Don Divo Barsotti

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sábado, 28 de novembro de 2009

Homilía del Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne"La comunión eucarística se recibe en la boca"


Homilía del Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne
Domingo XXI del Tiempo Ordinario
Domingo, 23 de agosto de 2009
Basílica Catedral de Lima




Queridos hermanos en Cristo Jesús:

Las palabras del Evangelio nos traen a la memoria como Jesús, cuando les explicó y les dijo “Yo soy el Pan Vivo”, una palabra que nunca habían oído -habían escuchado hablar del pan que se come- ya empiezan a no entenderle. Y dice “El que come de este pan vivirá para siempre”.

En la mente de los discípulos que lo escuchaban va surgiendo una duda, porque no entienden lo que les dice Jesús, hace falta la fe; y cuando finalmente Jesús les dice: “Vienen a mí los que mi Padre convoca”, en el fondo viene a decir que es Dios quien toma la iniciativa en tu vida.

Ya esto les molestó y se empezaron a retirar; y entonces le pregunta a los discípulos: Ustedes, ¿también quieren retirarse? Y Pedro, -ya en ese momento destacando como esa piedra, como el Santo Padre, como la cabeza visible de la Iglesia- contesta: ¿A quien iremos, si tú tienes palabras de vida eterna?

Hoy mismo, el Papa Benedicto XVI, (por esa diferencia de horas con Roma) ya decía: “Al mundo de hoy también le puede parecer que este lenguaje de Cristo, que dice: “Este es mi Cuerpo, verdadera comida para la vida eterna, el que me come habita en mí”, estas palabras –dice el Papa- ¿Quién puede escucharlo?, y dice, sin embargo, Jesús no suaviza esas afirmaciones, sino que también le dice a los apóstoles “Ustedes, ¿también quieren irse?”. Esta pregunta provocadora, no sólo se dirige a los discípulos que en ese momento escuchaban, sino que alcanza a los creyentes y a los hombres de todas las épocas. También hoy muchos se escandalizan ante la enseñanza de la fe cristiana”.

Y pregunta el Papa: “¿Hay que adaptar su palabra a los tiempos, o son los tiempos que deben reconocer la palabra de Dios? Dice, es fácil una primera adhesión entusiasta, pero toda la vida ser fiel, ya no solamente cuando me gusta o cuando la necesito, sino siempre. Ahí está ese gran desafío del tiempo actual: ¿También vosotros quieren marcharse?”.

Queridos hermanos y hermanas, nosotros también debemos repetir esa respuesta de Cristo: ¿A dónde vamos a ir, si tú tienes palabras de vida eterna?, y nosotros creemos que tú eres el Santo de Dios.

La comunión eucarística se recibe en la boca

Por eso, hermanos, cuando se habla de la Eucaristía, también debemos tener una manera de mostrar nuestro amor, nuestra adoración, nuestro respeto. Les enseño para que aprendamos, la comunión eucarística –nos enseña la Iglesia- ¡se recibe en la boca! Hace unos años, la Santa Sede dio un permiso para que en algunos lugares se pudiera recibir en la mano cuando el obispo lo concede; pero ahora me pregunto: ¿Todos recordamos esa enseñanza? La comunión, nos enseña la Iglesia, el Santo Padre en San Pedro lo hace, se recibe en la boca, para evitar el uso de la mano sucia en contacto con el Cuerpo de Cristo; y el sacerdote que toca el cuerpo de Cristo se lava las manos, se purifica después de la misa, para evitar que el Cuerpo de Cristo vaya a otras manos que saluda o a otras cosas.

Quiero recordarles de manera clara la enseñanza de la Iglesia universal, que la comunión eucarística se recibe en la boca, en esta Arquidiócesis todavía hay el permiso, digo todavía, porque cada vez más le estoy pidiendo a los sacerdotes y religiosos que ese respeto visible al Cuerpo de Cristo se manifieste, y que no se esté entregando el cuerpo de Cristo como quien reparte unos papeles ¡No!

