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quinta-feira, 28 de outubro de 2021

PADRE ANÍBAL : contemplando los santos protectores, o los santos amigos, los santos que tienen para nosotros una representación oficial, comprendemos parte ya de nuestra misión en la Iglesia, cuando los enunciamos.

  https://semv.org/es/our-life-and-charism/holy-eucharist/




 



CONSTITUCIONES

Segunda Redacción


Introducción (Continuación)

...tuvo la gracia sublime de por nueve años llevarle en su pecho; ese sagrado misterio del Dios Hostia. Primero como modelo de adorador, segundo porque hemos sido sus hijos y nos sentimos sus hijos. Ha sido nuestro padre y sigue siendo nuestro padre, hacia el cual debemos una veneración y un amor grande. Él, desde el cielo, ha comprendido nuestras luchas y ha seguido____c108_____ nuestra vida y con toda seguridad nos ha bendecido, nos ha sonreido y se siente feliz con nosotros que queremos ser hijos fidelísimos de la Virgen y esclavos fidelísimos de esa eucaristía por la cual él vivió y murió. Esa eucaristía en la cual él se transformó haciéndose sagrario vivo, portador de Cristo al mundo y a la Iglesia. Hombre de fuego, como carroza misteriosa, portó a Dios en lo íntimo de su alma.

También Santa Teresa de Jesús como la gran doctora y la maestra de la vida espiritual. La gran doctora y la gran maestra de la vida espiritual...Teresa de Avila. Ésta que es capaz a los 46 años de saltar toda barrera de estrechez y de egoísmo humano, y de lanzarse a una aventura de amor y de Dios con la juvenil lozanía de una chica o una religiosa de 15 años, en medio de una madurez abocada ya a la vejez, sin embargo, con la lozanía de una quinceañera, nuestra do fidelísima hija de la Iglesia y defensora del sumo pontífice. En una época en que la Iglesia dividida por el odio, por el pecado, por el poder, por el materialismo...la Iglesia secularizada; Santa Catalina da la vida por la Iglesia. Es el modelo del alma que con toda fuerza se da a la Iglesia y no desea otra cosa nada más que la Iglesia y es capaz de morir por esa Iglesia aunque no llegó a ver la unidad de esa Iglesia tan deseada por ella. Catalina de Siena en el siglo 14 y San Juan de la Cruz en el siglo 16. De San Juan de la Cruz hablaremos más detalladamente después en la teología espiritual, y de Santa Catalina.

Y por último, la santa de este siglo; la santa de este siglo que ha robado tantos y tantos corazones y que ha hecho tantos y tantos prodigios en el alma de tantos y de muchos. La niña de Liseux, Teresita...la gran Teresa que llegó a ser y es en la Iglesia, también doctora, por su doctrina tan original de vida espiritual, la infancia. Haciendo corta pies a las corrientes jansenistas de la época; la esclava del amor misericordioso.

Así, contemplando los santos protectores, o los santos amigos, los santos que tienen para nosotros una representación oficial, comprendemos parte ya de nuestra misión en la Iglesia, cuando los enunciamos. No se han puesto por el nombre...porque son bonitos..., no se han puesto por ponerlos, no se han puesto por poner una letanía de protectores sino se han colocado ahí porque cada uno es una expresión de un latido vital de nuestra fraternidad.

 


(Continuación -Introducción a las Constituciones)


Espíritu Santo...

Ave María Purísima...


Para terminar el primer apartado de la introducción a las Constituciones nos faltaba comentar..., nos faltaba comentar el origen del título de la congregación, el por qué se tomó el nombre para esta fraternidad, se adoptó el nombre de Esclavos de la Eucaristía y de María Virgen. Eso es original del evangelio, lo demás son chispazos renovadores, enraizados en el mismo evangelio y todo nace del evangelio. Todo tiene su fuente en el Evangelio, la palabra de Dios revelada en su Verbo, en Jesucristo. Así, también, por eso el título de nuestra humilde fraternidad, la más pequeña de toda la Iglesia, Esclavos de la Eucaristía y de María Virgen; pues nace también del evangelio, en las palabras de la Virgen como respuesta al ángel, “Ecce ancilla Domini...he aquí la esclava del Señor”. La misma Virgen que se define como esclava y en el canto de Pablo dirigido a los cristianos de Filipos, capítulo 2: “que el signo de condición divina se abajó y adoptó la condición de esclavo pasando así como uno de tantos”.


