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quinta-feira, 4 de dezembro de 2014

Pontifical Solemn Mass in Lithuania






The annual Ad Fontes Academy for study of Liturgy and Gregorian Chant opened with Pontifical Solemn Mass at the Throne celebrated by Bishop Eugenijus Bartulis of Šiauliai on 29 July 2013 in Kražiai, Lithuana. Dom Alcuin Reid was amongst the lecturers at the event which attracted over sixty participants. The Ad Fontes Choir, directed by Adrija Čepaitė (Director of the international women's ensemble Graces&Voices) and Romualdas Gražinis (Director of the Schola Cantorum Vilnensis), sang Gregorian Chant during the seven liturgical offices and Mass each day. More information is available on this website. Thank you to the organisers for sending these photographs:















quarta-feira, 3 de dezembro de 2014

0 Lady of Mental Peace, Mother of Tranquility and Mother of Hope



0 Lady of Mental Peace, Mother of Tranquility and Mother of Hope, be with my brother  ... in this time of trial.  Let him feel God's love through your motherly embrace of his heart and through your healing touch on his soul. Let him know you are with him through the love that he receives from others and that he gives to others. Let every smile on the faces of others and on his own remind him of your glorious smile. Let every kind word spoken by others and by him remind him of your sweet voice.  Let every gentle touch given by others and by him remind him of your blessed hand. Even if in just one small way, grace him with spiritual peace. Plant it in him as a seed that will eventually grow and blossom into fullness, and help him bring this same peace into the lives of others. Our Lady of Mental Peace, pray for us. Amen.

Santa Juliana de Norwich: Como es verdad que Dios es nuestro Padre, así es verdad que Dios es nuestra Madre.

Dios es nuestra Madre 
"Es una característica de Dios hacer que el bien venza el mal.
Por tanto Jesucristo, que opuso venció también El, con el bien, el mal; es nuestra verdadera Madre: nosotros recibimos nuestro “Ser” de El - y aquí inicia Su Maternidad - y con ella la dulce Protección y Custodia del Amor que nunca dejará de circundarnos.
Como es verdad que Dios es nuestro Padre, así es verdad que Dios es nuestra Madre.
Y esta verdad El me la mostró en todas las cosas, pero especialmente en aquellas dulces palabras cuando dice: « Yo soy el que soy ».
Es como decir, yo soy la Potencia y la Bondad del Padre; yo soy la Sabiduría de la Madre; yo soy la Luz y la Gracia que es amor beato; yo soy la Trinidad; yo soy la Unidad, yo soy la soberana Bondad de todas las cosas, yo soy Aquél que te hace amar, yo soy Aquel que te hace desear, yo soy la satisfacción infinita de todos los verdaderos deseos. (...)
Nuestro altísimo Padre, Dios omnipotente, que es el Ser, nos conoce y nos ama desde siempre: en un tal conocimiento, por Su maravillosa y profunda caridad y por el consenso unánime de toda la Trinidad beata, El quiso que la Segunda Persona fuese nuestra Madre, nuestro Hermano, nuestro Salvador.
Es por tanto lógico que Dios, siendo Padre nuestro, sea también nuestra Madre. El Padre nuestro quiere, la Madre nuestra opera y nuestro buen Señor, el Espíritu Santo, confirma; por ésto a nosotros nos conviene amar a nuestro Dios, en el que tenemos el Ser, darle gracias reverentemente y alabarlo por habernos creado, y rezar ardientemente a nuesta Madre para obtener misericordia y piedad, y rezar a nuestro Señor, el Espiritu Santo , para obtener ayuda y gracia.
Y vi con completa certeza que Dios, antes de crearnos, nos ha amado, y Su amor nunca ha disminuido, y nunca lo hará.En este amor El ha hecho todas Sus obras, y en este amor El hace que todas las cosas sean para nuestro provecho; y en este amor nuestra vida es eterna.
En la creación hemos tenido un inicio, pero el amor con el que El nos ha creado estaba en El desde siempre : y en este amor nosotros tenemos nuestro inicio.
Y todo ello nosotros lo veremos en Dios, eternamente."
De las “Rivelazioni dell’amore divino” de santa Juliana de Norwich (1342-1416), (LIX, LXXXVI).

