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sábado, 2 de outubro de 2021

Comunicado en defensa de las comunidades monásticas de vida contemplativa. Por Mons. Carlo Maria Viganò

 


Con profundo dolor y indignación sigo las noticias relativas a las visitas apostólicas que está llevando a cabo la Congregación para los Institutos Consagrados y Sociedades de Vida Apostólica en diversos conventos de monjas contemplativas de Estados Unidos.

La manera en que se están realizando dichas visitas, vulnerando todas las normas canónicas y los más elementales principios jurídicos, la intimidación y amenazas que caracterizan los interrogatorios a los que son sometidas las religiosas, y la violencia psicológica infligida a las residentes de los mencionados conventos, contra los principios de caridad y justicia que deberían inspirar la actuación de los funcionarios de un dicasterio pontificio, manifiestan de modo inquietante los prejuicios y las intenciones de persecución que motivan a los visitadores, cínicos ejecutores de órdenes impartidas por el prefecto, cardenal João Braz de Avis, y el secretario, monseñor José Rodríguez Carballo, cumpliendo precisas instrucciones de Bergoglio. Sea cual sea la comunidad, el acoso de los visitadores con objeto de dividir a las religiosas siempre es el mismo, como también es la misma la tentativa de ejercer una fuerte presión psicológica, hasta el punto de forzar la conciencia privada de personas que están habituadas a vivir en el silencio y en el recogimiento de la oración y la penitencia.

Como en todo lo que caracteriza esta operación de la iglesia bergogliana, tras esta obra de depuración subyace un odio y una furia iconoclasta contra las comunidades de vida contemplativa, y en particular contra las que están ligadas a la Tradición y el rito de siempre; un odio que se ha convertido en práctica habitual con la infausta instrucción Cor orans y su cruel y despiadada aplicación. Destaca asimismo un malsano interés por la administración pecuniaria y las donaciones que reciben las mencionadas comunidades, de las que el Vaticano intenta apoderarse con cualquier pretexto.

Ese odio no tienen la menor justificación jurídica ni disciplinaria, dado que dichos monasterios que son blanco del Vaticano se limitan a vivir según el carisma particular de su orden, fieles a sus santos fundadores y en espíritu de sincera comunión con la Iglesia. Las vocaciones van en aumento, como pasa siempre en todos los institutos que ponen en práctica la regla de sus fundadores y celebran la Misa Tridentina. El pecado de esas religiosas consiste en querer ser fieles al Magisterio inmutable de la Iglesia, a su bimilenaria Tradición y a su verdadera liturgia. Tal es, en definitiva, el pecado de todas las comunidades seglares y religiosas, masculinas o femeninas, ante la despiadada labor de destrucción bergogliana.

Considero mi preciso deber como pastor denunciar sin medias tintas la sistemática labor de demolición que está llevando a cabo la Congregación para los Religiosos, cuyos dirigentes no ocultan su particular aversión a toda forma de vida consagrada, en perfecta sintonía con quien les ha dado las órdenes y ante el verdaderamente desconcertante silencio y pasividad de los ordinarios, incapaces de proteger y defender la parte más valiosa y vulnerable del Cuerpo Místico.

No podemos olvidar que la implacable persecución vaticana se ha dejado caer con anterioridad sobre otras florecientes comunidades religiosas femeninas, hoy totalmente aniquiladas; por ejemplo, las Franciscanas de la Inmaculada (Italia), las Hermanitas de María de Saint-Aignant-sur- Roe (Francia), las hermanas de Auerbach (Alemania) y las Dominicas del Espíritu Santo (Francia), entre otras muchas.

Recuerdo igualmente que los autores de semejante fechoría son los primeros contra quienes se deberían haber tomado medidas disciplinarias a raíz de los gravísimos escándalos financieros en los que estuvo metido Carballo cuando era ministro general de los Frailes Menores. Su situación estaba tan comprometida que se vieron obligado a alojarlo en el Vaticano, cuando lo normal es que los miembros de la Curia residan extramuros. El cardenal Braz de Avis, notorio partidario de la teología de la liberación, fue nombrado por Bergoglio prefecto de la Congregación para los Religiosos, precisamente para reeducar a los consagrados conforme a los estalinianos métodos que distinguen al gobierno de la iglesia profunda bergogliana. Una purga propia de los peores regímenes dictatoriales y del clima de terror que desde 2013 impera en el Vaticano.

