http://4.bp.blogspot.com/_14vrv7ni7HM/TLYyK0PS85I/AAAAAAAABU8/h4xBT0R8kQU/s1600/20101013225550_D0064009.jpg

segunda-feira, 26 de maio de 2014

MARY: Oh, how the earth needs the great seeds of God’s powers. These are also planted in the field of history. When will they come forth? I will use these locutions to speak of these seeds




3. A Church Which Is Not Ready

 
Mary
I do not want to allow this evil harvest to continue. However, the Church is not ready for the good seeds to come forth. It would be like an early Spring, when the harvest comes forth too early, only to die and bear no fruit.
This is my message. Buried deeply in the field are the greatest seeds. Before I allow them to bud forth, I must send other graces upon the Church.
First, there is my special son, whom I keep hidden and closest to my heart, always preparing him. He will awaken the Church, releasing an expectancy so the blessings will be received.
Second, I must stir up movements, new and old. Some have served the Church well. These I will refresh and invigorate. New movements must also come forth, filled with greater gifts.
Third, I must lift up the whole Church. I will use these locutions to call every Catholic to return to the springs of living water. Years have been wasted but it is not too late.
Although these gifts are buried like powerful seeds, ready to change the face of the earth and to turn human history away from the great darkness, the Church is not ready for the great gifts. Will they come forth? Will they bloom and flourish? All depends on the Church being made ready.
Comment: Our Lady spells out the Church’s task.


 

2. The Bountiful Harvest of Evil

 May 21st, 2014
Mary
The buried seeds do not all come forth. Many seeds of God’s blessings bring forth no harvest. They are not accepted. Instead, they are rejected and ridiculed. This is the world’s wisdom, which spurns God’s true blessing
In contrast, the seeds of evil find many hearts ready to accept their weeds. They appeal to all that is selfish and self-centered. They promise great delights and power. They entice and constantly force themselves upon mankind. They bring forth great harvests and a history filled with wars.
Children are born into this evil. People live and die in the darkness of poverty and squalor. Money flows to the rich. Power is concentrated in the hands of a few. Weapons are stockpiled.
Mankind has cooperated with these seeds of evil. You were totally unaware of these evil seeds O world. Because you set aside the revealed word of God, I must use these locutions to educate you. I cannot ask you to change until I can get you to understand.
Comment: Our Lady begins a teaching to explain the revealed truth of original sin.

1. Seeds Planted in the Field of History

 
Mary
All the events are bursting forth, but these are only the earliest beginning events. More and more events will follow.
The heavenly Father planted all the seeds for man’s happiness deeply in the field of human history. These are the greatest glories which no one can imagine. At night, and in secret, Satan entered this field and planted the weeds. Since that moment, all history has seen both a good and evil harvest. Mankind has come to expect this.
As mankind gained greater control over creation, euphoria grew, as if mankind could build a perfect world and banish all evil. The euphoria has quickly evaporated because mankind has no power over the evil seeds. The world’s field is now filled with the greatest weeds of war, suffering, terrorism and global insecurity.
This is my message. You have only seen the beginning weeds. Still hidden, in the bowels of the field, are seeds of destruction never before witnessed by man. These seeds, planted in the beginning, are making their way to the surface and are about to come forth. Some beginning seeds of destruction have already come to the surface. Many more will follow.
Oh, how the earth needs the great seeds of God’s powers. These are also planted in the field of history. When will they come forth? I will use these locutions to speak of these seeds, waiting to burst forth. In this way, the greatest mysteries will be understood.
Comment: Mary is applying Jesus’ parable of the wheat and the weeds to explain modern events.

