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domingo, 7 de maio de 2017

Día del Sacerdote Buen Pastor - Mayo 7 de 2017



Buen Pastor
Vinculación con Cristo

En aquel tiempo dijo Jesús:

"Mis ovejas escuchan mi Voz;
Yo las conozco y ellas me siguen.
Yo les doy Vida Eterna
y no perecerán jamás,
y nadie las arrebatará de mi mano.
El Padre, que me las ha dado,
es más grande que todos,
y nadie puede arrebatar  nada
de la mano del Padre.
Yo y el Padre somos Uno"

Reflexión

En este tiempo pascual, la Iglesia quiere llamar nuestra atención sobre el Señor resucitado. Él es el modelo del hombre que debe nacer en nosotros; el hombre pascual, el hombre nuevo, el hombre redimido y renovado por Cristo.

Este hombre pascual es, ante todo, un hombre de fe. Ahora, ¿qué es la Fe? La Fe no es aceptar una doctrina religiosa, sino es traducirla en la vida. La Fe es una realidad vital, un proceso de vida. No es creer en ciertos artículos de fe, sino que es creer en una persona, es creer en Jesucristo (es identificarse con Él, orientar toda su vida hacia Él).

El Evangelio de hoy nos muestra a Jesucristo como Buen Pastor. Es una imagen muy conocida desde el cristianismo primitivo. Ya la encontramos en las Catacumbas. Pero también hoy en día todos conocemos estas imágenes del Buen Pastor en medio de su rebaño o con la oveja sobre sus hombros. Parece que a los cristianos de todos los tiempos esta persona del Buen Pastor los impresionó mucho.

¿Qué nos dice a nosotros
esta imagen de Jesucristo?




Por una parte, nos muestra la actitud del Buen Pastor frente a nosotros: Nos llama, nos busca, nos dirige, nos orienta, nos protege y defiende. En el fondo es la manifestación de que yo nunca estoy solo en mi camino de vida.

Desde mi Bautismo, cuando comenzó su amistad conmigo, Jesús siempre está a mi lado, nunca me abandona. Él es mi compañero, invisible pero fiel, en todas las situaciones de mi camino: En horas felices, Él aumenta mi alegría. En horas tristes, Él comparte la cruz conmigo.


Pero, por otra parte, esta imagen del Buen Pastor nos muestra también la actitud de las ovejas, es decir, nuestra actitud frente a Él. Las ovejas lo conocen, lo escuchan, le siguen, le confían. Es la manifestación de que una vida de íntima unión con Cristo depende también de mí.

Él está presente en mi vida, me ofrece su amistad y compañía. Pero yo tengo que aceptarlas, tengo que abrirle mi corazón, tengo que acercarme a Él. Y no sólo durante una hora por semana (en la misa dominical), debo identificarme con Él, sino toda mi vida debe orientarse hacia Él: mi trabajo y mi descanso, mi vida personal y familia, mi compromiso social, político y cristiano. Resulta una convivencia y un diálogo profundo, vital y permanente con el Señor.

"Las ovejas me conocen
y escuchan mi voz" ler...