Exhorto a mis hermanos prelados, a los sacerdotes y sobre todo a los fieles laicos a alzar la voz contra la destrucción de la vida monástica contemplativa y las comunidades religiosas tradicionales. No sólo es necesario apoyarlas espiritual y moralmente, sino también brindar apoyo material y mediático a las víctimas de una agresión que se ha ido agravando en las últimas semanas, desde la promulgación del motu proprio Tradicionis Custodes; hay que defender a las religiosas perseguidas y desenmascarar a los responsables de una persecución tan odiosa a los ojos de Dios y de toda la Iglesia.

Viendo la perversidad de las autoridades eclesiásticas, soy consciente de lo difícil que es conjugar el voto solemne de obediencia a los superiores con la evidencia de las malvadas aspiraciones de éstos, así como lo doloroso que es oponer resistencia a quienes deberían ejercer la autoridad en nombre de Nuestro Señor. Con todo, prestarles colaboración siempre sería una forma de complicidad y connivencia culpable. La obediencia a Dios y la fidelidad a la Iglesia no pueden vincularse a un servilismo ciego que es enemigo de una y otra: «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres» (Hechos 5,29). Y eso también vale para los religiosos como para los clérigos seculares, cuyo silencio ante la disolución de la Iglesia tiene que terminar ya.

En consideración a este grave dilema de conciencia que atormenta a las religiosas, hago un llamamiento especial a los fieles laicos y los benefactores de los conventos femeninos para que se ocupen, incluso por medio de los adecuados instrumentos legales, en garantizar y defender la independencia de los monasterios y sus propiedades.

A las religiosas perseguidas les garantizo mis constantes oraciones, y las invito a resistir con firmeza y valentía y ofrecer sus padecimientos por la conversión de quienes las persiguen. Que estas silenciosas esposas de Cristo se unan espiritualmente al doloroso calvario de las carmelitas mártires de Compiègne, las dieciséis monjas guillotinadas en la Francia del Terror por no haber querido abandonar su carmelo renunciando a sus votos religiosos. La heroica resistencia de aquellas hermanas consagradas, perseguidas in odium fidei por los sanguinarios de la Revolución, sírvales de ejemplo en estos tiempos de apostasía en que la persecución anticatólica y la furia ideológica procede de quienes deberían proteger a las comunidades de vida contemplativa como el tesoro más valioso de la Iglesia y el baluarte más eficaz contra las ofensivas del Enemigo. De faltar la oración constante de esas benditas almas, el cuerpo de la Iglesia estará más desarmado todavía en el momento en que arrecia con más vigor esta épica batalla.

Como las vírgenes prudentes de la parábola (Mt.25,1-13), manténganse las religiosas fieles a su divino Esposo y aguarden su llegada con las lámparas encendidas. Estos tiempos tenebrosos pasarán, y junto con ellos los renegados que con tanta furia las atacan.

Las más altas instancias vaticanas deberán responder ante Dios de estos pecados gravísimos de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, con sus inquietantes connotaciones ideológicas, así como del abuso de autoridad contra los bienes de la Iglesia y la salvación de las almas. Que el Señor abra los ojos de muchos que todavía no quieren reconocer la apostasía que aflige a la Iglesia Católica.

+Carlo Maria Viganò, arzobispo

Ex nuncio en los Estados Unidos

sexta-feira, 30 de julho de 2021

Further Articles on the Motu Proprio Traditionis Custodes

https://www.newliturgicalmovement.org/2021/07/further-articles-on-motu-proprio.html?m=1#.YQRo7GnOX6A

dopo-traditionis-custodes-cardinale-burke-inconcepibile-ritenere-la-santa-messa-usus-antiquior-una-fonte-di-divisione

https://www.atfp.it/notizie/305-chiesa/1991-dopo-traditionis-custodes-cardinale-burke-inconcepibile-ritenere-la-santa-messa-usus-antiquior-una-fonte-di-divisione

