Don Divo Barsotti

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sábado, 26 de março de 2011

La frecuencia de los fieles a la Misa en la forma extraordinaria: problemas y soluciones

 

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Fuente: Rinascimento Sacro
por Daniele Di Sorco
14. La catequesis litúrgica.
Hasta ahora nos hemos ocupado sobre cómo debe realizarse la celebración. Dicho esto, tenemos que proporcionar a los fieles, especialmente a los recién llegados, cuales son los medios adecuados para comprenderla y seguirla.
El primer objetivo es garantizar la catequesis litúrgica. Es cierto que la forma extraordinaria es muy expresivo en el plano espiritual, lo que en cierto sentido, habla de sí misma, pero también es cierto que el ritual, como cualquier lenguaje simbólico, necesita ser explicada. Esta necesidad se hace inevitable en estos tiempos, cuando los fieles, especialmente los más jóvenes, tienen una noción incompleta o incorrecta, no sólo de determinados gestos litúrgicos, sino también el significado mismo de la Misa. ¿Cómo se puede remediar? Los medios más indicados, me parece, que son dos.
En primer lugar, un ciclo de breves momentos de la educación litúrgica, que no dure más de cinco minutos, antes del inicio de la celebración. Ellos deben dedicarse primero a la presentación general de la antigua liturgia y, a continuación la explicación de cada parte del ritual, con especial atención a su significado espiritual. De esta es bueno que se ocupe un sacerdote o en su ausencia, un laico experto. Como modelo pueden utilizarse catecismos populares en uso antes de la reforma litúrgica. Recuerdo en particular aquel folleto del Cardenal G. G. Lercaro A Messa, figlioli! (Bologna, 1955; ; de los subsidios, se recomienda la parte de catequesis, no las directivas relativas a la Misa) y el modelo del catecismo de San Pio X. Pío X. Además de esto, no será inútil organizar una serie de conferencias, seguidas o no de la celebración de la Misa, para explicar con más detalle las características del ritual.
La catequesis litúrgica es particularmente importante para recordar a los fieles un principio que, obviamente, es demasiado a menudo olvidada: a la Misa no se va tanto para escuchar, sino para rezar. El nuevo rito, con el uso exclusivo de la lengua vernácula y la voz inteligible, ha dado lugar a mucha gente pensar de la Misa como una obra teatral, donde lo que importa es ver, oír y entenderlo todo. No se comprende más que en la Misa la dimensión exterior esta ordenada a la interior y que el momento de la escucha y la oración comunitaria debe reflejar el momento de recogimiento y oración personal. En el rito antiguo de este aspecto está bien presente, en gran parte, gracias a los largos momentos de silencio. Debemos asegurarnos de que los fieles, especialmente aquellos acostumbrados a la forma ordinaria, tomen conciencia, si se quiere evitar que, durante el ofertorio o el canon, estén confundidos y desconcertados sobre qué hacer.
No siempre, sin embargo, la catequesis litúrgica es posible, especialmente en aquellos contextos en los que el sacerdote no está dispuesto a hacerlo y los fieles se sienten inadecuados para la tarea.Además, por su brevedad, sólo es útil para aquellos que asisten a la Misa antigua regularmente, pero dice poco a los que asisten de vez en cuando o si decide ir allí por simple curiosidad. Luego será conveniente, en lugar de o además de estos breves momentos de instrucción, se tenga a disposición de los fieles, en una mesa colocada en la parte trasera de la iglesia, pero claramente visible, sólo unas pocas publicaciones dedicadas a la explicación de la Misa en sus aspectos tradicionales, litúrgicos y espirituales.
Especialmente adecuado para este fin son dos folletos reeditados recientemente por las Hermanas Franciscanas de la Inmaculada Concepción de Citta di Castello: La Santa Misa, la obra de don Prosper Guéranger, maestro en la divulgación litúrgica del siglo XIX y muy válido en la actualidad, y el Missa est de Daniel-Rops más concisa, pero perfecta para profundizar en la espiritualidad del rito antiguo. Además del mérito indiscutible de ser accesible a cualquier persona de cultura media, estos libros tienen la ventaja de ser vendidos u ofrecerlos gratuitamente. Cualquier coetus fidelium, puede fácilmente adquirir un número determinado de copias y ponerlas a disposición, de nuevo con la oferta gratuita, a los asistentes de la Misa. Por supuesto que hay muchas otras publicaciones excelentes sobre el tema. evitarse, sin embargo, las obras demasiado especializadas o demasiado controversiales. Una vez equipados con las herramientas necesarias para comprender la Misa en su esencia litúrgica, los fieles podrán hacer la confrontación entre el antiguo y el nuevo rito.
