Don Divo Barsotti

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quarta-feira, 24 de junho de 2009

MASTERPLAN PARA DESTRUIR LA IGLESIA

MASTERPLAN PARA DESTRUIR LA IGLESIA I


EL MASTERPLAN

Alguien dejó olvidado en mi oficina médica un sobre grande, cerrado. Después de dos meses nadie lo reclamó. Lo abrí para averiguar la identidad de su dueño. Lo que me encontré fue una gran sorpresa: "El Masterplan para destruir la iglesia", nadie firmaba, no se daba ninguna dirección, nada más que un plan riguroso para destruir la Iglesia de Cristo.

Se dice que hay más de 1.300 comunistas que se han hecho católicos para destruir la Iglesia de Cristo por dentro, para oradarla desde sus entrañas. Yo no sé si es cierto, pero lo que si es cierto es que el "Masterplan" es una obra maestra, de increíble audacia que, si llega a trabajar, puede desquebrajar desde sus cimientos la Iglesia Católica.

Según el Masterplan la Iglesia debe estar arruinada para el año 1980.

Me he animado a publicarlo porque estoy seguro que ayudará a abrir los ojos a muchos sacerdotes y buenos cristianos, antes de que sea demasiado tarde.

¡Alerta, amigo! Alguien trabaja duro contra tu Iglesia. ¡Abre tus ojos! ¡No duermas, que el diablo está despierto!

El Masterplan parece algo perfecto. Consta de tres partes: Lo primero, el plan concreto de destrucción. Lo segundo, como llevarlo a cabo, paso a paso. Lo tercero, quien lo va a realizar.

La esencia del Masterplan parece es increíblemente sencilla: Consiste en implantar el amor y adoración al hombre, y quitar el amor y adoración a Dios. El Masterplan razona así: Una vez que haya desaparecido el amor a Dios, los hombres no se pueden amar, sino que se odiaran.

Así es que la meta consiste en reducir el primer mandamiento de la Ley de Dios a que diga: "Amar al prójimo como a ti mismo", quitando la primera parte que dice: "Amar a Dios sobre todas la cosas, con todo tu corazón; con toda tu alma y con toda tu mente".

El plan es muy atrayente, porque todo se hace en nombre de una gran causa: Del amor al prójimo. Y con este lema, nada menos que en nombre del "amor", se consigue facilmente la colaboración sincera de buenos católicos, de sacerdotes y de obispos, para tratar de terminar con el amor a Dios, con el amor a la fuente de todo amor. En nombre del amor se trata de conseguir el odio a la esencia del amor, que es Dios.

Quizás ahora, querido amigo, no se percate de la transcendencia incalculable de este plan. Estoy seguro que según vaya conociendo los detalles se dará cuenta de que es sencillamente diabólico; que conduce a la destrucción de la Iglesia de Cristo desde dentro; que conduce a destronar a Cristo del alma de los cristianos... y en definitiva... a la destrucción del amor al prójimo. Porque el amor al prójimo no puede subsistir sin la base esencial del amor a Dios, como muy bien reconoce el Masterplan.

En la descripción del Masterplan encuentras algo que se parece a la realidad, no es pura coincidencia.



LA IGLESIA UNIVERSAL

El Masterplan señala en principio que de todas las iglesias que se llaman cristianas, el bloque más firme, el que mantiene a todas, es la Santa Iglesia Católica. El plan, pues, se llama por la destrucción de los cimientos de la Santa Iglesia Católica, y una vez que ésta se tambalee, toda la cristiandad caerá por su peso.

Hay que quitarle el nombre de Santa, porque eso está llamando constantemente la atención sobre Dios, es algo sagrado, y eso sobra. Y para quitarlo es fácil, nada más insistir en que debemos acercarnos más a los hermanos protestantes. Decir que la Iglesia es Una y Santa ofende a los hermanos y los católicos no deben insistir en eso. Y así de fácil, para el año 1980 nadie dirá Una, Santa, etc.

Otra palabra que sobra es Católica, porque está muy arraigada con la adoración a Dios y a Cristo y a la Virgen, y eso hay que derrumbarlo. Para hacerlo es fácil: Hay que sustituir lo de Católica por "Universal", al fin y al cabo es lo mismo, parece que dice lo mismo, pero se quita el sabor sagrado de adoración a Dios y a Cristo que conlleva el nombre Católico.

En el año 1980 quedaría en todo el mundo la "Iglesia Universal", con todas las iglesia unidas, donde quedarían incluidos también los judíos, los musulmanes, los indús, etc.

El primer mandamiento de esta "Iglesia Universal", y el único, sería "amar al prójimo como a ti mismo". Por supuesto, seguirá existiendo un Dios todo bondad. Pero un Dios que es tan bueno que no castiga; y como no puede castigar, todo el mundo se olvidará de Él muy pronto, porque al Dios que no infunde respeto, que no se le teme, la gente lo olvida.

Por supuesto esto es el final del Masterplan pero muchos años antes hay que empezar con cosas pequeñas, muy simples, es un plan que dura 25 años, hay que tener paciencia, constancia y, sobre todo, conseguir la colaboración de los obispos, los sacerdotes y los buenos católicos. Siempre en nombre del "amor", de la "caridad". Aunque esa palabra "caridad" también sobra, porque habla del amor a Dios a Cristo, y con el amor de la Virgen y de los santos. Así es que nada de "caridad", sólo "amor". Será muy fácil sustituir una palabra por la otra, porque dicen lo mismo, y además, amor es más moderna, más inteligible al pueblo, y puede unir más a todos.

Pero todo esto, repito, es el final del plan. El principio deben ser cosas sencillas, quitar cosas "poco importantes", sembrar una "piedad" falsa de compasión para los no católicos; acercarse a los no católicos, abrir las puertas de la Iglesia Católica a los que no lo son; quitar las cosas "sin importancia" que los pueda herir.

De estas cosas "sin importancia", del principio del plan, de los primeros 25 años, vamos a hablar en el siguiente capítulo.

Pero antes de pasar ahí quiero que no se me olvide lo de la palabra "piedad". El Masterplan dice que también sobra, que sustituirla por la palabra "compensación", que dice lo mismo en relación con los hombres, con los hermanos, pero que no conlleva el significado de unión con Dios, con Cristo, con la Virgen, etc. Será fácil: Hay que sustituir en que eso de "piedad" suena a beato, a gente hipócrita, a gente sin carácter; hay que decir que "piedad" suena a vieja que no tiene nada que hacer, y que va a pasar el tiempo a la iglesia.


J. Domínguez
fonte:tradición y patria 1492