Oración
¡Te confío mis bienamados ‘hijos’, y te ruego, sumo y eterno Padre, que no los dejes huérfanos!
Visítales con tu gracia, porque, muertos a ellos mismos, vivan en la luz perfecta y verdadera; en el dulce vínculo de tu amor, únelos ¡Y así mueran consumados por la caridad ! (de S. Caterina da Siena, passione per la Chiesa, Scritti scelti, pag. 192)
Preparado por el  "Movimento de los Focolares"

Santa Juliana de Norwich

by  en 4 enero 2010
En 1342, en algún lugar cerca de Norwich, Inglaterra, nació una hija en una familia de humildes recursos. Es posible que el nombre real de la niña fuera Juliana. Pero también es posible que ella adoptara ese nombre cuando se unió a una hermandad de monjas y comenzó una vida de oración contemplativa, viviendo en la iglesia de Santa Juliana, en Norwich.
En cierta oportunidad, en la primavera de 1373, cuando Juliana tenía unos 30 años, enfermó gravemente. Recuerden que muchas plagas asolaban a Europa durante la Edad Media. La muerte no era llevadera para esa gente, pero tampoco era la sorpresa y el horror que significa para nosotros hoy, con todos nuestros seguros de vida, leyes laborales e ilusiones que podemos forjarnos en contra del sufrimiento y las pérdidas.
Mientras  el sol de primavera calentaba más fuerte, Juliana continuaba debilitándose , parecía preparada para moverse de esta vida con todos sus males y pérdidas hacia las altas tierras del cielo en donde ella había puesto su corazón. En esos días al menos, le parecía que valía la pena dejar la tierra e ir al cielo, su futuro hogar.
En la mañana del 13 de mayo una hermana en Cristo se acurrucó al lado de la cama de Juliana para orar junto a la débil y gris figura. Estaba como desmayada, sus pies y manos seguían enfriándose. Estaba perdiendo el sentido. Una Cruz colgaba en la pared en frente a su cama, y en esa Cruz  fijó sus ojos.
La oscuridad comenzaba a acercarse. Sintió algo como náusea y frío al mismo tiempo y un entumecimiento apareció en su cara. La muerte la estaba tomando. Con la última onza de fortaleza terrenal, peleó para mantener sus ojos sobre el Cristo crucificado. Allí, ella estaba aterrada por la grandeza de lo que vio, como más tarde expresara por escrito: “…que El, quien es tan alto, haya venido tan bajo por amor”.
Quizás pensó que su Señor crucificado y levantado había venido para tomarla a Sí mismo para la eternidad. Pero no había sido tan afortunada en esa mañana de mayo. El le devolvió su espíritu. Su visión del asombroso amor de Cristo llegó con órdenes selladas de lo alto.
Sus amigos quedaron sorprendidos  cuando el flujo de vida volvió a la cara de Juliana. Ella estaba llena de vida, aunque exhausta por la dura prueba. El resultado de la experiencia fue una transformación completa.
Su alma entró en quietud, elevada, serena, real y como pájaro que puede volar en círculos por encima de la tierra.
Ella había vuelto, según parecía, con una misión. Durante los 43 años siguientes, hasta su muerte apacible en 1416, luchó para dejar el testimonio escrito de lo que la visión le había mostrado acerca del amor de Dios. Y no sólo fue esta la única visión que tuvo, le siguieron otras también;su mirada interior habían sido abierta.
Una vez que el alma está abierta, sabemos cómo mirar para ver más allá de nosotros mismos. Lo que hizo de la intención de escribir  de Juliana una batalla fue la dificultad de poner en lenguaje humano, completamente inadecuado, un conocimiento de profundo de las cosas que viene de lo alto.
Cada cristiano que tuvo una fe de calidad mística, ha tenido este problema. De todos modos, Juliana trató de poner por escrito el primer recuento de su visión tan pronto como le fue permitido dejar su lecho de enferma.
“Revelaciones de Amor Divino” es considerado por algunos como sin igual en la literatura espiritual de Inglaterra. Es simple atractivo y profundo. Juliana fue guiada genuinamente de modo natural y simple.
Aún más, sus escritos exploran y dan respuesta a profundos misterios de la fe cristiana, tales como:  ¿Cómo puede el hombre tener libre albedrío y a la vez ser predestinado? ¿Cómo se puede culpar al hombre por su caída si Dios, quien es más grande, sabía lejos en el tiempo que él pecaría? ¿Cúal es la respuesta de Dios al sufrimiento de los inocentes?
Le preocupaba mucho el destino de aquellos que no habiendo conocido a Cristo, morían sin redención. Una de sus afirmaciones típicas que era parte de las respuestas en sus visiones fue la célebre frase: “de que todo estará bien, y todo estará bien, y toda clase de cosa irá bien”, por la cuál se la identifica como una mística optimista.
Ella afirmaba que aún lo que no comprendemos es fruto del amor de Dios y en esa certeza fundaba sus esperanzas.
Vivió el resto de su vida como ermitaña en una pequeña choza, cerca de la iglesia de Norwich. Oraba y contemplaba las visiones que le habían sido reveladas. Fue visitada por muchas personas, a las cuales ayudaban con sus consejos y don de discernimiento espiritual.
Se sabe que murió en paz, en fecha incierta. (Hay versiones contradictorias)
Sus escritos tienen algún parentesco con la mística del conocido pero anónimo “La Nube del No Saber”.
Enlaces relacionados:

