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domingo, 30 de outubro de 2016

El cardenal Sarah dice: “Es tiempo de redescubrir el verdadero orden de prioridades. Es tiempo de poner a Dios de vuelta en el centro de nuestras preocupaciones, de nuestras cosas, en el centro de nuestras acciones y de nuestras vidas: el único lugar que Él debería ocupar”.

 


Una vez más, el cardenal Robert Sarah ha bendecido a los fieles con otra entrevista, que se puede encontrar en inglés en el Catholic World Report,sobre la belleza, la sacralidad y la importancia perenne de la sagrada liturgia. Los fieles harían bien en escuchar cuidadosamente lo que Sarah ha dicho concerniente a la liturgia, porque no se puede enfatizar suficientemente, que debemos cambiar nuestra praxis litúrgica actual, volviendo a poner una liturgia debidamente celebrada en el centro de nuestra vida cristiana, si es que queremos ver el éxito de otra misión dentro de la Iglesia.
Como Iglesia, hablamos de la nueva evangelización, de los esfuerzos realizados en la justicia social, así como de cualquier intento hacia la paz, pero estas iniciativas nunca parecen llegar muy lejos. Mientras todas estas actividades dependen únicamente de la gracia de Dios, se puede decir que la sagrada liturgia es necesaria para recibir esta gracia, la cual nos ayudará para traer el Evangelio a los demás. De esta manera, por encima de todo, deberíamos estar atentos a las palabras del cardenal Sarah—como hacen eco a los pensamientos sobre la liturgia de nuestro pontífice anterior, el papa emérito Benedicto XVI—para que podamos hacer reflexión sobre nuestra experiencia con la liturgia y la forma en que la celebramos hoy en día. Específicamente, me gustaría iluminar tres puntos claves de la entrevista del cardenal Sarah: la centralidad de Cristo, la importancia del silencio, y el papel de los fieles en la liturgia.
El cardenal Sarah dice: “Es tiempo de redescubrir el verdadero orden de prioridades. Es tiempo de poner a Dios de vuelta en el centro de nuestras preocupaciones, de nuestras cosas, en el centro de nuestras acciones y de nuestras vidas: el único lugar que Él debería ocupar”. Aunque no se menciona específicamente a la liturgia aquí, sabemos que la liturgia, como la representación del sacrificio de Cristo sobre la cruz, es el acto definitivo que pone a Dios en el centro de todo.LEER...