Don Divo Barsotti

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quinta-feira, 14 de maio de 2009

Es mejor comulgar de rodillas, en la boca y de manos consagradas porque demuestra más respeto y amor a la Eucaristía, es decir a Jesús, al Papa



La señal ha sido clara. Primero en Corpus Domini en Roma, luego se ha visto en todo el mundo en Sidney. Benedicto XVI exige que, delante de él, la Comunión sea recibida de rodillas. Es una de las tantas cosas que ha recuperado este pontificado: el latín, la Misa tridentina, la celebración de “espaldas a los fieles” (es decir, todos juntos de cara al Rey, a Jesús, presente realmente en la Eucaristía, a fin de cuentas, todos los fieles se dan las espaldas unos a otros!).
El Papa Benedicto XVI tiene un plan y el monseñor srilankés Malcolm Ranjith, que el Pontífice ha querido junto a sí en el Vaticano como secretario de la Congregación para el Culto, lo delinea con eficacia.


La atención a la liturgia, explica, tiene el objetivo de una “apertura a lo trascendente”. Por petición del Pontífice, preanuncia Ranjith, la Congregación para el Culto está preparando un Compendio Eucarístico para ayudar a los sacerdotes a “disponerse bien para la celebración de la adoración eucarística”.

Politi: La Comunión de rodillas, ¿va en esta dirección?

Msr. Ranjith: «En la liturgia se siente la necesidad de reencontrar el sentido de lo sagrado, sobre todo en la celebración Eucarística. Porque nosotros creemos que lo que sucede sobre el altar va mucho más allá de lo que nos podemos imaginar humanamente. Y, por lo tanto, la fe de la Iglesia en la Presencia Real de Cristo en las especies Eucarísticas debe ser expresada a través de gestos adecuados y de comportamientos distintos a los de la cotidianidad.»



Politi: ¿Marcando una discontinuidad?

Msr. Ranjith: «No estamos delante de un jefe político o un personaje de la sociedad moderna, sino delante de Dios. Cuando sobre el altar desciende la presencia del Dios eterno, debemos ponernos en la posición más adecuada para adorarlo. En mi cultura, en Sri Lanka, debemos postrarnos con la cabeza en el suelo como hacen los budistas y los musulmanes en oración.»

Politi: La Hostia en la mano, ¿disminuye el sentido de trascendencia de la Eucaristía?

Msr. Ranjith: «En cierto sentido, sí. Expone al que comulga a sentirla casi como un pan normal. El Santo Padre habla a menudo de la necesidad de salvaguardar el sentido de la “alteridad” en cada expresión de la liturgia. El gesto de tomar la Sagrada Hostia y, en lugar de recibirla, ponerla en la boca nosotros mismos, reduce el profundo significado de la Comunión.»



Politi: ¿Se quiere contrarrestar una banalización de la Misa?

Msr. Ranjith: «En algunos lugares se ha perdido el sentido de lo eterno, lo sagrado o celestial. Hubo una tendencia de poner al hombre en el centro de la celebración y no al Señor. Pero el Concilio Vaticano II habla claramente de la liturgia como actio Dei, actio Christi. En lugar de ello, en ciertos círculos litúrgicos, ya sea por ideología o por un cierto intelectualismo, se ha difundido la idea de una liturgia adaptable a diversas situaciones, en la que se debe dar espacio a la creatividad para que sea accesible y aceptable para todos. Luego están también los que han introducido innovaciones sin siquiera respetar el sensus fidei y los sentimientos espirituales de los fieles.»



Politi: A veces, incluso obispos empuñan el micrófono y se dirigen a sus oyentes con preguntas y respuestas…

Msr. Ranjith: «El peligro moderno es que el sacerdote piense que él es el centro de la acción. De este modo, el rito puede tomar el aspecto de un teatro o de la performance de un presentador televisivo. El celebrante ve a la gente que lo mira a él como punto de referencia y se corre el riesgo de que, para tener el mayor éxito posible con el público, invente gestos y expresiones como si fuera el protagonista.»



Politi: ¿Cuál sería la actitud correcta?

