de Oración Anglicana fue publicado en 1552, no sólo tenía el "Negra Rúbrica" ha añadido, la práctica de la Comunión en la mano se introdujo. Así, desde la época de la Reforma, la colocación de la Santa Cena en la mano del comulgante adquirido una nueva significación. Significó el rechazo de la creencia católica de que hay una diferencia en esencia entre Pan eucarístico y el pan común o una diferencia en esencia entre un sacerdote y un laico
La recepción del Santísimo Sacramento en la lengua por los laicos es testimonio de su creencia en el sacerdocio y la presencia real, la recepción del Sacramento en la mano como los protestantes es testimonio de rechazo a estas creencias.

lunes 24 de agosto de 2009

El cardenal Cipriani asegura que cada vez pide más a sus sacerdotes que den la comunión en la boca


El Arzobispo de Lima invocó a los fieles a practicar una urbanidad eucarística, consistente en la buena educación de la piedad, respeto y adoración al Cuerpo de Cristo. Esta exhortación la realizó en la Misa Dominical que celebró en la Basílica Catedral de Lima, el domingo 23 de agosto, XXI del Tiempo Ordinario.


Recuperemos ese amor a la Eucaristía, recibiendo a Jesús con el cuerpo y el alma limpios, en gracia de Dios. Que se utilice esa pequeña bandeja de comunión, para que en caso una partecita de la Hostia se desprenda, no caiga al suelo. Por eso, esta urbanidad, que debemos enseñarla desde los niños hasta los más ancianos”, exhortó durante su homilía.

Asimismo, el Pastor de Lima recordó que la Iglesia Universal enseña que la comunión Eucarística se recibe en la boca, y de una manera extraordinaria –con permiso del obispo- en la mano.

La comunión Eucarística se recibe en la boca para evitar el uso de la mano sucia en contacto con el Cuerpo de Cristo. En esta arquidiócesis todavía hay el permiso (para recibir el Cuerpo de Cristo en la mano). Digo todavía, porque cada vez más le pido a los sacerdotes y religiosos que ese respeto visible al Cuerpo de Cristo se manifieste y que no esté entregándose el Cuerpo de Cristo como quien reparte unos papeles”, mencionó.
Arzobispo de Lima también recordó que la forma correcta de recibir a Jesús en la Eucaristía requiere de una preparación personal para estar en gracia. Y al momento de recibirlo, mostrar una señal visible de respeto, que puede ser la inclinación de la cabeza, y mucho más recomendable, recibir la Santa Eucaristía de rodillas.

El amor a la Eucaristía del Cura de Ars

Finalmente, el Pastor de Lima recordó, en este Año Sacerdotal, al Santo Cura de Ars, San Juan María Vianney, como un ejemplo a imitar en el amor a Dios en la Eucaristía.

Hay que tener esa buena educación del Cuerpo de Cristo. Abramos con confianza el corazón a Cristo, dejemos que nos conquiste. Como decía el Santo Cura de Ars: nuestra única felicidad en esta tierra consiste en amar a Dios y saber que él nos ama. Que la Virgen María con su humildad nos enseñe a ser más respetuoso cuando nos acerquemos a recibir el Cuerpo de Cristo”, culminó.


CARTA APOSTÓLICA EM FORMA DE MOTU PROPRIO BENTO XVI




«Os sumos pontífices até nossos dias se preocuparam constantemente para que a Igreja de Cristo oferecesse à Divina Majestade um culto digno de “louvor e glória de Seu nome” e “do bem de toda sua Santa Igreja”.

«Desde tempo imemorável, como também para o futuro, é necessário manter o princípio segundo o qual, “cada Igreja particular deve concordar com a Igreja universal, não só quanto à doutrina da fé e aos sinais sacramentais, mas também em respeito aos usos universalmente aceitos da ininterrupta tradição apostólica, que devem ser observados não só para evitar erros, mas também para transmitir a integridade da fé, para que a lei da oração da Igreja corresponda a sua lei de fé”.» (1)

«Entre os pontífices que tiveram essa preocupação ressalta o nome de São Gregório Magno, que fez todo o possível para que aos novos povos da Europa se transmitisse tanto a fé católica como os tesouros do culto e da cultura acumulados pelos romanos nos séculos precedentes. Ordenou que fosse definida e conservada a forma da sagrada Liturgia, relativa tanto ao Sacrifício da Missa como ao Ofício Divino, no modo em que se celebrava na Urbe. Promoveu com a máxima atenção a difusão dos monges e monjas que, agindo segundo a regra de São Bento, sempre junto ao anuncio do Evangelho exemplificaram com sua vida a saudável máxima da Regra: “Nada se antecipe à obra de Deus” (Cap. 43). Dessa forma a Sagrada Liturgia, celebrada segundo o uso romano, enriqueceu não somente a fé e a piedade, mas também a cultura de muitas populações. Consta efectivamente que a liturgia latina da Igreja em suas várias formas, em todos os séculos da era cristã, impulsionou na vida espiritual a numerosos santos e fortaleceu a tantos povos na virtude da religião e fecundou sua piedade”.»