This prayer and affirmation is beautiful: "My Jesus, I love you with all the strength of my soul, and I know that I am infinitely loved by you. Mary, my mother, I love you with all the strength of my soul, and I know that I am unfathomably loved by you. Prayers like this, that are focused on love and positive thoughts and feelings, are very healthy.

You have also posted other interesting articles on God's love.This prayer and affirmation is beautiful: "My Jesus, I love you with all the strength of my soul, and I know that I am infinitely loved by you. Mary, my mother, I love you with all the strength of my soul, and I know that I am unfathomably loved by you.  Repeat three times a day (morning, afternoon and evening), up to the missing of the symptoms."
Prayers like this, that are focused on love and positive thoughts and feelings, are very healthy. It is also important for us to be humble, to remember that we are sinners and need healing and forgiveness, and to make penance, but the still small voice in my heart says it isn't a good idea to always be praying with words and feelings that are negative. God doesn't need us to grovel and berate ourselves. The New Testament shows us that Jesus came to us as a teacher, counselor, healer, and friend, someone who could be hugged, someone to share a meal and a drink.  He did speak critically of arrogance, but he never commanded anyone to grovel. To me, when our prayers constantly emphasize our unworthiness of God's love and our fear of damnation, it is as if we do not really trust that God loves us and forgives us. It is as if we are telling God, "I won't really let You give me the peace Jesus offered because I must keep making war with myself!" 

terça-feira, 2 de dezembro de 2014

Receta Para Curar La Depresión


Receta Para Curar La Depresión

martes, 2 de diciembre de 2014| |

"Mi papá está deprimido". "Mi tía está con depresión". "Mi amigo está con el mismo mal". "Estoy en tratamiento médico pues sufro de fuerte depresión". “Tengo un colega en tal estado de depresión que hasta intentó suicidarse".

¿Quién no oyó alguna de estas frases en sus círculos familiares o en otros ambientes? Creemos que serán bien pocos.

Ese mal está avanzando con la fuerza de una epidemia. Y va haciendo cada vez más víctimas, sobre todo en los países considerados civilizados. Lo que antes era un “privilegio” de la edad madura, fue poco a poco alcanzando a las nuevas generaciones, para finalmente llegar a la infancia. Amitriptilina, nortriptilina, imipramina, mirtazapina, paroxetina, venlafaxina, sertralina, fluoxetina, clomipramina, entre otros, componen la relación de anti-depresivos, a los cuales se debería acrecentar una enorme lista de tranquilizantes que con ellos constituyen el gran arsenal antidepresión. El arsenal crece continuamente… la depresión también. ¿Será que esos medicamentos resuelven el problema? En un cierto número de casos, seguramente, con la ayuda profesional de un médico o un psicólogo o congéneres.

No obstante, cabe aquí una pregunta: ¿Cuál es la causa más profunda de tan gran mal?