De ahí brota como nota inspiradora el título de nuestra fraternidad considerando que la respuesta clara a toda la problemática de nuestra relación con Dios, la encontramos en los labios y en los gestos de la Stma. Virgen.Y si la Virgen, que es esa respuesta clara y contundente en nuestra relación con Dios, con su misterio, con su Verbo; ella misma se consideró “ancilla”...esclava, nosotros no podemos considerarnos más...Tenemos que colocarnos en el mismo plano, en la misma vertiente, en el mismo horizonte que nuestra Stma. Madre se colocó en su relación con Dios. Y el secreto de esa relación con Dios está precisamente, en la esclavitud . Ella, portadora de toda tradición del pueblo de Israel, conocedora de toda la historia y de las gestas proféticas del antiguo Israel, en el momento solemne de su definición relacionado con Dios, sólo pronunció las palabras, “he aquí la esclava...he aquí la esclava”Por eso nosotros, en la luz de la Virgen quisimos también ver que no podemos ser otra cosa sino esclavos...; esclavos en el sentido en que Jesucristo mismo, como lo veremos más adelante, lo explica en el evangelio: dar totalmente la vida para ganarla, o mejor dicho, perder totalmente la vida, perderla...perderla...para ganarla...; para ganarla para la eternidad. Quien pierde la vida en este mundo la gana en el otro.

Ayer mismo en la oración a San Wenceslao contemplábamos como decía el “oremos”, “ el que no quiso las cosas del reino de este mundo...renunció a las cosas del reino de este mundo para ganar las cosas del reino celestial”.

Es decir, la esclavitud es morir a sí mismo para encontrarnos con Dios, renunciarnos a nosotros mismos, a nuestros gustos, criterios, caprichos, a nuestros pecados, a nuestros vicios, a nuestro carácter, a nuestras vacilaciones; morir a todo eso, dándonos, entregándonos, abandonándonos, confiándonos, poniéndonos en las manos plenamente...en esas manos bondadosas y llenas de amor... paternales, fuertes, duras, del Padre. Eso es la esclavitud, el abandono completo, sin reservas, sin condiciones, sin artificios, sin comentarios.

Es el gesto mismo de la Virgen en el momento de la Anunciación, en el momento mismo en que el Verbo asume misteriosamente la naturaleza humana en el seno virginal de María, esa actitud ...;y esa actitud de ella es la nuestra, y esa foto de ella debe ser la nuestra y esa expresión de ella también la nuestra...ser esclavos. Por eso, el origen está ahí, en la misma palabra de Dios, en la misma revelación, en la dinámica misma que la revelación porta a la humanidad, en esa dinámica salvadora de su relación del hombre con Dios y Dios con el hombre, através de su Verbo, con la colaboración maternal de María.

Y definíamos dos elementos hacia los cuales, nosotros dirigíriamos esta esclavitud y concretisaríamos esta esclavitud. Primero, esclavos de la Eucaristía ...siervos, atados con cadenas al misterio de la eucaristía. Esclavos de la eucaristía significando primero nuestra dependencia y nuestra entrega total a ese misterio del Dios Hostia, del Dios pan , del Dios amor, del Dios vida, del Verbo encarnado vivo en medio de nosotros, resucitado y glorioso en el sacramento, victimado de amor...; víctima de amor en ese augusto y admirable sacramento. Nuestra dependencia está en la eucaristía significando también la importancia central de la eucaristía como sacramento del encuentro del hombre con Dios, como sacramento del diálogo del hombre con Dios, como sacramento del hombre que se vivifica y se renueva al contacto misterioso con Dios mismo, con el Dios de María, con el Dios nacido de María...y significando también la necesidad y la urgencia que se tiene en la Iglesia de hoy de valorizar este sacramento, tanto a nivel de sacerdocio como a nivel de fieles, por el peligro que acecha de buscar una relación con Dios fuera de este sacramento, como lo realizan los protestantes. Haciendo frente así a las corrientes que intentan hacer vida en la Iglesia sin este sacramento. Hacer frente así a las corrientes protestantes y secularizantes que quieren encontrarse con Dios en una simple oración carismática prescindiendo de este sacramento. Haciendo frente así también a ciertas corrientes que quieren convertir este admirable sacramento en una simple protesta y en un gesto de violencia y nos dirigimos a la teología latinoamericana de la liberación.

Esclavos de la eucristía, es decir, nosotros vivimos para proteger este misterio, para cuidar este misterio, para ser pastores de este misterio, significando así la esencia misma del sacerdocio católico. Que el sacerdocio esté en orden a ese sacramento. Y su misión es custodiar y vigilar, hacer presente ese sacramento y hacer que las almas vivan por él. Que las almas se alimenten de él, que las almas tengan sed de él, que las almas busquen de él, “...busca más, mucho más las ciervas, las corrientes...de agua...”.

Que todos vayan como locos...enamorados...eufóricos hacia este admirable sacramento; encendidos y enamorados hacia este sacramento donde Cristo es vida y vida eterna para cada uno de nosotros.

