Don Divo Barsotti

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quarta-feira, 15 de julho de 2009

MASTERPLAN PARA DESTRUIR LA IGLESIA



MARTERPLAN PARA DESTRUIR LA IGLESIA IV


LA MISA ES UN BANQUETE

La misa también tenía que ser objeto del Masterplan. No trata de desplazarla de una vez, porque eso sería imposible. Pero tiene un plan de ataque especialísimo.

Todo el plan consiste en quitarle el sentido "sagrado" de ser la renovación incruenta del sacrificio de la cruz, y dejarla reducida nada más que a un banquete de confraternidad.

El Masterplan dice: Los cristianos dicen que la misa es banquete, pues insistamos en eso, en que quede en sólo eso, en banquete de hermanos.

Para ello propone muchos detalles. Cada uno de ellos parece que no le quita nada a la misa, dice el Masterplan, pero todos en conjunto la convertirán en un banquete de hermandad, y cuando en Sacrificio del Calvario desaparezca de la misa, la hermandad desaparecerá, como se derrumbaría un mástil al que se le quita el cimiento.

Lo primero, cosas sencillas, y que son razonables: Que se diga en el idioma de cada uno, para así poder entenderse mejor en el banquete. Con ello, dice el Masterplan, se consigue quitar un poco el sentido misterioso, sagrado de la Misa.

¡Que el sacerdote mire a la gente! esto se aceptará fácil, dice el Masterplan, no puede ser que el sacerdote de la espalda a los feligreses. Con esto tan sencillo el Masterplan pretende conseguir cosas importantes. La primera es que Dios no sea el centro de la Misa, sino los hombres. Que el sacerdote no mire a Dios, si no a los hombres, ¡además así lo verán sonarse las narices, cuando lo necesite! dice irónicamente el Masterplan. Creo que los cristianos nos hemos tragado esta píldora como tontos. El sacerdote no daba la espalda a los cristianos, sino la cara a Dios, como hacemos todos los cristianos: El que está sentado en al segunda fila no da la espalda al que está en la tercera fila, sino que le da la cara a Dios.

Un pre-requisito esencial para decir la misa es que el sacerdote tenga enfrente un crucifijo. Pero ahora resulta que al mirar el sacerdote a los fieles el crucifijo mira al sacerdote pero da la espalda a los fieles. Así que se terminará quitando el crucifico del altar.

En el altar siempre había las reliquias de un santo. Ahora no se necesita, sólo un simple mesa de madera, ¡o de lo que sea! porque es un banquete. El caso es quitar de la misa todo lo que suene a sagrado.

¡Insistir en la naturalidad!, dice el Masterplan. Que cada sacerdote use las palabras que mejor le salgan, y los movimientos que más le agraden, con tal de que haga genuflexión en la Consagración todo lo demás sobra, que lo haga a su modo. El caso es quitar lo que sea misterioso y sagrado, poco a poco. Y que después de lavarse las manos que siga usando los dedos índice y pulgar, ¡porque los use para otras cosas, todavía puede consagrar con ellos!.

Que se lean muchas lecturas, así se parecerán más a los servicios de los protestantes, dice el Masterplan; el caso es que el Sacrificio del Calvario quede reducido a lo menos posible, que no sea lo central; que se digan muchos sermones, que se cante mucho, que se saluden los hermanos, que se pidan perdón... insistir en todo lo que los pueda olvidar un poco de Dios, de adorar a Dios ¡que adoren al hombre!.

Como ven el Masterplan es exquisitamente diabólico, porque se basa en cosas buenas, pero su objetivo es quitar la adoración a Dios, que se olvide el Sacrificio de Cristo... y derrumbados los cimientos el mástil de la "hermandad" se derrumbará.

El Sagrario es un problema ahora. Porque al mirar el sacerdote a los fieles le está dando la espalda. Por lo tanto será mejor quitarlo del centro de la iglesia, ponerlo a un lado, y así el sacerdote no le dará la espalda durante la misa. Con esto, dice el Masterplan, quitaremos los sagrarios del centro de las iglesias, ¡esto será un gran paso!

Poco a poco insistir en lo de banquete. Sugiere que se pongan mesas en las iglesia, para que los cristianos se junten como en mesas de comer, lo mismo que Cristo y los apóstoles se sentaron en una mesa. Esto será el punto final, dice el Masterplan, y así Cristo estará fuera, serán sólo los "hermanos" sentados en confraternidad. El sacerdote se sentará en una mesa, como otro "hermano", pero se olvidarán del Sacrificio de Cristo. Se usará pan corriente, el que sobre se tirará a la basura como otro pan cualquiera, ¡o que se dé a los perros!, dice irónicamente el Masterplan.

Insistir en el amor a los "hermanos" protestantes, dice el Masterplan. Que la misa se parezca lo más posible a los servicios protestantes, para así atraer mejor a los "hermanos" protestantes a la Iglesia Católica.

¡Que sutil y que ironía más fina la del Masterplan!

¡Alerta, amigo sacerdote, ALERTA!
fonte:tradición y Patria