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segunda-feira, 2 de maio de 2016

Cómo comportarse en la Santa Misa


Cómo comportarse en la Santa Misa

Tomado del blog ÓpticaCatólica.
Artículo corregido y aumentado.

Estos son los principales conceptos que debiéramos recordar para mantener un comportamiento en la Iglesia, acorde con la importancia de las celebraciones a las que asistimos.

No he entrado en el cumplimiento de las normas religiosas, ni litúrgicas, pues éso les corresponde decirlo a los sacerdotes. 

Llegada y salida a la Santa Misa


No llegues tarde a la celebración. La puntualidad es una demostración de respeto.

Si no puedes llegara a la hora señalada, haz los arreglos para llegar antes.

Si llegas tarde, mantente en la parte de atrás, sin pasar a los bancos, para no distraer y molestar a los que han llegado antes. Hazlo solamente, aprovechando los cambios en las fases litúrgicas.

Al llegar, procura sentarte en la parte central del banco para que los que vayan llegando, puedan sentarse en los extremos, así molestarán lo menos posible.

Si la iglesia está muy concurrida, no ocupes un sitio dejando bolsos o los libros sobre el banco. Ese sitio lo puede ocupar otra persona.

No salgas hasta que se termine la Celebración. La procesión de salida también forma parte de la liturgia.

No salgas hasta que no haya terminado de salir la comitiva con el Sacerdote que ha celebrado la Santa Misa.

No salgas hasta que haya terminado de cantar el coro o haya terminado la música.

Asistencia a la Santa Misa

No asistas mal presentado. Nuestra imagen honra a quien honra merece.

Es la entrevista mas importante de la semana.


El pudor y la decencia deben impedirte ir con escotes, minifaldas, ropas insinuantes, ni exageradas, para no distraer ni provocar a los asistentes.


No es una excursión, por lo que no deberás ir con pantalones cortos. Si tienes pensado ir a otro sitio después de la Santa Misa, vete a casa a cambiarte y si éso no es posible, quédate discretamente atrás.


No lleves los labios pintados si vas a Comulgar, pues puedes dejar marcas en el Cáliz y en los dedos del que te da la Sagrada Comunión.

Actitud en la Santa Misa
No comas durante la celebración. Distraes del objetivo, máxime si se va a Comulgar.


No comas chicle, caramelos, etc. ni des a los niños aperitivos para que se entretengan.

No hagas nada que no sea atender con mucha devoción a la Sagrada Misa. Es el momentomas solemne de la semana.


No reces el Santo Rosario durante la Celebración. Deberás hacerlo antes o después.


No escribas, pues también distraes la atención, aunque sean cosas relacionadas con la homilía o la Celebración. Espera a hacerlo a la salida.


No leas libros de meditación, también distraen de la Celebración.


Con los niños


No permitas que los niños alboroten o distraigan a otras personas. La buena educación principalmente, se demuestra en los sitios importantes.

Si no les puedes convencer a los niños de que estén atentos, deberás llevarles al sitio designado para ellos o ponerte en la parte de atrás.

No des a los niños juguetes o lecturas ajenas a su educación religiosa, para que se distraigan de la Misa. Deberás convencerles de la importancia de la misma para que estén atentos.

No permitas que los niños pongan los pies sobre los bancos, ni sobre los reclinatorios.

Es ideal que los niños varones asistan como acólitos en el altar: asumen una función de servicio a Dios y a la vez están inmersos en el misterio del Sacrificio de la Santa Misa.


No charles con otros dentro de la iglesia. Distraerás a los que les hablas y a los que estén cerca: ni antes, ni durante, ni después de la Misa. La iglesia es un lugar sagrado, no es un lugar de tertulias.

No tengas posturas inapropiadas. La imagen que proyectes puede servir para distraer a otros; si es buena les reforzará su piedad. Debes dar ejemplo con tu actitud.

No pongas los pies sobre los reclinatorios aunque estén subidos.

No te sientes con las piernas debajo del cuerpo, como si estuvieras viendo la televisión.

No cruces las piernas cuando estés sentado, como en los cafés.

Cuando estés de pie, sentado o de rodillas, mantén una postura respetuosa.
No estés abrazado con tu familiar o amigo, ni con la mano le acaricies la espalda, aunque algunos crean que es una señal de cariño.

No te arrodilles sin hacerlo despacio, completamente y con devoción.


Con la rodilla derecha hasta tocar el suelo (genuflexión) cuando estés delante del Sagrario.

Con las dos rodillas hasta tocar el suelo (doble genuflexión) e inclinando la cabeza cuando está expuesto el Santísimo Sacramento en el altar o en el Sagrario.


Si no esta el Santísimo en el Altar Mayor, no es necesario arrodillarse delante del altar: haz una inclinación de cabeza al pasar delante y al entrar o salir de los bancos.