http://www.locutions.org/2014/05/1-seeds-planted-in-the-field-of-history/
 

DECLARACIÓN CONJUNTA DEL PAPA FRANCISCO Y EL PATRIARCA ECUMÉNICO BARTOLOMÉ: LA BÚSQUEDA COMÚN NO NOS APARTA DE LA VERDAD

Ciudad del Vaticano, 25 de mayo 2014 (VIS).-Tras la ceremonia de bienvenida en el aeropuerto de Tel Aviv, el Papa se desplazó en helicóptero a Jerusalén para encontrarse en privado en la Delegación Apostólica con el Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé a quien acompañaban tres altos dignatarios. También asistieron al encuentro el cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado y el cardenal Kurt Koch, Presidente del Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos.
El Patriarca Bartolomé fue elegido en 1991 como el doscientos setenta Patriarca arzobispo de Constantinopla, la Nueva Roma y Patriarca Ecuménico. Visitó a Benedicto XVI en el Vaticano en 2008 y participó en la celebración del segundo milenio del nacimiento de San Pablo. El 19 de marzo de 2013, asistió a la misa de inicio del ministerio petrino de Francisco; fue la primera vez desde el Gran Cisma de 1054 que un patriarca ortodoxo presenciaba la ceremonia de inauguración del pontificado de un papa católico.
Finalizado el encuentro, el Papa Francisco y el Patriarca Bartolomé , firmaron esta declaración conjunta:
“1. Como nuestros venerables predecesores, el Papa Pablo VI y el Patriarca Ecuménico Atenágoras, que se encontraron aquí en Jerusalén hace cincuenta años, también nosotros, el Papa Francisco y el Patriarca Ecuménico Bartolomé, hemos querido reunirnos en Tierra Santa, “donde nuestro común Redentor, Cristo nuestro Señor, vivió, enseñó, murió, resucitó y ascendió a los cielos, desde donde envió el Espíritu Santo sobre la Iglesia naciente” (Comunicado común del Papa Pablo VI y el Patriarca Atenágoras, publicado tras su encuentro del 6 de enero de 1964). Nuestra reunión –un nuevo encuentro de los Obispos de las Iglesias de Roma y Constantinopla, fundadas a su vez por dos hermanos, los Apóstoles Pedro y Andrés– es fuente de profunda alegría espiritual para nosotros. Representa una ocasión providencial para reflexionar sobre la profundidad y la autenticidad de nuestros vínculos, fruto de un camino lleno de gracia por el que el Señor nos ha llevado desde aquel día bendito de hace cincuenta años.
2. Nuestro encuentro fraterno de hoy es un nuevo y necesario paso en el camino hacia aquella unidad a la que sólo el Espíritu Santo puede conducirnos, la de la comunión dentro de la legítima diversidad. Recordamos con profunda gratitud los pasos que el Señor nos ha permitido avanzar. El abrazo que se dieron el Papa Pablo VI y el Patriarca Atenágoras aquí en Jerusalén, después de muchos siglos de silencio, preparó el camino para un gesto de enorme importancia: remover de la memoria y de la mente de las Iglesias las sentencias de mutua excomunión de 1054. Este gesto dio paso a un intercambio de visitas entre las respectivas Sedes de Roma y Constantinopla, a una correspondencia continua y, más tarde, a la decisión tomada por el Papa Juan Pablo II y el Patriarca Dimitrios, de feliz memoria, de iniciar un diálogo teológico sobre la verdad entre Católicos y Ortodoxos. A lo largo de estos años, Dios, fuente de toda paz y amor, nos ha enseñado a considerarnos miembros de la misma familia cristiana, bajo un solo Señor y Salvador, Jesucristo, y a amarnos mutuamente, de modo que podamos confesar nuestra fe en el mismo Evangelio de Cristo, tal como lo recibimos de los Apóstoles y fue expresado y transmitido hasta nosotros por los Concilios Ecuménicos y los Padres de la Iglesia. Aun siendo plenamente conscientes de no haber alcanzado la meta de la plena comunión, confirmamos hoy nuestro compromiso de avanzar juntos hacia aquella unidad por la que Cristo nuestro Señor oró al Padre para que “todos sean uno” .
3. Con el convencimiento de que dicha unidad se pone de manifiesto en el amor de Dios y en el amor al prójimo, esperamos con impaciencia que llegue el día en el que finalmente participemos juntos en el banquete Eucarístico. En cuanto cristianos, estamos llamados a prepararnos para recibir este don de la comunión eucarística, como nos enseña san Ireneo de Lyon mediante la confesión de la única fe, la oración constante, la conversión interior, la vida nueva y el diálogo fraterno. Hasta llegar a esta esperada meta, manifestaremos al mundo el amor de Dios, que nos identifica como verdaderos discípulos de Jesucristo .
4. En este sentido, el diálogo teológico emprendido por la Comisión Mixta Internacional ofrece una aportación fundamental en la búsqueda de la plena comunión entre católicos y ortodoxos. En los periodos sucesivos de los Papas Juan Pablo II y Benedicto XVI, y del Patriarca Dimitrios, el progreso de nuestros encuentros teológicos ha sido sustancial. Hoy expresamos nuestro sincero aprecio por los logros alcanzados hasta la fecha, así como por los trabajos actuales. No se trata de un mero ejercicio teórico, sino de un proceder en la verdad y en el amor, que requiere un conocimiento cada vez más profundo de las tradiciones del otro para llegar a comprenderlas y aprender de ellas. Por tanto, afirmamos nuevamente que el diálogo teológico no pretende un mínimo común denominador para alcanzar un acuerdo, sino más bien profundizar en la visión que cada uno tiene de la verdad completa que Cristo ha dado a su Iglesia, una verdad que se comprende cada vez más cuando seguimos las inspiraciones del Espíritu santo. Por eso, afirmamos conjuntamente que nuestra fidelidad al Señor nos exige encuentros fraternos y diálogo sincero. Esta búsqueda común no nos aparta de la verdad; sino que más bien, mediante el intercambio de dones, mediante la guía del Espíritu Santo, nos lleva a la verdad completa.
5. Y, mientras nos encontramos aún en camino hacia la plena comunión, tenemos ya el deber de dar testimonio común del amor de Dios a su pueblo colaborando en nuestro servicio a la humanidad, especialmente en la defensa de la dignidad de la persona humana, en cada estadio de su vida, y de la santidad de la familia basada en el matrimonio, en la promoción de la paz y el bien común y en la respuesta ante el sufrimiento que sigue afligiendo a nuestro mundo. Reconocemos que el hambre, la pobreza, el analfabetismo, la injusta distribución de los recursos son un desafío constante. Es nuestro deber intentar construir juntos una sociedad justa y humana en la que nadie se sienta excluido o marginado.
6. Estamos profundamente convencidos de que el futuro de la familia humana depende también de cómo salvaguardemos –con prudencia y compasión, a la vez que con justicia y rectitud– el don de la creación, que nuestro Creador nos ha confiado. Por eso, constatamos con dolor el ilícito maltrato de nuestro planeta, que constituye un pecado a los ojos de Dios. Reafirmamos nuestra responsabilidad y obligación de cultivar un espíritu de humildad y moderación de modo que todos puedan sentir la necesidad de respetar y preservar la creación. Juntos, nos comprometemos a crear una mayor conciencia del cuidado de la creación; hacemos un llamamiento a todos los hombres de buena voluntad a buscar formas de vida con menos derroche y más austeras, que no sean tanto expresión de codicia cuanto de generosidad para la protección del mundo creado por Dios y el bien de su pueblo.
7. Asimismo, necesitamos urgentemente una efectiva y decidida cooperación de los cristianos para tutelar en todo el mundo el derecho a expresar públicamente la propia fe y a ser tratados con equidad en la promoción de lo que el Cristianismo sigue ofreciendo a la sociedad y a la cultura contemporánea. A este respecto, invitamos a todos los cristianos a promover un auténtico diálogo con el Judaísmo, el Islam y otras tradiciones religiosas. La indiferencia y el desconocimiento mutuo conducen únicamente a la desconfianza y, a veces, desgraciadamente incluso al conflicto.
8. Desde esta santa ciudad de Jerusalén, expresamos nuestra común preocupación profunda por la situación de los cristianos en Medio Oriente y por su derecho a seguir siendo ciudadanos de pleno derecho en sus patrias. Con confianza, dirigimos nuestra oración a Dios omnipotente y misericordioso por la paz en Tierra Santa y en todo Medio Oriente. Pedimos especialmente por las Iglesias en Egipto, Siria e Iraq, que han sufrido mucho últimamente. Alentamos a todas las partes, independientemente de sus convicciones religiosas, a seguir trabajando por la reconciliación y por el justo reconocimiento de los derechos de los pueblos. Estamos convencidos de que no son las armas, sino el diálogo, el perdón y la reconciliación, los únicos medios posibles para lograr la paz.
9. En un momento histórico marcado por la violencia, la indiferencia y el egoísmo, muchos hombres y mujeres se sienten perdidos. Mediante nuestro testimonio común de la Buena Nueva del Evangelio, podemos ayudar a los hombres de nuestro tiempo a redescubrir el camino que lleva a la verdad, a la justicia y a la paz. Unidos en nuestras intenciones y recordando el ejemplo del Papa Pablo VI y el Patriarca Atenágoras, de hace 50 años, pedimos que todos los cristianos, junto con los creyentes de cualquier tradición religiosa y todos los hombres de buena voluntad reconozcan la urgencia del momento, que nos obliga a buscar la reconciliación y la unidad de la familia humana, respetando absolutamente las legítimas diferencias, por el bien de toda la humanidad y de las futuras generaciones.
10. Al emprender esta peregrinación en común al lugar donde nuestro único Señor Jesucristo fue crucificado, sepultado y resucitado, encomendamos humildemente a la intercesión de la Santísima siempre Virgen María los pasos sucesivos en el camino hacia la plena unidad, confiando a la entera familia humana al amor infinito de Dios.
“El Señor ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor; el Señor se fije en ti y te conceda la paz”
Jerusalén, 25 de mayo de 2014.