Motu Proprio

«Muitos outros pontífices romanos, no transcurso dos séculos, mostraram particular solicitude para que a sagrada Liturgia manifestasse da forma mais eficaz esta tarefa: entre eles se destaca São Pio V, que sustentando por grande zelo pastoral, após a exortação do Concílio de Trento, renovou todo o culto da Igreja, revisou a edição dos livros litúrgicos emendados e “renovados segundo a norma dos Padres” e os deu em uso a Igreja Latina».

«Entre os livros litúrgicos do Rito romano ressalta-se o Missa Romano, que se desenvolveu na cidade de Roma, e que, pouco a pouco, com o transcurso dos séculos, tomou formas que têm grande semelhança com as vigentes em tempos mais recentes».

«Foi este o objectivo que buscaram os Pontífices Romanos no curso dos seguintes séculos, assegurando a actualização ou definindo os ritos e livros litúrgicos, e depois, ao início deste século, empreendendo uma reforma geral» (2). Assim actuaram nossos predecessores Clemente VIII, Urbano VIII, São Pio X (3), Bento XV, Pio XII e o beato João XXIII.

Motu Proprio

«Em tempos recentes, o Concílio Vaticano II expressou o desejo de que a devida e respeitosa reverência em respeito ao culto divino, se renovasse de novo e se adaptasse às necessidades de nossa época. Movido por este desejo, nosso predecessor, o Sumo Pontífice Paulo VI, aprovou em 1970 para a Igreja latina os livros litúrgicos reformados, e em parte, renovados. Estes, traduzidos às diversas línguas do mundo, foram acolhidos de bom grado pelos bispos, sacerdotes e fiéis. João Paulo II revisou a terceira edição típica do Missal Romano. Assim os Pontífices Romanos agiram “para que esta espécie de edifício litúrgico (...) aparecesse novamente esplendoroso por dignidade e harmonia”.» (4)

«Em algumas regiões, contudo, não poucos fiéis aderiram e seguem aderindo com muito amor e afecto às anteriores formas litúrgicas, que haviam embebido tão profundamente sua cultura e seu espírito, que o Sumo Pontífice João Paulo II, movido pela preocupação pastoral em relação a estes fiéis, no ano de 1984, com o indulto especial “Quattuor abhinc annos”, emitido pela Congregação para o Culto Divino, concedeu a faculdade de usar o Missal Romano editado pelo beato João XXIII no ano de 1962; mais tarde, no ano de 1988, com a Carta Apostólica “Ecclesia Dei”, dada em forma de Motu proprio, João Paulo II exortou aos bispos a utilizar ampla e generosamente esta faculdade em favor de todos os fiéis que o solicitassem.»

Motu Proprio

«Depois da consideração por parte de nosso predecessor João Paulo II das insistentes petições destes fiéis, depois de haver escutado aos Padres Cardeais no consistório de 22 de março de 2006, após haver reflectido profundamente sobre cada um dos aspectos da questão, invocado ao Espírito Santo e contando com a ajuda de Deus, com as presentes Cartas Apostólicas estabelecemos o seguinte:

Art. 1 – O Missal Romano promulgado por Paulo VI é a expressão ordinária da “Lex orandi” (“Lei de oração”), da Igreja católica de rito latino. Contudo o Missal Romano promulgado por São Pio V e novamente pelo beato João XXIII deve ser considerado como expressão extraordinária da mesma “Lex orandi” e gozar do respeito devido por seu uso venerável e antigo. Estas duas expressões da “Lex orandi” da Igreja não levarão de forma alguma a uma divisão da “Lex credendi” (“Lei da fé”) da Igreja; são, de fato, dois usos do único rito romano.

Por isso é licito celebrar o Sacrifício da Missa segundo a edição típica do Missal Romano promulgado pelo beato João XXIII em 1962, que não foi ab-rogado nunca, como forma extraordinária da Liturgia da Igreja. As condições para o uso deste missal estabelecidas nos documentos anteriores “Quattuor abhinc annos” e “Ecclesia Dei”, serão substituídas como se estabelece a seguir:

Art. 2 – Nas Missas celebradas sem o povo, todo sacerdote católico de rito latino, tanto secular como religioso, pode utilizar seja o Missal Romano editado pelo beato Papa João XXIII em 1962, seja o Missal Romano promulgado pelo Papa Paulo VI em 1970, em qualquer dia, excepto o Tríduo Sacro. Para dita celebração seguindo um ou outro missal, o sacerdote não necessita nenhuma permissão, nem da Sé Apostólica nem do ordinário.

Art. 3 – As comunidades dos institutos de vida consagrada e das Sociedades de vida apostólica, de direito tanto pontifício como diocesano, que desejem celebrar a Santa Missa segundo a edição do Missal Romano promulgado em 1962 na celebração conventual ou “comunitária” em seus oratórios próprios, podem fazê-lo. Se uma só comunidade ou um inteiro Instituto ou Sociedade quer praticar ditas celebrações eventualmente, habitualmente ou permanentemente, a decisão compete aos Superiores maiores segundo as normas do direito e segundo as regras e os estatutos particulares.

