http://4.bp.blogspot.com/_14vrv7ni7HM/TLYyK0PS85I/AAAAAAAABU8/h4xBT0R8kQU/s1600/20101013225550_D0064009.jpg
ABADIA DE NOSSA SENHORA DE FONTGOMBAULT  CELEBRA TODA A LITURGIA  NA REFORMA DO MISSAL FEITA POR SÃO JOÃO XXIII
EM 1962 E LIBERALIZADA POR SUA SANTIDADE BENTO XVI EM 7/7/2007 COM O MOTU PRÓPRIO "SUMMORUM PONTIFICUM".
ACTUALMENTE A COMUNIDADE CONTA COM CERCA DE 60 MONJES E FUNDOU MAIS OUTRAS 5 ABADIAS DE QUE ELA É A CASA-MÃE,
TODAS REZAM O BREVIÁRIO MONÁSTICO EM LATIM E A A SANTA MISSA É SEMPRE CELEBRADA NA FORMA EXTRAORDINÁRIA EM
FORMA SOLENE E CANTADA EM GREGORIANO.


  

Arquivo do blog

terça-feira, 1 de março de 2016

Del amor que Dios nos tiene

Del amor que Dios nos tiene

Posted by: Nycticorax
Creación 03 de Adán (03)
Creación de Adán
Dice Santo Tomás que así como ninguna cosa hay con que más se encienda un fuego que con otro fuego, así ninguna hay con que más se encienda un amor que con otro amor. Y por eso, así como los beneficios recibidos mueven al amor del bienhechor, así, y mucho más, el amor, que es la causa de ellos. Trataremos aquí particularmente de tres grandes indicios y obras de este divino amor, que son las obras de la creaciónglorificación y redención.

Pues, comenzando por la primera, como el hombre sea obra de las manos de Dios, hecha a su imagen y semejanza, y la más principal obra de cuantas en este mundo visible formó, ¿cómo no ha de amar lo que Él mismo con esta dignidad y preeminencia tan grande formó? Porque es cosa tan natural amar las personas a las obras de sus manos, que hasta un árbol que hayamos plantado de nuestra mano, le tenemos un particular amor. Y cuando al cabo de tiempo lo vemos florido o cargado de fruto entre otros muchos árboles, nos alegramos más con ver aquél que todos los otros, porque a los otros los miramos como a extraños, más a éste como a cosa nuestra.
Y como ésta sea una natural condición y propiedad de la naturaleza humana, la cual fue por Ti, Señor, creada, necesariamente hemos de poner en Ti esta perfección. Porque no puede haber perfección en la creatura que no esté mucho más excelentemente en el Creador. Pues según esto, si Tú, Señor, amas a todo lo que creaste como a cosa que salió de tus manos, ¿cuánto más amarás al hombre, para quien todo lo creaste? Y si así amas a lo que formaste, de cualquier forma que lo hiciste, ¿cuánto más al que creaste a tu imagen y semejanza?

Esta es una de las principales razones que alegaba el profeta Isaías al Señor para pedir misericordia, cuando decía: 
“Míranos, Señor, con ojos de piedad, pues somos obra de tus manos” (Is 64, 8).
Y por esto mismo tenía David por cierta la misericordia de este Señor, cuando decía: 
“Extenderás, Señor, tu diestra a la obra de tus manos” (Sal 79, 16). Y por esto mismo se maravillaba el santo Job de cómo este Señor permitía que el demonio le atormentase tan crudamente, siendo él obra de sus manos. Y así prosigue él esta razón diciendo: “Tus manos, Señor, me hicieron y formaron, ¿pues cómo me sueltas de ellas, para que venga a despeñarme? Acuérdate, te ruego, Señor, que Tú me hiciste como quien de un poco de barro hace un vaso, o cuaja un poco de leche. Tú mismo me vestiste de pieles y de carne, y me organizaste con huesos y nervios, y me diste vida y misericordia. Pues, siendo esto así, ¿cómo, Señor, desamparas lo que Tú mismo formaste?” (Job 10, 8). Todo esto decía el santo varón, presuponiendo el amor que el Señor tenía a lo que Él mismo había formado, como a obra de sus manos.