domingo, 25 de maio de 2014

PAPA FRANCESCO: LA PACE PORTERÀ CON SÉ INNUMEREVOLI BENEFICI PER I POPOLI DI QUESTA REGIONE E PER IL MONDO INTERO

 
Città del Vaticano, 25 maggio 2014 (VIS). Alle 7:30 di questa mattina, congedatosi dalla Nunziatura Apostolica di Amman, il Papa è partito in elicottero alla volta di Betlemme, dove è giunto alle 9:30 (ora locale; 8:30, ora di Roma). In autovettura ha percorso i due chilometri e mezzo che lo separavano dal Palazzo Presidenziale di Betlemme, dove è stato accolto dal Presidente dello Stato di Palestina, Mahmoud Abbas.
La città di Betlemme viene ricordata per la prima volta nella Bibbia a proposito della morte di Rachele e identificata con Efrata (la fruttifera). Nei libri sacri è detta "Betlemme di Giuda" dalla tribù cui apparteneva. Davide vi nacque e vi fu consacrato Re dal Profeta Samuele. Con la nascita di Gesù "la più piccola fra tutte le città di Giuda" acquista importanza mondiale e si ingrandisce notevolmente per l'afflusso di pellegrini. Nell'anno 135 l'imperatore Adriano vi introduce il culto di Adone, ma nel 330 Costantino la restituisce al culto cristiano. Dopo la conquista islamica del 638, il Califfo Omar vi instaura una politica di tolleranza religiosa, ma all'avvicinarsi dell'esercito crociato, nel 1099, i musulmani devastano la città. Nel 1100 vi viene consacrato il primo re crociato di Gerusalemme, Baldovino. La riconquista araba (1187) e la successiva occupazione ottomana segnano il declino della cittadina che è ridotta, nel 1600, ad un piccolo villaggio. All'inizio del secolo XIX si assiste ad una ripresa della città i cui abitanti sono in maggior parte cristiani. Nel 1831, il Pascià d'Egitto Mohamed Alì conquista la città; i musulmani, alleati degli ottomani, vengono cacciati via e il loro quartiere bruciato. Dieci anni dopo la città ritorna sotto il controllo ottomano. Sotto mandato britannico dal 1918, entra a far parte del Regno Hashemita di Giordania nel 1946. Nel 1967, a seguito della Guerra dei Sei giorni, viene occupata dall'esercito israeliano con Gerusalemme Est e tutta la Cisgiordania. Dal 1995 fa parte dei Territori Autonomi Palestinesi in base agli Accordi Oslo II (oggi Stato di Palestina). L'allora Presidente dell'Autorità Palestinese, Yasser Arafat, vi ha fatto costruire il Palazzo Presidenziale, dove oggi il Presidente Abbas ha accoto il Santo Padre.
Il Santo Padre Francesco, con il Presidente Abbas, ha ricevuto il saluto di una rappresentanza delle comunità cristiane palestinesi, provenienti dalla Cisgiordania e dalla Striscia di Gaza, che ha consegnato al Papa alcuni messaggi. Successivamente, nel Salone dei ricevimenti, presenti le più alte personalità palestinesi e il Corpo Diplomatico, Papa Francesco pronuncia il suo discorso.
"Il Medio Oriente da decenni - ha ricordato Papa Francesco - vive le drammatiche conseguenze del protrarsi di un conflitto che ha prodotto tante ferite difficili da rimarginare e, anche quando fortunatamente non divampa la violenza, l’incertezza della situazione e l’incomprensione tra le parti producono insicurezza, diritti negati, isolamento ed esodo di intere comunità, divisioni, carenze e sofferenze di ogni tipo. Nel manifestare la mia vicinanza a quanti soffrono maggiormente le conseguenze di tale conflitto, vorrei dire dal profondo del mio cuore che è ora di porre fine a questa situazione, che diventa sempre più inaccettabile, e ciò per il bene di tutti. Si raddoppino dunque gli sforzi e le iniziative volte a creare le condizioni di una pace stabile, basata sulla giustizia, sul riconoscimento dei diritti di ciascuno e sulla reciproca sicurezza. È giunto il momento per tutti di avere il coraggio della generosità e della creatività al servizio del bene, il coraggio della pace, che poggia sul riconoscimento da parte di tutti del diritto di due Stati ad esistere e a godere di pace e sicurezza entro confini internazionalmente riconosciuti".
"Auspico vivamente che a tal fine si evitino da parte di tutti iniziative e atti che contraddicono alla dichiarata volontà di giungere ad un vero accordo e che non ci si stanchi di perseguire la pace con determinazione e coerenza. La pace porterà con sé innumerevoli benefici per i popoli di questa regione e per il mondo intero. Occorre dunque incamminarsi risolutamente verso di essa, anche rinunciando ognuno a qualche cosa. Auguro ai popoli palestinese e israeliano e alle rispettive Autorità di intraprendere questo felice esodo verso la pace con quel coraggio e quella fermezza necessari per ogni esodo. La pace nella sicurezza e la mutua fiducia diverranno il quadro di riferimento stabile per affrontare e risolvere gli altri problemi e offrire così un’occasione di equilibrato sviluppo, tale da diventare modello per altre aree di crisi".
"Mi è caro fare riferimento - ha proseguito il Papa - all’attiva comunità cristiana, che offre il suo significativo contributo al bene comune della società e che partecipa alle gioie e sofferenze di tutto il popolo. I cristiani intendono continuare a svolgere questo loro ruolo come cittadini a pieno diritto, insieme con gli altri concittadini considerati come fratelli".
"Signor Presidente, Lei è noto come uomo di pace e artefice di pace. - ha detto il Papa al Presidente Abbas - Il recente incontro in Vaticano con Lei e la mia odierna presenza in Palestina attestano le buone relazioni esistenti tra la Santa Sede e lo Stato di Palestina, che mi auguro possano ulteriormente incrementarsi per il bene di tutti. A tale riguardo esprimo il mio apprezzamento per l’impegno volto ad elaborare un Accordo tra le Parti, riguardante diversi aspetti della vita della Comunità cattolica del Paese, con speciale attenzione alla libertà religiosa. Il rispetto di questo fondamentale diritto umano è, infatti, una delle condizioni irrinunciabili della pace, della fratellanza e dell’armonia; dice al mondo che è doveroso e possibile trovare un buon accordo tra culture e religioni differenti; testimonia che le cose che abbiamo in comune sono così tante e importanti che è possibile individuare una via di convivenza serena, ordinata e pacifica, nell’accoglienza delle differenze e nella gioia di essere fratelli perché figli di un unico Dio".
"Signor Presidente, cari fratelli riuniti qui a Betlemme - ha concluso il Pontefice - Dio onnipotente vi benedica, vi protegga e vi conceda la saggezza e la forza necessarie a portare avanti il coraggioso cammino della pace, in modo che le spade si trasformino in aratri e questa Terra possa tornare a fiorire nella prosperità e nella concordia. Salam!".