Y hay que hacer una señal de respeto, que también nos dice la Iglesia, puede ser una inclinación de cabeza; pero también les digo, en muchos lugares, durante muchos siglos, el respeto se manifestó recibiendo el Cuerpo de Cristo, de rodillas. Y en todas las Iglesias del mundo habían pequeños reclinatorios, donde la gente se acercaba y recibía de rodillas el Cuerpo de Cristo. Esto no ha pasado, sigue vigente.

Por eso, en esta Basílica Catedral, siguiendo el ejemplo del Papa; el Papa en la Basílica de San Pedro ha puesto unos reclinatorios para poder comulgar de rodillas, ¡en la boca! Si el representante de Cristo nos da esa lección de amor, ¿no vamos a obedecer sus hijos?

Recuperemos la buena educación de la piedad

Cuando los apóstoles escucharon que su cuerpo era el Pan Vivo, de entrada hubo una confusión, una duda. Creo que es hora que recuperemos ese amor a la Eucaristía, recibiendo a Jesús con el cuerpo y el alma limpios, en gracia de Dios, que se utilice esa pequeña bandeja por si alguna partecita de la hostia se desprende y no caiga al suelo.

Esa urbanidad, esa buena educación de la piedad, de respeto, de adoración al Cuerpo de Cristo, debemos ir poniéndola en práctica, enseñándola desde los niños hasta los más ancianos. Lo normal, lo que la Iglesia prescribe es que la comunión es en la boca; y por excepción ¡con permiso! se puede dar en la mano.

Hermanos, uno pensará, esto que tiene que ver. Se puede respetar de pie, de rodillas, en la mano, en la boca. En el lenguaje humano, cuando uno conoce y quiere a una persona, tiene una manera de tratarla, de recibirla, de saludarla; cuando uno quiere mal a una persona también tiene una manera de tratarla un poco mal.

Yo creo que a Jesús, también nos ayuda a todos ¡ver!, como el ponernos de rodillas es señal de humildad; de recibirlo en la boca, una señal de respeto ante la grandeza del cuerpo que estoy recibiendo. Y todo eso con un gran cariño a la Iglesia, sin ninguna discusión, sino simplemente como una muestra, una educación.

Creo hermanos, que también hay que tener una buena educación con el Cuerpo de Cristo. Si Él me dice “El que me come, habita en mí, y yo en él”, pues, abramos con confianza el corazón a Cristo, dejemos que nos conquiste. Como decía el Santo Cura de Ars “Que nuestra única felicidad en este tierra consista en amar a Dios y saber que Él nos ama”.

Que María con su humildad nos enseñe a tratar con más respeto al Señor cuando nos acercamos a recibir el Cuerpo de Cristo.

Así sea.




martes 1 de septiembre de 2009

Comunion en la mano y la herejia protestante.

Santa cena protestante
La reverencia hacia este sacramento ha llevado a una serie de signos de devoción que se observa universalmente en toda la Iglesia de Occidente y Oriente.
Donde quiera que la herejía protestante triunfó, muchos o todos estos signos de reverencia fueron prohibidos porque, lógicamente, en el contexto de esta herejía, el pan y el vino no son más que símbolos del Cuerpo y la Sangre de Cristo. En sí mismos siguen siendo el pan y el vino, no es diferente y no más santo que el pan y el vino utilizado fuera de la Comunión.

Los católicos fueron acusados de "adoración de pan", que, a los protestantes presunta, constituye la idolatría. Algunas sectas suprimido todos los signos de reverencia que se le ofreció al Santísimo Sacramento en la Iglesia Católica.

El primer Libro de Oración protestante fue impuesto al pueblo Inglés en 1549. Se mantuvo la práctica de arrodillarse y recibir la Comunión en la lengua. Este fue uno de varios detalles en el Libro de Oración de 1549 que provocó el descontento de los reformadores más radicales, en particular, Martín Bucero, un alemán que ejerció una considerable influencia en la obra litúrgica de Thomas Cranmer, principal autor del Libro de Oración Común anglicano. En su crítica del libro de la Oración de 1549, Bucer escribió:

No tengo ninguna duda de que el uso de no poner estos sacramentos en las manos de los fieles se ha introducido de una superstición doble: en primer lugar, el falso honor del que se desea mostrar a este sacramento, y en segundo lugar, la arrogancia de los malvados sacerdotes que reclaman mayor la santidad que las demas persona, en virtud del aceite de la consagración.

