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sábado, 23 de maio de 2020

La Santa Sede y la Gobernanza Mundial. Las Scholas, ¿una avanzada del globalismo?




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Como dejamos asentado en nuestra anterior entrega, y en el marco de nuestra preocupación como católicos ante ciertas actitudes de la Santa Sede, nos pareció oportuno centrar nuestro análisis en las llamadas Scholas occurrentes, algo así como Escuelas para el encuentro si nos atenemos a la expresión latina. Lo primero fue consultar la página oficial de las Scholas; allí pudimos leer entre otras cosas:
Somos institución y somos relato, el relato de nuestro propio andar. Somos eso que nos contamos y que nos cuentan de nosotros mismos… una institución abierta al encuentro que nos re-crea. Como una obra de arte, custodiando las diferencias, vamos escuchando qué es eso único de Scholas[1].
Para nosotros, no deja de ser un tropiezo esta aproximación inicial dado que algo que a un tiempo sea institución y relato escapa, en cierto modo, a nuestra posibilidad de comprensión. Pero las sorpresas no paran aquí. Así, en la misma página y en referencia al origen de la “institución -relato”, leemos:
Desde sus inicios, el Papa Francisco soñó Scholas como la posibilidad de dar una respuesta concreta al llamado de ésta época, confiriéndole la tarea de educar en la apertura al otro, en la escucha que al reunir los pedazos de un mundo atomizado y vacío de sentido, comience a crear una nueva cultura: la Cultura del Encuentro[2].
Hay más todavía para alimento de nuestra perplejidad:
En Scholas soñamos una educación que -abriéndonos al encuentro con el otro- nos devuelva el contacto con la vida para, desde allí, crear un nuevo mundo […] El “Qué te Pa” (¿Qué te pasa?), nacido en la primer experiencia educativa de Scholas, es un llamado a atrapar el sentido que se crea en el encuentro, para revelar quién soy, y celebrarlo. Los jóvenes del mundo, con sus “Qué te Pa,” nos cuentan qué les pasa cuando viven nuestras experiencias educativas, permitiendo que Scholas no termine en la institución, sino que siempre siga abierta, que siempre se siga re-creando[3].
El “Qué te Pa” sigue poniendo ante los azorados ojos del navegante de la página una serie de frases que son un auténtico muestrario de cursilerías al uso. Veamos algunas: “Me nace ser constante como una fuente, libre como en los sueños, pleno como un niño, amar las diferencias, sentir desde el otro”. O esta: “Estamos intentando no cambiar el mundo, sino comenzar uno nuevo, que no conocíamos pero soñábamos, y al final… todo encuentra sentido”. Y esta otra: “Ese momento en que de verdad abres los ojos y descubres una nueva forma de ver la vida[4].
En vano se recorrerán las páginas de estas curiosas Scholas si se intenta hallar la menor referencia a Dios o a cualquier idea de trascendencia. Menos aún el menor vestigio de la fe católica. Todo se resuelve en un difuso ideario humanista centrado en el encuentro, la exaltación de las diferencias, la apelación constante a vaguedades utópicas como un mundo nuevo soñado pero no conocido y demás bagatelas para el consumo de multitudes idiotizadas.
Por otra parte, el mismo Papa Francisco, en varias ocasiones, ha manifestado que no le importa si un niño es educado en la fe católica, en el budismo o en el judaísmo: lo importante es que sea educado. Esto es curioso, por decir lo menos, sobre todo dicho por un Papa. La Iglesia siempre enseñó que el fin de la educación es, en definitiva, proveer al hombre de los medios para su salvación; y esos medios, hasta donde sabemos, no resultan indiferentes al anuncio del Evangelio de Jesucristo.
Veamos, en abono a lo que decimos, el contraste entre la propuesta difusamente filantrópica de Scholas  con el pensamiento de Benedicto XVI:
La fraternidad cristiana es la fraternidad en el seno de la Iglesia, es la fraternidad recíproca de los cristianos que invocan a Dios con confianza como Abba (Padre Nuestro) como Jesús nos enseñó. Jesús no tiene como objetivo la parte sino el todo, la unidad de la humanidad. Pero la fraternidad cristiana no se puede reducir a filantropía, no se puede asimilar al cosmopolitismo estoico o ilustrado, sino que es expresión de verdadero universalismo, porque está al servicio del todo mediante el ágape (amor) y la diaconía (servicio)[5].
Pero aparte de cuanto llevamos dicho hay otras cuestiones que incrementan nuestra inquietud. Por ejemplo ha trascendido tibiamente que contribuyen a la financiación del proyecto poderosos representantes del poder internacional del dinero. Esta llamativa contradicción en realidad no es tal para los adscriptos a la teología del pueblo. También no han faltado algunos rumores respecto de maniobras de desviación de fondos. Pero de esto nada nos consta.
