BEATO CARLO ACUTIS , A EUCARISTIA É A MINHA AUTO -ESTRADA PARA O CÉU

 


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segunda-feira, 25 de outubro de 2010

Dietrich von Hildebrand: No puede haber duda que la Comunión en la mano es una expresión de la tendencia hacia la desacralización en la Iglesia en general, así como de la irreverencia en aproximarse a la Eucaristía específicamente. El misterio inefable de la presencia corporal de Cristo en la hostia consagrada pide una actitud profundamente reverente. (Tomar el Cuerpo de Cristo en nuestras manos no consagradas – como si fuese un simple pedazo de pan, es algo que en sí es profundamente irreverente y perjudicial para nuestra fe). Tratar este misterio insondable es como si estuviésemos tratando simplemente y nada más que con otro pedazo de pan, algo que hacemos naturalmente todos los días con un simple pan, y hace que sea más difícil el acto de fe en la verdadera presencia corporal de Cristo. Dicho comportamiento hacia la hostia consagrada corroe lentamente nuestra fe en la presencia corporal y alimenta la idea que es únicamente un símbolo de Cristo.

"La Comunión en la mano no ha sido, ni será aceptado por el Cielo. Esto es un sacrilegio ante los ojos del Padre Eterno y no debe ser continuado porque vosotros únicamente estáis añadiendo a vuestro castigo cuando continuáis con las maneras que han sido halladas ser desagradables al Padre Eterno." - Nuestra Señora de las Rosas, 30 de Junio, 1984


Dietrich von Hildebrand, llamado por el Papa Pío XII “El Doctor de la Iglesia del Siglo XX ,” fue uno de los filósofos cristianos más eminentes del mundo. Ningún otro escritor católico ha repetido tan completamente el mensaje de Nuestra Señora de las Rosas como Dietrich von Hildebrand. El siguiente artículo escrito por Dietrich von Hildebrand, titulado “Debería de rechazarse la comunión en la mano”, fue publicado el 8 de Noviembre, 1973.
No puede haber duda que la Comunión en la mano es una expresión de la tendencia hacia la desacralización en la Iglesia en general, así como de la irreverencia en aproximarse a la Eucaristía específicamente. El misterio inefable de la presencia corporal de Cristo en la hostia consagrada pide una actitud profundamente reverente. (Tomar el Cuerpo de Cristo en nuestras manos no consagradas – como si fuese un simple pedazo de pan, es algo que en sí es profundamente irreverente y perjudicial para nuestra fe). Tratar este misterio insondable es como si estuviésemos tratando simplemente y nada más que con otro pedazo de pan, algo que hacemos naturalmente todos los días con un simple pan, y hace que sea más difícil el acto de fe en la verdadera presencia corporal de Cristo. Dicho comportamiento hacia la hostia consagrada corroe lentamente nuestra fe en la presencia corporal y alimenta la idea que es únicamente un símbolo de Cristo. Decir que el tomar el pan en nuestras manos aumenta el sentido de la realidad del pan es un argumento absurdo. La realidad del pan no es lo que importa – también es visible para cualquier ateo. Pero el hecho que la hostia es en realidad el Cuerpo de Cristo – el hecho que se ha llevado a cabo la transubstanciación – es el tema que—debe enfatizarse.

No son realmente válidos los argumentos sobre la Comunión en la mano basados en que esta práctica se ha encontrado entre los primeros cristianos. Pasan por alto los peligros y lo inadecuado de volver a introducir la práctica hoy en día. El Papa Pío XII habló en términos muy claros e inequívocos en contra de la idea que uno puede volver a introducir hoy en día las costumbres de la época de las catacumbas. Ciertamente, deberíamos tratar de renovar en las almas de los católicos de hoy el espíritu, el fervor y la devoción heroica que se encuentran en la fe de los primeros cristianos y en los muchos mártires entre sus rangos. Pero simplemente adoptar sus costumbres es, de nuevo, algo distinto; las costumbres pueden hoy en día asumir una función completamente nueva y no podemos ni debemos simplemente tratar de re-introducirlas.