Aunque no haya reclinatorio, arrodíllate en el momento de la Consagración y cuando el sacerdote presente la Comunión a todos los fieles. Estas ante Dios, tu Padre Supremo.


No te santigües o persignes sin hacerlo despacio, completamente y con devoción, diciendo las palabras correspondientes, no solo los signos. Los signos religiosos haciendo garabatos son ridículos y demuestran un desprecio por las cosas trascendentes.

Santiguarse desde la frente hasta el pecho y del hombro izquierdo hasta el derecho rezando la oración que conlleva.


Persignarse con la primera Cruz en la frente, la segunda en la boca y la tercera en el pecho, rezando la oración que conlleva.

Conclusión: La iglesia es el sitio más importante, de todos a los que acudimos y comportarse bien allí, es una obligación que todos debemos cumplir. Debemos darle el realce que se merece por derecho propio. Cada uno debe portarse en hacer las cosas lo mejor posible. Aunque estos comentarios sean mi punto de vista personal, todos deberíamos hacer un esfuerzo para ser un ejemplo perfecto ante los demás.

*Conclusión del autor original del texto.
Santa Misa

Es el acto más grande, más sublime y más santo, que se celebra todos los días en la tierra. Nada hay más sublime en el mundo que Jesucristo, y nada más sublime en Jesucristo que su Santo Sacrificio en la Cruz, actualizado en cada Misa, puesto que la Santa Misa es la renovación del Sacrificio de la Cruz.


Misa, Cena y Cruz son un mismo sacrificio. Con razón decía San Bernardo: "Más merece el que devotamente oye una Misa en gracia de Dios, que si diera todos sus bienes para sustento de los pobres".

"Oir una Misa en vida o dar una limosna para que se celebre, aprovecha más que dejarla para después de la muerte." (San Anselmo)

"Más aprovecha para la remisión de la culpa y de la pena, es decir, para la remisión de los pecados, oir una Misa que todas las oraciones del mundo" (Eugenio III Papa)

Con la Misa se tributa a Dios más honor, que el que pueden tributarle todos los Ángeles y Santos del cielo. Puesto que el de éstos, es un honor de criaturas, mas en la Misa se le ofrece su mismo Hijo Jesucristo, que le tributa un Honor Infinito. (San Alfonso Mª Ligorio).

Con la asistencia a la Misa, rindes el mayor homenaje a la Humanidad Santísima de Nuestro Señor Jesucristo. Durante la Misa te arrodillas en medio de una multitud de Ángeles que asisten invisiblemente al Santo Sacrificio con suma reverencia.

A la hora de tu muerte, tu mayor consolación serán las Misas que hayas oído durante tu vida. Cada Misa que oíste, te acompañará al Tribunal Divino, y abogará para que alcances el Perdón.


Con cada Misa, puedes disminuir el castigo temporal que debes por tus pecados, en proporción con el Fervor con que la oigas.

Con cada Misa aumentas tus grados de gloria en el Cielo. En ella recibes la bendición del Sacerdote, que Dios ratifica en el Cielo.


Santa Teresa suplicaba un día al Señor, le indicara cómo podría pagarle todas las mercedes que le había dispensado y le contestó "oyendo una Misa".

"Todas las buenas obras del mundo reunidas, no equivalen al Santo Sacrificio de la Misa, porque son obras de los hombres, mientras que la Misa es obra de Dios. En la Misa, es el mismo Jesucristo Dios y Hombre Verdadero el que se ofrece al Padre para remisión de los pecados de todos los hombres y al mismo tiempo le rinde un Honor Infinito". (El Santo Cura de Ars)

El calvario fue el primer Altar, el Altar verdadero, después todo el Altar se convierte en Calvario.


No hay en el mundo lengua con que poder expresar la grandeza y el valor de la Santa Misa. Si la verdad es que Cristo se ofrece al Padre Eterno todos los días en la Santa Misa por la salvación de los hombres, por la salvación de todo el mundo ¿vamos a dejarlo sólo?.

Busquemos la media hora diaria para unirnos a Jesús en la Santa Misa, para adorar al Padre y darle el honor que se merece, para darle gracias por tantos favores recibidos, para aplacar su ira irritada por tantos pecados y darle plena satisfacción por ellos e implorar gracia y misericordia para todos los hombres del mundo, en fin, para agrandar el Cielo y hacer más Gloriosa la Pasión de Cristo.


A tí, que tanto te gusta hacer el bien, ¿ vas a dejar pasar diariamente la ocasión de unirte a la obra más grande que se realiza en la Tierra por el mismo Cristo?

Lee, piensa y medita muchas veces esta INVITACIÓN del Señor; y ten presente, siempre que..."AMOR CON AMOR SE PAGA".

Que Dios te bendiga y premie tu generosidad.