Como nota adicional, unas pocas semanas atrás se difundió la noticia que por indicación de Francisco fueron seleccionados ciento veinte alumnos de Scholas para mantener una suerte de diálogo educativo con Alberto Fernández. Desconocemos que prefirió el profesor para dar forma a esa clase inaugural; pero si se tiene en cuenta los temas en los que se destaca el profesor Alberto suponemos que no habrán estado ausentes cuestiones fundamentales como la educación sexual integral, la educación para el aborto de acuerdo a los textos de santo Tomás y san Agustín y, ante lo limitado del tiempo de clase, no creemos que haya avanzado mucho más. Pero confiemos en que habrá otras clases magistrales en la que se enfocarán otras áreas fundantes del saber: “el cinismo como forma de vida” y “acerca de las múltiples formas de la mentira y el engaño”. Es posible y así confiamos, que el profesor quede incorporado al núcleo permanente de Scholas que como Institución Internacional de Derecho Pontificio bien lo merece.
En otro orden de cosas, pero vinculado con lo que venimos tratando, en la celebración de la Pascua el Papa Francisco propuso un salario universal para los integrantes de los movimientos sociales. Antes, había pedido que cesara la venta de armas. Y luego,  otra vez,  la condonación de deudas de los países endeudados. Ya se había encontrado largamente con los representantes del FMI. Nos apresuramos en aclarar que no se está pidiendo nada malo, nada objetable, Lo verdaderamente extraño es que el representante de Cristo en la tierra, celebrando la Pascua de Resurrección, se ocupe menos de Cristo y la salvación de las almas, que de las cosas de este mundo. Como vemos, se habla de armas, de salario universal, de condonación de deudas, de FMI. El único a quién no fue sencillo descubrir en esta Pascua fue a Cristo Resucitado.
Pero no se le puede reprochar incoherencia al Papa Francisco en tanto fiel ejecutor de la ortopraxis en perjuicio de la ortodoxia, y menos aún en cuanto al tiempo y esfuerzo que parece dedicar a la acción política. La política, ya vimos, es el camino para cambiar las estructuras sociales injustas, esto es, ortopraxis para usar lo que haga falta en vista a tales objetivos. ¿Y el cielo? Eso queda para los gorriones como solía decirse: nosotros nos ocupamos de edificar el paraíso terrenal para el pueblo de Dios, este es el Reino.
Advirtamos a propósito del Reino, una vez más, el contraste con la postura de Benedicto XVI:
La palabra clave del anuncio de Jesús es Reino de Dios. Pero el Reino de Dios no es una cosa, una estructura social, o política, una utopía. El reino de Dios es Dios. Reino de Dios quiere decir que Dios existe, está presente y obra en el mundo. Dios es la realidad más presente y decisiva en cada acto de mi vida, en cada momento de la historia[6].
Volvamos, para concluir, a las Scholas. Para el próximo 14 de mayo, se ha previsto, en Roma, un evento mundial con el objetivo expreso de “reconstruir el pacto educativo global” a fin de “dar forma al futuro de la humanidad formando individuos maduros que puedan superar la división y cuidar nuestra casa común”. En un video de poco más de cuatro minutos, el Papa a la par que invitaba a las personalidades del mundo a acompañarlo en dicho evento anunciaba, claramente, la necesidad de educar para un cambio centrado en el encuentro y en la ecología. Partiendo de la base de que “estamos construyendo el futuro del planeta”, el Papa  afirmaba que “hoy más que nunca es necesario unir los esfuerzos por una alianza educativa amplia para formar personas maduras, capaces de superar fragmentaciones y contraposiciones y reconstruir el tejido de las relaciones por una humanidad más fraterna”.
Es interesante destacar que en preparación de este evento mundial, hacia fines del año pasado la Santa Sede publicó un llamado Instrumentum Laboris para el Pacto Educativo Global. En este documento, tras citar la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium y la Encíclica Laudato si’, se afirma:
En base a estos dos importantes documentos, Papa Francisco quiere recordar con el acontecimiento del 14 de mayo de 2020, centrado en la necesidad de reconstruir el pacto educativo global, es la idea que «todo cambio, como el de época que estamos viviendo, pide un camino educativo, la constitución de una aldea de la educación que cree una red de relaciones humanas y abiertas. Dicha aldea debe poner a la persona en el centro, favorecer la creatividad y la responsabilidad para unos proyectos de larga duración y formar personas disponibles para ponerse al servicio de la comunidad […]” (Discurso a los miembros del cuerpo diplomático acreditado ante La Santa Sede con motivo de las felicitaciones del año nuevo, 9 de enero de 2020)[7].
Está más que clara la intención globalista y antropocéntrica que inspira el Instrumentum Laboris y que no es otro que el ideario que sustenta el proyecto de las Scholas.
Por ahora, gracias al coronavirus, la realización del evento ha sido aplazada hasta el próximo mes de octubre. Abrigamos la esperanza de que esta dura experiencia de dolor y sufrimiento haya hecho, para entonces, reflexionar al Santo Padre y en vez de promover la falsa ética del globalismo inmanentista y anticristiano se dedique, simplemente, a anunciar a los hombres de nuestro  tiempo el Evangelio de Jesucristo y a confirmar en la fe a sus hermanos.
Mario Caponnetto
Miguel de Lorenzo