15. Los misalitos.
La segunda forma de hacer familiar a las personas hoy en día la liturgia en la forma extraordinaria, es mediante una ayuda útil reconocida por todos, pero pasada por alto por muchos. Me refiero a los misalitos o librito que contenga el texto de la misa en latín y su traducción al italiano. El uso de un librito para leer durante la celebración para seguir con mayor provecho espiritual mayor es antiquísimo.En el siglo pasado, gracias a la alfabetización de las masas, recibió una amplia difusión. Se imprimieron misalitos de todo tipo y a toda categoría de personas, desde un simple folleto con oraciones devotas para ser recitados en privado en los distintos momentos de la función (recuérdese, sobre todo, el compilado por San Alfonso María de Ligorio San Alfonso), al misal bilingüe verdadero y propio. Cualquier católico “practicante” tenía por lo menos uno, que le había sido dado, tal vez, en el momento de la Primera Comunión o de la Confirmación.
Hoy la situación ha cambiado. Misalito ha caído en desuso en la mayoría de los lugares. En cambio, el deseo de seguir la Misa con un documento no se ha ido, ni siquiera para el ritual nuevo. De allí, la gran difusión de folletos disponibles de los fieles en casi todas las parroquias, todos los domingos.
Pero si en la Misa en italiano, todavía se siente la necesidad de seguir sólo con los ojos el texto de la función, que decir, entonces, de la Misa en latín, en la que el idioma es una barrera para muchos? Sin desmerecer la importancia de la oración, la meditación, la adoración, es evidente que algunas partes de la Misa se dedican específicamente a la instrucción del pueblo y, como tal, debe poder ser seguido por todos. El misalito entonces, además de permitir seguir punto por punto la celebración tiene otra función mucho más importante. Permite tener una idea más clara de la Misa, para enmarcar mejor la estructura, de recordar más eficazmente, en otras palabras, de conocer mejor el rito y para asistir con mayor fruto espiritual. En este sentido, un misalito es el complemento necesario de la catequesis y de los folletos de difusión litúrgica.
Esta doble valencia del misalito es subrayada por Papa Pio XII en su famosa encíclica Mediator Dei sobre la Sagrada Liturgia: “128. Son, pues, dignos de alabanza aquellos que, a fin de hacer más factible y fructuosa para el pueblo cristiano la participación en el Sacrificio Eucarístico, se esfuerzan en poner oportunamente entre las manos del pueblo el «Misal Romano», de forma que los fieles, unidos con el Sacerdote, rueguen con él, con sus mismas palabras y con los mismos sentimientos de la Iglesia”,
16. ¿Qué características debe tener el misalito?
Para lograr que sea verdaderamente útil, el misalito (o folleto que lo sustituya) debe tener características muy específicas.
En primer lugar, el texto de la Misa y su traducción en lengua vernácula debe ser complementada con indicaciones de la naturaleza litúrgica y espiritual, no demasiado largo, pero tampoco demasiado corto, que explique con cierta claridad la naturaleza de cada momento litúrgico, como de sus características rituales, tanto en cuanto a la actitud interior y exterior a la que los fieles son invitados a observar en cada uno de ellos. Un misalito bien hecho, sólo para limitarnos a algunos ejemplos, dice qué partes se dicen en voz alta o baja, y hará las debidas distinciones necesarias entre la Misa con canto y la Misa rezada, cuando éstas implican cambios en la realización de los rituales (por ejemplo, no puede no especificar que en la Misa con cantos las oraciones al pie del altar, se dicen en voz baja por el sacerdote y sus asistentes, mientras el coro canta la antífona del introito), invita al recogimiento y la adoración cuando el sacerdote ora largamente en voz baja particularmente durante el Canon; describe brevemente la naturaleza y finalidad de las diversas partes de la Misa, establece, en resumen, todas las indicaciones necesarias para seguir con provecho la celebración.
Por supuesto, hay que encontrar el justo equilibrio entre la integridad y la concisión. Un misalito con notas excesivamente largas sería ilegible. Por otra parte, un misalito sin notas sería virtualmente mudo, sobre todo para los fieles que desconocen el rito antiguo. También debemos pensar en el misalito como un subsidio que se consulta, incluso, fuera de la Misa, para aprender, meditar y profundizar.