Msr. Ranjith: «Cuando el sacerdote sabe que no está él en el centro sino Cristo. Respetar la liturgia y sus reglas, en humilde servicio al Señor y a la Iglesia, como algo recibido y no inventado, significa dejar más espacio al Señor para que, a través del instrumento del sacerdote, pueda estimular la conciencia de los fieles.»
Politi: ¿También son desviaciones las homilías pronunciadas por laicos?
Msr. Ranjith: «Sí. Porque la homilía, como dice el Santo Padre, es el modo en que la Revelación y la gran tradición de la Iglesia es explicada para que la Palabra de Dios inspire la vida de los fieles en sus elecciones cotidianas y haga a la celebración litúrgica rica en frutos espirituales. Y la tradición litúrgica de la Iglesia reserva la homilía al celebrante. A los obispos, a los sacerdotes y a los diáconos. Pero no a los laicos.»



Politi: ¿Absolutamente no?

Msr. Ranjith: «No porque ellos no sean capaces de hacer una reflexión sino porque en la liturgia deben ser respetados los roles. Existe, como decía el Concilio, una diferencia “en esencia y no sólo en grado” entre el sacerdocio común de todos los bautizados y el de los sacerdotes.»

Politi: Hace algún tiempo, el Cardenal Ratzinger se lamentaba de la pérdida del sentido del misterio en los ritos.

Msr. Ranjith: «A menudo, la reforma conciliar ha sido interpretada o considerada de un modo no del todo conforme al espíritu del Vaticano II. El Santo Padre define esta tendencia como el anti-espíritu del Concilio.»

Politi: A un año de la plena reintroducción de la Misa Tridentina, ¿cuál es el balance?

Msr. Ranjith: «La Misa Tridentina tiene en su interior valores profundos que reflejan toda la tradición de la Iglesia. Hay más respeto hacia lo sagrado a través de los gestos, las genuflexiones, los silencios. Hay más espacio reservado a la reflexión sobre la acción del Señor y también a la devoción personal del celebrante, que ofrece el sacrificio no sólo por los fieles sino también por sus propios pecados y su propia salvación. Algunos elementos importantes del antiguo rito pueden ayudar también a la reflexión sobre el modo de celebrar el Novus Ordo. Estamos en medio de un camino.»



Politi: En el futuro, ¿ve un rito que tome lo mejor del antiguo y del nuevo?

Msr. Ranjith: «Puede darse… yo quizás no lo veré. Pienso que en las próximas décadas se llegará a una valoración global del rito antiguo y del nuevo, salvaguardando lo eterno y sobrenatural que ocurre sobre el altar y reduciendo todo protagonismo para dejar espacio al contacto efectivo entre los fieles y el Señor a través de la figura, no predominante, del sacerdote.»

Politi: ¿Con posiciones alternadas del celebrante? ¿Cuándo el sacerdote estaría vuelto hacia el ábside?

Msr. Ranjith: «Se podría pensar en el ofertorio, cuando las ofrendas son llevadas al altar, y desde ese momento hasta el fin de la plegaria eucarística, que representa el momento culminante de la "trans-substantiatio" y la "communio”.»

Politi: Desorienta a los fieles que el sacerdote esté de espaldas a ellos…

Msr. Ranjith: «Es un error hablar así. Al contrario, se dirige al Señor junto con el pueblo. El Santo Padre en su libro “El espíritu del Concilio” ha explicado que cuando nos sentamos alrededor mirando cada uno la cara del otro, se forma un círculo cerrado. Pero cuando el sacerdote y los fieles miran juntos hacia el Oriente, hacia el Señor que viene, es un modo de abrirse a lo eterno.»


Politi: ¿En esta visión se inserta también la recuperación del latín?
Msr. Ranjith: «No me gusta la palabra recuperar. Estamos implementando el Concilio Vaticano II que afirma explícitamente que el uso de la lengua latina, salvo el derecho particular, debe ser conservado en los ritos latinos. Entonces, incluso si se ha dado espacio a la introducción de las lenguas vernáculas, el latín no ha sido abandonado completamente. El uso de una lengua sagrada es tradición en todo el mundo. En el Hinduismo la lengua de oración es el sánscrito, que ya no está en uso. En el Budismo se usa el Pali, lengua que hoy sólo los monjes budistas estudian. En el Islam se emplea el árabe del Corán. El uso de una lengua sagrada nos ayuda a vivir la sensación de la alteridad.»


