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domingo, 6 de novembro de 2016

FIESTA DE TODOS LOS SANTOS, Manuel María de Jesús


FESTIVIDAD DE TODOS LOS SANTOS

FIESTA DE TODOS LOS SANTOS
“Alegrémonos todos en el Señor, celebrando la festividad de todos los Santos, de cuya solemnidad se alegran los ángeles y alaban juntos al Hijo de Dios”
Acogemos hoy la invitación gozosa que nos hace nuestra madre la Iglesia a través de estos versos del Introito de la Santa Misa, para disponernos a celebrar la Fiesta de Todos los Santos. Y abrimos nuestro corazón para recibir el don que el Señor quiere dispensarnos en esta día: el don de la alegría que brota de la fe en el Hijo de Dios, que brota de la esperanza que tenemos de alcanzar un día la vida eterna y que nace del amor con que somos amados por Dios y por el cual nos amamos unos a otros como hermanos.
Esta alegría en el Señor es un gozo sobrenatural que brota en lo profundo de nuestra alma donde habita Dios: “Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él y en él haremos morada” (Jn 14, 23).
No se trata de una alegría efímera, pasajera, ni sensorial. Es un gozo profundo y duradero que el Señor comunica a los que le aman y que según sus propias palabras “nadie será capaz de quitarnos nuestra alegría” (Cf. Jn 16, 22)
Esta alegría de los cristianos es posible gracias a la inhabitación de la Santísima Trinidad en nosotros. “¿Acaso, no sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu  Santo habita en vosotros? (1 Cor 3, 16) Pues,  entre los frutos del Espíritu están estos, “caridad, gozo, paz” (Cf. Gal. 5, 22).
“Porque los que son movidos por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios. Que no habéis recibido un espíritu de esclavos para recaer en el temor, sino un espíritu de hijos adoptivos, que nos hace exclamar: Abba, Padre” (Rom 8, 14-15)
En esto reside nuestra alegría de cristianos, en sabernos hijos, e hijos muy amados de Dios: “Queridos Hermanos, Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡los somos!” (1Jn 3, 1).
Esta alegría, que por gracia de Dios podemos  experimentar ya en esta vida, es un pálido reflejo, pero es auténtica participación del gozo y de la alegría que se vive en la ciudad de los santos. Es un anticipo de la felicidad inmensa  y de la dicha de los bienaventurados a quienes honramos en este día y a los que contemplamos en el reino “que Dios ha preparado para los que le aman”. (Cf. 1 Cor. 2, 9) Decimos que  nuestra alegría es sólo un pálido reflejo y un anticipo, porque, aunque ya ahora somos verdaderamente hijos de Dios, sin embargo,  “aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él, porque le veremos tal cual es” (1Jn 3, 2).
Esta es nuestra alegría y nuestra esperanza, después del fugaz paso por esta vida en medio de luchas, trabajos, penalidades, y a veces también persecuciones por nuestra condición de cristianos, alcanzar la plena y perfecta visión de Dios en el cielo. Ser allí eternamente felices con Él, en compañía de Nuestra Madre Santísima la Virgen María, disfrutando de la amistad de los  ángeles y de la multitud de los santos.
¡Qué emocionantes y esperanzadoras son las palabras del Apóstol San Juan, que Nuestra Madre la Iglesia nos ofrece en este día para contento y regocijo de nuestro corazón!: “Yo, Juan… vi una gran muchedumbre que nadie podía contar, de todas las naciones y tribus, y pueblos, y lenguas, que estaban ante el trono y delante del Cordero, revestidos de un ropaje blanco con palmas en sus manos: y exclamaban a grandes voces diciendo: Alabanza a nuestro Dios, que está sentado en el trono, y al Cordero”. (Ap. 7,  9-10).
Ante esta visión maravillosa que nos permite asomarnos a la Jerusalén del cielo, la ciudad de nuestro Dios, también nosotros podemos preguntarnos, tal como relata el libro del Apocalipsis: “Estos vestidos de túnicas blancas, ¿quiénes son y de dónde vinieron?” (Ap. 7, 13)
Es la multitud admirable de los Santos, hombres y mujeres cuyas almas fueron lavadas y blanqueadas en la sangre de Cristo. Son los que durante su peregrinación terrena mantuvieron la fe y el testimonio de Jesús.
¡Son los hijos y amigos de Dios y los mejores hijos de la Iglesia! 
Es la gran muchedumbre de hombres y mujeres pobres de espíritu que ahora son ciudadanos del reino de los cielos.
Son los que vivieron con manso corazón y que ahora poseen eternamente la tierra de promisión, la patria celestial.
Son los que en este primer mundo sembraron el bien a manos llenas, aún a costa de lágrimas y llanto. Ahora cantan eternamente gozosos con sus gavillas y el Señor enjuga las lágrimas de sus ojos.
La muchedumbre celestial está conformada por todos los que tuvieron hambre y sed de justicia, por los misericordiosos y los limpios de corazón. Ahora gozan de misericordia y su perfecta alegría es la visión de Dios, la amistad y la intimidad con Él.
Ellos y ellas son los que trabajaron con afán por la paz, sufrieron por el Nombre de Jesús y abrazaron con amor la cruz de cada día.
¡Qué grande es ahora su alegría! ¡Qué inmenso es ya su gozo!
Todos ellos, desde el cielo oran incansablemente por nosotros, para que igual que ellos mantengamos la fe y alcancemos la meta.
Sin duda alguna que entre esa muchedumbre se encuentran muchos de los que hemos conocido  y tratado en esta tierra, también de los que nos han amado y hemos amado tanto. ¡Pidamos a los Sagrados Corazones de Jesús y de María la gracia de que se encuentren todos!
¡Santos y santas de Dios, rogad por nosotros para que un día formemos parte de la multitud de los bienaventurados!
¡Reina de todos los Santos, ruega por nosotros para que permanezcamos fieles a nuestro bautismo y aspiremos con decisión a la meta de la santidad!
¡Reina de los Apóstoles, alcánzanos la gracia de tener muchos y santos sacerdotes que con celo apostólico promuevan la santidad entre los fieles! 
¡Señor Dios nuestro, haznos santos, como Tú Padre celestial eres Santo!
Amén
 Manuel María de Jesús
http://corazondemariareina.blogspot.pt/