[1]  Ver Scholas occurrentes en https://www.scholasoccurrentes.org/sobre-scholas/
[2] Ibídem.
[3] Ibídem.
[4]Ibídem.
[5] Joseph Ratzinger, La Fraternidad de los cristianos, Salamanca, 2015, capítulo 3.
[6] Joseph Ratzinger (Benedicto XVI), El elogio de la conciencia. La verdad interroga al corazón, Madrid, segunda edición, 2010, página 127.
[7] Pacto Educativo Global. Instrumentum Laboris, página 3.

sexta-feira, 22 de maio de 2020

Historian: bishops who deny divine punishment are ‘atheists’


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(Jules Gomes, Church Militant – May 22, 2020) Sacred Scripture, theologians, and saints are “univocal” in declaring that God punishes the three principal vices of men – pride, luxury and avarice with the three-fold scourge of war, plague and famine, an eminent Catholic historian has stated. 
Speaking at the Rome Life Forum on Thursday, Prof. Roberto de Mattei castigated “men of the Church” who “today with ever greater force reject the idea of divine punishment.” 
“When it is the very men of the Church who deny the idea of divine punishment, this means that the punishment is already underway and is irremediable,” de Mattei said, lamenting that bishops across the world were “rejecting punishment because they reject the judgment of God, which they replace with the judgment of the world.”
Quoting Abp. Mario Delpini of Milan who during the Wuhan virus pandemic claimed “it is a pagan idea to think God sends scourges,” de Mattei responded: “In reality, thinking that God does not send scourges makes someone not a pagan but an atheist. The fact that this is exactly what many bishops throughout the world think means that the Catholic episcopate throughout the world is immersed in atheism. And this is a sign of a divine chastisement that is already under way.” 

The Italian historian, who recently authored Love for the Papacy and Filial Resistance to the Pope in the History of the Church, quoted Pope Pius XII’s words from the book of Revelation, which portray the second, third, and fourth horsemen of the apocalypse as war, hunger, and death, lamenting that the “primary forbidden topic” in the Catholic world today “is that of judgment and divine retribution in history.”
Distinguishing between a particular judgement after death and a universal second judgement as “an article of faith,” de Mattei explained how nations will also be judged since “nations are also called to fulfill the designs of Divine Providence and therefore must conform themselves to the divine will that rules and governs the universe.”
For individuals, “the reward or punishment may apply either during their earthly life or in eternity, but for nations, which do not have an eternal life, the reward or punishment can be applied only within the course of history,” he stressed. “All the misfortunes that strike the nations over the course of their history have a significance.”