Politi: ¿El latín como lengua sagrada en la Iglesia?

Msr. Ranjith: «Por supuesto. El Santo Padre mismo dice en la exhortación apostólica Sacramentum Caritatis, 62: “Para expresar mejor la unidad y universalidad de la Iglesia, quisiera recomendar lo que ha sugerido el Sínodo de los Obispos, en sintonía con las normas del Concilio Vaticano II: exceptuadas las lecturas, la homilía y la oración de los fieles, sería bueno que dichas celebraciones fueran en latín”. Por supuesto, durante los encuentros internacionales.»
Politi: Dando nueva fuerza a la liturgia, ¿qué es lo que quiere lograr Benedicto XVI?
Msr. Ranjith: «El Papa quiere ofrecer la posibilidad de acceso a la maravilla de la vida en Cristo, una vida que viviéndola aquí sobre la tierra nos hace sentir la libertad y la eternidad de los hijos de Dios. Y este tipo de experiencia se vive fuertemente a través de una auténtica renovación de la fe, la cual supone pregustar de las realidades celestiales en la liturgia que se cree, se celebra y se vive. La Iglesia es, y debe ser, el instrumento válido y el camino para esta experiencia liberadora. Y su liturgia es la que hace posible estimular tal experiencia en sus fieles.»

Traducción La Buhardilla de Jerónimo.

Para los nuevos suscriptos repruducimos artículo anterior:

La distribución de la comunión en la mano sigue siendo un indulto a la ley universal concedido por la Santa Sede

Explica el maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias

CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 26 junio 2008 (ZENIT.org). - Benedicto XVI distribuirá habitualmente la comunión a los fieles de rodillas y en la boca, ha anunciado el maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias.

En una entrevista concedida a la edición italiana del 26 de junio de 'L'Osservatore Romano', monseñor Guido Marini responde a quien se pregunta si el Papa mantendrá esta práctica que pudo verse en su último viaje a Italia, a las localidades de Santa María de Leuca y Brindisi.

'Creo realmente que sí --considera- -. En este sentido, no hay que olvidar que la distribución de la comunión en la mano sigue siendo todavía, desde el punto de vista jurídico, un indulto a la ley universal, concedido por la Santa Sede a las conferencias episcopales que lo hayan pedido'.

'La modalidad adoptada por Benedicto XVI tiende a subrayar la vigencia de la norma válida para toda la Iglesia', aclara.

Esta modalidad de distribución del sacramento, dice, 'sin quitar nada a la otra, subraya mejor la verdad de la presencia real en la Eucaristía, ayuda a la devoción de los fieles, introduce con más facilidad en el sentido del misterio. Aspecto que en nuestro tiempo, pastoralmente hablando, es urgente subrayar y recuperar', aclara.

A quien acusa a Benedicto XVI de querer imponer modelos preconciliares, el maestro de las celebraciones litúrgicas explica que 'términos como 'preconciliar' y 'postconciliar' me parece que pertenecen a un lenguaje que ya ha sido superado y, si se utilizan con el objetivo de indicar una discontinuidad en el camino de la Iglesia, considero que son equivocados y típicos de visiones ideológicas muy reductivas'.

'Hay 'cosas antiguas y cosas nuevas' que pertenecen al tesoro de la Iglesia de siempre y como tales deben ser consideradas. Quien es sabio sabe encontrar en su tesoro tanto unas como otras, sin tener otros criterios que no sean evangélicos y eclesiales'.

'No todo lo que es nuevo es verdadero, como tampoco lo es todo lo antiguo. La verdad atraviesa lo antiguo y lo nuevo y a ella debemos tender sin prejuicios'.