http://www.unavocesevilla.com/declaracion-de-la-federacion-internacional-una-voce-en-defensa-de-la-misa-tradicional-y-summorum-pontificum/

http://www.unavocesevilla.com/declaracion-de-la-federacion-internacional-una-voce-en-defensa-de-la-misa-tradicional-y-summorum-pontificum/

https://adelantelafe.com/traicion-a-la-tradicion-diane-montagna-entrevista-a-mons-schneider-sobre-tradiciones-custodes/

https://adelantelafe.com/traicion-a-la-tradicion-diane-montagna-entrevista-a-mons-schneider-sobre-tradiciones-custodes/

Upcoming Event: Worldwide Consecration to the Immaculate Heart by all TLM communities

https://onepeterfive.com/upcoming-event-worldwide-consecration-to-the-immaculate-heart-by-all-tlm-communities/

sábado, 17 de julho de 2021

Traditionis Custodes: la presa di posizione del CNSP #summorumpontificum #traditioniscustodes


Il Motu Proprio Traditionis Custodes non cessa di suscitare reazioni nel mondo della tradizione. Anche il CNSP ha pubblicato nelle scorse ore la propria presa di posizione, che riprendiamo volentieri a beneficio dei nostri lettori.
Miserere nostri, Domine! 
Cari Amici,

ciò che temevamo è purtroppo accaduto: il Motu Proprio restrittivo del Summorum Pontificum è stato pubblicato, insieme ad una Lettera di accompagnamento. Abbiamo pregato che al Populus Summorum Pontificum fosse risparmiata questa nuova prova, ma essa si è invece abbattuta su di lui.

Il contenuto del nuovo Motu Proprio conferma, in larga parte, quanto era già stato sin qui anticipato da molteplici fonti. In ciò in cui si discosta dalle anticipazioni, purtroppo le peggiora. Cessa la libertà di celebrare secondo il Messale del 1962, se ne rende assai difficoltoso l’uso da parte dei giovani sacerdoti, si scoraggia decisamente la costituzione di nuovi coetus fidelium, quantomeno nelle diocesi in cui ne esista già almeno uno, si guarda con estremo sfavore alle parrocchie personali destinate alla celebrazione della liturgia tradizionale. Impressiona il bando del rito antico dalle parrocchie, quasi a circoscriverlo entro una specie di cordone sanitario per evitare che il popolo fedele venga a conoscerlo, ad amarlo, a praticarlo. La lettera di accompagnamento, infatti, ci dice chiaramente che quanti sono legati alla liturgia tradizionale – cioè noi, fedeli del Populus Summorum Pontificum – dovranno, dovremo «ritornare al Rito Romano promulgato dai santi Paolo VI e Giovanni Paolo II».

Il Motu Proprio e la Lettera accompagnatoria ci sprofondano inevitabilmente nello sconforto, ci tentano alla disperazione, forse potrebbero addirittura indurci alla risposta rabbiosa ed alla ribellione fine a se stessa.

Ricordiamoci però di Ap. 3, 19: «Ego quos amo, arguo, et castigo. Aemulare ergo, et poenitentiam age» (Io tutti quelli che amo li rimprovero e li castigo. Mostrati dunque zelante e ravvediti). Questo può essere per noi il tempo della purificazione. Per farci riflettere sulle nostre debolezze, sulla inadeguatezza del nostro apostolato liturgico e sulle mille occasioni perdute per ignavia, per orgoglio, per presunzione, per clericalismo, per paura, per amore di quieto vivere, per malintesa obbedienza… e, così, per farci strumenti più santi ed efficaci del rifiorire della Chiesa dal suo stesso interno, attraverso il rinascimento liturgico e la sua diffusione tra i buoni fedeli: ciò che incute tanto terrore ai modernisti ormai faccia a faccia con il loro tragico fallimento.

Accettare questa croce, affidandoci a Maria Santissima perché ci sia vicina e ci sostenga nello sforzo di portarla, non vuol dire, però, rinunciare alla giusta resistenza. Tanti amici sconcertati e disorientati si stanno chiedendo che cosa si possa e si debba fare; ed è certo che non resteremo muti e passivi spettatori mentre si cerca di rendere sempre più inattingibile un bene così prezioso come la S. Messa tradizionale. 

