Don Divo Barsotti

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quarta-feira, 20 de novembro de 2019

Un hermano Contemplativo del Carmelo. El silencio

El silencio

En el transcurso de mi vida he dado diferentes significados al silencio desde las distintas etapas y procesos que he podido experimentar. He comprendido el silencio desde el duelo, la cólera, la indiferencia, el olvido, la soledad, el orgullo, la tristeza, la desolación e incluso desde el miedo, pero, desde mi consagración como religioso, el silencio ha tomado otro tinte: el de la fascinación.
Lo que antes era chocante ahora es fascinante, nunca había comprendido el bello lenguaje del silencio hasta que lo descubrí, y digo haberlo descubierto porque era algo que estaba totalmente oculto para mí. El silencio de un oratorio me ha conducido a un verdadero encuentro con el Señor; sentir que él esta, y que yo estoy para él, es en verdad algo que solo estando en silencio se puede comprender.
Vivo en un monasterio y es increíble sentir el silencio del claustro, que está acompañado por la hermosa melodía de los delicados pasos de un hermano, por el sonido del viento y el canto de los pájaros. La sombra que encuentro bajo un árbol, la silla frente al lago, el kiosco y otros espacios, que cobijan mis sentidos y me permiten disfrutarlo. Esto no es más que lo que nuestro santo padre Juan de la Cruz denomina “noche sosegada, música callada, soledad sonora”.


¡Qué grande es el silencio cuando se decide vivir en él!, que reto tan inmenso es custodiarlo y velar por preservarlo, qué tesoro tan grande descubrir que no es un lugar, porque es en el interior donde en verdad está. El viento, los pájaros, la sombra de un árbol, una silla, un oratorio… no serían silencio si yo no los hiciera silencio.
El silencio es una convicción, es un deseo del alma, es un tesoro escondido, es voz de Dios, es proyección de vida, es un susurro eterno, es estado de gracia, es, en verdad, un momento de cielo, es el lenguaje del amor, tal y como santa Teresita lo ilustró: “El silencio es el dulce lenguaje, de los ángeles y de los elegidos. Y es también la comunicación de las almas que en Jesús se aman” (Poesía añadida 7). Para una persona sin fe esto suena imposible, pero para un Carmelita que camina hacia la Santidad no es más que un itinerario de vida, una búsqueda constante…
Busca el silencio, interioriza tus deseos, ten apertura a la gracia y encuentra en Dios la respuesta a tus sueños, “es oportuno saber que esta conversación con Dios se efectúa en el fondo y centro del alma; allí es donde el alma habla con Dios de corazón a corazón” (Hermano Lorenzo de la Resurrección).

Un hermano Contemplativo el Carmelo.
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Un hermano contemplativo del Carmelo...La Contemplación


La Contemplación

Actualizado: may 20

Yo tampoco sabía que era. Pensaba que era un corredor largo, mirar largamente una cosa, cantar gregoriano, vestirse de hábito largo y rezar con la capucha puesta.
La contemplación es un Don de Dios. Las cosas externas ayudan, pero no llegan a ser. La contemplación no está por fuera, está adentro. Está en el más profundo centro. Es una forma de ser, de estar, de existir.
La palabra contemplación la empecé a escuchar cuando era un niño. Escuchaba a las personas decir: “fulanito es muy contemplado” o “venga yo lo contemplo”. Entonces llegué a pensar que la contemplación era exclusiva de los niños y creo que no estaba muy equivocado.
Un niño se duerme en los brazos del papá. Una mamá pasa largos ratos mirando su bebé. Muchos regalos hacen que un niño sea contemplado.
Todo lo anterior me permitió concluir que la contemplación es una consecuencia del amor. A mayor amor, más expresiones y a más expresiones más contemplación.
La contemplación es, por tanto, un acto de amor; por eso los niños necesitan ser contemplados, amados, que se les dedique tiempo… todo esto es necesario para poder formar sanamente su psicología y su capacidad de relación, su integridad. Aclaro que ser contemplado y ser mal criado son dos cosas diferentes y antagónicas. Contemplado y consentido sí pueden ser dos palabras que se encuentran más en lo que quieren expresar.
Así mismo el ser humano para vivir plenamente su condición natural necesita ser contemplado y contemplar. La contemplación, como acto de amor, integra la personalidad, hace libre al alma, despeja, plenifica. Es el agua para el pez, la sabia para la planta, el nido para el polluelo.
Hoy soy un monje contemplativo. Un monje sin rejas que busca la soledad y que camina despacio. Soy un monje que experimenta todos los días el amor de Dios y se sorprende de los regalos que recibe de su Padre del cielo. Todo mi tiempo es para Dios al servicio de la Iglesia. Pasamos muchas horas juntos intercambiando miradas. Él me mira y yo le miro. Yo lo contemplo, Él me contempla.