Bucero decidió que "como todas las supersticiones de los romanos contra Cristo ha de ser aborrecida, , se recordó," el sacramento debe colocarse en manos de los laicos :

En buena forma de que los hombres fácilmente se presentarán hasta el punto de recepción de todos los símbolos sagrados en la mano, la conformidad en la recepción se mantendrá, y habrá precauciones contra todos los abusos furtiva de los sacramentos. Porque, aunque por un tiempo de concesión se puede hacer a aquellos cuya fe es débil, dándoles los sacramentos en la boca cuando lo deseen,pero prontodeben configurarse con el resto de la Iglesia y tomar los sacramentos en la mano.

Cuando la edición revisada del Libro de Oración Anglicana fue publicado en 1552, no sólo tenía el "Negra Rúbrica" ha añadido, la práctica de la Comunión en la mano se introdujo. Así, desde la época de la Reforma, la colocación de la Santa Cena en la mano del comulgante adquirido una nueva significación. Significó el rechazo de la creencia católica de que hay una diferencia en esencia entre Pan eucarístico y el pan común o una diferencia en esencia entre un sacerdote y un laico
La recepción del Santísimo Sacramento en la lengua por los laicos es testimonio de su creencia en el sacerdocio y la presencia real, la recepción del Sacramento en la mano como los protestantes es testimonio de rechazo a estas creencias.

lunes 24 de agosto de 2009

El cardenal Cipriani asegura que cada vez pide más a sus sacerdotes que den la comunión en la boca


El Arzobispo de Lima invocó a los fieles a practicar una urbanidad eucarística, consistente en la buena educación de la piedad, respeto y adoración al Cuerpo de Cristo. Esta exhortación la realizó en la Misa Dominical que celebró en la Basílica Catedral de Lima, el domingo 23 de agosto, XXI del Tiempo Ordinario.


Recuperemos ese amor a la Eucaristía, recibiendo a Jesús con el cuerpo y el alma limpios, en gracia de Dios. Que se utilice esa pequeña bandeja de comunión, para que en caso una partecita de la Hostia se desprenda, no caiga al suelo. Por eso, esta urbanidad, que debemos enseñarla desde los niños hasta los más ancianos”, exhortó durante su homilía.

Asimismo, el Pastor de Lima recordó que la Iglesia Universal enseña que la comunión Eucarística se recibe en la boca, y de una manera extraordinaria –con permiso del obispo- en la mano.

La comunión Eucarística se recibe en la boca para evitar el uso de la mano sucia en contacto con el Cuerpo de Cristo. En esta arquidiócesis todavía hay el permiso (para recibir el Cuerpo de Cristo en la mano). Digo todavía, porque cada vez más le pido a los sacerdotes y religiosos que ese respeto visible al Cuerpo de Cristo se manifieste y que no esté entregándose el Cuerpo de Cristo como quien reparte unos papeles”, mencionó.
Arzobispo de Lima también recordó que la forma correcta de recibir a Jesús en la Eucaristía requiere de una preparación personal para estar en gracia. Y al momento de recibirlo, mostrar una señal visible de respeto, que puede ser la inclinación de la cabeza, y mucho más recomendable, recibir la Santa Eucaristía de rodillas.

El amor a la Eucaristía del Cura de Ars

Finalmente, el Pastor de Lima recordó, en este Año Sacerdotal, al Santo Cura de Ars, San Juan María Vianney, como un ejemplo a imitar en el amor a Dios en la Eucaristía.

Hay que tener esa buena educación del Cuerpo de Cristo. Abramos con confianza el corazón a Cristo, dejemos que nos conquiste. Como decía el Santo Cura de Ars: nuestra única felicidad en esta tierra consiste en amar a Dios y saber que él nos ama. Que la Virgen María con su humildad nos enseñe a ser más respetuoso cuando nos acerquemos a recibir el Cuerpo de Cristo”, culminó.