IN JORDAN: POPE FRANCIS RENEWS APPEAL TO THE INTERNATIONAL COMMUNITY FOR REFUGEES FROM SYRIA AND IRAQ AND ASKS ARMS DEALERS TO CONVERT

Vatican City, 24 May 2014 (VIS) – After celebrating Holy Mass in the International Stadium in Amman, Pope Francis made the fifty kilometre journey to Bethany beyond the Jordan, which was the centre of the activity of St. John the Baptist and the scene of Jesus' life. Bethany is still buried and its precise location remains unknown, although it is perhaps found 200 metres to the west of the Hill of the Prophet Elijah, where archaeological excavations have not yet been carried out. The zone is called “Wadi Al-Kharrar” (“melodious valley”), referring to the murmur of the waters of the Jordan, and is located at 350 metres above the level of the Mediterranean, just a few kilometres from the point at which the river widens and flows into the Dead Sea, the “sea of salt” of the Old Testament and the “Sea of Lot” of Arab manuscripts.
Upon arrival the Pope was welcomed by King Abdullah II, who awaited him in the apse of the Latin Church of Bethany before the Jordan, and from there he went on to visit the place of the Baptism, at the banks of the Jordan, where he prayed in silence for some minutes and blessed the water. He then entered the temple where a private sacristy had been prepared. The church is still in construction and its first stone was blessed by Pope Benedict VI during his visit to the site of the Baptism on 10 May 2009.
The Holy Father was awaited in the Church by 600 people, including refugees and young disabled people, and the Pope mentioned his keenness to meet those who have had to leave their homes and country “As a result of violence and conflict. Here in Jordan you have found welcome and refuge. I have wanted also to meet with you, dear young people who bear the burden of physical disabilities”.
“The place where we are meeting commemorates Jesus’ baptism”, he continued. “Coming here to the Jordan to be baptised by John, Jesus showed his humility and his participation in our human condition. He stooped down to us and by his love he restored our dignity and brought us salvation. Jesus’ humility never fails to move us, the fact that he bends down to wounded humanity in order to heal us. For our part, we are profoundly affected by the tragedies and suffering of our times, particularly those caused by ongoing conflicts in the Middle East. I think particularly of beloved Syria, rent by nearly three years of civil strife which has led to countless deaths and forced millions to flee and seek exile in other countries”.
“All of us want peace!” he exclaimed. “But as we observe this tragic conflict, seeing these wounds, seeing so many people who have left their homeland, forced to do so, I ask myself: who is selling arms to these people to make war? Behold the root of evil! Hatred and financial greed in the manufacturing and sale of arms. This should make us think about who is responsible for this situation, for providing arms to those in conflict and thereby sustaining such conflict. Let us think about this and with sincere hearts let us call upon these poor criminals to change their ways”.
Francis thanked the Jordanian authorities and people for “the generous welcome they have extended to the immense number of refugees from Syria and Iraq. I also thank all those who offer them assistance and solidarity. I think too of the charitable work undertaken by Church institutions such as Caritas Jordan and others, who assist the needy regardless of their religious beliefs, ethnic origin or politics; in this way they reveal the radiant face of Jesus, full of kindness and love. May the Almighty and Merciful God bless all of you and every effort you make to alleviate the sufferings caused by war”.
“I urge the international community not to leave Jordan, so welcoming and courageous, alone in the task of meeting the humanitarian emergency caused by the arrival of so great a number of refugees, but to continue and even increase its support and assistance. And I renew my heartfelt appeal for peace in Syria. May the violence cease and may humanitarian law be respected, thus ensuring much needed assistance to those who are suffering. May all parties abandon the attempt to resolve issues by the use of arms and return to negotiations. A solution will only be found through dialogue and restraint, through compassion for those who suffer, through the search for a political solution and through a sense of fraternal responsibility”.
“Dear young people, I ask you to join me in praying for peace. You can do this by offering your daily efforts and struggles to God; in this way your prayer will become particularly precious and effective. I also encourage you to assist, through your generosity and sensitivity, in building a society which is respectful of the vulnerable, the sick, children and the elderly. Despite your difficulties in life, you are a sign of hope. You have a place in God’s heart and in my prayers. I am grateful that so many of you are here, and for your warmth and enthusiasm”.
Finally, he added, “As our meeting concludes, I pray once more that reason and restraint will prevail and that, with the help of the international community, Syria will rediscover the path of peace. May God change the hearts of those who seek war. May God change the hearts of those who manufacture and sell arms, and may he strengthen the hearts and minds of peacemakers and grant them every blessing”.