La respuesta no es simple. Muchas veces esa enfermedad puede tener raíces genéticas, orgánicas o sicológicas que, una vez diagnosticadas, podrán y deberán tener un tratamiento adecuado. En nuestro entender, la depresión, nube negra que va cubriendo el mundo, tiene como causa, en la casi totalidad de sus víctimas, una inmensa crisis de afecto, que por su vez se origina en el hecho de que Dios viene siendo, paulatina e inexorablemente, expulsado de la Tierra. Donde no hay amor de Dios, no puede haber verdadero amor al prójimo. La falta de afecto mutuo se instaló en las familias, en las escuelas, en los ambientes de trabajo, por todas partes.

En los primeros tiempos de la Iglesia, causaba en los paganos extrema admiración (y sirvió para convertir multitudes) el modo profundamente caritativo como los cristianos se trataban los unos a los otros. Esos paganos exclamaban:
“Ved como ellos se aman” 
Hoy en día, casi se podría sustituir esta frase por otra:
“Ved como ellos se desaman”
El sentirse objeto de afecto, de afecto verdadero (que tiene su fundamento en Dios), es algo absolutamente necesario para el equilibrio del ser humano.

“Está bien”, dirá un deprimido al leer estas líneas, “pero, ¿para solucionar mi problema personal, dónde encuentro el remedio, ahora, ya, en este instante?”


Es necesario amar a Dios, seguir sus Mandamientos, recurrir a su Santísima Madre. Sin embargo, esto no basta. Se requiere creer, en lo más íntimo del alma, con convicción profunda, aunque la sensibilidad nada nos diga, que Dios nos ama, y nos ama con un amor infinito. Es preciso creer de la misma manera, sin ningún asomo de duda, aún en medio de la mayor aridez, que María, la manifestación más sublime de la misericordia divina, nos ama con un amor insondable.

Aunque nadie nos amase (lo que probablemente no es verdadero, pues el afecto, a pesar de todo, aún no ha desaparecido totalmente del mundo), Dios nos ama, María nos ama.


El remedio que proponemos es de uso interno y continuo. Interno, en este caso, quiere decir que debe alcanzar lo más profundo del corazón.

Justificando el título de este artículo, sigue a continuación la receta anunciada.

Receta de uso interno:


Mi Jesús, yo os amo con todas las fuerzas de mi alma, y sé que soy infinitamente amado por Vos. María, mi Madre, yo os amo con todas las fuerzas de mi alma, y sé que soy insondablemente amado por Vos.

Repetir tres veces al día (mañana, tarde y noche), hasta el desaparecimiento de los síntomas.

Vivir en la presencia de Dios

Cuando alguien nos hace una pregunta, intentamos transmitir al máximo lo que sabemos. Entretanto, hay algo que muchas veces nos deja con dudas y con dificultad de explicitar: hablar respecto a Dios. Cuanto más profundizamos sobre el asunto, más interrogaciones surgen.

Recurriendo a las Sagradas Escrituras, donde está contenida toda palabra revelada por el propio Dios, encontramos el episodio de la zarza ardiente en que Dios se revela a Moisés diciendo:


"Yo soy aquel que Soy" (Ex. 3, 4)


Con todo, esta respuesta del propio Dios nos deja pensativos. Apelando a los doctores de la Iglesia, encontramos lo que nos enseña Santo Tomás respecto a esta frase: que Dios siempre fue, es y siempre será.

Entretanto, nuestra naturaleza humana no se contenta solamente con esa explicación e intenta profundizar un poco más. De hecho, cuando tomamos conocimiento que algo existe, sentimos una lógica curiosidad en saber quién es o qué es. Bien sabemos que Dios es un Ser infinito, al cual no conseguimos atribuir ninguna cualidad, y que, para conocerlo, podemos hacerlo de dos formas: una por la vía negativa, o sea, diciendo todo aquello que Él no es, y por la vía de las afirmaciones, atribuyéndole las perfecciones de las criaturas en grado infinito. Y de la posesión de todos los bienes, resultan los atributos de Dios que Santo Tomás expone en la Suma Teológica:
"Se puede demostrar como Dios no es, alejando de Él lo que no le puede convenir, como: ser compuesto, estar en movimiento, etc., así, pregúntese primero sobre la simplicidad de Dios, por la cual se excluye la composición. Como, por ejemplo, en las cosas corporales, las simples son las menos perfectas y forman parte de las otras, se pregunte en segundo, sobre su perfección; en tercero, sobre su infinidad; en cuarto, sobre su inmutabilidad; y en quinto, sobre su unidad"
Estando ahora un poco más empapados en el asunto, detengámonos en uno de sus atributos, que es la inmensidad divina.

