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sábado, 9 de abril de 2016

Que el Señor tenga misericordia de Su Santa Iglesia No hay otra manera de decirlo: Amoris laetitia, la Exhortación Apostólica del Papa es una catástrofe.

Que el Señor tenga misericordia de Su Santa Iglesia
No hay otra manera de decirlo: Amoris laetitia, la Exhortación Apostólica del Papa es una catástrofe.
Si bien fue publicada tan sólo esta mañana, los observadores y comentaristas católicos ya comenzaron a identificar varios pasajes cuestionables en los que la doctrina y la disciplina de la fe de la Iglesia son suprimidas, retorcidas, y contradictorias. Nosotros, en Rorate Caeli, tendremos más para decir sobre este asunto, pero podemos afirmar que el titular del comentario del Dr. Maike Hickson en OnePeterFive es correcto: “El Papa Francisco se Aparta de la Enseñanza de la Iglesia en su Nueva Exhortación.”  También es correcta la observación de Voice of the Family, “Hay muchos pasajes que reflejan fielmente la enseñanza católica, pero esto no puede, y no logra, disminuir la gravedad de los pasajes que socavan la enseñanza y la práctica de la Iglesia Católica.” (Asegúrense de leer toda la excelente crítica de Voice of the Family.)
Lean los comentarios del Dr. Hickson, y cuando tengan tiempo, visiten el blog del canonista Edward Peters y lean sus “Primeros pensamientos sobre la versión en inglés del Amoris laetitia del Papa Francisco.”  Sus críticas separan lo que probablemente sean los peores aspectos de la exhortación del Papa (hay muchos otros que también son malos), y las críticas son presentadas caritativamente – a mi entender caritativas al punto que fallan. Aquí están las principales críticas de Peters (el énfasis es nuestro):
1. Al hablar de los católicos divorciados vueltos a casar civilmente, Francisco escribe: “En estas situaciones, muchos, conociendo y aceptando la posibilidad de convivir «como hermanos» que la Iglesia les ofrece, destacan que si faltan algunas expresiones de intimidad [es decir, relaciones sexuales] ‘puede poner en peligro no raras veces el bien de la fidelidad y el bien de la prole’ ( Gaudium et spes, 51).” AL fn. 329. Me temo que este es mal uso de la enseñanza conciliar. Gaudium et spes 51 habla sobre parejas casadas que observaban períodos de abstinencia. Francisco parece comparar este casto sacrificio con la angustia que experimentan los adúlteros públicos cuando dejan de involucrarse en relaciones sexuales ilícitas.
2. Al hablar del “matrimonio cristiano, como reflejo de la unión entre Cristo y su Iglesia”, Francisco escribe “Otras formas de unión contradicen radicalmente este ideal, pero algunas lo realizan al menos de modo parcial y análogo.” AL 292. Esta sencilla expresión requiere de una significativa elaboración: las formas de unión que contradicen radicalmente la unión de Cristo y su Iglesia son objetivamente pseudo-matrimonios adúlteros post-divorcio; las formas de unión que reflejan esta unión de manera parcial pero buena son los matrimonies naturales. Estas dos formas de unión no son variantes sobre un mismo tema; difieren en categoría, no sólo en grado.
3. Al hablar sobre lo que el Catecismo de la Iglesia Católica 2384 describe como “adulterio público y permanente”, Francisco escribe que tras el divorcio algunos matrimonios pueden demostrar “fidelidad comprobada, entrega generosa, [y] compromiso cristiano”. AL 298. Muchos se preguntarán cómo se aplica el término “fidelidad comprobada” a las relaciones adúlteras crónicas o cómo se demuestra el “compromiso cristiano” luego del abandono público y permanente de una pareja anterior.
4. En AL 297, Francisco escribe: “¡Nadie puede ser condenado para siempre, porque esa no es la lógica del Evangelio!” Al contrario, la lógica del Evangelio es precisamente que uno puede ser condenado para siempre. CCC 1034-1035. Si uno quisiera decir que nadie puede ser ‘condenado para siempre’ por una autoridad terrena, debiera decirlo. Pero, por supuesto, negarle la Sagrada Comunión a quienes se encuentran en “adulterio público y permanente” no es en absoluto una “condena”, por lo tanto no queda claro cuál es el punto.
5. En AL 280-286, al tratar la educación sexual para jóvenes, no encontré ningún reconocimiento, ni siquiera una mención, sobre los derechos que tienen los padres en este importante asunto. Quizás esto deba deducirse a partir de otros comentarios sobre padres en otras partes de AL
Estas observaciones son correctas — pero Peters suaviza su crítica al utilizar frases como “me temo que esto” o “pareciera que Francisco”. La forma en que el Papa aplica Gaudium et spes 51 realmente retuerce la enseñanza de la Iglesia, y el Papa ciertamente compara, quizás no moralmente, los períodos de abstinencia de relaciones conyugales con “la angustia experimentada por adúlteros públicos cuando dejan de involucrarse en relaciones sexuales ilícitas.”
Para comprender la magnitud de las enseñanzas de Francisco, compare y contraste Amoris laetitia 300-310 con Familiaris consortio 84 de Juan Pablo II. La doctrina y disciplina que sostienen que personas viviendo en un estado de adulterio objetivo y persistente no pueden recibir la Sagrada Comunión no se encuentran en ninguna parte de la exhortación papal. Al contrario, Amoris laetitia 301 y la nota al pie 351 contradicen la doctrina de la Iglesia sobre este punto. Nuevamente, la enseñanza de la Iglesia, “El hecho de contraer una nueva unión, aunque reconocida por la ley civil, aumenta la gravedad de la ruptura: el cónyuge casado de nuevo se halla entonces en situación de adulterio público y permanente  (CCC 2384), no se afirma explícitamente en ninguna parte de la exhortación.
A estas críticas debemos sumar nuestra objeción contra los principios generales de Amoris laetitia 301, que son dañinos para toda la disciplina sacramental. Ciertamente, a la luz de esas reflexiones del Papa, ¿cómo podría la Iglesia negarle a alguien la comunión? También es objetable la referencia del Papa a personas que están en condiciones concretas que no le permiten obrar de manera diferente y tomar otras decisiones sin una nueva culpa“, como si la Ley de Cristo sobre el matrimonio y el divorcio no pudiera ser obedecida –contradiciendo el párrafo 297, que afirma que “la plenitud del designio que Dios tiene . . . siempre es posible con la fuerza del Espíritu Santo“.
Trayendo a la mente Santiago 1:8, ese no es el único lugar donde la exhortación no sólo contradice la fe sino incluso a sí misma – dado que, como señala Voice of the Family, la exhortación primero clasifica a las parejas homosexuales entre “la gran variedad de situaciones de familia” (AL 53) para luego rechazar la afirmación que las relaciones homosexuales son similares o análogas a los matrimonios y familias (AL 251), mientras que también acepta las premisas falsas de la “teoría de género” (AL 56) ¡antes de comenzar a criticarla!
Entonces, por un lado, tenemos la doctrina de la Iglesia expresada en documentos como Familiaris consortio y el Catecismo de la Iglesia Católica.  Por otro lado, tenemos la enseñanza del papa Francisco en Amoris laetitia.
La exhortación es un asalto efectivo y sostenido a la fe. Con lágrimas debo decir que la Santa Madre Iglesia ha reprobado e incluso condenado a algunos de sus Papas por este tipo de cosa.
Que el Señor tenga misericordia de Su Santa Iglesia.
[Traducido por Marilina Manteiga. Artículo original]