'La Iglesia vive según esa ley de la continuidad, en virtud de la cual, conoce un desarrollo arraigado en la tradición. Lo importante es que todo esté orientado a una celebración litúrgica que sea verdaderamente la celebración del misterio sagrado, del Señor crucificado y resucitado, que se hace presente en su Iglesia, reactualizando el misterio de la salvación y llamándonos, según la lógica de una auténtica y activa participación, a compartir hasta sus últimas consecuencias su misma vida, que es vida de don de amor al Padre y a los hermanos, vida de santidad'.
Comentario de Iesvs.org:

Si desea hacer algún aporte o corrección favor de escribirnos a comunion@iesvs.org


Síntesis
Es mejor comulgar de rodillas, en la boca y de manos consagradas (Sacerdotes y diáconos) porque demuestra más respeto y amor a la Eucaristía, es decir a Jesús, al Papa y a la Iglesia.
Lo que no busca agradar a Dios, agrada a Satanás. ¿A quién quieres agradar?
Según Redemptionis Sacramentum es una tarea gravísima para todos (incluso fieles) denunciar y corregir abusos.


Explicación
La ley es comulgar de rodillas. La autorización a hacerlo de pie y en la mano es una excepción a la regla, contra el deseo de la Cátedra de Pedro y contra la tradición de la Iglesia.
En los documentos que se citan a continuación queda claro que ningún Sacerdote, Obispo o Conferencia Episcopal tiene potestad para prohibir la ley. Jamás autorizó la Santa Sede prohibir comulgar de rodillas y en la boca, a conferencia episcopal alguna. Comulgar de rodillas es un derecho del fiel que sólo puede ser suprimido por el Papa.
Nadie puede prohibir comulgar rodillas y en la boca porque es un derecho del fiel y porque en definitiva es lo que sugiere la Santa Sede como una mejor forma de comulgar.
Si alguna vez un sacerdote ha dicho lo contrario, favor de corregirle fraternalmente, rezando antes por él. Si ha propagado el error públicamente, por ejemplo en una Misa o en el boletín parroquial, el corregirse públicamente muestra el amor a la Verdad y la virtud de la humildad.
Para corregir el error, al menos se debieran dedicar los mismos esfuerzos y medios que se utilizaron para propagarlo.

Ordenamiento del Misal Romano 2001, nro. 160, dice: “Después el sacerdote toma la patena o el copón, y se aproxima a los que van a comulgar, quienes de ordinario se acercan procesionalmente. No está permitido a los fieles tomar por sí mismos el pan consagrado ni el cáliz sagrado ni mucho menos que se lo pasen entre sí de mano en mano. Los fieles comulgan de rodillas o de pie, según lo establezca la Conferencia Episcopal. Cuando comulgan de pie, se recomienda hacer, antes de recibir el Sacramento, la debida reverencia, establecida por las mismas normas.”

Muchas Conferencias Episcopales (como la Argentina) no han establecido normas al respecto, pero las que lo hacen, deben hacerlas reconocer por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Ese dicasterio las reconoce, pero siempre, salvando el derecho de los fieles a comulgar de rodillas.

“Notitiæ”, la publicación oficial de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, en su edición de noviembre-diciembre de 2002 (Nº 436), dice: “Aun en aquellos países donde esta Congregación ha aprobado la legislación local que establece el permanecer de pie como la postura para recibir la Sagrada Comunión, de acuerdo con las adaptaciones permitidas a las Conferencias Episcopales por la Instrucción General del Misal Romano n. 160, § 2, lo ha hecho con la condición de que a los comulgantes que prefieren arrodillarse no les será negada la Sagrada Comunión.”

“La Congregación está de hecho preocupada por el número de quejas similares que ha recibido desde varios lugares en los últimos meses, y considera que cualquier negativa de dar la Sagrada Comunión a un miembro de la feligresía, fundada en que se encuentra de rodillas para recibirla, es una grave violación a uno de los derechos más básicos del feligrés cristiano, a saber, el de ser ayudado por sus Pastores por medio de los Sacramentos (Código de Derecho Canónico, canon 213)”.

“En vista de la ley que establece que ‘los ministros sagrados no pueden negar los sacramentos a quienes los pidan de modo oportuno, estén bien dispuestos y no les sea prohibido por el derecho recibirlos’ (Código de Derecho Canónico, canon 843, § 1), no debe negarse la Sagrada Comunión a ningún católico durante la Santa Misa, excepto en casos que pongan en peligro de grave escándalo a otros creyentes, como el pecador público o la obstinación en la herejía o el cisma, públicamente profesado o declarado.”