Profissão de fé de São Pedro Canísio S.J.: “abomino Lutero, detesto Calvino, amaldiçoo todos os hereges”



São Pedro Canísio S.J. (1521-1597) Doutor da Igreja chamado “Martelo dos Hereges”.
São Pedro Canísio S.J. (1521-1597).
Doutor da Igreja chamado “Martelo dos Hereges”.
Luis Dufaur
Escritor, jornalista,
conferencista de
política internacional,
sócio do IPCO,
webmaster de
diversos blogs




São Pedro Canísio S. J. (1521-1597), holandês foi o primeiro jesuíta da província alemã da Companhia de Jesus.

É considerado pela Igreja como o segundo mais importante apóstolo da fé católica na Alemanha, após São Bonifácio.

Foi apelidado “Martelo dos Hereges” pela clareza e eloquência com que criticava as posições dos cristãos não católicos. Foi canonizado e proclamado Doutor da Igreja pelo Papa Pio XI em 1925.

Veja mais sobre a vida de São Pedro Canísio em CATOLICISMO. 

Assim reza a Profissão de fé do santo e douto jesuíta:


Professo diante de Vós a minha fé, Pai e Senhor do Céu e da terra, Criador e Redentor meu, minha força e minha salvação, que desde os meus mais tenros anos não cessastes de nutrir-me com o pão sagrado da vossa Palavra e de confortar o meu coração.

A fim de que eu não vagasse, errando como as ovelhas transviadas que não têm pastor, Vós me congregastes no seio de vossa Igreja; colhido, me educastes; educado, continuastes a me ensinar com a voz daqueles Pastores nos quais Vós quereis ser ouvido e obedecido como em pessoa pelos vossos fiéis.

Confesso em alta voz, para a minha salvação, tudo aquilo que os católicos sempre acreditaram de bom direito em seus corações.

Abomino Lutero, detesto Calvino, amaldiçoo todos os hereges; não quero ter nada em comum com eles, porque não falam nem ouvem retamente, nem possuem a única regra da verdadeira Fé proposta pela Igreja una santa católica apostólica e romana.

Uno-me, em vez disso, na comunhão, abraço a fé, sigo a religião e aprovo a doutrina daqueles que ouvem e seguem a Cristo, não apenas quando ensina nas Escrituras, mas também quando julga pela boca dos Concílios Ecumênicos e define pela boca da Cátedra de Pedro, testemunhando-a com a autoridade dos Padres.

