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sábado, 2 de abril de 2016

LA GRAN PROMESA DEL CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA 88 ANIVERSARIO DE LA APARICIÓN DE PONTEVEDRA


LA GRAN PROMESA DEL CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA

88 ANIVERSARIO DE LA APARICIÓN DE PONTEVEDRA


REGNUM MARIAE

En este día, 10 de diciembre de 2013, se cumple el 88 Aniversario de la Aparición del Niño Jesús y del Inmaculado Corazón de María a la Hermana Lucía en la ciudad de Pontevedra.
El núcleo del mensaje es lo que se conoce como la Gran Promesa del Corazón Inmaculado. Se trata de una gracia especialísima que la Santísima Virgen promete conceder a todos aquellos que hagan el acto de reparación a su Corazón Inmaculado durante cinco primeros sábados de mes consecutivos -también puede ser durante cinco primeros domingos de mes consecutivos-.
Desde el punto de vista "visual", conforme al relato escrito por la Hermana Lucía, destaca con fuerza el simbolismo del Corazón rodeado de espinas que la Santísima Virgen sostenía sobre su mano.
Esas espinas que se clavan profundamente en su Corazón Inmaculado, representan las blasfemias e ingratitudes de los hombres que hieren el corazón maternal de María. Estas blasfemias e ingratitudes se concentran, por así decirlo, en cinco aspectos:
1. Blasfemias contra su Inmaculada Concepción.
2. Blasfemias contra su Virginidad perpetua.
3. Blasfemias contra su Maternidad divina y espiritual -Madre de todos los hombres y especialmente de los Redimidos-
4. Propagación del odio y de la indiferencia en el corazón de los niños contra la Virgen Inmaculada.
5. La profanación de sus sagradas imágenes
Esta es la explicación de los actos de reparación de los Cinco Primeros Sábados de mes.
Una especialísima "carga" espiritual encierran las palabras del Niño Jesús y de la Virgen Inmaculada; palabras que no hemos de considerar dirigidas exclusivamente a la Hermana Lucía, sino dirigidas particularmente a cada uno de nosotros.
El Niño Jesús nos dice: "Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para arrancárselas".
E igualmente de expresivas y fuertes son las palabras de la Inmaculada Virgen: "Mira... mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme".
Consideremos en la presencia de Dios hasta qué punto estas palabras de nuestro Redentor y de Nuestra Madre celestial no deberían ser materia permanente de reflexión y de meditación por nuestra parte.
Ante la ingratitud de los hombres, y aún especialmente de los bautizados, el Señor y la Virgen no sólo piden el consuelo de nuestra reparación, sino que en coherencia con su infinita misericordia y con la inmensidad de su amor nos ofrecen el don más preciado y necesario para nosotros, asistirnos en la hora de la muerte con las gracias necesarias para nuestra salvación.
Estos acontecimientos maravillosos que tuvieron lugar el 10 de diciembre de 1925 en la ciudad gallega de Pontevedra, diócesis de Santiago de Compostela, convierten, sin duda alguna, a la ciudad y a la diócesis como Ciudad del Corazón Inmaculado de María, y Diócesis del Corazón Inmaculado.
TEXTO DE LA GRAN PROMESA:
"Mira, hija mía, mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme y di que a todos los que durante cinco meses en el primer sábado se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen los cinco misterios del Rosario y me hagan compañía durante 15 minutos meditando en los misterios del Rosario con el fin de desagraviarme, les prometo asistir en la hora de la muerte con las gracias necesarias para su salvación".
P. Manuel María de Jesús