Moreover, for both individuals and for nations, while “the universal judgment is the culminating moment of divine judgment, God does not limit Himself to judging only in that hour” but “He judges from the moment of the creation of the universe,” the historian, who has authored 30 books, pointed out. 
And “whatever the secondary causes may be, God is always the first cause: everything depends on Him,” explaining how “in contrast to trials that befall individual men, evils that afflict nations are always punishments.”
“To say that a scourge could be ‘a trial’ for a nation does not make any sense. It could be a trial for the individual men of a particular nation, but not for the nation as a whole, because nations receive their punishment in time, not in eternity,” de Mattei elaborated.

“The punishments of a nation increase in proportion to the sins of a nation. And in proportion to the increase of their sins, the wicked also increase their rejection of the idea of punishment, as Voltaire did in his blasphemous Poem on The Disaster in Lisbon, written after the terrible earthquake that destroyed the capital of Portugal in 1755,” he added.
Professor de Mattei, who is director of the Lepanto Foundation, reiterated Mary’s warning at Fatima announcing “that if the world continued to offend God it would be punished through war, famine, and persecutions of the Church and the Holy Father and that ‘various nations will be annihilated.'”
“But today, one hundred years after the apparitions at Fatima … has the world ceased offending God?” he asked. “Is the divine law perhaps less transgressed, the Gospel less abandoned, the sanctuary less profaned?”
Do we not see sins that cry out for vengeance before the face of God such as abortion and sodomy justified, exalted, and protected by the laws of nations?” De Mattei pondered. “Have we not seen the Pachamama idol welcomed and venerated even within the holy precincts of the Vatican? Should all of this not be judged by God by now?”
Concluding with a note of hope, de Mattei echoed the words of Pope Pius XII observing that the first horseman of the book of Revelation, preceding the other three horsemen of war, hunger and death, was the Lord Jesus Christ riding with a crown on his head.
“The visionary-evangelist did not see only the ruin caused by sin, war, hunger, and death; he also saw first and foremost the victory of Christ,” he said. “And indeed the path of the Church down the centuries is but a via crucis, but it is also in every age a triumphal march.”

Roberto de Mattei - O jogo do dia na história

quinta-feira, 21 de maio de 2020

CARD. BURKE: DEUS NÃO DESEJA UM GOVERNO MUNDIAL



Notizie dalla Rete

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terça-feira, 19 de maio de 2020

In memoriam: secondo anniversario della dipartita del Card. Castrillón Hoyos



In memoriam: secondo anniversario della dipartita del Card. Castrillón Hoyos

Ricorre oggi il secondo anniversario della morte di S.Em. Rev.ma il Sig. Cardinale Dario Castrillón Hoyos.

Tra i vari incarichi che Sua Eminenza ricoprì in Curia Romana vi fu anche quello di Presidente della Pontificia commissione Ecclesia Dei dal 2000 al 2009, proprio durante l'annus mirabils dell'entrata in vigore del Summorum Pontifum.

Lo commemoriamo con questo video, ricco di belle foto ricordo.

Per la sua biografia si veda QUI.