Desde que decidí ser contemplativo me siento viviendo desde mi esencia. Me volví más simple y con una alta capacidad para ver a Dios en todo y a través de todo. Él me habla sin ruido de palabras. Me tocó esconderme a mí también para contemplar al que se ha escondido. Me escondí con Cristo en Dios, como diría San Pablo.
La vida contemplativa como expresión de amor, como inhabitación, como acto comunicativo, como adoración, como comunión, como peregrinación al corazón, hace que todo lo otro se convierta en prójimo, hace que se preguste el cielo y se anticipe la eternidad. El alma contemplativa vive ya en Dios y esto es el cielo aquí en la tierra como nos lo diría Santa Isabel de la Trinidad.
Por tanto, la vida del cristiano tiene que ser una vida contemplativa, pues de no ser así se caería en un relativismo, en una vida fría movida por la norma, una vida que amenaza el soplo creativo del Espíritu.
Un hermano contemplativo del Carmelo...

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terça-feira, 19 de novembro de 2019

HERMANOS CONTEMPLATIVOS DEL CARMELO : ¡Les deseamos un feliz Día!

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Les deseamos un feliz Día!
Dios al pensar en la salvación del mundo, deseó que fuera por la más perfecta y hermosa criatura. Y por ello, para encarnarse escogió la mujer. Dios halló gracia en una sencilla mujer y la vistió de sol. Dios creó los mares y los llenó de agua, Dios creó a María y la llenó de gracia[1]. A imitación de nuestra Santa Madre, la mujer está llena de gracia, pues en la historia de la humanidad las mujeres la crearon. Su papel es indispensable en la familia, la educación, la catequesis y la transmisión de valores. En efecto, ellas saben suscitar el amor, son las maestras de la misericordia y constructoras de paz, comunicadoras de calor y humanidad, en un mundo que valora a las personas con demasiada frecuencia según los criterios fríos de explotación y ganancia.[2] La vida inició en una sencilla mujer que cuidó y educó a nuestro salvador por sus primeros 30 años y lo acompañó a la cruz de la victoria. Ustedes son hijas de María, ustedes son hijas de Dios, que forman hijos para Dios. Sentasen complacidas y llenas de gracia porque ustedes son las formadoras de nuestra iglesia.
Dios les pague por su labor y un Feliz y Santo día
HERMANOS CONTEMPLATIVOS DEL CARMELO
[1] Tomado Tratado de la verdadera devoción de San Luis María Grignion de Monfort
[2] Tomado Exhortación apostólica postsinodal Verbum Domini – Benedicto XVI

HERMANOS CONTEMPLATIVOS DEL CARMELO : La risa en el claustro.

