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sexta-feira, 28 de março de 2014

Willigis Jäger: La mística cristiana intenta abrir nuestro ser hacia una experiencia más amplia

Willigis Jäger:  La mística cristiana intenta abrir nuestro ser hacia una experiencia más amplia


06/02/2009 - Autor: M. J. Hernández - Fuente: La Provincia


Willigis Jäger
Willigis Jäger

Willigis Jäger es uno de los autores más importantes en la actualidad sobre temas de espiritualidad y mística. Esta semana ha impartido en Gran Canaria un curso de contemplación y zen en la Asociación Maestro Eckhart.

- Hábleme de la esencia del Centro Europeo de Espiritualidad que usted representa.

- Nuestra identidad personal y mental no es nuestra identidad más profunda. Las ciencias modernas y la teología transpersonal nos dicen hoy en día que la identidad cognitiva no es la última y detrás de ella hay más espacios de nuestras vivencias. La mística desde hace siglos sabe que lo que va a morir o desaparecer es nuestra identidad cotidiana, pero la esencia de nuestro ser es lo que ni nace ni muere. En los ejercicios de la contemplación o del zen estamos buscando la experiencia directa de esta esencia. Por eso no sólo los místicos de todas las llamadas religiones nos lo dicen desde hace cinco mil años, también muchos científicos de hoy.

- ¿Qué empujó a un sacerdote benedictino a la espiritualidad oriental?

- Siendo niño hice una experiencia mística y entré en un espacio más allá de lo que el cura dijo. Esta experiencia se repitió pero no he podido encontrar en la Iglesia católica nadie que pudiese acompañarme en esto. Debido a mi profesión dentro de la Iglesia he tenido que viajar mucho y encontré a un maestro zen en Japón. Comencé un curso con él y me di cuenta que explicaba justo lo que yo he experimentado y reconocí que el zen es un camino hacia esta experiencia, pero también me di cuenta de que la mística cristiana dice lo mismo. Y si San Juan de la Cruz dice "entré sin saber a donde", entonces entré justo en este espacio. Y si Santa Teresa de Jesús dice que "el río entra en el mar", entonces no puedo distinguir las dos aguas, lo personal y lo no personal se encuentran.

- ¿Qué le puede aportar el zen al catolicismo?

- Zen puede decir que nosotros como cristianos tenemos el mismo nivel en nuestra mística. Como muchas personas ya no tienen ningún contacto o vínculo con la Iglesia, van directamente al zen, pero el zen simplemente nos dice si estás en el camino del ejercicio entonces entras en una experiencia transpersonal y probablemente allí se encuentra nuestro camino como especie humana. Nosotros nos hemos desarrollado desde una conciencia prehumana pasando por conciencias místicas, mitológicas, mágicas hacia la mental y probablemente allí no se para el desarrollo humano, y todo esto no son reconocimientos místicos sino cada vez más científicos y antropológicos dentro del desarrollo humano. Nosotros nos encontramos como especie humana en un punto crucial y crítico y si no llegamos a traspasar la limitación mental personal probablemente no podremos seguir desarrollándonos.

- ¿Cuáles son sus principales discrepancias con el Cristianismo?

- La religión cristiana, la que vivimos por el momento, representada por Benedicto XVI, vuelve a mirar para atrás. Pero esta interpretación de lo cristiano no entra en el siglo XXI. No creemos que más allá está un dios que está mirando o contemplando todo lo que sucede, un tsunami u otra catástrofe, debe tener otras causas. Conocemos también en la mística cristiana que hay una causa o un origen de todo, pero este origen no es un origen mental razonablemente reconocible. Nosotros siendo personas somos pasos o manifestaciones individuales de este origen y si no hubiera mí no hubiera dios. Esto quiere decir que el universo no puede traer nada. Cada uno de nosotros somos una ola individual de este océano llamado dios, pero aun siendo esta ola no podemos sentirnos separados del océano, y siendo ola debemos reconocer que cada vez somos también océano en esta vida divina. Y por eso todo nuestro ejercicio, aquí y en otras ciudades, consiste en dar para atrás esta limitación mental de nosotros mismos. Por un lado este yo mental es un gran paso evolutivo, nos hace sentirnos y organizarnos como humanos, pero reconocer que a la vez se trata de una limitación es difícil de enseñar. En el zen hubiéramos podido decir que esto es como si hubieras mirado al cielo a través de una pajita.

- ¿Cuál es el camino?

- Nuestra conciencia zen o la mística cristiana intenta abrir nuestro ser hacia una experiencia más amplia. Y para mí este es el futuro de nuestra especie humana, el desarrollo seguirá, nos seguiremos abriendo y esto es la única posibilidad para sobrevivir. Este universo es el universo del amor. Solamente cuando tengamos la posibilidad de hacer la experiencia de la unidad de todo tendremos la posibilidad de sobrevivir.