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quinta-feira, 14 de julho de 2016

Llamado de Amor y Conversión del Corazón Doloroso e Inmaculado de María (5 de julio de 2016):

Mi llamado es a la conversión y a la oración para que Mis pequeños apóstoles, con su vida de conversión y con la oración, den testimonio al mundo de la Buena Nueva de Mi Hijo Jesucristo.
Pequeños míos, la conversión es una gracia que deben pedirla diariamente, con la Divina Sabiduría comprenderán la Divina Voluntad. Morir y renunciar a sus voluntades humanas inclinadas al egoísmo por aceptar y vivir la Divina Voluntad de Mi Hijo, eso es caminar en la conversión; hacer todo lo que Mi Hijo os pide, hacer todo lo que a Mi Hijo agrada.
Recordad, pequeños Míos, que Mi Hijo y Yo sólo deseamos vuestro bien, no el bienestar del mundo, sino el bienestar espiritual, la paz con Dios, la gracia en sus corazones, la santidad. Mis pequeños están llamados para ser santos, y a través de la oración, del sacrificio y de la penitencia pero sobretodo con amor, poniendo en todo esto el amor, agradaran al Señor.
Pequeños Míos, oren por toda la humanidad, es el más grande acto que pueden hacer, el acto de caridad que pueden realizar; orar por el mundo entero. Que los cenáculos de oración sean ese consuelo y alivio para el mundo herido. Mis cenáculos de oración son una gracia para toda la humanidad porque con sus oraciones alcanzan misericordia y paz para los hombres. Sigan orando por el mundo, sigan siendo Mis pequeños cenáculos de oración, Mis pequeñas arcas de salvación, con las cuales muchos hombres suban y se libren de la tormenta que está cayendo en todo el mundo; una tormenta de pecado, de apostasía, de ateísmo; una tormenta de rechazo al Amor de Dios. Mis pequeños cenáculos de oración, con vuestras oraciones y entrega aliviad Nuestros Dos Corazones. Oren para que en el mundo entero pequeñas almas sigan reuniéndose para orar y salvemos juntos muchos corazones de la esclavitud de Mi adversario.
Pequeños Míos, lean y mediten al profeta Isaías en el capítulo 6.
Les amo y les bendigo, en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.