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domingo, 24 de maio de 2015

SOLENIDADE DA FESTA DO PENTECOSTES





  • SABIDURÍA: Gusto para lo espiritual, capacidad de juzgar según la medida de Dios. El primero y mayor de los siete dones.
  • ENTENDIMIENTO: Es una gracia del Espíritu Santo para comprender la Palabra de Dios y profundizar las verdades reveladas.
  • CONSEJO: Ilumina la conciencia en las opciones que la vida diaria le impone, lo que conviene más al alma.
  • FORTALEZA: Fuerza sobrenatural que sostiene la virtud moral de la fortaleza. Para obrar valerosamente lo que Dios quiere de nosotros, y sobrellevar las contrariedades de la vida. Para resistir las instigaciones de las pasiones internas y las presiones del ambiente. Supera la timidez y la agresividad.
  • CIENCIA: Nos da a conocer el verdadero valor de las criaturas en su relación con el Creador.
  • PIEDAD: Sana nuestro corazón de todo tipo de dureza y lo abre a la ternura para con Dios como Padre y para con los hermanos como hijos del mismo Padre.
  • TEMOR DE DIOS: Espíritu contrito ante Dios, conscientes de las culpas y del castigo divino, pero dentro de la fe en la misericordia divina. Temor a ofender a Dios, humildemente reconociendo nuestra debilidad. Sobre todo: temor filial, que es el amor de Dios: el alma se preocupa de no disgustar a Dios, amado como Padre, de no ofenderlo en nada, de "permanecer" y de crecer en la caridad.

  • Luis Tristán, Pentecoste, XVII sec., Museo delle Belle Arti, Bucarest



    "Llegado el día de Pentecostés estaban todos reunidos en un lugar, cuando de repente sobrevino del cielo un ruido como de viento impetuoso, que llenó toda la casa. Y aparecieron unas como lenguas de fuego que se posaron sobre cada uno de ellos. Y todos fueron llenos del Espíritu Santo". (Hechos 2, 1-5).
    El Espíritu Santo
    • Iluminó el entendimiento de los Apóstoles en las verdades de la fe, y los transformó de ignorantes, en sabios.
    • Fortificó su voluntad, y de cobardes los transformó en valerosos defensores de la doctrina de Cristo, que todos sellaron con su sangre.
    El Espíritu Santo no descendió sólo para los Apóstoles, sino para toda la Iglesia, a la cual enseña, defiende, gobierna y santifica.
    • Enseña: Ilustrándola e impidiéndole que se equivoque (Por eso Cristo lo llamó "Espíritu de Verdad" (Juan 16, 13).
    • La Defiende: Librándola de las asechanzas de sus enemigos.
    • La Gobierna: Inspirándole lo que debe obrar y decir.
    • La Santifica: Con su gracia y sus virtudes.
    Es muy significativo que los Apóstoles, en el primer Concilio, en Jerusalén, invocaron la autoridad del Espíritu Santo como fundamento de sus decisiones: "Nos ha parecido al Espíritu Santo y a nosotros". (Hechos 15, 28).

    Ejemplos prácticos de esta asistencia del Espíritu Santo
    a la Iglesia hay muchos:
    • Ningún Pontífice Romano ha errado en sus decisiones dogmáticas.
    • Siempre se han desencadenado contra ella graves males, pero entonces suscita eminentes varones que los contrarresten.
    • Los perseguidores de la Iglesia nunca han podido hacer daños irreparables, y han tenido un fin desastroso.
    • Nunca han faltado cristianos de eminente santidad.
    • Su acción en la Iglesia es permanente: "Yo rogaré al Padre y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros eternamente" (Juan 14, 16). Tal fue la promesa de Cristo.
    • FONTE
    Antonio Puglieschi o Agostino Masucci o Francesco Trevisani, Pentecoste, XVIII sec., parrocchiale di S. Vittorino e della SS. Concezione in Acquaviva, Montepulciano

    Silvio Consadori, Effusione dello Spirito Santo, XX sec., Basilica nuova, Oropa


    7 ventajas preciosas
    para el que ha hecho
    la promesa de propagar
    la Devoción al Espíritu Santo

    1. Se crea un lazo de amor entre nuestra alma y la Tercera Persona de la Santísima Trinidad.
    2. Un aumento notable de todas nuestras devociones, especialmente a la Sagrada Eucaristía, al Corazón de Jesús y a la Santísima Virgen.
    3. Una seguridad de recibir en el alma más inspiraciones del Espíritu Santo y la fuerza para ponerlas en práctica.
    4. Procurar, de una manera excelente, la gloria de Dios, trabajando cada día en hacer conocer y amar al Santificador de las almas.
    5. Trabajar muy especialmente por el advenimiento del Reinado de Dios en el mundo por la acción del Espíritu vivificante.
    6. Ser verdadera y prácticamente Apóstol del Espíritu Santo.
    7. Atraer sobre el alma auxilios espirituales del Espíritu Santo; más íntima unión con Dios por medio del Santificador; mayor progreso en la oración mental; más consuelo, y hasta alegría, en la hora de la muerte después de tan sublime apostolado.
    (El invocar a menudo al Espíritu Santo es prenda segura de acierto y ayuda en nuestros problemas y necesidades espirituales y temporales).


    El Greco e sue maestranze, Pentecoste, 1600 circa, Museo del Prado, Madrid 

    Juan Bautista Maíno, Pentecoste, 1612-14, Museo del Prado, Madrid

    Juan Bautista Maíno, Pentecoste, 1615-20, Museo del Prado, Madrid

    Acisclo Antonio Palomino y Velasco, Pentecoste, 1696-1705, Museo del Prado, Madrid

    Corrado Giaquinto, Pentecoste, XVIII sec., Museo del Prado, Madrid


    Jacinto Gómez Pastor, Adorazione dello Spirito Santo da parte degli angeli, 1797, Museo del Prado, Madrid