Cataratas 01 (01)
Mas hay aquí otra consideración en gran manera dulce y de gran suavidad, que es ver cómo, oh Dios nuestro, en tanto grado amaste y apreciaste este hombre, que todo este tan grande y admirable mundo que vemos con los ojos, creaste para él. Y que esto sea una gran verdad, se prueba por esta evidente razón. Porque claro está que no creaste este mundo visible para los ángeles, que son puros espíritus, y así no tienen necesidad ni de lugares corporales en que estén, ni de cosas corporales con que se sustenten. Mucho menos lo creaste para Ti, pues de nada tienes necesidad sino de solo Tú, pues ab aeterno estuviste sin mundo, tan glorioso y bienaventurado como ahora lo estás. Pues decir que lo creaste para las bestias, sería grande bestialidad, pues las bestias ni conocen al Hacedor, ni pueden tomar parte para agradecer el beneficio, ni menos ser merecedoras de que tan gran fábrica criase aquel potentísimo y sapientísimo Hacedor para brutos animales.
Por donde claramente se sigue que todo este tan grande teatro, poblado de tantas cosas, esclarecido con tantas lumbreras, hermoseado con tanta variedad de cosas, cercado de tan grandes y tan resplandecientes cielos, gobernado con tan ciertas y maravillosas leyes, fue creado sólo para servicio, mantenimiento y uso del hombre, y para que le fuese un espejo en que mirase al Creador y un libro natural en que leyese y conociese su sabiduría, su omnipotencia, su providencia y su bondad.

Pues ¿no será grande argumento del amor de Dios, y de la estima en que tuvo al hombre, haber creado para solo él una tan grande casa, tan grandes cielos, tan grande tierra, tan grande mar y tanta provisión de cosas innumerables para solo su cuerpo, que es la menor y más baja parte el hombre? Si es grande muestra del amor que un padre tiene a un hijo proveerle de gran casa y familia cuando le da estado de vida, ¿cuánto amor mostró aquel Eterno Padre al hombre cuando de tal casa le proveyó, dándole por palacio el mundo, y por familia todas las creaturas, y el mar y la tierra para provisión de su mesa, y las estrellas del cielo por criados de antorcha que esclareciesen la noche y el día, de las cuales hay algunas que, como dicen los matemáticos, son cien veces mayores que toda la tierra? Pues, según esto, ¿qué tan grandes serán los cielos, donde caben tantas estrellas? Y ¿qué tan grande será el mundo, que de tales cielos está cercado?
Pues ¿quién no conoce por aquí la liberalidad y amor de tal dador, y quién puede caber en sí de placer, considerando la estima en que este Señor le tuvo cuando tal casa le preparó, y quién no conoce por aquí la grandeza de su dignidad, viéndose por Dios hecho rey y señor de todo el mundo, y viendo cuán grande amor le mostró quien le dio este tan grande principado?


Sagrada Familia 06 (15)
Descanso en la huida a Egipto
Mas tu infinito saber y tu infinita bondad y caridad halló una añadidura a ésta dádiva, de hacernos partícipes de tu gloria, que fue poner el precio con que la mereciésemos y comprásemos, que fue la sangre de Tu unigénito Hijo.
La cual dádiva es tan grande, que así como la gloria que por ella se nos da, que es el mismo Dios, no puede ser mayor, así tampoco el precio con que se compra. Sumo es lo uno, y sumo lo otro, y así ni lo uno ni lo otro puede crecer ni ser más de lo que es. Pues si las dádivas y beneficios son las verdaderas muestras y testimonios del amor, ¿qué mayor dádiva nos pudieras dar que ésta?
Leer más...

Del amor que Dios nos tiene (III)


Cielo de noche 01 (01)
Este argumento y testimonio de tu amor, Señor, no para aquí; sino que pasa aún más adelante. Porque aun más claramente nos descubre esto la infinidad de cosas que Tú creaste, no sólo para provisión y mantenimiento del hombre, sino también para su recreación y regalo. Porque en aquéllas te muestras muy grande, Señor, para con tus criados, proveyéndolos abundantemente de todo lo necesario para el uso de la vida; mas en éstas muestras amor de padre a hijos, e hijos chiquitos y tiernamente amados, a los cuales suelen los padres proveer de cosas alegres para su gusto y recreación.
Leer más...

Santa Teresa de Jesús 07 (33)
A todos estos argumentos y obras de tu amor añado, Señor, otra, que es ser Tú el mismo amor. Testigo de esto es tu evangelista, que dice: “Dios es amor, y por eso el que ama a Dios, está en Dios, y Dios con él” (I Jn 4, 16).
¡Oh cosa verdaderamente dulce y maravillosa tener un tal Dios, que Él todo sea amor, y que su misma naturaleza sea amor! Si es cosa hermosa ver el sol en su hermosura, ¿qué será ver un Dios todo encendido y todo hecho un fuego de amor? ¿Qué ha de hacer este fuego sino abrasar y quemar?
Leer más...