Inmensidad de Dios


Uno de los atributos esenciales de Dios es la inmensidad: Dios está realmente presente en todas partes y en todas las cosas, sin que pueda existir lugar o criatura alguna donde no se encuentre a Dios. Es lo que nos dice el Salmista:

"¿Adónde iré para estar lejos de tu espíritu? ¿Adónde huiré de tu presencia? Si yo subo al cielo, allá estás, si desciendo al abismo, ahí te encuentro" (Sl 138,7)
Él está presente en todas partes, sin embargo, no se deja ver en todo lugar; solamente en el Cielo. Apenas en la Visión Beatífica Él se manifiesta cara a cara a los bienaventurados.

Debemos "entender" ese atributo de Dios, como propiamente nos sugiere el nombre inmenso: que abarca todo y contiene en sí todas las cosas. Ningún ser existe ni podrá existir sin que Dios esté íntimamente presente en él por esencia (dando el ser que tiene), por presencia, (permaneciendo siempre ante su divina mirada) y por potencia (sometido enteramente a su divino poder). Él es aquel que por sí solo subsiste y sustenta a los demás.


Nos cabe, entretanto, tomar cuidado y no dejarnos llevar por una idea panteísta, viendo una partícula de Dios en todo lo creado; pero sí, estar conscientes de que es Dios quien todo sustenta.


Realmente, de cara a todas las maravillas de la creación, quedamos deslumbrados con tanto amor, perfección y sabiduría con que todo fue creado. Muchas veces, Dios se sirve de medios aparentemente sin importancia para la salvación del hombre. Recordemos un hecho narrado en una predicación del padre Raniero Cantalamessa ocurrido con el soldado Aleksander Zacepa, muerto en la Segunda Gran Guerra.


Estando él de noche, dentro de la trinchera, en medio del sonar de las armas bélicas, preparándose para el ataque contra los enemigos, se deparó con un luminoso cielo estrellado. Conmovido con tamaña grandeza y pulcritud, sintió en sí algo que le conmovía, haciéndolo reflexionar sobre aquello que estaba delante de sus ojos. Escribió, entonces, una carta, que fue encontrada en medio del campo de batalla donde estaba este soldado. Estas son las conmovedoras palabras del guerrero:


¡Escucha, oh Dios! En mi vida no hablé ni una sola vez contigo, pero hoy tengo ganas de hacer fiesta. Desde pequeño me dijeron siempre que Tú no existes… Y yo, como un idiota, creí.

Nunca contemplé tus obras, pero esta noche vi, desde el cráter de una granada, el cielo lleno de estrellas y quedé fascinado por su esplendor. En ese instante comprendí qué terrible es el engaño… No sé, oh Dios, si me darás tu mano, pero te digo que Tú me entiendes…

¿No es algo raro que, en medio a un espantoso infierno, la luz se me haya aparecido y yo te haya descubierto a Ti?

No tengo nada más para decir. Me siento feliz, pues te conocí. A la medianoche tenemos que atacar, pero no tengo miedo, Tú nos ves.

¡Dieron la señal! Tengo que ir. ¡Qué bien estaba contigo! Quiero decirte, y Tú lo sabes, que la batalla será dura: tal vez esta noche vaya a golpear tu puerta. ¿Y si hasta ahora no fui tu amigo, cuando llegue, Tú me dejarás entrar?

Pero, ¿qué sucede conmigo? ¿Estoy llorando? Mi Dios, mira lo que me ocurrió. Solo ahora comencé a ver con claridad… Mi Dios, me voy… será difícil regresar. Qué raro, ahora la muerte no me da miedo.

¡Qué gran ejemplo nos dio este soldado! En el último instante de su vida, recibió (por la misericordia de Dios) esa gracia de, contemplando las bellezas creadas, remitirlas a Quien las creó y, en el reflejo de una granada, conoció a Dios y a Él se entregó en el último momento de la vida.

Pasemos para nuestra vida particular y reflexionemos. ¿Cómo vivo yo en la presencia de Dios? De hecho, Mons. João Clá Dias, EP, nos enseña que, a cada momento, debemos estar de tal modo compenetrados en la presencia de Dios que, desde el despertar, hasta el momento de acostarme de noche y hasta incluso en el instante en que me duermo, debo acordarme de que mi sueño a la noche está siendo asistido por Él, y que todo eso está siendo memorizado por Dios.

De ese modo, debo hacer un examen de consciencia y analizar mi vida. ¿Cuándo peco, es porque juzgo muchas veces al estar a solas? ¿El demonio me lleva a pecar, a ofender a Dios, porque no vivo constantemente en la presencia de Dios? ¿Me olvido que Dios es Todopoderoso e Inmenso, y está en todas partes?

Pidamos a la Virgen Santísima y a nuestros santos intercesores, que nos haga siempre sentir la presencia de Dios en nuestras vidas, compenetrados de que estamos dentro de Él, y que Él ve todo: nuestras intenciones, nuestros deseos, nuestras inspiraciones y nuestros sentimientos.

Reconozcamos su presencia en todo el universo creado, sea en la naturaleza o en las almas por Él creadas y estemos convencidos, también, de que Él todo puede y que, estando en todo lugar, estará siempre dispuesto a ayudarnos a trillar el camino de la perfección.


Fuente - Texto tomado de CABALLEROSDELAVIRGEN.ORG:
 

Advent and the Waxing and Waning of Mystical Awareness

Dec022014

The seasoThis is a time whenn of Advent is upon us.  we traditionally meditate upon the themes of Christ’s coming, whether in the birth of Jesus or in the Second Coming. We therefore may be simultaneously aware of the absence of Jesus and hopeful for his return. While it would seem that this is all taken very literally by most Christians, there is another way that it is meaningful for some of us. The coming and ensuing loss of Jesus, and the hope for his return, can be taken as a pattern for the way an individual’s sense of God’s presence can come and go.
While it seems that some mystics claim they never again felt distant from God after realizing mystical union, others acknowledge that they have found themselves passing through periods of greater or lesser awareness of that union, and sometimes painfully so. Furthermore, one of the most frustrating things about this pattern is that there is nothing that can be done about it. No amount of prayer or other spiritual disciplines provides a magical formula that restores the greatest awareness of God’s presence.  Consider the parallel meaning of these words from Jesus:
At that time if anyone says to you, ‘Look, here is the Christ!’ or ‘There He is!’ do not believe it. For false Christ’s and false prophets will appear and perform great signs and miracles to deceive even the elect—if that were possible. See, I have told you ahead of time. So if anyone tells you, ‘There He is, out in the desert,’ do not go out; or, ‘Here He is, in the inner rooms,’ do not believe it. (Matthew 24:23-26)
This limitation on our power to realize unity with God should be no surprise; the finite mind of the human soul simply cannot fully comprehend the Infinite, let alone command it.  We may be able to raise ourselves up into higher consciousness in some ways, or remember different forms of God’s presence, but the ultimate fulfillment of our hopes is simply out of our control.  In this context, let’s reflect on the relevance of Jesus’s teaching about the coming of the Son of Man, taking it as a metaphor about the coming of a complete realization of mystical union:
No one knows about that day or hour. Not even the angels in heaven know. The Son does not know. Only the Father knows. … So keep watch. You do not know on what day your Lord will come. You must understand something. Suppose the owner of the house knew what time of night the robber was coming. Then he would have kept watch. He would not have let his house be broken into. So you also must be ready. The Son of Man will come at an hour when you don’t expect him. (Matthew 24:36 & 42-44)
Isn’t it striking that Jesus himself said not even the Son knows when the coming will occur!?  These words are spoken by the man we traditionally revere as the Incarnate Logos, the Second Person of the Trinity, whom the Apostle John records more than once saying that he is one with God! And yet Jesus also felt moments of distance from God, as evidenced by his own words on the cross, his agony in Gethsemane, and his temptations in the desert.
So the mystic simply keeps watch.  We make ourselves ready with the prayer of stillness and silence. We tend our house by loving God, our neighbors, and ourselves, remembering that God is love.  We try not to deny our feelings when God seems distant, and we avoid masking them with the vanity and arrogance of false spiritual powers.  We may suffer, but we do so with faith, hope, and generiosity of spirit. We allow that very suffering to transform us into greater vessels of compassion and kindness, greater instruments of God’s grace, and thus more fully realize our union with God.
To close, I offer one of my poems that addresses the waxing and waning of mystical awarness:
A Rose Needs to Bloom
O Beloved One,
how often I wish You were here with me,
always here in the flesh to receive
the misty gaze of adoration from these eyes,
the trembling touch of affection from these hands,
the husky whispers of appreciation from these lips.
Oh that I might see Your acceptance
of such spontaneous offerings
in the joyful sparkle of Your eyes,
hear it in the soothing tones of Your voice,
feel it in the welcoming warmth of Your embrace.
But You are the oracle of my soul,
my Cherished One,
knowing my heart and mind
from within their deepest depths.
So I would be a fool not to know
that the need to have this love expressed
is not Your need but my own.
I need it as surely as a rose needs to bloom
simply because it is a rose.
In this pining I believe I feel
something of the bittersweet pain
of Lazarus or the Magdalene,
reborn, renewed, bursting with gratitude,
and then losing You so soon,
always in hopeful longing
to be near You once more.
Yet You remind me that Your spirit
is ever near, both within and without.
O my sun and rain,
my fertile earth and restful night,
You feed this rose to bloom
and be seen by You through the eyes,
and felt with the skin
and in the heart
of everyone I meet.

Maranatha
 

Agape

segunda-feira, 1 de dezembro de 2014

A noite de 30 de novembro de 2014 foi histórica para os católicos paulistanos. Dom Athanasius Schneider, bispo auxiliar de Astana, no Cazaquistão, administrou o Santo Sacramento da Crisma e celebrou Missa Pontifical segundo a forma extraordinária do rito romano, na Paróquia São Paulo Apóstolo, no bairro do Belém, em São Paulo.

1 dezembro, 2014

Dia histórico para a Missa Tradicional em São Paulo: Pontifical e Crisma por Dom Athanasius Schneider.

Dom Athanasius administra a Crisma em São Paulo.
Dom Athanasius administra a Crisma em São Paulo.
Schneider, oriundo da Ordem dos Cônegos Regulares da Santa Cruz (no Brasil, mais conhecida pela associação chamada “Obra dos Santos Anjos”), viveu por alguns anos no Brasil, especificamente em Anápolis e Guaratinguetá, onde ficam os mosteiros da ordem, e fala português fluentemente. Na diocese goiana, recebeu, em 1990, a ordenação sacerdotal das mãos de Dom Manoel Pestana Filho e foi professor do seminário diocesano.
Assistiram as cerimônias os sacerdotes do Instituto do Bom Pastor, os Padres Luiz Fernando Pasquotto e Renato Coelho, superior do IBP no Brasil. Na ocasião, foram crismados alunos do Colégio São Mauro, dirigido pela Profa. Ivone Fedeli, bem como membros da Associação Cultural Montfort, presidida pelo Sr. Alberto Zucchi, e amigos dela provenientes de outras localidades.
Cerimônia atraiu pessoas de várias cidades
Marcos, 25 anos, viajou cerca de duas horas desde o interior de São Paulo para a celebração. Ele foi um dos muitos que compareceram, graças ao anúncio exclusivo de Fratres in Unum – infelizmente, outros meios de comunicação católicos não deram espaço à divulgação de tão importante marco para a Missa Tradicional no Brasil.
Apesar da distância e do horário incomum, o esforço valeu a pena: “A cerimônia esteve muito solene e bela. Dom Athanasius falou primeiramente sobre o sacramento da crisma, da marca indelével que deixa no fiel católico (marca que carregamos ao inferno, se não nos salvarmos), das armas espirituais que dá ao cristão para combater as tentações, o mundo e o diabo. Comentou sobre os sete dons do Espírito Santo e instou aos crismandos que fossem soldados de Cristo, vivendo sua fé com coragem em todos os ambientes”, disse Marcos.
Fiéis em fila para receber o Sacramento da Crisma.
Fiéis em fila para receber o Sacramento da Crisma.
Primeiramente, houve administração do Sacramento da Crisma, sendo que a Santa Missa começou somente por volta das 22 horas.
O canto sacro ficou por conta dos corais Exsultet, da Montfort, responsável pelo canto gregoriano nas Missas Tridentinas no Mosteiro de São Bento aos domingos, e Flammula Chorus, coral polifônico do colégio São Mauro. “A missa solene teve a liturgia muito bem coordenada e as vozes do coral (tanto gregoriano como polifônico) eram celestiais, dignas de toda honra da cerimônia”, acrescentou Marcos.
Um dos fiéis comentou que aquele momento tinha uma dimensão muito maior, pois era considerado como sendo uma continuação concreta do trabalho do Professor Orlando Fedeli por meio de seus filhos espirituais, os padres Pasquotto e Coelho. Perguntado mais precisamente sobre o que seria esse trabalho, ele esclareceu que aquelas cerimônias eram encaradas por muitos como uma oficialização pelas autoridades eclesiásticas da luta histórica do grupo Montfort contra a Missa Nova e contra o Concílio Vaticano II. “É o que nós sempre enfatizamos: Bento XVI deu ao IBP a missão de corrigir os erros do Concílio Vaticano II e de não celebrar a Missa Nova”, declarou. “Por isso, é muito importante essa cerimônia, permitida pelo Cardeal de São Paulo, Dom Odilo. A impressão que se tem é a de que, finalmente, a Igreja reconheceu a legitimidade de nossa causa”, concluiu.
Crismandos de várias idades e localidades
Entre os alegres crismandos, era possível ver desde pequenas crianças, de 7 ou 8 anos, até adultos que se aproximavam do Santo Altar, para ouvir da boca do senhor bispo: “Eu te assinalo com o sinal da Cruz, e te confirmo com o Crisma da salvação, em nome do Pai e do Filho e do Espírito Santo. Amén”.
Pessoas de fora, como um grupo de cerca de 10 jovens, entre crismandos e padrinhos, de Presidente Prudente, deixaram suas dioceses de origem para poder receber o sacramento no rito tradicional na Arquidiocese de São Paulo – lamentavelmente, impossibilitados de o receber das mãos de seus próprios bispos, como seria o ideal.
A Paróquia São Paulo Apóstolo ficou repleta de fiéis.
A Paróquia São Paulo Apóstolo ficou repleta de fiéis.
Grande afluxo de fiéis
Por causa do horário, nem todos os participantes da cerimônia do crisma puderam permanecer para a Pontifical. Mesmo assim, as hóstias consagradas na Missa se acabaram, de modo que foi preciso recorrer às partículas do Sacrário, que também não foram suficientes, de modo que nem todos puderam comungar.
“Alguns pontos causaram estranhamento a quem não é da Montfort”, afirmou o jovem Marcos, completando: “a ausência completa de microfone durante toda a missa, que enfim é compreensível, mas que poderia ter sido diferente. A missa não teve homilia, certamente por conta do horário, e porque o bispo já havia falado antes, e a não distribuição de comunhão aos fiéis, somente os crismados e padrinhos comungaram”. Marcos notou algo incomum nas paróquias brasileiras de hoje em dia, mas previsto inclusive pelo Catecismo da Igreja Católica: “Ainda há a questão de ver crianças muito pequenas sendo crismadas, talvez com a idade de 7 ou 8 anos”. Questões secundárias, claro, diante da magnitude do que se viu na noite de domingo.
Ao fim, os católicos presentes saíram edificados pela beleza e sacralidade dos ritos, certamente agradecidos a Dom Athanasius Schneider pelo dom concedido, mas também às autoridades da Arquidiocese de São Paulo: primeiramente, ao Cardeal Dom Odilo Pedro Scherer, bem como aos bispos auxiliares Dom Edmar Peron, da região do Belém, onde fica a Paróquia São Paulo Apóstolo, e a Dom José Roberto Fortes Palau, da região do Ipiranga, à qual pertence o Colégio São Mauro. Embora nenhum sacerdote, exceto os do IBP, estivesse presente na cerimônia, deve ser recordado também o senhor pároco da Paróquia São Paulo Apóstolo, Pe. Reginaldo Donatoni, que tão generosamente acolhe os sacerdotes do IBP que lá celebram a Santa Missa segundo a forma extraordinária.