Alguna vez me contaron que Teresa de los Andes había dicho que nunca se había reído tanto como en el Carmelo y hoy nosotros podemos decir lo mismo. La alegría es una virtud de la vida espiritual y mucho más de la vida contemplativa. Me alegro con lo contemplado y me alegro por lo contemplado. Una vida en Dios me lleva a liberarme de todo prejuicio, de toda máscara y por eso la risa se nos atraviesa imprudentemente en todas partes: en el coro, el refectorio, en la recreación. En este Carmelo de hombres contemplativos está prohibido contener la risa. Además, si la risa es el reflejo de un corazón alegre que mejor que ella para medir nuestro bienestar.
Dios afina el corazón contemplativo a tal punto que ya no nos da risa la vulgaridad, ni las faltas de caridad con el hermano, ni mucho menos la maldad.
Creo que a la Iglesia le ha faltado hablar más de la risa y predicar más sobre este don de Dios. Las caras de los consagrados a veces son tan serias y adustas que no reflejan la alegría del Evangelio. Cantan las “viejitas” de las parroquias: “no puede estar triste un corazón que alabe a Dios”. También lo cantamos nosotros.
Si los seres humanos tenemos la capacidad de reír es porque Dios también ríe ya que somos imagen y semejanza de Él. Qué bonito creer que Dios también se “muere de la risa”. ¿ Qué hará reír a Dios?
También se le atribuye a nuestra santa madre Teresa de Jesús que un santo triste es un triste santo y quienes le hemos entregado la vida a Dios porque tenemos la certeza de que Él nos ha llamado y ha contado con nosotros para construir su Reino, nos debe generar en el corazón un estallido de alegría que nada ni nadie lo puede apagar. Es una alegría infinita, eterna e incomparable.
Cuando la nota se nos baja porque también el ser humano pasa por momentos difíciles y de preguntas, nuestra plegaría se eleva a la Santísima Virgen y le decimos “se nos acaba el vino” y es ahí cuando Ella pide a su Hijo que llena nuestras tinajas interiores del vino de la fe, de la esperanza y del amor.
Ya sé de qué se ríe Dios: Él como todo papá se ríe cuando ve a sus hijos reír.

Un Hermano Contemplativo del Carmelo

HERMANOS CONTEMPLATIVOS DEL CARMELO : ¿Y quién dijo que era el hábito?

  
¿Y quién dijo que era el hábito?
Por mucho tiempo hemos escuchado el dicho: “el hábito hace al monje”, y eso es lo que hoy me motiva a mostrarles qué es lo que verdaderamente nos hace lo que somos.
¿Alguna vez te has preguntado por qué la capilla de un convento siempre resplandece? ¿O por qué todo en nuestras casas habla de buen gusto? También ¿por qué da la impresión de que nos amamos tanto?
La respuesta es muy sencilla, imagínate un panal con muchas abejas que en el día a día van elaborando su propia miel para dársela al rey: Jesús.
Pero, ¿por qué no venden la miel que es elaborada? Está claro que no vendemos la miel porque lo que producimos muy pocos lo ven…
En este panal hay un Sacristán que en sus tiempos libres embellece el altar, arma floreros para las ceremonias engalanar y mantiene la capilla limpia para recibir al que va a llegar…
Hay un enfermero que en función del hermano enfermo siempre está, en nuestro botiquín no solo hay medicamentos sino la oración de los hermanos, por el que espera en su celda llegue el alivio corporal.
Hay un hospedero que tiende la cama cuando a retiro vas a llegar y no solo hace eso, él va más allá, y no porque barra y trapee sino porque en sus ofrecimientos personales el que viene a retiro siempre está.
Y ¡cómo no vamos a tener portero! Si es él que siempre está dispuesto a recibirte y caminando de un lado a otro va; no crean que es sencillo porque son muchos los oficios que suspendidos debe dejar, para abrir las puertas de un convento, de un hospital para el alma al que necesitado llega esperando algo encontrar.
Las cocinas tienen fama por las exquisitez y elegancia que brindan a los demás y en este convento esta no es la excepción, pues se cocina en silencio y en presencia de Dios, con lo que hay en la despensa, con un toque de creatividad porque no se cocina para cualquiera sino para el hermano de comunidad, con el que se crea un lazo que se vuelve más grande incluso que un lazo familiar.
La alegría que vivimos no es más que el fruto del silencio y la soledad, que en medio de los oficios nos recuerda que todo lo hacemos por la salvación de los demás… ¡Eso sí, sin olvidar nuestra santificación personal!
¿Para qué trabajarle al mundo cuando el Señor todo lo da? ¿Para qué un activismo forzado si en este panal todo en función del Rey está? ¿Por qué perderse la oportunidad de encontrar a Jesús en oficios tan simples que seguro el mundo no valora, pero que te harán ganar la plenitud de vida que estando lejos del Señor no puedes encontrar?
¿Te gusta nuestro hábito? Descubre en él nuestra misión:
“Ser hombres pobres que viven de la providencia de Dios pero a quienes les gusta dar siempre lo mejor”
Un Hermano Contemplativo del Carmelo.