Jesus 15 (22)
A todos estos argumentos del divino amor se añade otro tan poderoso y tan grande, que ninguna lengua humana basta para explicarlo; que es la institución del Santísimo Sacramento, que el Señor ordenó para estar en nuestra compañía, y morar en nuestras almas, y hacernos una cosa consigo.
Leer más...Fuente: Fray Luis de Granada O.P., Obra Selecta

Livros católicos

Ebook cattolici

Bibbia, Vangeli, Catechismo della Chiesa Cattolica, Storia della Chiesa

Dizionari

Preghiera

Classici Cristiani

  • L'imitazione di Cristo di Tommaso da KempisEPUB MOBI HTML
  • L'imitazione di Maria di Edoardo CiccodicolaEPUB MOBI HTML
  • Trattato della vera devozione a Maria di San Luigi Maria Grignion de MontfortEPUB MOBI HTML
  • Il segreto ammirabile del Santo Rosario di San Luigi Maria Grignion de MontfortEPUB MOBI HTML
  • Il grande segreto per diventare santi di San Luigi Maria Grignion de MontfortEPUB MOBI HTML
  • Le Glorie di Maria di Sant'Alfonso Maria de LiguoriEPUB MOBI HTML
  • Del Gran mezzo della preghiera di Sant'Alfonso Maria de LiguoriEPUB MOBI HTML
  • La necessità della preghiera di Sant'Alfonso Maria de LiguoriEPUB MOBI HTML
  • I racconti di un pellegrino russoEPUB MOBI HTML
  • Filotea di San Giovanni di SalesEPUB MOBI HTML
  • I fioretti di San FrancescoEPUB MOBI HTML
  • Storia di un anima di Santa Teresa di LisieuxEPUB MOBI HTML
  • Esercizi Spirituali di Sant'IgnazioEPUB MOBI HTML
  • Trattato della vita spirituale di San Vincenzo FerreriEPUB MOBI HTML
  • Il castello interiore di Santa Teresa d'AvilaEPUB MOBI HTML
  • La nuvoletta del Carmelo di San Giovanni BoscoEPUB MOBI HTML
  • Maria Ausiliatrice col racconto di alcune grazie di San Giovanni BoscoEPUB MOBI HTML
  • Maraviglie della Madre di Dio di San Giovanni BoscoEPUB MOBI HTML
  • Specchio (o salutazione) della Beata Vergine Maria di Corrado da SassoniaEPUB MOBI HTML
  • E' Gesù che passa di San Josemaría Escrivá de BalaguerEPUB MOBI HTML
  • Opera Omnia - San Francesco d'AssisiEPUB MOBI HTML
  • Opera Omnia - Santa Chiara d'AssisiEPUB MOBI HTML
  • Meditazioni della Beata Madre Teresa di CalcuttaEPUB MOBI HTML
  • Madre Mia quanto sei bellaEPUB MOBI HTML
  • Con Maria la vita è bellaEPUB MOBI HTML
  • Con Maria verso GesùEPUB MOBI HTML
  • Il mio ideale Gesù figlio di Maria di p. Emilio NeubertEPUB MOBI HTML
  • L'anticristo di Vladimir Sergeevic SolovievEPUB MOBI HTML
  • Salita del Monte Carmelo di San Giovanni della CroceEPUB MOBI HTML
  • Maria e la sua armataEPUB MOBI HTML