PAPA FRANCISCO MISA EN AMÁN: QUE EL ESPÍRITU SANTO NOS PREPARE AL ENCUENTRO MÁS ALLÁ DE LAS DIFERENCIAS DE IDEAS, LENGUA, CULTURA O RELIGIÓN

Ciudad del Vaticano,24 de mayo 2014 (VIS).-Después del encuentro con las autoridades jordanas, el Papa se trasladó en automóvil al International Stadium de Amán que forma parte del complejo deportivo ''Al Husseini Youth City'', cuya construcción comenzó el Rey Hussein. El estadio, en el que también celebró misa Benedicto XVI en 2009, durante su viaje a Tierra Santa tiene capacidad para acoger más de 25.000 personas y diversos miles pueden seguir la transmisión gracias a las pantallas gigantes colocadas en el exterior. Numerosos refugiados cristianos en Jordania procedentes de Palestina, Siria e Iraq han participado en la Eucaristía presidida por Francisco durante la cual han recibido la Primera Comunión 1.400 niños.2
''Aquí nos encontramos -observó Francisco al principio de su homilía- no muy lejos del lugar en el que el Espíritu Santo descendió con fuerza sobre Jesús de Nazaret, después del Bautismo de Juan en el Jordán, donde hoy me acercaré, Así pues el Evangelio de este domingo, y también este lugar, al que, gracias a Dios, he venido en peregrinación, nos invitan a meditar sobre el Espíritu Santo, sobre su obra en Cristo y en nosotros, y que podemos resumir de esta forma: el Espíritu realiza tres acciones: prepara, unge y envía''.
''En el momento del bautismo -explicó- el Espíritu se posa sobre Jesús para prepararlo a su misión de salvación...Pero el Espíritu Santo, presente desde el principio de la historia de la salvación, ya había obrado en Jesús en el momento de su concepción en el seno virginal de María de Nazaret ... y actuó en Simeón y Ana el día de la presentación de Jesús en el Templo ...En la actitud profética de los dos videntes se expresa la alegría del encuentro con el Redentor y se realiza en cierto sentido una preparación del encuentro del Mesías con el pueblo. Las diversas intervenciones del Espíritu Santo forman parte de una acción armónica, de un único proyecto divino de amor. La misión del Espíritu Santo consiste en generar armonía –Él mismo es armonía– y obrar la paz en situaciones diversas y entre individuos diferentes. La diversidad de personas y de ideas no debe provocar rechazo o crear obstáculos, porque la variedad es siempre una riqueza. Por tanto, hoy invocamos con corazón ardiente al Espíritu Santo pidiéndole que prepare el camino de la paz y de la unidad''.
En segundo lugar, ''el Espíritu Santo unge. Ha ungido interiormente a Jesús, y unge a los discípulos, para que tengan los mismos sentimientos de Jesús y puedan así asumir en su vida las actitudes que favorecen la paz y la comunión. Con la unción del Espíritu, la santidad de Jesucristo se imprime en nuestra humanidad y nos hace capaces de amar a los hermanos con el mismo amor con que Dios nos ama. Por tanto, es necesario realizar gestos de humildad, de fraternidad, de perdón, de reconciliación. Estos gestos son premisa y condición para una paz auténtica, sólida y duradera. Pidamos al Padre que nos unja para que seamos plenamente hijos suyos, cada vez más conformados con Cristo, para sentirnos todos hermanos y así alejar de nosotros rencores y divisiones, y poder amarnos fraternamente''.
Y, finalmente, ''el Espíritu envía. Jesús es el Enviado, lleno del Espíritu del Padre. Ungidos por el mismo Espíritu, también nosotros somos enviados como mensajeros y testigos de paz. ¡Cuánta necesidad tiene el mundo de nosotros como mensajeros de paz, como testigos de paz! Es una necesidad que tiene el mundo! También el mundo nos pide hacer esto: llevar la paz, testimoniar la paz. La paz no se puede comprar, no se vende. La paz es un don que hemos de buscar con paciencia y construir “artesanalmente” mediante pequeños y grandes gestos en nuestra vida cotidiana. El camino de la paz se consolida si reconocemos que todos tenemos la misma sangre y formamos parte del género humano; si no olvidamos que tenemos un único Padre en el cielo y que somos todos sus hijos, hechos a su imagen y semejanza''.
Con ese espíritu el Papa abrazó simbólicamente a todos los presentes y añadió:.''Mi corazón se dirige también a los numerosos refugiados cristianos; también todos nosotros, con nuestro corazón, dirijámonos hacia ellos, a los numerosos refugiados cristianos provenientes de Palestina, de Siria y de Iraq: lleven a sus familias y comunidades mi saludo y mi cercanía''.
''El Espíritu Santo -resumió el Pontífice- descendió sobre Jesús en el Jordán y dio inicio a su obra de redención para librar al mundo del pecado y de la muerte. A Él le pedimos que prepare nuestros corazones al encuentro con los hermanos más allá de las diferencias de ideas, lengua, cultura, religión; que unja todo nuestro ser con el aceite de la misericordia que cura las heridas de los errores, de las incomprensiones, de las controversias; la gracia de enviarnos, con humildad y mansedumbre, a los caminos, arriesgados pero fecundos, de la búsqueda de la paz''.

sábado, 24 de maio de 2014

Ipotetico Motu Proprio di Papa Francesco sulla liturgia.

Ipotetico Motu Proprio di Papa Francesco sulla liturgia.
Ci scrive un amico un ipotetico documento di Papa Francesco sulla liturgia. Un sorriso amaro, con una punta di amarezza (e nostalgia), ma sempre con rispetto verso il Santo Padre.