Ante el peligro de un cristianismo genérico, es decir, “ Jesús”...das una palabra que la usan hasta los ateos...No quisimos poner por ejemplo “Esclavos de Jesús” porque “Jesús” hasta los ateos la usan...esa palabra; sino “eucaristía”, concretamente, un misterio propio, un misterio central de la fe católica.

Eucaristía, acción de gracias, eucaristía Dios con nosotros, eucaristía fiesta de Yahvé, eucaristía, fiesta de los hombres, eucaristía fiesta de María, eucaristía alegría de los santos, eucaristía gozo de Dios en el alma, eucaristía vida de mi vida, alegría de mi alegría, gozo de mi gozo, luz de mi luz, mirar de mi mirar, hablar de mi hablar, amor de mi amor.

La esencia misma de mi ser, Dios mismo metiendo, Dios mismo dejándose mirar, Dios mismo mirándome, Dios mismo transformando, Dios mismo sosteniendo mi debilidad y fragilidad humana, Dios mismo haciendo de esta miseria un coloso misterioso de amor para la Iglesia.

Y contemplamos ahí en ese misterio, en medio de su gloria y de su esplendor, contemplamos también una kénosis, un anonadamiento, una inanidad, una pequeñez, una impotencia de Dios, significando así la invitación apremiante que Cristo nos hace a una vida de humildad.

La eucaristía es el sacramento de los humildes, de los pequeños, los pobres de Yahvé, de los anawim, de aquellos que sienten en sí la fragilidad de la tentación, la fragilidad de la naturaleza. Sienten hacia sí el acecho del demonio y del pecado y acuden, con lágrimas en los ojos, hacia este sacramento y con gozo de encontrarse...con gozo esperanzador de encontrarse con Dios y de recibir la fuerza que les convertirá en torres davídicas. Tantas cosas que diríamos de este misterio y lo mejor es no decirlo...sino vivirlo en el alma y silenciarlo...; en la noche adorarlo, amarlo, quemarnos en él. Tanto que diríamos de este misterio que está tan descuidado y se recibe tan...tan superficialmente...tan sin preparación...Nos sorprende muchísimas veces cuando nos enteramos de tantas almas que a veces lo reciben en pecado grave, tantas almas que olvidan...y lo reciben rutinariamente, no recibiendo así todo su fuegallada y silenciosa de un alma impotente, de un alma que necesita...; abrimos a cada instante esa puerta misteriosa del seno de la Virgen para contemplarle porque lo no, su fuerza, su luz, su misterio... En fin, lo más importante es vivirlo en la intimidad cecesitamos...¡te necesitamos, te necesitamos! Somos pobres, somos débiles, somos tentados por las fuerzas del mundo y del demonio y de la carne. Necesitamos mirarte a tí para que vistas realmente de blancura nuestro cuerpo con el hábito tuyo de eucaristía, con el hábito tuyo de luz, de esplendor, de gracia divinal, con tu mismo hábito, con el hábito de la Virgen, con el hábito de Dios.

Por eso de ahí nace, de esa inquietud viva del misterio de eucaristía, de pascua..., ha nacido pues el tútulo de esta humilde y pobre fraternidad contemplativa para P.R,para estas montañas, para estos pueblos de P.R., y quizás más allá de la frontera de esta pequeña isla.

Y junto a esta esclavitud, esta dependencia, este misterio... junto, unidísimo, es la Virgen. Nosotro somos los fanáticos de la Virgen...somos los fanáticos...los celosos de la Virgen...los celosos de la Virgen, entregados a ella y en la misma dependencia y en la misma actitud que tenemos hacia la eucaristía, en ese mismo amor, sin distinción de categoría y sin distinción de altura en el amor...Con el mismo amor hacia ella, con la misma ilusión, con la misma entrega, sabiéndonos que todo lo que le damos es para que ella sea conocida, sea amada, sea servida; conociéndonos instrumentos de su amor materno y reconociendo todo lo que ella ha hecho en nuestras pobres vidas.

Esclavos de la Eucaristía y de María Virgen, es decir, que nuestras manos están atadas a ese misterio de la Virgen, a sus manos mismas...y están atadas desde ella, desde esa cadena que brota de ella, hacia la eucaristía misma.

Por eso la Madre de la Vida resume nuestra espiritualidad y nuestra misión en la Iglesia. Es la imagen prototipo de todo lo que nosotros queremos ser en la Iglesia, presencia de eucaristía pero através de María. Esto será motivo para más comentarios y más profundizaciones.

La inspiración original en el evangelio; segundo, la inspiración histórica que la encontramos en San Luis María Grignon de Monfort, a quien consideramos también como padre y maestro de nuestra fraternidad y sus escritos son para nosotros sagrados e inspiradores y portadores contundentes de nuestra espiritualidad; una espiritualidad muy concreta.