Ma proprio perché vogliamo resistere, non ribellarci; perché cerchiamo giustizia, e non rivalsa, non possiamo cedere alla tentazione di reagire scompostamente e precipitosamente, sull’onda della forte e dolorosa emozione che ci ha colpito all’uscita del Motu Proprio. Non venga mai meno la carità, ma si difendano la verità, la purezza delle nostre intenzioni e del nostro zelo liturgico, la solidità inattaccabile delle nostre buone e fondate ragioni: si persegua la giustizia nell’amore fraterno e nell’incrollabile attaccamento alla Chiesa di Cristo.

Per questo la nostra prima resistenza – cui ci spinge lo stesso amore per la Chiesa – deve essere, soprattutto in questi momenti concitati, la preghiera: chiediamo di essere illuminati per scegliere con prudenza, ma anche con fermezza, la giusta via, la strada migliore per servire la santità della liturgia, per ribadire con forza, alla luce del magistero liturgico di Benedetto XVI, che «nella storia della Liturgia c’è crescita e progresso, ma nessuna rottura. Ciò che per le generazioni anteriori era sacro, anche per noi resta sacro e grande, e non può essere improvvisamente del tutto proibito o, addirittura, giudicato dannoso. Ci fa bene a tutti conservare le ricchezze che sono cresciute nella fede e nella preghiera della Chiesa, e di dar loro il giusto posto».

Corroborati da una sincera e fervente preghiera, affidati alla protezione potente di Maria Santissima, potremo così intraprendere con coraggio, e dopo matura riflessione, tutto quanto risulterà utile e necessario. Da parte nostra, non ce ne asterremo: come abbiamo già avuto modo di dire quando le prime nubi si addensavano in cielo, non mancheremo né di proporre e realizzare le iniziative che le circostanze renderanno opportune, né di sostenere con entusiasmo quelle che i coetus vorranno intraprendere – nel pieno rispetto verso i nostri Pastori, ma nel sereno esercizio della libertà che il diritto riconosce a tutti i battezzati – per affermare, difendere e diffondere, a vantaggio di tutta la Chiesa, la grandezza della sua millenaria tradizione liturgica e i ricchissimi doni spirituali nuovamente offerti a tutti i fedeli dal Motu Proprio Summorum Pontificum, nell’intatta e provvidenziale pienezza delle sue illuminate disposizioni.


 

Resistere in faccia a Francesco. Dovere di ogni cattolico dopo che il “pachamama Pope” ha colpito la Santa Messa tridentina #summorumpontificum #traditioniscustodes j

 

Resistere in faccia a Francesco. Dovere di ogni cattolico dopo che il “pachamama Pope” ha colpito la Santa Messa tridentina #summorumpontificum #traditioniscustodes j

 

Dal blog di Alfo Maria Valli (17.7.2021)



Cari amici di Duc in altum, dal sito remnantnewspaper.com un appropriato commento di Michael J. Matt alla lettera apostolica con cui Bergoglio ha voluto colpire la Messa tridentina. 

***


Cari amici: non scoraggiatevi. Dio è responsabile di tutto, e questo non accadrebbe se non lo permettesse. Tutto questo è già successo. Lo so, mi ricordo, l’ho vissuto. Questo è un castigo, sì, ma non cambia ciò che siamo chiamati a fare: dobbiamo conoscere, amare e servire Dio, e resistere a chi non lo fa.


Francesco non ha il potere di cambiarlo.

Qui non c’è nessun mistero, nessuna sorpresa. Sappiamo esattamente di cosa si tratta. Riguarda la facciata fatiscente del Vaticano II, le chiese chiuse, i seminari vuoti, la fede perduta e un enorme scandalo sessuale clericale contro il movimento giovanile internazionale che è il cattolicesimo tradizionale.

Francesco è anche ossessionato dal voler schiacciare il piccolo resto di credenti lasciato in un mondo di apostasia universale perché egli è uno strumento globalista. Ha chiuso il Summorum pontificum perché, come un crocifisso per un vampiro, la vecchia liturgia cattolica minaccia il diabolico Nuovo Ordine Mondiale al quale Francesco ha aderito. La messa in latino ha unito i cattolici di ogni paese del mondo per un paio di migliaia di anni, come nessun governo avrebbe mai potuto fare. Ed era in procinto di farlo di nuovo.

