http://4.bp.blogspot.com/_14vrv7ni7HM/TLYyK0PS85I/AAAAAAAABU8/h4xBT0R8kQU/s1600/20101013225550_D0064009.jpg

 

CONSERVAR O DEPÓSITO DA FÉ

 [ EN  - ES  - FR  - IT  - LA  - PT ]

CARTA ENCÍCLICA
PASCENDI DOMINICI GREGIS
DO SUMO PONTÍFICE
PIO XAOS PATRIARCAS, PRIMAZES,
ARCEBISPOS, BISPOS
E OUTROS ORDINÁRIOS EM PAZ
E COMUNHÃO COM A SÉ APOSTÓLICA
SOBRE
AS DOUTRINAS MODERNISTAS

Veneráveis Irmãos,
saúde e bênção apostólica
INTRODUÇÃO
A missão, que nos foi divinamente confiada, de apascentar o rebanho do Senhor, entre os principais deveres impostos por Cristo, conta o de guardar com todo o desvelo o depósito da fé transmitida aos Santos, repudiando as profanas novidades de palavras e as oposições de uma ciência enganadora. E, na verdade, esta providência do Supremo Pastor foi em todo o tempo necessária à Igreja Católica; porquanto, devido ao inimigo do gênero humano nunca faltaram homens de perverso dizer (At 20,30), vaníloquos e sedutores (Tit 1,10), que caídos eles em erro arrastam os mais ao erro (2 Tim 3,13). Contudo, há mister confessar que nestes últimos tempos cresceu sobremaneira o número dos inimigos da Cruz de Cristo, os quais, com artifícios de todo ardilosos, se esforçam por baldar a virtude vivificante da Igreja e solapar pelos alicerces, se dado lhes fosse, o mesmo reino de Jesus Cristo. Por isto já não Nos é lícito calar para não parecer faltarmos ao Nosso santíssimo dever, e para que se Nos não acuse de descuido de nossa obrigação, a benignidade de que, na esperança de melhores disposições, até agora usamos.
E o que exige que sem demora falemos, é antes de tudo que os fautores do êrro já não devem ser procurados entre inimigos declarados; mas, o que é muito para sentir e recear, se ocultam no próprio seio da Igreja, tornando-se destarte tanto mais nocivos quanto menos percebidos.  LER...
 [ EN  - ES  - FR  - IT  - LA  - PT ]

CARTA ENCÍCLICA
PASCENDI DOMINICI GREGIS
DO SUMO PONTÍFICE
PIO XAOS PATRIARCAS, PRIMAZES,
ARCEBISPOS, BISPOS
E OUTROS ORDINÁRIOS EM PAZ
E COMUNHÃO COM A SÉ APOSTÓLICA
SOBRE
AS DOUTRINAS MODERNISTAS

Veneráveis Irmãos,
saúde e bênção apostólica
INTRODUÇÃO
A missão, que nos foi divinamente confiada, de apascentar o rebanho do Senhor, entre os principais deveres impostos por Cristo, conta o de guardar com todo o desvelo o depósito da fé transmitida aos Santos, repudiando as profanas novidades de palavras e as oposições de uma ciência enganadora. E, na verdade, esta providência do Supremo Pastor foi em todo o tempo necessária à Igreja Católica; porquanto, devido ao inimigo do gênero humano nunca faltaram homens de perverso dizer (At 20,30), vaníloquos e sedutores (Tit 1,10), que caídos eles em erro arrastam os mais ao erro (2 Tim 3,13). Contudo, há mister confessar que nestes últimos tempos cresceu sobremaneira o número dos inimigos da Cruz de Cristo, os quais, com artifícios de todo ardilosos, se esforçam por baldar a virtude vivificante da Igreja e solapar pelos alicerces, se dado lhes fosse, o mesmo reino de Jesus Cristo. Por isto já não Nos é lícito calar para não parecer faltarmos ao Nosso santíssimo dever, e para que se Nos não acuse de descuido de nossa obrigação, a benignidade de que, na esperança de melhores disposições, até agora usamos.
E o que exige que sem demora falemos, é antes de tudo que os fautores do êrro já não devem ser procurados entre inimigos declarados; mas, o que é muito para sentir e recear, se ocultam no próprio seio da Igreja, tornando-se destarte tanto mais nocivos quanto menos percebidos.  LER...