Porque si adoptamos una espiritualidad muy amplia no logramos nada, no llegamos a nada, mejor quedarnos con algo concreto, específico en la Iglesia y dar ahí un golpe de vida; en un punto. Es decir, si recogemos todos los puntos de las dificultades de la Iglesia, no hacemos nada, cojamos lo principal: la eucaristía, la Virgen y de ahí la esclavitud y esa esclavitud bíblica,y esa esclavitud luego como San Luis María Grignon de Monfort lo comenta, tan bien comentado, que para nosotros es padre, maestro y doctor. Luego más tarde hablaremos más..implicaciones y más concretizaciones.

Y tercero, se adoptó el título en honor del Sumo Pontífice felizmente reinante Juan Pablo II. Él se ha considerado “totus tuus”, todo tuyo María, esclavo de la Virgen. Por consiguiente también, esclavo con la esclava del misterio de la eucaristía en honor a la espiritualidad que el pontífice reinante vive y ha hecho patente en todos sus discursos y en su vida misma, y en todos sus gestos, desde la primera aparición en la fachada exterior de la Basílica, la fachada central de la Basílica en su primera aparición como pontífice romano y por ende, pontífice de todo el catolicismo, padre de todo el catolicismo. Sus primeras palabras se aceptaron: “... con mi fe, mi confianza puesta en el Señor y en su Stma. Madre.” Desde ese momento y en todos los discursos ha desarrollado toda la espiritualidad esclavista y por eso para él, nosotros hemos también adoptado este nombre. De ahí los tres elementos originantes, la biblia, la tradición de los santos, especifícamente San Luis María Grignon de Monfort y un elemento vivo, el Papa actual, cuyo lema es esclavista: “todo tuyo, María”.

De ahí el origen de nuestra ...nuestro título de nuestra humilde fraternidad. Que en él va implicado pues, especifícamente toda la espiritualidad y toda la misión nuestra en la Iglesia: ser los esclavos de amor de la eucaristía y de la Virgen María...¡pobres esclavos, humildes siervos!...sencillos, espontáneos, alegres, acogedores, serenos, firmes, roqueños, pero pobres siempre y fijos en la humildad porque somos esclavos.

Pues nada más que __c358___hoy, este día de San Miguel,y dar gracias al gran príncipe porque él también ha colaborado al nacimiento de esta humilde fraternidad en la Iglesia de P.R. Agradeciendo a San Miguel, contemplando su figura egregia, altísima del príncipe de los ángeles, el príncipe de la milicia celestial; en este momento, hacemos nuestras súplicas pidiéndole que a nosotros, al comienzo de esta fraternidad, que será muy tentada por el demonio, muy atacada por el demonio porque es una fraternidad mariana, que él en todo momento nos dé esa claridad para nosotros discernir el mal del misterio de la iniquidad y nos dé San Miguel, esa valentía, ese coraje, esa fuerza, para nosotros empuñar nuestras armas, las armas de la oración, las armas de la entrega, de la confianza y del abandono en Dios, en nuestra Madre, para así vencer los ataques que él quiera (Satanás) dar y encestar contra nosotros.


Que San Miguel sea para nosotros el prototipo del luchador, del que vence, del que se une a Dios. Que San Miguel sea para nosotros el prototipo del hombre fiel, del esclavo fiel de María y de ___c390____.

Que nos bendiga ahora y siempre, en este día, en esta fiesta, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Amén.


Ave María Purísima...

FILME - Santa Teresa D'Ávila / Castelo Interior

 

quarta-feira, 27 de outubro de 2021

Padre Aníbal : Esclavos de la Eucaristía y de Santísima Virgen María

 

Padre Aníbal

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Aníbal Reyes Belén nació en Puerto Rico (PR) el 2/11/1947. Joven aún, entró en los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María (Claretianos). Se ordenó sacerdote el 11/8/1974.

Completó una licenciatura en el Claretianum de Roma, se ocupó de pastoral parroquial en PR y fue formador en República Dominicana. Guiado por su director espiritual, Baldomero Jiménez Duque, el P. Aníbal discernió que Dios lo llamaba a fundar una nueva comunidad religiosa. Con permiso de sus superiores, emprendió la tarea fundacional. Mons. Miguel Rodríguez, Obispo de Arecibo, PR, erigió los Esclavos de la Eucaristía y de María Virgen el 15/8/1981.

Una de las iniciativas más destacadas de P. Aníbal fue la construcción del Santuario de Schoenstatt Magnificat.

Tras cargar las pesadas cruces de la fundación, el P. Aníbal murió el 7/10/1985.

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P. Aníbal José de María, SEMV (1947-1985); Fundador de los Esclavos de la Eucaristía y de María Virgen.