SAN EFRÉN: 'Comed este pan y no piséis sus migas, ... una partícula de sus migas puede santificar a miles de miles y es suficiente para dar vida a todos los que la comen.' (Serm. in hebd. s., 4, 4.). Este texto es comentado por el PAPA PABLO VI: «Consta que los fieles creían, y con razón, que pecaban, como nos recuerda Orígenes, si, habiendo recibido el cuerpo del Señor, y conservándolo con todo cuidado y veneración, algún fragmento caía por negligencia. ' » (Mysterium Fidei, 32.)
Recordando que Jesús está entero en cada partícula (miguita visible) y que cada partícula merece el respeto del Rey del universo y Amor de los Amores, la comunión en la mano es peor por varias razones:


· Mayor posibilidad de maltrato a la Eucaristía:
o Mayor posibilidad de secuestro de Jesús (llevarse la Hostia a casa) y de robo para sectas satánicas y misas negras
o Posibilidad de que se comparta con alguien (caso madre que da a hijita)
o Pérdida de partículas en la mano que hace de patena (a veces ni siquiera se pone cuidado en ésto)
o Pérdida de partículas en los dedos que la agarran
o Nadie se lava las manos inmediatamente para evitar posibilidad de que haya quedado partículas, cosa que sí hace (o debiera hacer) el Sacerdote
o Nadie se lame las manos o dedos por si quedaran partículas (sino comulgaría en la boca)
o Riesgo de pérdida de partículas y de no alcanzar una Hostia que se cae porque la mano obliga a poner la patena más abajo (incluso no usan bandeja o patena a pesar de lo prescripto por la Santa Sede por ejemplo en Redemptionis Sacramentum)
o Mayor riesgo de pérdida de partículas al hacerse dos trayectos en vez de uno: del Sacerdote a la mano y de la mano a la boca


· Falta de respeto y pérdida del sentido de lo sagrado:
o La Hostia es tocada por manos no ordenadas (Sacerdote o diácono): en lo posible, Jesús merece ser tocado únicamente por manos consagradas (es lo que pide la Iglesia en Redemptionis Sacramentum)
o No considerarse digno de tocar a Cristo muestra respeto como la hemorroísa que apenas se dignó a tocar los flecos de su manto cuando todo el resto lo toqueteaba (cabe recordar que de todos los que le tocaron sólo ella que no se dignó a hacerlo fue la que recibió su “fuerza” y su sanación)
o Casi la totalidad de quienes comulgan en la mano no hacen la debida reverencia solicitada por la Santa Sede en el Misal (al menos una inclinación de cabeza). Quienes comulgan de rodillas no deben hacer reverencia porque esa es de por sí una mejor reverencia que inclinar la cabeza.


o Algunos incluso intentan arrancar la Hostia de las manos del Sacerdote,
o Algunos se llevan la mano en que se depositó directamente a la boca, mostrando que no fueron preparados o no comprendieron.
o Todos vienen de la calle con las manos sucias: es curioso que nos lavamos las manos para comer cualquier comida pero consideramos que no lo amerita el Pan del Cielo. Para los hipocondríacos, aprensivos y maniáticos es importante hacerles saber que jamás alguien se va a enfermar por comulgar en la boca: Jesús es la salud del mundo.

· Desidia y falta de control de abusos: la mayoría de quienes comulgan en la mano lo hacen de espaldas al sacerdote camino a su banco sin seguir los lineamientos de comulgar frente al Sacerdote