Liturgia, povertà ed evangelizzazione, partendo dalle periferie.

Il Santo Padre Francesco ha promulgato il motu proprio “Nobilis austeritas” sulla Sacra Liturgia, avviando la sua opera di riforma proprio da ciò che è “fonte e culmine della vita della Chiesa”, come affermano le parole del Concilio, riprese dal Pontefice nelle prime righe del documento. Il testo, in gran parte preparato dall'allora cardinal Bergoglio per la sua diocesi era rimasto nel cassetto dopo la sua elezione e ora, con le opportune modifiche è stato pubblicato per donarlo alla Chiesa universale.
Il motu proprio si apre con breve excursus storico sullo sviluppo della liturgia nei secoli e sull'opera dei Vescovi di Roma; quindi approfondisce i concetti già espressi nell'omelia della Messa crismale circa i “simbolismi” delle vesti sacre, quindi la bellezza stessa della liturgia “che non è semplice ornamento e gusto per i drappi, bensì presenza della gloria del nostro Dio che risplende nel suo popolo vivo e confortato”.
Papa Francesco conclude la parte introduttiva evidenziando lo stretto legame tra la bellezza della liturgia e la Nuova Evangelizzazione, prima di indicare alcune disposizioni concrete all'insegna dell'austerità, destinate a suscitare scalpore.
Ad esempio, la richiesta di abolire le casule, utilizzando soltanto pianete la cui forma richiede meno stoffa; per lo stesso motivo le stesse casule già esistenti saranno tagliate “in forma di pianeta, e con il tessuto avanzato si confezionino vestiti per i poveri”; sia obbligatorio, anche nella forma ordinaria, “il manipolo del pianto e del dolore, la cui simbologia ci rende particolarmente vicini ai poveri e alla pratica delle beatitudini”; inoltre, stop alle traduzioni in lingue, “si celebri soltanto in latino onde evitare il dispendio economico per l'edizione e la stampa di messali e lezionari”; gli altari posticci costruiti nelle chiese “siano tolti e utilizzati per le chiese di nuova costruzione, donandoli alle parrocchie delle periferie”, ma anche lì, prevede il documento pontificio,“siano addossati al muro al fine di risparmiare spazio evitando che un prolungamento eccessivo del presbiterio sacrifichi lo spazio destinato al popolo di Dio”; su richiesta del Santo Padre, queste e le altre disposizioni indicate saranno in vigore in tempi brevissimi, già dal prossimo 30 maggio.

segunda-feira, 19 de maio de 2014

BENTO XVI: la vera liturgia presuppone che Dio risponda e mostri come noi possiamo adorarlo. Essa implica una qualche forma di istituzione. Essa non può trarre origine dalla nostra fantasia, dalla nostra creatività, altrimenti rimarrebbe un grido nel buio o una semplice autoconferma.

Grazie al lavoro della nostra Gemma leggiamo:
Da: Introduzione allo spirito della liturgia

Parte prima - Sull’essenza della liturgia

Capitolo primo

Il posto della liturgia nella realtà, pag. 17-19

….L'uomo non può «farsi» da sè il proprio culto; egli afferra solo il vuoto, se Dio non si mostra: Quando Mosè dice al faraone: «noi non sappiamo con che cosa servire il Signore» (Es 10,26), nelle sue parole emerge di fatto uno dei principi basilari di tutte le liturgie. Se Dio non si mostra, l'uomo, sulla base di quell'intuizione di Dio che è iscritta nel suo intimo, può certamente costruire degli altari al «Dio ignoto» (cfr. At 17,23); può protendersi con il pensiero verso di lui, cercarlo procedendo a tastoni.
Ma la vera liturgia presuppone che Dio risponda e mostri come noi possiamo adorarlo. Essa implica una qualche forma di istituzione. Essa non può trarre origine dalla nostra fantasia, dalla nostra creatività, altrimenti rimarrebbe un grido nel buio o una semplice autoconferma.
Essa presuppone qualcosa che stia concretamente di fronte, che si mostri a noi e indichi così la via alla nostra esistenza.
Di questa non arbitrarietà nel culto vi sono nell’Antico Testamento numerose e impressionanti testimonianze, In nessun altro passo, però, questo tema si manifesta con tanta drammaticità come nell’episodio del vitello d’oro (o meglio, del torello).
Questo culto, guidato dal sommo sacerdote Aronne, non doveva affatto servire un idolo pagano. L’apostasia è più sottile. Essa non passa apertamente da Dio all’idolo, ma resta apparentemente presso lo stesso Dio: si vuole onorare il Dio che ha condotto Israele fuori dall’Egitto e si crede di poter rappresentare in modo appropriato la sua misteriosa potenza nell’immagine del torello.
In apparenza tutto è in ordine e presumibilmente anche il rituale procede secondo le prescrizioni. E tuttavia è una caduta nell’idolatria. Due cose portano a questo cedimento, inizialmente appena percettibile. Da una parte la violazione del divieto delle immagini: non si riesce a mantenere al fedeltà al Dio invisibile, lontano e misterioso.
Lo si fa scendere al proprio livello, riducendolo a categorie di visibilità e comprensibilità. In tal modo il culto non è più un salire verso di lui, ma un abbassamento di Dio alle nostre dimensioni. Egli deve essere lì dove c’è bisogno di Lui e deve essere così come si ha bisogno di Lui.
L’uomo si serve di Dio secondo il proprio bisogno e così si pone in realtà al di sopra di lui. Con ciò si è già accennato alla seconda cosa: si tratta di un culto fatto di propria autorità. Se Mosè rimane assente a lungo e Dio diventa quindi inaccessibile, allora lo si porta al proprio livello. Questo culto diventa così una festa che la comunità si fa da sé; celebrandola, la comunità non fa che confermare se stessa.
Dall’adorazione di Dio si passa a un cerchio che gira intorno a se stesso: mangiare, bere, divertirsi. La danza intorno al vitello d’oro è l’immagine di questo culto che cerca se stesso, che diventa una sorta di banale autosoddisfacimento.
La storia del vitello d’oro è un monito contro un culto realizzato a propria misura e alla ricerca di se stessi, in cui in definitiva non è più in gioco Dio, ma la costituzione, di propria iniziativa, di un piccolo mondo alternativo. Allora la liturgia diventa davvero un gioco vuoto. O, ancora peggio, un abbandono del Dio vivente camuffato sotto un manto di sacralità.
Ma alla fine resta anche la frustrazione, il senso di vuoto. Non c’è più quell’esperienza di liberazione che ha luogo lì dove avviene un vero incontro con il Dio vivente.