Professo-me também filho daquela Igreja romana que os ímpios blasfemos desprezam, perseguem e abominam como se fosse anticristã; não me afasto de nenhum ponto de sua autoridade, nem me recuso a dar a vida e derramar o meu sangue em sua defesa, e creio que os méritos de Cristo podem obter a minha salvação e a de outros somente na unidade desta mesma Igreja.

São Pedro Canísio S.J. col priv. O segundo maior apóstolo da fé católica na Alemanha.
São Pedro Canísio S.J. col priv.
O segundo maior apóstolo da fé católica na Alemanha.
Professo francamente, com São Jerônimo, de ser unido com quem é unido à Cátedra de Pedro, e protesto, com Santo Ambrósio, seguir em todas as coisas aquela Igreja romana que reconheço respeitosamente, com São Cipriano, como raiz e mãe da Igreja universal.

Confesso essa Fé e doutrina que aprendi ainda criança, confirmei na juventude, ensinei como adulto, e que agora, com minha força débil, defendi.

Ao fazer esta profissão, não me move outro motivo senão a glória e honra de Deus, a consciência da verdade, a autoridade das Sagradas Escrituras, o sentimento e o consenso dos Padres da Igreja, o testemunho de fé que devo dar aos meus irmãos e, finalmente, a salvação eterna que espero no Céu e a felicidade prometida aos verdadeiros fiéis.

Se acontecer de eu vir a ser desprezado, maltratado e perseguido por causa desta minha profissão, considerá-lo-ei uma graça e um favor extraordinários, porque isso significará que Vós, meu Deus, me destes a ocasião de sofrer pela justiça e não quereis que me sejam benevolentes aqueles que, como inimigos declarados da Igreja e da verdade católica, não podem ser vossos amigos.

No entanto, perdoai-os, Senhor, porque, instigados pelo diabo e cegados pelo brilho de uma falsa doutrina, não sabem o que fazem, ou não querem saber.

Concedei-me, contudo, esta graça: de que na vida e na morte eu renda sempre um testemunho autêntico da sinceridade e fidelidade que devo a Vós, à Igreja e à verdade, que não me afaste jamais do vosso santo amor, e que esteja em comunhão com aqueles que Vos temem e guardam os vossos preceitos na Santa Igreja romana, a cujo juízo, com ânimo pronto e respeitoso, eu me submeto e toda a minha obra.

Todos os santos, triunfantes no Céu ou militantes na terra, que estais indissoluvelmente unidos no vínculo da paz na Igreja Católica, mostrai a vossa imensa bondade e rezai por mim.

Vós sois o princípio e o fim de todos os meus bens; a Vós sejam dados, em tudo e por tudo, louvor, honra e glória sempiterna. Amém.

V Peregrinación Internacional Summorum Pontificum



La peregrinación que debía iniciarse en Nursia, comenzó en Roma, debido a los terremotos. No obstante Monseñor Alexander Sample, Arzobispo de Portland, se desplazó a Nursia para celebrar la Santa Misa con los monjes.


La apertura oficial de la peregrinación se realizó en la Parroquia de la Santísima Trinidad de los Peregrinos, en Roma, parroquia personal dedicada a la forma extraordinaria del Rito Romano.


El segundo día Su Eminencia Darío Cardenal Castrillón Hoyos (Presidente emérito de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei) celebró Santa Misa Pontifical en la iglesia de San Eligio, conmemorándose en ella el X aniversario del Instituto del Buen Pastor. Asistieron en coro Su Eminencia el Cardenal Burke, los Arzobispos Guido Pozzo (secretario de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei) y Alexander Sample (arzobispo de Portland), y Monseñor Marco Agostino (ceremoniero pontificio). Asistencia multitudinaria de sacerdotes y fieles.





Tercer día: tras la exposición del Santísimo Sacramento en la iglesia de San Lorenzo in Damaso, procesión hasta la Basílica de San Pedro. Santa Misa Pontifical celebrada por el Arzobispo Sample. Monseñor Guido Pozzo leyó un mensaje de Su Santidad el Papa Francisco, y Su Eminencia el Cardenal Levada (Prefecto Emérito de la Congregación para la Doctrina de la Fe) pronunció la homilía.