HERMANOS CONTEMPLATIVOS DEL CARMELO : ¿Y cómo encuentro a Jesús?

 
¿Y cómo encuentro a Jesús? #unamiradacontemplativa
Hay que sentirlo en el viento
Cuando sientas que solo estás,
No busques respuestas en libros
Porque es tu fe la que te lo enseñará.

Es tan suave y silencioso
Como la palma que moviéndose está
Escondido en tantas cosas…
Quiere dejarse encontrar.

No le huyas al Amado
Porque esperando por ti está
Encuéntralo en el silencio
Y búscalo en la intimidad.

Mira al cielo y date la oportunidad
De contemplar cómo te mira
Cuando crees que solo estás.
Y si esto no es suficiente
Mira tu entorno y contémplalo en los demás.

No contemples la rudeza
Ni la indiferencia que pasando está,
Contempla el amor abstracto
Que escondido en cada uno hay.

Un Hermano Contemplativo del Carmelo.

HERMANOS CONTEMPLATIVOS DEL CARMELO : ERES URGENTE AL ALMA MÍA

 
 
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Hace algún tiempo he descubierto que, al despertar; al ver mis ojeras en el espejo muy de madrugada, al cantar salmos junto con los pájaros que salmodean con su garganta también a esa hora, al hacer silencio y meditar para entender lo que pasa muy adentro, al cucharear algo de desayuno en silencio o al cepillarme los dientes antes de leer por primera vez el Evangelio para ese día, hay algo que atraviesa en mi cabeza todos esos momentos y permanece. Mejor dicho, no es un algo sino un alguien. Alguien que se pasea entre mi corazón y mis pensamientos; sereno, tranquilo, quieto. Además de esto cuando me acuesto y el último pensamiento que llega a mi cabeza es ese alguien y me detengo en Él como si le dijera buenas noches sin decirlo, aún en la distancia de confirmar dos seres “tan desiguales”. En este momento sabes que estás irremediablemente enamorado. Yo confieso que me he enamorado de Jesús de Nazaret, o mejor, Él me ha enamorado a fuerza de su ternura y en lenguaje de enamorados nacen versos como estos para Él:
ERES URGENTE AL ALMA MÍA
Eres urgente al alma mía;
soy el tibio manantial
del anhelo sin ocaso
donde me perdí por ti.
Eres urgente a mis cavilaciones,
al discurso ilógico de mi corazón enamorado.
Eres urgente a mis deseos;
alegres lamentos que te invocan
y hacen sentir esta dulce espera;
soledad amante hasta que vengas.
¡Urges a mi alma amado mío!
el no verte ya me mata.
Mas este amor y melancolía
entretejen el vivir de la confianza.
Me eres urgente y lo sabes;
revoloteas nuestro encuentro,
te paseas colorida mariposa
que enamora exhibiendo su pureza.
Eres urgente al alma mía
como niño que duerme al pecho de su madre.

Un hermano Contemplativo del Carmelo.