 

P. Aníbal José de María, SEMV (1947-1985); Fundador de los Esclavos de la Eucaristía y de María Virgen. Oración por la Beatificación (para uso privado): Oh Dios Padre de Misericordia, que en tu plan de salvación quisiste que tu Divino Hijo Jesucristo tomara la condición de Esclavo al encarnarse por obra del Espíritu Santo en el seno purísimo de María, tu humilde Esclava, te pedimos nos concedas alcanzar la gracia que hoy te suplicamos (se pide la gracia deseada siempre abiertos a la santa Voluntad de Dios), por la intercesión de tu siervo, el P. Aníbal José de María Pureza de Amor, quien imitando estos eximios ejemplos de Esclavitud, se hizo Esclavo de Amor de tu Hijo en el Augusto Sacramento del Altar y de su Madre la Virgen a la sombra del pequeño Santuario. Concédele la pronta glorificación a los altares, y a nosotros la gracia que hoy llenos de fe te pedimos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén. #PAnibalSEMV

Father Anibal Reyes : Our Life and Charism Apostolate Vocations Resources Donate Locations & Contact

 Servants of the Holy Eucharist

Biographical Sketch

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FIRST YEARS

The toll of death… It is November 2, 1947. In a small apartment on Comerío Street in Bayamón, Puerto Rico, Ana Belén brings her third child into the world: “Aníbal”. A difficult delivery which bursts forth in new life. That little child would spend his entire life in illnesses. His father, Isabelo Reyes, was a working man, worried about putting the daily bread on the table.

Anibal received the waters of baptism in the Church of the Holy Cross. The baptismal font where he was born into the life of grace still remains. He never abandoned Catholicism, as much as his father, in the naïveté of his religious ignorance, insisted on going to the Lutheran Church. Even when he was little, Catholicism was always his Church. Doña Maria, “the widow”, took charge of taking him to the House of God, to processions, to receive the sacraments.

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In that life of poverty, happiness was the common climate, above all in the three siblings: Junior, Cuca, and Toco (Anibal). The apartment was a window of hope and a workshop of education “the old-fashioned way”. There the personality of our Father Anibal took shape. The “old kid”, in his world of silences and observation, learned to love and to grow. While still a child, Don Chaelo immigrated like many Puerto Ricans to the great City, New York. His family would eventually go as well. They were going to test their fortune and seek employment opportunities. After two years, the family returned to Puerto Rico. An incident in the life of our Anibal would provoke this quick exodus: an Italian broke a glass bottle and left Anibal’s little right hand marked forever.

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At age nine, he made his First Communion at Perpetual Help Parish, served by the Dominican Fathers. At this tender age, he suffers a crisis which will mark his life forever. A Dominican Father helps him get through an existential crisis of which he spoke to us on various occasions. Before the mystery of death, that young life was shaken. A relative had died and the child saw the burial. Thus began a crisis which worsened to the extreme of not finding a way out: the problem of death. This is when the priest brought him before the Virgin and consecrated him to Her. It was the first living encounter with Mary, the Mother of Life… There, a world awoke for him which would expand… Mary will be his all.

WAY OF CONSECRATION

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Lively, playful, intelligent, but immersed in a world of uncommon ideals, the tenuous little flame which he secretly carried in his heart is soon stoked. At fifteen, he already makes known to his father his decision to be a priest and to consecrate himself to God in religious life. At sixteen, he enters the candidacy of the meritorious Order of St. Dominic. Little by little he discovers that that is not his place. The secularizing currents are felt like a polar cold. His soul is for high temperatures. He is a man of fire…

He asks the Blessed Mother to show him another place. In the parish of his birth he meets the Missionary Sons of the Immaculate Heart of Mary. And with them he begins again his vocational path. He is attracted by those two mysteries which were the love and ornament of the Institute: the Eucharist and the Immaculate Heart of Mary.

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He made his Novitiate in Spain, in Jerez de los Caballeros (Province of Badajoz), concluding his initial formation in Loja (Province of Granada). There he drank from the crystal clear waters of their Holy Founder, St. Anthony Mary Claret. But his Novitiate saw the beginning of a renal crisis which would worsen over the years and which would be, in great part, the cause of his death. He will even have to undergo surgery. Those kidneys will provide him all of the suffering for his sacrifices and his sanctification. Having completed his Novitiate, he is sent to Puerto Rico where he will study philosophy at the Catholic University in Ponce.

CONTACT WITH SCHOENSTATT

This stage of his life is very rich. Here, in 1971, he met Fr. Guillermo Esters and Sister M. Petra, who were responsible for the incipient birth of the Apostolic Movement of Schoenstatt in Puerto Rico.