Cuarto día de la peregrinación, clausura de la misma con la Santa Misa Pontifical en la Parroquia de la Santísima Trinidad de los Peregrinos, celebrada asimismo por el Arzobispo de Portland. Una peregrinación que ha contado también con la presencia de Monseñor Miserachs Grau, director de la Capilla Musical de la Basílica de Santa María la Mayor.

500 anos depois, de joelhos diante de Lutero


O Papa Francisco e o pastor luterano Martin Junge assinam uma "Declaração Conjunta". O heresiarca Lutero definiu, no século XVI, o Papa como "apóstolo de Satanás" e "anticristo".

Roberto de Mattei (*) 

Dizemo-lo com profunda dor. Parece uma nova religião aquela que aflorou em Lund no dia 31 de outubro, durante o encontro ecumênico entre o Papa Francisco e os representantes da Federação Luterana Mundial. Uma religião em que são claros os pontos de partida, mas obscura e inquietante a linha de chegada. 

O slogan que mais ressoou na catedral de Lund foi o da necessidade de um “caminho comum” que leve católicos e luteranos “do conflito à comunhão”. Tanto o Papa Francisco quanto o pastor Martin Junge, secretário da Federação Luterana, se referiram em seus sermões à parábola evangélica da videira e dos ramos. Católicos e luteranos seriam “ramos secos” de uma única árvore que não dá frutos por causa da separação de 1517. Mas ninguém sabe quais seriam esses “frutos”. O que católicos e luteranos parecem ter agora em comum é apenas uma situação de profunda crise, ainda que por motivos diferentes. 

O luteranismo foi um dos principais fatores da secularização da sociedade ocidental e hoje está agonizando pela coerência com que desenvolveu os germes de dissolução que portava dentro de si desde a sua irrupção. Na vanguarda da secularização estiveram os países escandinavos, apresentados por longo tempo como modelo do nosso futuro. Mas a Suécia, depois de ter-se transformado na pátria do multiculturalismo e dos direitos homossexuais, é hoje um país onde apenas 2% dos luteranos são praticantes, enquanto quase 10% da população segue a religião islâmica. 

A Igreja Católica, pelo contrário, está em crise de autodemolição porque abandonou sua Tradição para abraçar o processo de secularização do mundo moderno na hora em que este entrava na sua fase final de decomposição. Os luteranos procuram no ecumenismo um sopro de vida, e a Igreja Católica não adverte nesse abraço o mau hálito da morte.

“O que nos une é muito mais do que aquilo que nos divide”, foi ainda dito na cerimônia de Lund. Mas, o que une católicos e luteranos? Nada, nem sequer o significado do batismo, o único dos sete sacramentos que os luteranos reconhecem. Para os católicos, o batismo elimina de fato o pecado original, enquanto para os luteranos ele não pode apagá-lo, porque consideram a natureza humana radicalmente corrupta, e irremovível o pecado. A fórmula de Lutero “peca com força, mas crê com maior força ainda” resume o seu pensamento. O homem é incapaz de praticar o bem e não pode senão pecar e abandonar-se cegamente à misericórdia divina. A vontade corrompida do homem não tendo nenhuma participação nesse ato de fé, no fundo é Deus que decide, de forma arbitrária e inapelável, quem se condena e quem se salva, como deduziu Calvino. Não existe liberdade, mas apenas rigorosa predestinação dos eleitos e dos condenados. 


Santo Inácio de Loyola combateu com muita
coragem e eficácia a heresia luterana
A “Sola Fede” é acompanhada pela “Sola Scriptura”. Para os católicos, a Sagrada Escritura e a Tradição são as duas fontes da Revelação divina. Os luteranos eliminam a Tradição porque afirmam que o homem deve ter uma relação direta com Deus, sem a mediação da Igreja. É o princípio do “livre exame” das Escrituras, a partir do qual fluem o individualismo e o relativismo contemporâneos. Este princípio implica a negação do papel da Igreja e do Papa, que Lutero define como “apóstolo de Satanás” e “anticristo”. Lutero odiava especialmente o Papa e a Missa católica, que ele queria reduzir a mera comemoração, negando-lhe o caráter de sacrifício e impugnando a transubstanciação do pão e do vinho no Corpo e no Sangue de Jesus Cristo. Mas, para os católicos, a renovação incruenta do sacrifício de Cristo existente na Missa é a fonte principal da graça divina. Trata-se de simples incompreensões e mal-entendidos? 

