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quarta-feira, 2 de março de 2016

Santa Teresa de Jesús...“Puede representarse delante de Cristo y...traerle siempre consigo y hablar con Él, pedirle para sus necesidades y quejársele de sus trabajos, alegrarse con Él en sus contentos y no olvidarle por ellos

No estéis sin tan buen amigo

Santa Teresa de Jesús 05 (05)
La oración no debe limitarse a esos momentos al día que dedicamos exclusivamente a “tratar de amistad con Quien sabemos nos ama”, sino que todo el día debe ser una oración que suba a Dios como el incienso.
Santa Teresa aconseja muy especialmente el ejercicio de la presencia de Dios, ese poner a las almas en contacto continuo con Dios, que vive dentro de ellas.
Aconseja tener imágenes piadosas para que nos ayuden a elevar la mirada: 
“Es gran regalo ver una imagen de quien con tanta razón amamos. A cada cabo que volviésemos los ojos, la querría ver. ¿En qué mejor cosa ni más gustosa a la vista la podemos emplear, que en quien tanto nos ama y en quien tiene en sí todos los bienes?”
Muy especialmente debemos elevar el pensamiento unos instantes en medio de nuestras ocupaciones diarias, para renovar los propósitos que hayamos hecho durante la oración, para no terminar obrando como si Dios no existiera.
 “Aun en las mismas ocupaciones retirarnos a nosotros mismos. Aunque sea por un momento solo, aquel acuerdo de que tengo compañía dentro de mí es gran provecho”.
“Creedme, mientras pudiereis no estéis sin tan buen amigo. Si os acostumbráis a traerle cabe vos y El ve que lo hacéis con amor y que andáis procurando contentarle, no le podréis -como dicen- echar de vos; no os faltará para siempre; ayudaros ha en todos vuestros trabajos; tenerle heis [le tendréis] en todas partes: ¿pensáis que es poco un tal amigo al lado?”
Nos dice que ella lo hacía : “
Procuraba lo más que podía traer a Jesucristo, nuestro bien y Señor, dentro de mí presente, y ésta era mi manera de oración”
Y nos dice cómo hacerlo: 
Puede representarse delante de Cristo y acostumbrarse a enamorarse mucho de su sagrada Humanidad y traerle siempre consigo y hablar con Él, pedirle para sus necesidades y quejársele de sus trabajos, alegrarse con Él en sus contentos y no olvidarle por ellos, sin procurar oraciones compuestas, sino palabras conforme a sus deseos y necesidad.”
Es excelente manera de aprovechar y muy en breve; y quien trabajare a traer consigo esta preciosa compañía y se aprovechare mucho de ella y de veras cobrare amor a este Señor a quien tanto debemos, yo le doy por aprovechado.”
Si trajésemos cuidado de acordarnos tenemos tal huésped dentro de nosotras, [no] nos diésemos tanto a las cosas del mundo, porque veríamos cuán bajas son para las que dentro poseemos.”
 “Que, a mi parecer, si como ahora entiendo que en este palacio pequeñito de mi alma cabe tan gran Rey, que no le dejara tantas veces solo, alguna me estuviera con Él, y más procurara que no estuviera tan sucia. Mas ¡qué cosa de tanta admiración, quien hinchiera mil mundos y muy mucho más con su grandeza, encerrarse en una cosa tan pequeña!”
Es excelente preparación para la oración, el mantenernos durante el día con esta santa compañía:
 “Este modo de traer a Cristo con nosotros aprovecha en todos estados, y es un medio segurísimo para ir aprovechando en el primero y llegar en breve al segundo grado de oración, y para los postreros andar seguros de los peligros que el demonio puede poner.”
Y nos dice que es cuestión de “querer” estar en esta  santa compañía
 “porque entended que esto no es cosa sobrenatural, sino que está en nuestro querer y que podemos nosotros hacerlo con el favor de Dios, que sin éste [sin el favor de Dios]no se puede nada, ni podemos de nosotros tener un buen pensamiento.”
Que Santa Teresa nos enseñe y nos alcance de Dios la gracia de 
traer a Cristo con nosotros para asemejarnos cada día más a Él.

Rendir nuestra voluntad a la de Dios


Santa Teresa de Jesús 04 (10)
“Este es nuestro engaño, no nos dejar [no dejarnos] del todo a lo que el Señor hace, que sabe mejor lo que nos conviene.”

“Un alma dejada en las manos de Dios no se le da más que digan bien que mal, si ella entiende (…) que no tiene nada de sí. (…) y aparéjese [prepárese] a la persecución, que está cierta en los tiempos de ahora.”

“Yo creo que, como el demonio ve que no hay camino que más presto lleve a la suma perfección que el de la obediencia, pone tantos disgustos y dificultades debajo de color de bien. Y esto se note bien y verán claro que digo verdad. En lo que 
está la suma perfección, claro está que no es en regalos interiores ni en grandes arrobamientos ni visiones ni en espíritu de profecía; sino en estar nuestra voluntad tan conforme con la de Dios, que ninguna cosa entendamos que quiere, que no la queramos con toda nuestra voluntad, y tan alegremente tomemos lo sabroso como lo amargo, entendiendo que lo quiere Su Majestad. Esto parece dificultosísimo (…) mas esta fuerza tiene el amor, si es perfecto, que olvidamos nuestro contento por contentar a quien amamos. Y verdaderamente es así que, aunque sean grandísimos trabajos, entendiendo contentamos a Dios, se nos hacen dulces. Y de esta manera aman los que han llegado aquí, las persecuciones y deshonras y agravios. Esto es tan cierto y está tan sabido y llano, que no hay para qué me detener en ello.
 Lo que pretendo dar a entender es la causa que la obediencia, a mi parecer, hace más presto, o es el mayor medio que hay para llegar a este tan dichoso estado.
Es que (…) en ninguna manera somos señores de nuestra voluntad, para pura y limpiamente emplearla toda en Dios, hasta que la sujetamos a la razón, es la obediencia el verdadero camino para sujetarla.

"Darse del todo al Todo, sin hacernos partes."

"Todo el daño nos viene de no tener puestos los ojos en Vos, que si no mirásemos otra cosa que el camino, pronto llegaríamos..."

"No sabemos amar... no está en el mayor gusto sino en la mayor determinación de desear contentar en todo a Dios..."
 
“ Guíe Su Majestad por donde quisiere. Ya no somos nuestros, sino suyos.”
Rendir nuestra voluntad a la de Dios en todo, y que el concierto de nuestra vida sea lo que Su Majestad ordenare de ella, y no queramos nosotras que se haga nuestra voluntad sino la suya.”