Biografie di santi, Visioni, Profezie, Rivelazioni

  • La Misericordia Divina nella mia anima - Diario di Santa suor Faustina KowalskaEPUB MOBI HTML
  • L'Araldo del Divino Amore di Santa Gertrude di HelftaEPUB MOBI HTML
  • La vita di Maria della Beata Anna Caterina EmmerickEPUB MOBI HTML
  • La Passione di Nostro Signore della Beata Anna Caterina EmmerickEPUB MOBI HTML
  • Le visioni della Beata Anna Caterina EmmerickEPUB MOBI HTML
  • La Mistica Città di Dio di Suor Maria d'AgredaEPUB MOBI HTML
  • I sogni di San Giovanni BoscoEPUB MOBI HTML
  • Vita di Santa Margherita Maria Alacoque (scritta da lei stessa)EPUB MOBI HTML
  • I primi nove venerdì del mese - la grande promessaEPUB MOBI HTML
  • Diario di Santa Gemma GalganiEPUB MOBI HTML
  • Il diario della Beata Elisabetta Canori MoraEPUB MOBI HTML
  • Il diario mistico di Camilla BraviEPUB MOBI HTML
  • Diario di Louise Marguerite Claret De La ToucheEPUB MOBI HTML
  • Il libro della Grazia speciale - Rivelazioni di Santa Metilde di HackebornEPUB MOBI HTML
  • Le Rivelazioni di Santa Brigida di SveziaEPUB MOBI HTML
  • Amore per amore: diario di Suor Maria Costanza del Sacro CostatoEPUB MOBI HTML
  • Beata Marietta RubattoEPUB MOBI HTML
  • Beato Bartolo LongoEPUB MOBI HTML
  • Colui che parla dal fuoco - Suor Josefa MenendezEPUB MOBI HTML
  • Così lontani, così vicini - Gli angeli nella vita di Santa Gemma GalganiEPUB MOBI HTML
  • Cristo Gesù nella Beata Alexandrina da BalasarEPUB MOBI HTML
  • Il mistero del Sangue di Cristo - Suor Maria Antonietta PrevedelloEPUB MOBI HTML
  • Santa Gertrude Di Helfta di don Giuseppe TomaselliEPUB MOBI HTML
  • Vita della Serva di Dio Edvige CarboniEPUB MOBI HTML
  • Diario di Edvige CarboniEPUB MOBI HTML
  • Rimanete nel mio amore - Suor Benigna Consolata FerreroEPUB MOBI HTML
  • Il Sacro Cuore e il Sacerdozio. Biografia di Madre Luisa Margherita Claret de la ToucheEPUB MOBI HTML
  • Figlia del dolore Madre di amore - Alexandrina Maria da CostaEPUB MOBI HTML
  • Il piccolo nulla - Vita della Beata Maria di Gesu CrocifissoEPUB MOBI HTML
  • Beata Anna Schaffer: Il misterioso quaderno dei sogniEPUB MOBI HTML
  • Beata Chiara bosattaEPUB MOBI HTML
  • Beata Maria Candida dell'EucaristiaEPUB MOBI HTML
  • Fratel Ettore BoschiniEPUB MOBI HTML
  • Il cuore di Gesù al mondo di Suor Maria Consolata BetroneEPUB MOBI HTML
  • Madre Giuseppina BakhitaEPUB MOBI HTML
  • Beata Maria di Gesù Deluil-MartinyEPUB MOBI HTML
  • Serva di Dio Luigina SinapiEPUB MOBI HTML
  • Marie-Julie JahennyEPUB MOBI HTML
  • Marie Le ValleesEPUB MOBI HTML
  • I SS. Cuori di Gesù e di Maria. La salvezza del mondo, le loro apparizioni, promesse e richiesteEPUB MOBI HTML
  • La testimonianza di Gloria PoloEPUB MOBI HTML
  • Chiara Luce BadanoEPUB MOBI HTML
  • Madre Carolina VenturellaEPUB MOBI HTML
  • Madre SperanzaEPUB MOBI HTML

Novissimi

Patristica

  • Scritti dei primi cristiani (Didachè, Lettera a Diogneto, Papia di Gerapoli)EPUB MOBI HTML
  • I padri apostolici (S.Clemente Romano,S.Ignazio di Antiochia,Il Pastore d'Erma, S.Policarpo di Smirne)EPUB MOBI HTML
  • I padri della chiesa: Scritti di Sant'AgostinoEPUB MOBI HTML
  • I padri della chiesa: Sant'Agostino, la città di DioEPUB MOBI HTML
  • I padri della chiesa: Sant'Agostino, le confessioniEPUB MOBI HTML
  • I padri della chiesa: Clemente Alessandrino,Sant'Ambrogio, Sant'Anselmo, San Benedetto,San Cirillo di GerusalemmeEPUB MOBI HTML
  • I padri della chiesa: San Giustino, San Leone Magno, Origene, Cirillo d'Alessandria, San Basilio, Atenagora di Atene, Rufino di Aquileia,Guigo il CertosinoEPUB MOBI HTML
  • I padri della chiesa: San Giovanni CrisostomoEPUB MOBI HTML
  • I padri della chiesa: San Gregorio di NissaEPUB MOBI HTML
  • I padri della chiesa: Quinto Settimio Fiorente TertullianoEPUB MOBI HTML
  • I padri del deserto: Evagrio Pontico, Sant'Antonio AbateEPUB MOBI HTML
  • I padri esicasti : La preghiera del Cuore,Gregorio il sinaita,Niceforo il solitario, San Barsanufio e Giovanni, Pseudo MacarioEPUB MOBI HTML

Sacramenti e vita cristiana

Altri libri

  • La Divina Commedia (Inferno, Purgatorio, Paradiso) di Dante AlighieriEPUB MOBI HTML
  • La storia d'Italia di San Giovanni BoscoEPUB MOBI HTML
  • I testimoni di Geova di Don Vigilio Covi