Don Divo Barsotti

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sábado, 21 de novembro de 2009

Reino de Cristo y malas comprensiones post-conciliares

nullEl Domingo de Cristo Rey se celebra dos veces: El Domingo último de Octubre, según el calendario litúrgico tradicional; y el Domingo de la semana XXXIV, última del Tiempo Ordinario, según el calendario ordinario. Desde Pio XI se rezaba una consagración universal al Corazón de Jesús, que compuso Leon XIII para el Año Santo de 1900, luego confirmó Pio X, y Pio XI la mandó rezar vinculándola a la fiesta de Cristo Rey, cuando la instituyó (enc. Quas Primas nº 26 y 30). Dicha fórmula de consagración es una preciosa muestra de la lex orandi/lex credendi, apropiadísima como expresión del sentido de la institución de la fiesta de Cristo Rey. Una parte de la oración de consagración dice esto:

“…Rex esto eorum omnium, qui in tenebris idolatriae aut islamismi adhuc versantur, eosque in lumen regnumque tuum vindicare ne renuas. Respice denique misericordiae oculis illius gentis filios, quae tamdiu populus electus fuit: et Sanguis, qui olim super eos invocatus est, nunc in illos quoque redemptionis vitaeque lavacrum descendat / Sé Rey de los que permanecen todavía envueltos en las tinieblas de la idolatría o del islamismo;
dignate atraerlos a todos a la luz de tu reino. Mira, finalmente, con ojos de misericordia a los hijos de aquel pueblo que en otro tiempo fue el pueblo elegido: descienda también sobre ellos como bautismo de redención y de vida, la sangre que un día contra sí reclamaron…”

Así decía y así se rezaba. La intención es católica, netamente, y rectamente cristiana, imbuída de principios tan fundamentales como el mandamiento de evangelizar y el de la caridad. En 1962 (no tengo segura la fecha y no puedo precisar si antes o durante el Concilio) Juan XIII alteró la fórmula de consagración y suprimió las dos alusiones que he remarcado en la cita; en adelante, no se haría alusión ni a los judios ni al islamismo ni a los idólatras. Quedó sin embargo la súplica que se refiere a los separados “por error o discordia", para que volvieran a la unidad de la Iglesia.

Sólo con esto se podría articular una tesina sobre el antes y el después, con el mítificado “aggiornamento” del Papa Rocalli como eje o punto de partida de tantas cosas que vinieron luego.

Aquella oración de consagración la rezamos tal cual, la original, los que nos reconocemos católicos con consciencia y conciencia. Los que no, no la rezan; es una de esas oraciones que quedaron en el desván de las sacristías, entre las páginas de los viejos rituales, libros de preces y devocionarios, sombras del pasado que se fue o se dejó ir, o se erradicó. Digamos que se sustituyó, para resumir.

Lo que se puede entrever en la “censura” del Papa Rocalli (beatificado) a la fórmula de consagración compuesta, ordenada y confirmada por sus Predecesores, todo aquel “espíritu", continua todavía tan vivo y activo que produce frutos como este:

Las grandes religiones explicadas a los muchachos en un DVD

o este otro:

Indios de diversas tradiciones religiosas rezan a Cristo en Varanasi
Concluyó en el ashram de Matridam el encuentro anual de Khrist Bhakta

¿Qué tal, qué les parece? Les advierto que la reacción primera ante este tipo de noticias/eventos/hechos define muy bien nuestro grado de “catolicidad", nuestro perfil católico.

Estamos tan “anclados” en ciertos supuestos “conciliares", tan marcados por aquel ubícuo “espíritu” conciliar, que hasta disponemos de una serie de instituciones que trabajan en eso, y reafirman contínuamente todo el “aperturismo” y el “diálogo” a los que se redujeron, más que nada, la misión ad gentes. ¿Dónde ha quedado aquel otro espíritu genuinamente católico que distinguía judaismo, islamismo y paganismo, y rogaba por la conversión, por la extensión universal del Regnum Christi, una fe y una Iglesia?

Las cosecuencias de la “sustitución” se pueden entresacar de esas dos noticias de la agencia Zenith, tomadas de los boletines de esta misma semana. Otra “glosa” de lo que expongo se podría sacar de otra noticia que se ha publicado esta mañana en esta web:

Los obispos suizos defienden la construcción de minaretes en las mezquitas
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Y esta es la actualidad de la Iglesia en Europa: Enemigos en el exterior (Unión Europea, estados, partidos políticos, ideologías post-marxistas y neo-liberales, cultura post-moderna, etc. etc. etc.) y confusos en nuestro interior (obispos, sacerdotes, religiosos, consagradas, teólogos, moralistas, miembros de movimientos y comunidades, fieles…etc. etc. etc.). Y la opinión general de la sociedad en general, tan afectada, tan confudida, tan infectada.

Si ustedes no se reconocen entre esos grupos, harían bien en rezar esa fórmula de Consagración, tal cual, como antes: Cuando la Iglesia no tenía ni dudas, ni complejos, ni miedos, y sabía distinguir y expresar adecuadamente lo que creía en lo que rezaba (a no ser, claro, que ustedes crean ahora otra cosa y no recen esas cosas).

fonte:Motum Proprio