En segundo lugar, el texto de la Misa y la correspondiente traducción debe ser completa, sin cortes ni omisiones. Habrá quienes objeten que de esta manera es probable que confunda a los noveles fieles, incapaces de discernir entre las diversas partes del rito. Sería mejor, según ellos, el regreso en su totalidad sólo las secciones en voz alta o con canto y resumir los otros en breves notas explicativas. Ahora, no niego que una versión abreviada del texto de la misa puede ser, en cierto modo, más práctico y manejable. Pero me pregunto qué idea puede hacerse del rito tradicional un fiel que en su Misalito, no encuentra en el texto de dos oraciones tan características de esta forma litúrgica, como son el Ofertorio, y el Canon, que se dicen en voz baja? E¿Y cómo puede seguir con provecho la Misa sirviéndose de un subsidio de ese género?
Téngase en cuenta que casi todos los misalitos antiguos poseen el texto litúrgico completo. Incluso el folleto de S. Alfonso, expresamente destinados al pueblo, contiene casi la mayoría del Ordinario en lengua vernácula, aunque parafraseada y abreviada en aquel punto. ¿Y qué sucedía cuando los fieles, aunque a veces recitando el rosario de devociones privadas o de otro tipo durante la Misa, no conocían perfectamente su desarrollo, la sucesión de cada momento?Más aún, ahora que los fieles tienen poca familiaridad con el rito antiguo, la integridad del texto en el misalito es un deber ineludible.
17. Impresión de los Misalitos.
¿Cómo proporcionar un misalito para todos? Los que asisten regularmente a la Misa en su forma extraordinaria deberían adquirir un misalito verdadero, preferiblemente con los propios de todos los días, para ser utilizado tanto para seguir la Misa como para la profundización de la meditación del ritual en casa. Todavía existen varios ejemplares en las librerías de anticuarios y sitios de Internet que se especializan en libros usados, pudiendo elegir, son preferibles las ediciones de 1960 hasta 1964, en cuanto están conformes a los textos y las rúbricas del Misal Romano de 1962. Recientemente, algunos editores han reproducido un misalito latino-italiano de la forma extraordinaria.
Entre todos, lo mejor es, en mi opinión, el de Marietti (Dom Gaspar Lefebvre OSB, Messale romano quotidiano, por el apostolado litúrgico de Génova, Turín, Marietti, 1963; edición facsímil de: Milán, Marietti 1820, 2008), cuyo costo, tal vez un poco excesivo, se ve ampliamente recompensado por la integridad del texto (se trata de hecho de entre todas las Misas del año litúrgico, las Misas votivas, el ritual de los sacramentos, de algunos sacramentales y de las principales devociones), de ‘ la exactitud de la traducción como del comentario, y la belleza tipográfica de la edición.
Para aquellos que siguen la Misa sólo ocasionalmente, o no tienen intención de gastar mucho dinero, se deben imprimir folletos con el propio del coetus fidelium y distribuirlo por la puerta de la iglesia. La solución más práctica y más económica consiste en disponer de dos subsidios distintos : un folleto (encuadernado con broches) con lo ordinario y las indicaciones litúrgico-pastorales, para usarse en todas las misas, y un folleto con el Propio del día, que debe ser sustituido cada vez.
Un sito internet ofrece gratuitamente los textos, ya listos para la impresión, de todas las Misas como de los días de precepto: sin duda, un trabajo meritorio, que sin embargo no podemos obviar remarcar dos limitaciones. En primer lugar, el aspecto gráfico deja mucho que desear, lo que hace difícil identificar a muchas de las diversas partes de la Misa. En segundo lugar, los folletos que contienen conjuntamente el texto de toda la Misa, el Propio y el Ordinario, obliga cada vez a imprimir un gran número de páginas. Por último, algunos no son conformes con la edición del Misal de 1962.
Sería deseable, sin embargo, que se proporcionara un Ordinario de la Misa acompañada de las indicaciones (como el publicado en Maranatha, recomendable también por lo cuidado del aspecto gráfico, aunque el gran tamaño de las páginas lo torna difícil de usar) y de una serie de folletos que lleven sólo el Propio del día.
(Continúa)
fonte:una voce Cordoba