Da Joseph Ratzinger, "Introduzione allo spirito della liturgia", San Paolo 2001

L'araldo del gran re. Omelia di Joseph Ratzinger in occasione della prima messa di un amico sacerdote (1955)


Il 12° volume dell'Opera Omnia di Joseph Ratzinger "Annunciatori della Parola e Servitori della vostra gioia"

L'araldo del gran re

Joseph Ratzinger

Era l'aprile del 1207, nell'Italia piena di sole. Era il mese in cui san Francesco d'Assisi era stato diseredato e ripudiato da suo padre. Non aveva più niente, non era suo nemmeno l'abito che portava addosso; e tuttavia possedeva qualcosa che nessuno poteva sottrargli, vale a dire l'amore di Dio al quale ora poteva dire «Padre» in un modo del tutto nuovo.
E sapeva che questo era molto di più che possedere il mondo intero. Così il suo cuore era ricolmo di una grande gioia e cantando camminava attraversando i boschi dell'Umbria. Ma d'improvviso, vicino a Gubbio, dalla boscaglia balzano due briganti pronti ad assalirlo; e stupiti dal suo aspetto così curioso gli chiedono: «E tu chi sei?». E lui risponde: «Sono l'araldo del gran re».
Francesco d'Assisi non era un sacerdote, bensì rimase tutta la vita diacono; ma quello che disse in quel momento è parimenti una descrizione profonda di cosa sia e debba essere un sacerdote: è l'araldo del gran re, di Dio, è annunciatore e predicatore della signoria di Dio che si deve estendere nel cuore dei singoli uomini e in tutto il mondo.
Non sempre l'araldo percorrerà la sua strada cantando; a volte sì, certamente, perché il buon Dio a ogni sacerdote dona sempre di nuovo momenti nei quali, con stupore e letizia, riconosce quale grande compito Dio gli ha dato. Ma contro questo araldo si levano sempre anche i briganti, per così dire, ai quali quell'annuncio non piace: sono in primo luogo gli indifferenti, che per Dio non hanno mai tempo, quelli ai quali -- proprio nel momento in cui Dio li chiamasse -- verrebbe in mente che in realtà hanno qualcos'altro da fare, che hanno tanto di quel lavoro da sbrigare; poi ci sono quelli che dicono che non bisognerebbe costruire le chiese, ma anzitutto le case, e ai quali poi però sta bene che spuntino cinema e luoghi di divertimento di ogni tipo.
A loro il sacerdote deve sempre di nuovo annunciare il fatto, spesso scomodo, che l'uomo non vive di solo pane ma che nella stessa misura, anzi di più, egli vive della Parola di Dio. E che l'uomo non viva di solo pane ma di qualcosa di più, penso che oggi possiamo addirittura vederlo. Sempre di più ci sono persone che hanno tutto quello che desiderano, che hanno abbastanza soldi per vestirsi e per mangiare come vogliono e che tuttavia un certo giorno la fanno finita: «non riesco più a vivere», dicono, «non ce la faccio più, non ha più senso». È qui che si vede che l'uomo ha bisogno di qualcosa di più del pane, che c'è in lui una fame più profonda, la fame di Dio che può essere saziata dalla Parola di Dio.
Ritengo che, coll'occasione di questa predica e della celebrazione di questa prima messa, potremmo tutti un po' riflettere oggi se non siamo anche noi, in una forma o in un'altra, tra quegli indifferenti che con il loro criticare, con il loro arrivare in ritardo o non venire affatto, rendono più difficile o fanno perdere al sacerdote il gusto per il suo lavoro.
Poi c'è anche chi è ostile, quelli che dietro a ogni sacerdote scorgono il rappresentante del clericalismo, di un potere contro il quale dovrebbero difendersi; e non c'è bisogno che vi dica gli slogan e i pensieri che oggi circolano al riguardo, perché li conoscete tanto quanto me; e tutti noi -- credo -- vediamo non solo il sudore che costa il lavoro di mietitura ma anche quanto sudore esige il raccolto del Regno di Dio da parte di chi il Signore ha inviato come operaio nel suo campo, sul quale certo crescono anche i cardi e le spine, non diversamente dal campo di questo mondo.
E nonostante tutte le opposizioni, il sacerdote dovrà sempre di nuovo portare l'annuncio della signoria di Dio che si vuole estendere in questo mondo, poiché lui è l'araldo del gran re, di Dio, uno che grida nel deserto del tempo; ovvero per dirla con i teologi, in modo più semplice e asciutto: egli non ha solo parte alla funzione pastorale di Gesù Cristo ma anche alla sua funzione magisteriale; egli non è solo mandato per amministrare i Sacramenti ma anche per annunciare la Parola di Dio.
Cari cristiani! Quello che ho potuto dire in questa predica sono solo pochi, insignificanti e piccoli dettagli dell'immagine complessiva dell'esistenza sacerdotale. Ma di fronte alla grande realtà di Dio in fondo ogni uomo è come un bambino che balbetta, e anche l'uomo più grande non riesce a dire più di qualche insignificante dettaglio. In conclusione, vorrei ripetere ancora una volta la preghiera che vi ho rivolto in precedenza; prima di mettersi a servizio, nella preghiera eucaristica, del miracolo della santa consacrazione, il sacerdote novello si volterà ancora una volta verso di voi dicendovi: «Orate fratres: pregate fratelli, perché il mio e vostro sacrifico sia gradito a Dio, il Signore!».
Allora vi prego di non considerare queste parole come una frase fatta che il Messale riporta, come una formula che il sacerdote deve pronunciare perché quello è il momento in cui va fatto; consideratela invece come una preghiera vera e propria che egli rivolge a voi tutti. Perché forse oggi quello di cui ha più bisogno il sacerdote è che si preghi tanto per lui; per lui è infinitamente consolante sapere che le persone si prendono cura di lui di fronte a Dio, che pregano per lui. È come se una mano buona lo tenesse in una ripida salita tanto da avere questa certezza: «Posso andare avanti tranquillo, perché sono sostenuto dalla bontà di coloro che sono con me».
E ogni volta che in futuro andrete a messa e sentirete questa formula, Orate fratres (pregate fratelli!), consideratela come un'esortazione, come una vera preghiera rivolta a voi dal vivo: pregate fratelli, perché l'offerta della vita di questo sacerdote e di tutti i sacerdoti sia gradita a Dio, il Signore.