El Vaticano promueve la apostasía y una religión global



El Vaticano promueve la apostasía y una religión global


(Foto: Proyecto de la Casa de la Familia Abrahámica en Abu Dabi)
“En comunión con el Papa Francisco[1], la Conferencia Episcopal Argentina hace suya e invita cordialmente a unirse a Líderes y Comunidades Religiosas presentes en nuestro país, a la Oración por la Humanidad a realizarse el próximo 14 de mayo.”
Así reza el comunicado[2] de la Conferencia Episcopal Argentina del 5 de mayo relativo a la invitación de Francisco a unirse a la propuesta[3] efectuada por el Alto Comité para la Fraternidad Humana[4] de dedicar esa jornada a la oración y al ayuno, a fin de que Dios ponga un término a la “pandemia”[5] que supuestamente azota a la humanidad. El comunicado cita el mensaje de Francisco[6]:
“He aceptado la propuesta del Alto Comité para la Fraternidad Humana para que el próximo 14 de mayo creyentes de todas las religiones se unan espiritualmente en un día de oración, ayuno y obras de caridad para implorar a Dios que ayude a la humanidad a superar la pandemia del coronavirus.”
Al decir que “acepta” la propuesta del “Alto Comité”, Bergoglio nos toma por tontos. Expliquémonos. ¿Qué es ese “Alto Comité”? Es un organismo formado[7] en agosto de 2019, a instancias de Francisco y del Gran Imán Ahmed Al-Tayeb, para promover los objetivos contenidos en el Documento sobre la Fraternidad Humana por la Paz Mundial y la Convivencia Común, firmado por ambos en febrero de 2019 en Abu Dabi, capital de los Emiratos Árabes Unidos, y presidido por el cardenal Miguel Ángel Ayuso Guixot, presidente del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso.
La misión de dicho “Comité” es la de implementar la nueva religión global de la “Fraternidad Humana” concebida por Bergoglio, quien utiliza hábilmente al Gran Imán como partenaire para despistar un poco, evitando que la atención se focalice exclusivamente en él y en el Vaticano. Y por cierto, qué mejor que un miembro de la numerosa y acaudalada comunidad islámica para empezar a reclutar “creyentes” de otras “tradiciones religiosas”, y dar así visos de credibilidad y de legitimidad a su plan de religión global.
En dicho documento[8] puede leerse lo siguiente: “El pluralismo y la diversidad de religión, color, sexo, raza y lengua son expresión de una sabia voluntad divina, con la que Dios creó a los seres humanos.” Lo cual es no solamente falso, sino, sobre todo, herético y blasfematorio.[9]
Poco tiempo después, el 5 de septiembre, en Maputo, capital de Mozambique, con motivo de un encuentro interreligioso, Francisco repetiría la misma blasfemia:
“Gracias por estar presentes las distintas confesiones religiosas. Gracias por animaros a vivir el desafío de la paz y a celebrarla hoy juntos como familia; también a aquellos que sin ser parte de alguna tradición religiosa estáis participando. Es hacer la experiencia de que todos somos necesarios, con nuestras diferencias, pero necesarios. Nuestras diferencias son necesarias.”[10]
El “Alto Comité” tuvo su primera reunión oficial en Nueva York, en septiembre del año pasado. Cito la página web del organismo:
“El 20 de septiembre de 2019, los miembros del Comité Superior de Fraternidad Humana se reunieron con líderes religiosos, políticos y sociales para comenzar nuestro viaje interreligioso hacia un futuro más pacífico para todos. Esta Celebración de la Fraternidad Humana se centró en la curiosidad y el diálogo como un medio para promover la aceptación y la tolerancia entre las personas de buena voluntad con diferentes creencias, culturas y tradiciones. Este evento fue sólo la primera Celebración de la Fraternidad Humana. A medida que el Comité Superior de Fraternidad Humana continúe su trabajo para realizar las aspiraciones del Documento sobre Fraternidad Humana, los eventos y actividades futuras involucrarán a líderes y audiencias adicionales en todo el mundo.”[11]
Veamos ahora lo que dice el “Alto Comité” -es decir, Bergoglio, a través de su paje, el cardenal Ayuso- en su “Llamamiento a la oración” del 2 de mayo:
“Para alcanzar los objetivos del Documento de Fraternidad Humana, el Comité Supremo propone el próximo jueves 14 de mayo, como un día de oración y súplica por la humanidad. El Comité llama a todos los líderes religiosos y personas de todo el mundo a responder a este llamamiento humanitario y acudir al Todopoderoso con una sola voz para preservar a la humanidad, ayudarla a superar la pandemia y restablecer la seguridad, la estabilidad, la salud y el desarrollo, para hacer nuestro mundo, después de la finalización de esta pandemia, más humano y fraterno que nunca.”[12]