Negli ultimi quindici mesi, i tradizionalisti si sono rifiutati di rinunciare ai sacramenti. Siamo rimasti aperti. Non abbiamo mai perso la Messa, e per questo il movimento della Messa tradizionale in latino sta avendo enorme diffusione.

Il nostro “Pachamama Pope” globalista, quindi, sta reagendo a ciò che ha unito la resistenza cattolica contro lo stesso inferno.

Considerate l’assurdità di tutto ciò: con la guerra che scoppia in tutto il mondo, la violenza e il caos nelle città, l’aborto dilagante, le dilaganti violazioni delle leggi di Dio e dell’uomo, Francesco è determinato a sopprimere l’antica Messa latina. Perché quella Messa sta preparando centinaia di migliaia di bambini e giovani famiglie a mantenere la Fede nei giorni di oscurità che ci aspettano.

Quella Messa è la pietra di paragone dei “fedeli rigidi” che si preoccupano non di grandi reset e di “salvare il pianeta”, ma di rendere il culto appropriato a Dio Onnipotente e salvare le loro anime. E quel tipo di cattolicesimo deve essere bandito se il Nuovo Ordine Mondiale vuole prendere il volo. I cattolici devono essere costretti a rifiutare qualsiasi pretesa di supremazia religiosa o verità oggettiva. Perché? Perché i demoni sono terrorizzati da quella Verità. Perché la Chiesa cattolica insegna che la Chiesa una, santa, cattolica e apostolica fondata da Gesù Cristo è necessaria per la salvezza. E questa non è equità! Questo non include i Figli delle Tenebre.


Quello che Francesco vuole è la CRT – Critical Religion Theory – per abbattere il vecchio suprematismo religioso cattolico. Il punto centrale di Assisi, Abu Dhabi e del resto delle bestemmie ecumeniche è cancellare la memoria della Chiesa cattolica “suprematista”, i cui paesi, papi, santi, eroi, imperatori e re hanno costruito il Vecchio Ordine della Cristianità proprio in memoria di ciò che il Nuovo Ordine Mondiale intende cancellare.
Il privilegio cristiano è finito. Il cattolicesimo sarà tollerato solo nella misura in cui eliminerà il suo dogma e insegnamento morale non inclusivi, sarà tollerante verso ogni vizio e peccato e non sarà mai più “rigido”.

Francesco sta abolendo la Messa latina tradizionale perché essa è Verità, perché è il culto più perfetto di Cristo Re Signore della Storia. E Francesco ora sa che c’è un resto che darebbe la vita in difesa del loro re. La sua unica risorsa è una goffa persecuzione, poiché la Rivoluzione non è riuscita a sradicare la santa Fede.

Ben giocato, fratelli cattolici! Con questa azione, Francesco ha solo confermato che la tua fede è troppo forte per il suo Nuovo Ordine. Egli teme che l’intera stessa Rivoluzione conciliare del Vaticano II sia in pericolo, finché continuerete a adorare Dio come fecero i vostri padri e le vostre madri per mille anni. E sai cosa? Ha ragione! Ancora una volta, ben giocato!


Allora avanti, soldati cristiani! Sapete che cosa fare. Non abbiamo nulla da temere, le bende sono state ufficialmente rimosse. Per il bene del nostro paese, delle nostre anime e della fede dei nostri figli, ora, con buona coscienza e giusta ira, possiamo resistere a Francesco in faccia per tutto il tempo necessario prima che Dio salvi la Sua Chiesa.

Viva Cristo Re!

Fonte: remnantnewspaper.com

terça-feira, 13 de julho de 2021

https://missatridentinaemportugal.blogspot.com/2019/10/don-divo-barsotti-dove-il-nostro.html?m=0

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quinta-feira, 3 de junho de 2021

https://cooperatores-veritatis.org/2021/06/03/non-riusciranno-ad-abolire-la-s-messa-cattolica cattolica cattolica

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