During one of his visits to the Chapel of the Our Lady, venerated there as the Divine Shepherdess, he noticed that the Schoenstatt group was meeting and asked to join them. From then on, Fr. Guillermo would introduce him to the world of Schoenstatt and the life of Fr. Joseph Kentenich, the Movement’s founder. Schoenstatt gave him an answer to many of the questions which he carried in his heart. Those were the days when the so-called “theology of the death of God” was wreaking havoc. In the soul of our seminarian, Father Kentenich’s prophetic vision helped him to mature his reflection and gave him clear answers in life.

Schoenstatt fell into a virgin and Marian soul. Schoenstatt seemed to be innate in him, a vocation, as he would later tell us. That same year he sealed his Covenant of Love with the Mother and Queen Thrice Admirable of Schoenstatt. His apostolic work would be to win souls for Our Lady. He would travel on various occasions to Original Schoenstatt in Germany, where he would grow in his love for the Father and Founder and the Blessed Mother.

PRIESTHOOD

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Having completed his theological studies at St. Thomas Aquinas Seminary in the Dominican Republic, he returned to Puerto Rico in 1974 to receive priestly Ordination. With him were his spiritual children, who already experienced him as a father.  There were young vocations to priesthood, religious women, and lay people who intuited “something special” in that seminarian always given to the things of God.

He received the imposition of hands from His Eminence Luis Aponte Martínez, recently created Cardinal by Pope Paul VI. His Excellency Msgr. Giovanni Gravelli, Apostolic Delegate for Puerto Rico, was also present.

IN THE LAND OF THE POPE

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After a few weeks in his homeland, he left for Rome. The hopes of his priesthood soon turned into a great cross. Rome was breathing airs little apt for a priesthood lived in holiness. The Pope suffered, as the entire Church suffered, on seeing the abundant secularizations. The priesthood was systematically challenged. There Fr. Anibal learned to love the Church and the priesthood in unconditional fidelity to the Supreme Pontiff.

It was the crisis of the religious life which he felt in living flesh. The “experiments” which turned into a torment for the Church of the Lord.

He also had to suffer marginalization from his peers, for not being “the same as them”, for sustaining permanent values which cannot be shirked. His purity was never stained, it flourished until his death, intact. The two asphyxiating years in Rome did not end up demoralizing him. He obtained his licentiate in theology with a specialty in religious life, Magna Cum Laude, at the Pontifical Lateran University. His licentiate thesis spoke of: “Religious Life and Liberation Theology”. His conclusions anticipated by ten years those sketched by the Sacred Congregation for the Doctrine of the Faith in its document on Liberation Theology. And this, despite his renal crises, many of them suffered in the solitude of his room.

IN THE TOWN OF HIS BIRTH

After completing his studies, he returned to Puerto Rico, to the Parish of the Ascension of the Lord. His soul was in a continuous ascent of love, even when the cross was heavy for him. He shared his love with the hungry parishioners who sought and challenged him. His generosity would cause the envy of some. For him, it was all a suffering in silence.

He worked to consecrate hearts to the Mary in the Covenant of Love. He helped to extend Schoenstatt in Bayamón and wherever he found a devoted child of Mary.

His great dream was to form a group of native priests for the Church. He wanted to offer, from within his Community, valiant young men who would give their lives for a priesthood lived authentically. Day and night, without pause, he searched for those young men. It didn’t matter if he went a whole day without eating or drinking; it was worth it if it meant consecrating a young man to God.

FORMATION

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The small group of vocations grew. The Provincial Chapter sent him to the Dominican Republic, to the House of Formation. He went there with the hope of preparing everything. But a bad-tempered people received him. They insulted and rejected him. It didn’t matter; love always knows how bring out love. He suffered, not for himself, but because his youth in formation had to grow in an environment of contradiction. On the streets they yelled at him: “A rat… You’re a rat.”

Around that time, Hurricane David hit. The Dominican Republic was leveled. Fr. Anibal got on a plane to collect clothing and medicine for those people. Even for those who called him a rat. Love knows not limits: he risked his life, traveled in the cargo compartment…

After the hurricane, they moved to the new Seminary in the outskirts of the capital. The house was much more welcoming, but the Lord didn’t stop testing him with the Cross. There, he suffered two cases of hepatitis which agonized him. Months of pain, of injections, of hives which consumed him from head to toe. There was no moral or physical relief. And when he entered a coma and all said that it was the end of his years, that “LADY” visited him, as he told us. He composed the song “Madre de la Luz” (Mother of the Light), his hymn of Love and gratitude to Mary, with the sweet sigh that She bring him to Jesus.

Little by little, the voice of God made itself felt more strongly in his soul. Father Baldomero had insisted for years that he leave and found. It was his great night of faith… His will face to face with the Will of God. He only knew how to be faithful. He surrendered himself. He had to save something of his endless days of vocational work. And accept the most painful Cross of founding. Thus it was. He accepted his “failure” as founder, his “antiquated” style… He only wanted to love… to disappear… to sink his life into the furrow of that Cross which he presented to the Blessed Virgin.

THE PAINFUL PATH OF FOUNDATION

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On June 1, 1981, he arrived in Campo Alegre, a sector of the municipality of Hatillo. Rural and rustic. He arrived ill… in order to begin. And first of all, to mold his own spirit. On August 15, 1981, at 10:00 AM, the bishop proceeded with the erection of the new fraternity of the “Servants of the Holy Eucharist and of the Blessed Virgin Mary.”

But it wasn’t an easy beginning. Everything remained to be done. He slept on the floor, there wasn’t any food, the people didn’t accept him well at first. There were complaints and petitions in the Chancery. Fr. Anibal dispelled it all with his smile and his love… Much love, virtuous, strong, and virile, flaming, warm… true love.

And thus he began to construct a material and spiritual structure under the burst of incomprehension and his illness which wore away at him. Months and months prostrate, chewing at his powerlessness; grasping for the wise guidance of God, the maternal presence of the Virgin in his work.

Hell made itself felt. Hell irrupted, wishing to destroy Fr. Anibal and his Work. Many times it impeded his prayer, other times it threw him from his bed or in his illness fought with him. And — why not? — it threw him down the stairs when the community was doing spiritual reading. But above all, it fought with the instruments he used, in order to deceive him or mercilessly injure him, offend him, rise up against him; persecution and slander.

His prophetic outlook was lifted away in the distance, above the mantle of the darkness with which they wanted to clothe his soul. For this reason, he wished to leave, high on the hill, the Shrine of the Mother Thrice Admirable, Queen and Victress of Schoenstatt. It was to be the great flag of victory. He always knew that only in the shadow of the Shrine could his small family win the battles which awaited it. He wanted a new, priestly, unconquered race… Therefore, a Marian race, living on the power of the Covenant of Love.

THE SUNSET IN THE FLAMES OF LOVE

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Little by little the small giant wore away physically. His body could not respond to the impetus of the inner fire which burned him. The way toward eternity began to open through pain and Love, in a cry of Eucharistic-Marian slavery for the Church.

The great test came to him at the end, with the taste of defamation and slander. They accused him before the bishop, they openly defamed him. It was the prelude of the end and his “great cross,” as he called it. It was his night of the spirit… God’s final purifications of his holy soul. However, his writings and talks from this period above all transmit calm, the swift flight of eagles, the climate of the heights…

The spiritual marriage had been consummated. What was left? “To tear the curtain” of faith, to give way to vision… Face to face.

October 7th… On its eve, his Eucharist was his swan song. And his soul’s confession of love, thirsting for light, to Mary: “I love you with soul, life, and heart, for that reason alone: because you are my Mother…” Like a child seeking rest, he asked Her to rock him to sleep and awaken him in Heaven. That day at the tomb of Father Joseph Kentenich, his sons were sealing their Covenant of Love with Mary. The course ideal: “In fidelity to the Father.” They didn’t know that their Father Anibal was already in heaven.

He fell asleep and awoke to eternity on October 7th, a rainy and death-stricken day for Puerto Rico: it was the day of the great catastrophe of Mameyes.

On January 27, 1986, his tomb was opened to move his mortal remains to the mausoleum behind the Shrine. The smell of roses, incense… but also a true odor which lasts, exuded by a body generously offered in suffering.

His tomb is a place of pilgrimage for many. He guides them to the source of his holiness: the Shrine, the Covenant of Love with Mary and the Father and Founder of Schoenstatt, Joseph Kentenich. Among others, it was visited by Blessed Mother Teresa of Calcutta.

The grain of wheat which offered its life for Schoenstatt flourishes… and goes on giving fruits… We hope for his prompt glorification…

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Padre Anibal e Santuário de Schonstatt

 


terça-feira, 26 de outubro de 2021

Padre Anibal : María, haz que nosotros descubramos que seremos libres y liberados de todo, cuando realmente seamos tus fieles esclavos y fieles esclavos de tu eucaristía, Jesús. María nos presentamos a tí en esta fiesta de la Merced y te decimos: “Suscipe Mater”, acepta Madre, recibe Madre, nuestras vidas, transfórmalas, cámbialas, tállalas, y haz que nuestras vidas sean las víctimas que tú necesitas para presentar al Padre por la salvación de todos. María, en tu misericordia haznos siempre esclavos de tu amor.

 


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amor.html^s2l?m=1


 


P. Aníbal José de María Reyes Belén, SEMV - YouTube

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CONSTITUCIONES

Segunda Redacción




Ambientación (Continuación)


...no el amor del niño que busca la amistad con su niño, con su amigo. No el amor carnal que busca afectos y busca consuelo afectivo en otra persona, ¡no! Es el amor divino, el amor sobrenatural, el amor que es luz, que es paz, que es vida eterna, que es vida celestial. Es el amor... con el amor con el cual la Virgen Santísima ama a sus hijos. El amor con el cual San José amó a la Virgen y a Jesús. El amor con el cual Jesús amó a María y a José. Ése es nuestro amor...el amor divino, el amor teologal. No el amor de los afectos, el amor de los sentidos, el amor desordenado, ¡no!...,el amor virginal. Por eso decimos en la consagración: “...haznos virginales a imagen de nuestra Madre María”. Haznos virginales, es decir, porque nuestro amor es virginal...es virginal-se me ocurre que uno de los próximos que entre se va a llamar así: Fray María Virginidad de Amor-o sea, un amor virginal, puro, sin intereses.

Los instintos nuestros tienen que ir siendo superados. Ustedes son jóvenes, los instintos están fuertes todavía. Pero tienen que ir superándolos, tienen que ir madurándolos en la oración, en la confesión constante, en la recepción del santo sacramento de la eucaristía. Que nuestro amor no sea un amor carnal. ¡Dios nos libre de gloriarnos sino en la cruz, en la victimación de Nuestro Señor Jesucristo!

Un silencio nazaretano..., que debe caracterizar nuestra vida..., una clausura viva. Nosotros somos también...tenemos un aspecto de clausura, es decir, todo el rato que más podamos de estar dentro de la casa haciendo los quehaceres, etc. Pues es parte de nuestra vida, en la oración, en el trabajo manual. Somos contemplativos con un estilo de clausura especial también, ¿no?. No la clausura de las monjas, papal, que nunca salen. Nosotros salimos al ministerio, pero siempre, como es contemplación, siempre exige cierto retiro, una cierta clausura. Toda vida contemplativa tiene cierta clausura, cierto retiro, cierto recogimiento, cierto apartamiento de las cosas del mundo. Y comunicantes de alegría. Tenemos que ser bien alegres...alegres, alegres, alegres, ¡aunque se nos esté rompiendo el alma! Alegres, aunque se nos esté esbaratando el corazón. Alegres, aunque estemos sufriendo con el dolor más inmenso, alegres aunque nosotros nos estemos triturando de tentaciones y de dudas y de vacilaciones. Alegres, aunque Dios se esté callando. Alegres, aunque sintamos oscuridad en nuestra vocación. ¡Alegres, siempre alegres! Comunicantes de alegría. El Esclavo es el que comunica la alegría de su reino. Comunica la alegría de su rey. Los reyes siempre están alegres. Y sobretodo, si es el Rey Divino, porque el Rey Divino es glorioso y es omnipotente. Luego el Esclavo tiene que ser la proyección de esa alegría de su Rey.

Nuestra originalidad, por consiguiente, radica en darnos como esclavos en el término literal de la palabra...en el término literal de la palabra..., a Jesús y a María. Esclavos exagerados... con sus señores. Viviendo una vida tres veces santa...viviendo una vida tres veces santa. Arder por dentro o por fuera, como les he dicho tantas veces...O ardemos por dentro en el amor divino o quemamos la casa y nos vamos. Arder por dentro o por fuera..., o sea, en una vida lo más santa posible... lo más santa posible.

Desde este momento damos abierto nuestras costumbres. Los hermanos pueden ya... solicitando las penitencias que van a vivir durante este año y siempre, con la orientación del ...del superior. Desde este momento dejamos ya abierto, así, sencillamente, nuestra vida humilde, nuestra vida religiosa pequeña, nuestra vida religiosa de esclavos. Que la Santísima Virgen acoja nuestras vidas, las tome en serio y nos haga víctimas agradables para Jesús.

“María, en la fiesta de tu misericordia, en la fiesta de tu merced a los hombres, dándoles la libertad interior, la libertad del espíritu, te pedimos también que nos des a nosotros esa libertad interior, que consiste precisamente en ser esclavos de amor. La libertad, es sinónimo de esclavitud, cuando en medio está el amor. María, haz que nosotros descubramos que seremos libres y liberados de todo, cuando realmente seamos tus fieles esclavos y fieles esclavos de tu eucaristía, Jesús. María nos presentamos a tí en esta fiesta de la Merced y te decimos: “Suscipe Mater”, acepta Madre, recibe Madre, nuestras vidas, transfórmalas, cámbialas, tállalas, y haz que nuestras vidas sean las víctimas que tú necesitas para presentar al Padre por la salvación de todos. María, en tu misericordia haznos siempre esclavos de tu amor. Que así sea...