En cuanto al fondo, la idea subyacente es la misma de Juan Pablo II al convocar las “Jornadas interreligiosas de Asís”, esto es, que todas las “religiones”, de suyo, son medios válidos y eficaces para dirigirse a Dios, puesto que el “Espíritu” obra en ellas.
Para ilustrar esto, cito lo que dijo en su Audiencia General del 9 de septiembre de 1998:
“De esta apertura primordial del hombre con respecto a Dios nacen las diferentes religiones. No pocas veces, en su origen encontramos fundadores que han realizado, con la ayuda del Espíritu de Dios, una experiencia religiosa más profunda. Esa experiencia, transmitida a los demás, ha tomado forma en las doctrinas, en los ritos y en los preceptos de las diversas religiones. En todas las auténticas experiencias religiosas la manifestación más característica es la oración. Teniendo en cuenta la constitutiva apertura del espíritu humano a la acción con que Dios lo impulsa a trascenderse, podemos afirmar que toda oración auténtica está suscitada por el Espíritu Santo, el cual está misteriosamente presente en el corazón de cada hombre. En la Jornada mundial de oración por la paz, el 27 de octubre de 1986 en Asís, y en otras ocasiones semejantes de gran intensidad espiritual, hemos vivido una manifestación elocuente de esta verdad.”[13]
Huelga decir que esto es modernismo puro, es decir, gnosis panteísta y evolucionista revestida de un lenguaje “cristiano”, en la línea de un Hegel, un Teilhard de Chardin o un Rahner. Dios reside a priori en las profundidades de la conciencia humana, de manera “trascendental”, y de la experiencia mística individual que de esta presencia divina resulta, van surgiendo las diversas religiones, a posteriori, explicitadas en las “categorías” conceptuales propias a cada cultura, las que reflejan más o menos fielmente esa común experiencia primordial. De ahí la legitimidad y la necesidad de las diferentes “tradiciones religiosas”. Todas son canales auténticos para acceder a la “divinidad” subyacente en nuestro psiquismo.
Como vemos, el plan de unificación religiosa mundial que Bergoglio se esmera en concretar comenzó hace ya 34 años con Wojtyla, quien fue el primer papa conciliar en poner en práctica a gran escala los falsos principios ecuménico-modernistas sentados en los documentos subversivos del CVII.
Desde entonces, toda la praxis y la “pastoral” ecuménico-interreligiosa del Vaticano mira a la realización de esta empresa globalista. Bergoglio no es sino el último eslabón de una cadena ininterrumpida de eclesiásticos modernistas comprometidos con la implementación de dicho objetivo, todos los cuales se han servido maquiavélica e inescrupulosamente del gran prestigio y de la inmensa autoridad moral que el supremo pontificado les confiere.
Daré a continuación dos citas esclarecedoras. Esto decía Francisco en su Video del Papa[14] de enero de 2016:
“Muchos piensan distinto, sienten distinto, buscan a Dios o encuentran a Dios de diversa manera. En esta multitud, en este abanico de religiones, hay una sola certeza que tenemos para todos: todos somos hijos de Dios.”
Bergoglio dice que hay “una sola certeza”. Pero esto es problemático, para emplear un eufemismo. Por empezar, el Credo tiene doce artículos. Además, hay muchos dogmas de fe que no se encuentran contenidos en él. Y para colmar la medida de lo absurdo, precisamente la única certeza que se jacta de poseer resulta ser ciento por ciento falsa. Iré incluso más lejos, atreviéndome a afirmar que se trata de una mentira colosal, dado que es imposible que un sacerdote, religioso jesuita -con la intensa formación intelectual que esto implica-, luego devenido obispo, cardenal y finalmente “papa”, ignore la doctrina de la Iglesia al respecto.

La “única certeza” de Francisco es que todos somos “hijos de Dios”
Él no habría mentido si hubiese dicho: “Yo, Jorge Bergoglio, tengo esta única certeza en materia religiosa: que todos los hombres somos hijos de Dios”. Esta creencia que él tiene el descaro de enunciar públicamente, en un documento oficial del Vaticano, en el cual él no habla como persona privada, sino como supuesto Soberano Pontífice de la Iglesia Católica y Vicario de Jesucristo, refleja acabadamente la doctrina gnóstico-panteísta que profesa.  LEER...