Don Divo Barsotti

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domingo, 24 de maio de 2009

Missa Tridentina celebrada ontem por Don Manuel Folgar no Santuário de Nª Senhora da Abadia






PEREGRINACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE LA ABADÍA
ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE LA ABADÍA
Oh Virgen Inmaculada, Madre de Dios,
Santa María, yo te ruego que escuches mi oración
y quieras ser mi auxilio y me protejas,
en todas mis necesidades.
Amén

(Oración del siglo XV)


Un año más, como es habitual en el mes de mayo, el pasado sábado 23 realizamos una peregrinación a un santuario dedicado a Nuestra Señora. Esta vez ha sido a las tierras vecinas de la archidiócesis de Braga, en el norte de Portugal. El Santuario, dedicado a Nuestra Señora de la Abadía, es el más antiguo del país y el culto mariano fue establecido por una comunidad de monjes hace varios siglos.

El grupo de peregrinos (más de 100 personas) fuimos recibidos por el Señor Cura-Rector del Santuario, Don Acácio, que nos acogió cariñosamente y nos facilitó todo lo necesario para la celebración de la Santa Misa.

Don Manuel Folgar, que celebró la Santa Misa, nos animó en el sermón a invocar a María Santísima en nuestra vida como Madre, siempre presente en nuestro día a día. También nos recordó como en las distintas partes de nuestra geografía, con respecto al ámbito de toda la península, a lo largo de los siglos se han ido levantando monumentos, santuarios y ermitas dedicadas al culto de la Madre de Dios, lo que manifiesta la profunda espiritualidad mariana de nuestros antepasados.

Después de la Santa Misa tuvimos un tiempo para admirar las obras de arte que se conservan en el templo así como los parajes y ermitas que se encuentran en las cercanías del mismo.

Una vez alimentado nuestro espíritu, era necesario alimentar nuestro cuerpo; para ello nos dirigimos al pueblo de Amares donde nos esperaba un delicioso bacalao portugués (en Portugal hay más de mil recetas para cocinar el bacalao) entre otras cosas.

Por la tarde nos acercamos al Santuario de Bom Jesus de Braga, dedicado a la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo. Se trata de un monumental complejo barroco en el que destacan, además de su precioso entorno ajardinado y de la magnífica iglesia, las catorce ermitas distribuidas en los alrededores del Santuario que contienen en su interior los distintos grupos escultóricos del Vía Crucis.
fonte:santa maria reina