O Papa Francisco declarou em Lund: “Também nós devemos olhar, com amor e honestidade, para o nosso passado e reconhecer o erro e pedir perdão.” E ainda: “Com a mesma honestidade e amor, temos de reconhecer que a nossa divisão se afastava da intuição originária do povo de Deus, cujo anseio é naturalmente estar unido, e, historicamente, foi perpetuada mais por homens de poder deste mundo do que por vontade do povo fiel.” — Quem são esses homens de poder? Os Papas e os santos, que combateram o luteranismo desde o início? A Igreja, que o condenou durante cinco séculos? 

O Concílio de Trento pronunciou um ditame irrevogável sobre a incompatibilidade entre a fé católica e a protestante. Não podemos seguir o Papa Francisco por um caminho diferente. 

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Fonte: “Il Tempo”, Roma, 2-11-2016. Matéria traduzida do original italiano por Hélio Dias Viana.

"Kneeling Before Luther", by Roberto de Mattei


Op-Ed: "Kneeling Before Luther", by Roberto de Mattei

Roberto de Mattei
Corrispondenza Romana
November 2nd 2016


It is with deep sorrow we say this.


What surfaced during the ecumenical meeting between Pope Francis and the World Lutheran Federation on October 31st in Lund, seems to be a new religion. A religion that has clear starting points, but murky, disquieting ends.

The slogan that resounded the most in Lund Cathedral was the need for a “common path” which would carry Catholics and Lutherans “from conflict to communion”. Both Pope Francis and Pastor Martin Junge, Secretary to the Lutheran Federation, made reference to the evangelical parable of the vine and branches in their sermons. Catholics and Lutherans would be the “dry branches” of a single tree which bears no fruit as a result of the 1517 separation. However, nobody knows what this “fruit” would be. At the moment the only thing Catholics and Lutherans seem to have in common is a state of deep crisis, with different causes though.

Lutheranism has been one of the major factors in the secularisation of Western society and today it is in the death throes because of the consistency through which it developed the seeds of its own destruction, present at its very beginning. The Scandinavian countries, long time considered models for our future, have been at the forefront of secularization. However, Sweden, after being transformed into the country of multiculturalism and homosexual rights, is today a country in which only 2% of Lutherans are practicing, while almost 10% of the population practice the Islamic religion.

By contrast, the Catholic Church is in a crisis of self-demolition, as a result of abandoning Her tradition in order to embrace the process of the secularization of the modern world, precisely as it was breaking up. The Lutherans are looking for a breath of life in ecumenism, and the Catholic Church is not alert to the breath of death in this embrace.

“What unites us is far greater than what divides us”, this was again repeated at the Lund ceremony. Yet, what [precisely] unites Catholics and Lutherans? Nothing, not even Baptism, the only sacrament of the seven that Lutherans recognize. For Catholics, in fact, Baptism removes original sin, whereas for Lutherans it cannot be cancelled, given that, for them human nature is radically corrupt and sin invincible. Luther’s formula “sin strongly, but believe even more strongly” sums up his thought. Man is incapable of good and can do nothing other than sin and blindly abandon himself to Divine mercy. God decides who is damned and who is saved in an arbitrary, irrevocable manner. Freedom does not exist, only a rigorous predestination of the elect and the damned.

“By Faith alone” goes along with “by Scripture alone”. For Catholics there are two fonts of Divine Revelation: Holy Scripture and Tradition. The Lutherans eliminate Tradition since they claim that man must have a direct relationship with God, with no mediations. It is the principle of the “free examination” of Scripture, from which springs individualism and contemporary relativism. This principle implies the denial of the Church and the Pope, whom Luther called “an apostle of Satan” and “antichrist”. Most especially, Luther hated the Pope and the Catholic Mass, which he wanted to reduce to a mere commemoration, by denying its sacrificial nature and the Transubstantiation of the bread and wine into the Body and Blood of Jesus Christ. However, for Catholics the renovation of the unbloody Sacrifice of Christ, which is in the Mass, is the only font of Divine grace. Are these simple misunderstanding and incomprehension?

Pope Bergoglio stated at Lund: “We too must look with love and honesty at our past, acknowledge error and ask forgiveness.” And again: “it has to be acknowledged with the same honesty, that our division was deviating from the original intuition of the people of God, which aspires naturally to remain united, and [this] historically was perpetrated by worldly men of power more than by the will of the faithful.”