(©L'Osservatore Romano 15 maggio 2013)
http://papabenedettoxvitesti.blogspot.pt/

Father Stefano Manelli, Eucharistic Life According to the examples of the Saints


Jesus
Our Eucharistic Love



Father Stefano Manelli



Eucharistic Life
According to the examples of the Saints



Contents




Chapter 2 - Jesus For Me



Chapter 3 - Jesus In Me



Chapter 4 - Jesus With Me



Chapter 5 - The One Who Gives Us Jesus

Chapter 6 - The Bread That Our Heavenly Mother Gives Us

Chapter 7 - Prayers Before The Blessed Sacrament



 

sábado, 17 de maio de 2014

DIFUSÃO DA MISSA GREGORIANA NO MUNDO

Pontifical en Illinois

El domingo 11 de mayo, Monseñor François Robert Bacqué, Arzobispo titular de Gradisca, Nuncio emérito y Visitador Apostólico, ofició Santa Misa Tridentina Pontifical, con la forma extraordinaria del Rito Romano, en la capilla de Cristo Rey, en Chicago, Illinois, Estados Unidos. Asistieron en coro el Prior General del Instituto Cristo Rey Sumo Sacerdote, Monseñor Gilles Wach, y el Vicario General, Monseñor Schmitz.
Fotografías de Xavier Bourdreau.





 

El nuevo arzobispo de Monreale (Sicilia) toma posesión de su sede oficiando la Santa Misa con ornamentos tradicionales



El pasado 26 de abril tomó posesión de su sede S. E. R. Mons. Michele Pennisi, nuevo Arzobispo de Monreale (Sicilia), oficiando la Santa Misa (Novus Ordo) ante toda la feligresía de Monreale, cercana a Palermo, que se congregó en su catedral, famosa por el magnífico mosaico de Cristo Pantocrator. Como puede apreciarse, Mons. Pennisi llevaba ornamentos tradicionales para la ocasión. Fotos: Monreale News.



I Congreso "Summorum Pontificum" en Guadalajara (Méjico)

Del 5 al 7 de julio de 2013, tendrá lugar el I Congreso Summorum Pontificum 2013 en Guadalajara (Méjico). Está dirigido a sacerdotes -religiosos y seculares-, religiosas, seminaristas, organismos laicales y fieles laicos en general, interesados en la Forma Extraordinaria del Rito Romano. Tiene como objetivo difundir la Santa Misa Tridentina como parte de la riqueza litúrgica en la vida de la Iglesia, enseñar la espiritualidad del Usus Antiquior y las diferentes formas de vivirla, explicar el motu propio "Summorum Pontificum" y su alcance, además de hacer una valoración de la situación actual y difusión de la Santa Misa Tridentina en México y el resto del mundo. Pueden verse más detalles en la página web de Una Voce México.

Nuevos ornamentos durante la Santa Misa de la fiesta de San José Obrero en Dublín (Irlanda)

Gracias a una generosa donación de Ecclesia Dei Irlanda, asociación de fieles dedicada a la promoción de la Liturgia tradicional, la Capellanía de la Misa en Latín (Latin Mass Chaplaincy) de la Archidiócesis de Dublín (Irlanda), ha podido encargar nuevos ornamentos sagrados en honor de Nuestra Señora. Se trata de un conjunto completo para la Misa mayor, compuesto de casulla, dalmática, tunicela, capa, velo humeral, cubrecáliz, bolsa de corporal, tres estolas y tres manípulos. El material es de damasco de seda. Todo de la firma romana Gammarelli. En las fotos podemos ver los ornamentos durante la fiesta de San José Obrero, el pasado miércoles 1 de mayo.

Solemne Misa Tridentina de la fiesta de Santo Domingo Savio en Brasil

El pasado lunes 6 de mayo, el P. Rafael Rodrigo Scolaro ofició la solemne Misa Tridentina de la fiesta de Santo Domingo Savio, Patrón del Seminario Menor de la Administración Apostólica Personal San Juan María Vianney. Salvem a Liturgia!.


Sacerdotes del Opus Dei y de la Compañía de Jesús siguen oficiando la Santa Misa Tridentina

Algunos sacerdotes de la Prelatura del Opus Dei, como ya he referido en el blog en alguna otra ocasión (ver aquí y aquí), ofician la Santa Misa en la Forma Extraordinaria del Rito Romano, como muestran las tres primeras fotografías, tomadas en la capilla del fundo Santa Rita, en la Comuna de Pirque, perteneciente a la diócesis de San Bernardo, en Chile. En esta ocasión, de nuevo, el oficiante fue el P. Federico Mönckeberg, mientras que su hermano, el P. Guillermo -también del Opus Dei-, estuvo a cargo de la parte musical. Las imágenes fueron publicadas antayer en la web Una Voce Córdoba Argentina, aunque las originales provienen del blog El búho escrutador.

Además de sacerdotes del Opus Dei, también algunos Padres Jesuitas ofician la Santa Misa tradicional. Fue el caso el pasado sábado 4 de mayo, cuando el P. Robert John Araujo, S.I., ofició la Santa Misa Tridentina en la capilla de San Ignacio de la Residencia de los PP. Jesuitas de la Universidad de Loyola, en Chicago (EE.UU.), con una asistencia mayoritaria de jóvenes, como no podía ser menos tratándose de una Universidad. Las fotos las publicó, también anteayer, la web NLM.
http://catholicvs.blogspot.pt/