Testimonio sobre la obligación de la reverencia
Conozco un sacerdote que niega la comunión a quien no haga la reverencia. Pero lo importante es que no lo hace sin más y sin explicación. Sino que, siempre (aunque a los que asistimos a sus misas con alguna frecuencia nos parezca algo repetitivo), antes de iniciar la distribución de la Sagrada Eucaristía, explica a todos que esa reverencia es absolutamente necesaria como una muestra de respeto y adoración al Señor, y que todos los que deseen comulgar la tendrán que hacer. Cuando llega alguien al frente de la fila, y no la hace, el sacerdote simplemente le retiene la Sagrada Forma mientras le indica, ya sea con un ademán o verbalmente que se le está olvidando la reverencia; de modo que, al final, todos la hacen.
ESTO es la Nueva Evangelizació n: no se trata tan sólo de 'mostrar', ni tan sólo de exigir el símbolo o la acción. Sino se trata de explicar su contenido de manera expresa. Pues, de lo contrario, el símbolo queda como una mera acción externa, un cascarón sin contenido. En cambio, si el sacerdote (o el laico evangelizador) explica e instruye, el símbolo adquiere toda su fuerza y contenido.


¿Por qué se comulgó en la mano durante más de mil años?
Una explicación podría ser que se tardó ese tiempo en inventarse e introducirse la hostia en forma de oblea, pero una vez introducida la “tecnología”, toda la Iglesia cambió a la comunión en la boca. Otra explicación es que la liturgia fue descubriendo mejores formas de honrar a Cristo presente en la Eucaristía.
¿quieres ser Santo? ¿Amas a Dios sobre TODAS las cosas? No hay un sólo Santo que recomiende la comunión en la mano luego de ese período. Ni uno sólo! Los Santos tienen visión más clara de la Verdad porque tienen menos pecados que la enturbian y están más cerca de la Verdad… y viceversa!

¿Por qué Jesús no introdujo la oblea?
Porque no era su misión sino la del hombre: “dominar la tierra”. Jesús, que lo sabía TODO, no nos dejó el conocimiento para fabricar medicamentos y todas las innovaciones tecnológicas que hubieran curado y alimentado a millones: ¿por qué habría de hacerlo con la oblea?

Comunión en la mano: anti-ecuménico
Otro argumento interesante: prohibir la comunión de rodillas y en la boca atenta contra el espíritu ecuménico, no sólo porque hay ritos Católicos que prescriben esa modalidad sino porque nuestros hermanos Ortodoxos no comulgan en la mano.
Los protestantes sí reciben en la mano el simulacro de comunión porque ellos no tienen la presencia real de Cristo en la Eucaristía. La comunión en la mano en realidad se ha re-introducido en la Iglesia imitando la falta de fe del protestantismo, que no cree en la presencia Real de Cristo, y por eso es un retroceso litúrgico.


¿Es una pérdida de tiempo?
Antes los fieles que comulgaban de rodillas rodeaban el altar y el Sacerdote iba de fiel en fiel en un semicírculo: mientras se iba un fiel se acercaba otro y para cuando el Sacerdote regresaba de la “ronda” ya estaba bien ubicado y listo para comulgar. Este sistema era mucho más rápido que la comunión de pie.
Bajo la organización actual comulgar de rodillas retrasa la distribución de la Comunión. Esto no sería así si se pusiera el más mínimo interés en permitir comulgar de rodillas.


La solución más simple es hacer 2 filas para comulgar: mientras se da a uno, se ubica el de la otra fila y de esta forma no se pierde tiempo alguno si alguien quiere arrodillarse. Sólo es necesario dejar más espacio en el corredor que posibilite 2 filas de llegada y dos de salida.

Aún si no se hicieran cambios, la demora en la distribución no debe ser considerado una desventaja: da más tiempo para rezar fervorosamente para prepararse mejor para comulgar y para agradecer mejor semejante visita. El problema es cuando los cantos no ayudan a concentrarse en la oración (por ejemplo cuando la letra nada tiene que ver con la oración debida a ese momento), pero eso da para otro artículo.
A Dios se le debe todo el tiempo que sea necesario.


Conclusión

Es mejor comulgar de rodillas, en la boca y de manos consagradas (Sacerdotes y diáconos pero no ministros de la Comunión si existe la opción de los anteriores) porque demuestra más respeto y amor a la Eucaristía, es decir a Jesús, al Papa y a la Iglesia.
Lo que no busca agradar a Dios, agrada a Satanás. ¿A quién quieres agradar?
Según Redemptionis Sacramentum es una tarea gravísima para todos (incluso fieles) denunciar y corregir abusos.
Fonte:ad maiorem dei Gloriam