Who are these men of power? The Popes and Saints, who from the very beginning fought against Lutheranism? The Church, which for five centuries has condemned it? The Council of Trent pronounced the decisive word on the incompatibility of the Catholic Faith with the Protestant one. We cannot follow Pope Francis along a different path.

(first published in “Il Tempo” 1st November 2016  

FOTOS E VÍDEO DA BENÇÃO DO NOVO SEMINÁRIO DA FSSPX NOS ESTADOS UNIDOS


Fonte: SSPX USA – Tradução: Dominus Est
Mais de mil fiéis reuniram-se na nova casa do Seminário Santo Tomás de Aquino nesta sexta-feira, 4 de novembro, para celebrar a bênção da nova casa para formação de padres. Conforme se convém, esse jubiloso dia para a Tradição na América começou com o Santo Sacrifício da Missa celebrado pelo Superior Geral da Fraternidade, o Bispo Bernard Fellay, que também contava com a presença de vários superiores distritais.
No sermão, D. Fellay explicou como uma construção tão nobre e grandiosa pode ajudar na formação dos futuros padres. Quando reflete os atributos do Deus eterno e majestoso, a arquitetura leva a um silêncio interior e lembra às almas que a vocação delas não é uma vocação comum!
Após a refeição, o Padre Yves le Roux, Diretor do seminário, agradeceu àqueles que tornaram tal obra possível: os benfeitores, os operários, os voluntários e todos aqueles que rezaram e sacrificaram algo para que essa obra fosse possível.
Entretanto, nem todas as notícias vindas neste fim de semana da Virgínia nos alegram, pois o Superior Geral, D. Fellay, fraturou gravemente seu pé. Pedimos as orações dos fiéis para que ele se recupere bem e se recupere completamente.
Mais do que qualquer coisa, o novo seminário fica como um tributo ao fundador da Fraternidade. Sem a perspicácia que o Arcebispo Lefebvre teve na defesa do sacerdócio católico, nada disso teria sido possível. Continuemos a rezar para que a Fraternidade possa formar padres de Deus e que Nossa Senhora proteja todos eles neste mundo caótico!

Llamado de Amor y Conversión del Sagrado Corazón

Llamado de Amor y Conversión del Sagrado Corazón de Jesús
4 de noviembre de 2016
Pequeñas almas, Mi Divina Misericordia junto al Amor Santo son los grandes atributos de la Santísima Trinidad, y para que las almas reciban y vivan en este espíritu de Amor Misericordioso deben aceptar el perdón en sus vidas. Quien acepta el perdón, acepta Mi Divina Misericordia, y quien perdona y sirve a los hombres, vive Mi Divina Misericordia. Aceptar y vivir, es la dinámica de este Amor Misericordioso, porque no se puede vivir lo que no se ha recibido.
Hijos míos, el Reino de Mi Padre, es un Reino de Amor y de Misericordia, por eso apóstoles míos, reciban la Misericordia y vivan el Amor Santo para que, desde sus corazones, ya estén viviendo el Triunfo y Reinado de Nuestros Sagrados Corazones Unidos.
Hijos, en este tiempo están viviendo el Reino de la Palabra; un tiempo de predicación, de profecías, y de cumplimiento de las mismas.
Hijos míos, Yo estoy con vosotros. Les doy la Paz. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


Llamado de Amor y Conversión del Sagrado Corazón
5 de noviembre de 2016

Queridos apóstoles de Nuestros Sagrados Corazones Unidos, Mi Amor Misericordioso se está derramando para todos los hombres como una Fuente de Agua Viva, y sólo los corazones abiertos a Mi Amor que viven en la pequeñez, en la sencillez y que anhelan vivir en paz, recibirán este Amor Misericordioso. 

Porque es necesario, queridos hijos, que oren continuamente. Pero sus corazones deben estar dispuestos a recibir lo que en oración han pedido, a vivir lo que han pedido. 

Queridos hijos, confíen que todo lo que piden en Mi Nombre, por intercesión del Corazón Inmaculado de Mi Madre Celeste, se les concede. 

Hijos, toda oración, toda santa comunión, toda obra espiritual, deben hacerla en el Corazón Inmaculado de Mi Madre. Y lo harán todo en Divina Voluntad porque Mi Madre es la cumplidora perfecta de la Divina Voluntad.

Hijos, ábranme sus corazones. 
Hijos míos, anhelen vivir en Mi Amor Misericordioso.
Les doy Mi Bendición. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén