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quarta-feira, 11 de março de 2015

Card. Castrillón: Los sacerdotes están llamados a la santidad pese a dificultades

Card. Castrillón: Los sacerdotes están llamados a la santidad pese a dificultades

DENVER, 20 Nov. 03 / 02:03 pm (ACI).- Al inaugurar una serie de conferencias en el Seminario St. John Vianney  de Denver, el Prefecto Emérito de la Congregación para el Clero, Cardenal Darío Castrillón Hoyos, aseguró que los sacerdotes están llamados a vivir en santidad sin importar las situaciones ni los lugares en los que vivan. Su ponencia reflexionó principalmente sobre el ministerio de los sacerdotes. "La vida del sacerdote es la continuación de la vida y acción de Cristo”, indicó el Purpurado y explicó que los presbíteros están configurados ontológicamente a Cristo.
El Cardenal Castrillón describió la santidad sacerdotal como una amistad íntima y profunda con Dios, y reconoció que los sacerdotes deben librar duras batallas internas y externas en la vida.
Según el Purpurado, un sacerdote también es pecador, debe aceptar la reconciliación con prontitud y recurrir siempre a la oración.
"La oración y la acción son importantes para nuestra misión y para el bien de la humanidad”, afirmó el Purpurado y aseguró que la santidad es el final del camino.
La santidad significa ser como Cristo, quien es la causa final y ejemplar del camino a la santidad, dijo.
Según el Purpurado, “el hombre es un protagonista y no un simple espectador en la lucha entre el bien y el mal”. “Cristo revela el significado y la gravedad del pecado. No hay vida cristiana sin cruz”, agregó el Prefecto y precisó que por eso los sacerdotes no deben temer la predicación.
“Como ministros, somos depositarios de la fe”, señaló y pidió a los sacerdotes “iluminar a los cristianos con el conocimiento de la fe”.
El Cardenal Castrillón también habló de la necesidad de que los sacerdotes estén en contacto con el mundo a través de la televisión e Internet. 
"En Estados Unidos, ustedes tienen libertad, un compromiso con la solidaridad internacional, preocupación por el ambiente, respeto por la vida humana”, señaló el Cardenal pero advirtió que en esta sociedad también “hay enfermedades que afectan la fe cristiana. El materialismo existencial y el relativismo causan la desintegración de la familia”.
Además, señaló, los hombres de Dios suelen ser atacados por el individualismo y el hedonismo.
"Ser un hombre de oración significa encontrar la razón y los criterios para la vida diaria. La oración es la salida que conduce a Dios”, recordó y dijo que el sacerdote debe tener fe y escuchar a Dios.
"Como sacerdotes, no podemos avanzar desconectados de Dios. Debemos decir ‘yo confío en el Evangelio como el cuerpo de Dios’”, agregó.
El Cardenal Castrillón también recordó que los sacerdotes tienen una responsabilidad tremenda en “los sacramentos que son epifanías del mundo venidero”.
En este sentido, precisó que “la tarea fundamental del sacerdote es morir a sí mismo y servir para vivir en Cristo. Solo los que han aprendido a vivir con Jesús pueden evangelizar”.
"La Iglesia vive de la Eucaristía. Vivamos nuestro sacerdocio a los pies de la cruz”, pidió a los presbíteros y aseguró que “no nos salvaremos por las actividades sino por el amor de nuestro Señor Jesucristo”.
El Cardenal colombiano fue el encargado de ofrecer la primera conferencia de la Serie Josephine Hanna, que recibió este nombre en homenaje a la abuela del filántropo católico Frank Hanna.