Motu Proprio

Art. 4 – À celebração da Santa Missa, a qual se refere o artigo 2, também podem ser admitidos –observadas as normas de direito– os fiéis que o peçam voluntariamente.

Art. 5, § 1º – Nas paróquias, onde haja um grupo estável de fiéis aderentes à precedente tradição litúrgica, o pároco acolherá de bom grado seu pedido de celebrar a Santa Missa segundo o rito do Missal Romano editado em 1962. Deve procurar que o bem destes fiéis se harmonize com a atenção pastoral ordinária da paróquia, sob a direção do bispo como estabelece o cân. 392 evitando a discórdia e favorecendo a unidade de toda a Igreja.

§ 2º - A celebração segundo o Missal do beato João XXIII pode ocorrer em dia ferial; nos domingos e nas festividades pode haver também uma celebração desse tipo.

§ 3º - O pároco permita também aos fiéis e sacerdotes que o solicitem a celebração nesta forma extraordinária em circunstâncias particulares, como matrimônios, exéquias ou celebrações ocasionais, como por exemplo as peregrinações.

§ 4º - Os sacerdotes que utilizem o Missal do beato João XXIII devem ser idôneos e não ter nenhum impedimento jurídico.

§5º - Nas igrejas que não são paroquiais nem conventuais, é competência do Reitor conceder a licença mais acima citada.

Motu Proprio
Art. 6 – Nas missas celebradas com o povo segundo o Missal do Beato João XXIII, as leituras podem ser proclamadas também em língua vernácula, usando edições reconhecidas pela Sé Apostólica.

Art. 7 – Se um grupo de fiéis leigos, como os citados no art. 5, §1º, não tenha obtido satisfação a suas petições por parte do pároco, informe ao bispo diocesano. Convida-se vivamente ao bispo a satisfazer seu desejo. Se não pode prover a esta celebração, o assunto se remeta à Pontifícia Comissão “Ecclesia Dei”.

Art. 8 – O bispo, que deseja responder a estas petições dos fiéis leigos, mas que por diferentes causas não pode fazê-lo, pode indicar à Comissão “Ecclesia Dei” para que lhe aconselhe e lhe ajude.

Art. 9 § 1º - O pároco, após ter considerado tudo antecipadamente, pode conceder a licença para usar o ritual precedente na administração dos sacramentos do Batismo, do Matrimônio, da Penitência e da Unção dos Enfermos, se o requer o bem das almas.

§ 2º - Aos ordinários se concede a faculdade de celebrar o sacramento da Confirmação usando o precedente Pontifical Romano, sempre que o requeira o bem das almas.

§ 3º - Aos clérigos constituídos “in sacris” é licito usar o Breviário Romano promulgado pelo Beato João XXIII em 1962.

Motu proprio

Art. 10 – O ordinário do lugar, se o considerar oportuno, pode erigir uma paróquia pessoal segundo a norma do cânon 518 para as celebrações com a forma antiga do rito romano, ou nomear um capelão, observadas as normas de direito.

Art. 11 – A Pontifícia Comissão “Ecclesia Dei”, erigida por João Paulo II em 1988, segue exercitando sua missão. Esta Comissão deve ter a forma, e cumprir as tarefas e as normas que o Romano Pontífice queira atribuir-lhe.

Art. 12 – A mesma Comissão, alem das faculdades das que já goza, exercitará a autoridade da Santa Sé vigiando sobre a observância e aplicação destas disposições.

Tudo quanto temos estabelecida com estas Cartas Apostólicas em forma de Motu Próprio, ordenamos que se considere “estabelecido e decretado” e que se observe desde 14 de setembro deste ano, festa da Exaltação da Santa Cruz, pese ao que possa haver em contrário.

Dado em Roma, em São Padre, em 7 de julho de 2007, terceiro ano de meu Pontificado.

NOTAS

(1) Ordenamento geral do Missal Romano 3ª ed. 2002 ,n. 937
(2) (2) JOÃO PAULO II, Lett. ap. Vicesimus quintus annus, 4 dezembro 1988, 3: AAS 81 (1989), 899
(3) (3) Ibid. JOÃO PAULO II, Lett. ap. Vicesimus quintus annus, 4 dezembro 1988, 3: AAS 81 (1989), 899
(4) (4) S. PIO X, Lett. ap. Motu propio data, Abhinc duos annos, 23 outubro 1913: AAS 5 (1913), 449-450; cfr JOÃO PAULO II lett. ap. Vicesimus quintus annus, n. 3: AAS 81 (1989), 899
(5) (5) Cfr IOANNES PAULUS II, Lett. ap. Motu proprio data Ecclesia Dei, 2 julho 1988, 6: AAS 80 (1988), 1498