Arquivo do blog

segunda-feira, 14 de março de 2016

Por otro lado, el latín no sólo ayuda a entrar en el ambiente de sacralidad, belleza y majestad, sino que trasciende a la misma Misa, vinculándose con toda la cultura católica de dos mil años de tradición.

Sobre la Misa Tradicional

6052011
El joven Joseph Ratzinger oficiando la Misa Tradicional
Pocos son los fieles que conocen que hace ya casi cuatro años, el 7 de julio del 2007, el Papa Benedicto XVI hizo público el Motu Proprio Summorum Pontificum reconociendo el derecho que asiste a los fieles de participar en la Misa conocida como Tridentina, Tradicional o Gregoriana, es decir, la Misa anterior a 1970. Pero, ¿qué tiene de especial la Misa Tridentina? ¿Qué motivos hay para asistir?
En primer lugar resaltaría la curiosidad bien entendida. Difícilmente podremos responder las dudas que suelen asaltar sobre la Misa Tradicional si nunca hemos asistido a la misma. Luego me fijaría en el ejemplo de tantísimos santos que asistieron, amaron y veneraron este rito de la Misa. Sólo por mencionar unos pocos: San Antonio Mª Claret, Santo Hermano Pedro, San Francisco de Sales, Santa Rita…
San Nicolas de Tolentino oficiando la Misa Tradicional
Luego, podemos señalar una serie de motivos que se ven más nítidamente perfilados en la Misa Tridentina. En primer lugar hablaría de la belleza. Todo el arte católico de siglos pasados: iglesias, retablos, imágenes, esculturas, etc. estaba relacionado con la Misa. Si acudimos a la Misa Tridentina tenemos la posibilidad de contemplar una belleza que ha inspirado a un gran número de artistas y que, sin embargo, ninguno ha igualado. Podremos asistir a un rito de una belleza singular, extraordinaria, sobrenatural… en una palabra, un rito inspirado por Dios.
Por otro lado, hoy por hoy, se ha olvidado mucho cuál es la tarea del sacerdote, confundiéndola a veces con cosas propias de los seglares. La Misa Tridentina nos muestra la importancia del sacerdocio ministerial, enseñándonos, pues, la función propia del sacerdote. Una de las formas en que deja patente el sacerdocio ministerial es que, durante la Misa, el sacerdote no mira al pueblo sino a Dios, pues su carácter propio es ser mediador entre Dios y los hombres. Y, en la Misa, ¿de qué hace de mediador el sacerdote? Pues ofrece a Dios, por y para los fieles, el Sacrificio de Jesucristo en la Cruz -fuente infinita de gracias-, renovado de forma incruenta en el Altar. Y este «mirar a Dios» no significa, ni mucho menos, un «desprecio» a los fieles, pues como bien dice Antoine de Saint Exupéry: «amor no es mirarse el uno al otro, sino mirar los dos en la misma dirección».
Finalmente, está la cuestión del latín. Hoy se habla mucho de la unidad en la Iglesia, y es una pena ver que los católicos no estamos unidos en una misma lengua para rezar a Dios. El latín era el vínculo universal que unía a todos los católicos, fuesen de dónde fuesen. Con la pérdida del latín, se ha perdido parte de esa universalidad, favoreciéndose cierto regionalismo. Por otro lado, el latín no sólo ayuda a entrar en el ambiente de sacralidad, belleza y majestad, sino que trasciende a la misma Misa, vinculándose con toda la cultura católica de dos mil años de tradición. Como afirmó el sacerdote Miguel Poradowski: «El completo abandono del latín significaría, al fin y al cabo, el abandono del pensamiento cristiano de dos mil años, es decir, de la tradición y a eso sólo pueden atreverse los bárbaros».
Estas son sólo algunas de las muchas razones que se pueden presentar para animar a participar de este magnífico don que Dios ha regalado a la Iglesia que es la Misa Tridentina. Aunque, desgraciadamente, todavía no se está celebrando en nuestra isla, esperamos que en no mucho empiece a hacerse regularmente. Quedan pues, todos los católicos interesados, invitados a asistir a la Santa Misa Tradicional.