En la época de las catacumbas no estaban presentes el peligro de la desacralización y la irreverencia que amenazan hoy en día. El contraste entre el saeculum (secular) y la Santa Iglesia estaba constantemente en las mentes de los cristianos. Así, una costumbre que en esos tiempos ya no estaba en peligro puede constituir un grave peligro pastoral en nuestros días.

Tomen en cuenta ahora cómo consideró San Francisco la extraordinaria dignidad del sacerdote, la cual consiste exactamente en el hecho que se le permite tocar el Cuerpo de Cristo con sus manos consagradas. Dijo San Francisco: “Si llegase a encontrarme al mismo tiempo con un santo del cielo y un pobre sacerdote, primero mostraría mi respeto al sacerdote y rápidamente le besaría sus manos y luego diría: ‘Esperad, San Lorenzo, porque las manos de este hombre tocan la Palabra de la Vida y sobrepasan por mucho todo lo que es humano.’”

Alguien podría decir: pero, ¿no distribuyó San Tarciso la Comunión a pesar que él no era sacerdote? Ciertamente ninguno se escandalizaba por el hecho que tocaba la hostia consagrada con sus manos. Y en una emergencia, se le permite a un laico hoy en día darle la Comunión a los demás.

Pero esta excepción para los casos de emergencia no es algo que implique una falta de respeto al santo Cuerpo de Cristo. Es un privilegio que está justificado por la emergencia – que debería aceptarse con un corazón tembloroso (y debería permanecer como privilegio, reservado únicamente para emergencias).


[Nota: Nuestra Señora de las Rosas declaró, "Hija Mía, ¡por favor, debes hacerle saber a Nuestro clero que ellos están profanando el Cuerpo de Mi Hijo de muchas maneras! ¡Irrespeto y deshonra! ¡Cuántas lágrimas He derramado con sólo ver! ¡Sólo las manos consagradas darán y traerán a Mi Hijo a las personas de la tierra, legalmente ordenadas y a quienes se les ha dado el Espíritu Santo - el clero, escogido por el Padre, para traeros a Su hijo! ¡Las manos que no estén limpias no tocarán el Cuerpo de Mi Hijo! ¡No lo debes permitir por más tiempo! ¡Ninguna criatura llevará el Cuerpo de Mi Hijo en sus manos! Debes saber, hija Mía, ¡qué sólo puede hacerse una excepción! Cuándo un sacerdote legalmente ordenado no puede llegar a los que mueren, ¡enviará a su diácono para llevarle a Mi Hijo! ¡Pero en severas tribulaciones y necesidad, digo! ¡Sólo para los que mueren! A todos los demás, hija Mía, se les dará la gracia necesitada si rezan." - Nuestra Señora, 31 de Diciembre, 1974

La cita de Nuestra Señora de las Rosas se adecua a la práctica tradicional de la Iglesia y al Código de la Ley Canónica de 1917. Específicamente, el Canon 845, § 1, que declara que el ministro ordinario de la Santa Comunión es ÚNICAMENTE el Sacerdote. El Canon 845, § 2 declara que el ministro extraordinario es únicamente el diácono. El libro teológico sacramental, La Administración de los Sacramentos por Nicolás Halligan, O.P., explica:

"Es una enseñanza certera que el sacerdote por sí solo es el ministro ordinario de la Santa Comunión." (Nicholas Halligan, O.P., La Administración de los Sacramentos, 1963, p. 107, Imprimatur: Cardinal Spellman)

"El pastor tiene el derecho exclusivo de llevar Viaticum, tanto pública como privadamente, a los enfermos en su parroquia, aún a aquellos que no son sus parroquianos." (p. 108)

"Por ordenación, un diácono es el ministro extraordinario de la Santa Comunión, pero únicamente con permiso del Ordinario local o del pastor, otorgado por cualquiera de los dos por una razón seria, pero este permiso puede presumirse en caso de una necesidad. Aparte de la necesidad, un diácono no estaría justificado para actuar sin permiso.” (p. 108)

"El diácono, al administrar la Santa Comunión, observa las ceremonias tal como están prescritas para el sacerdote... A diferencia de los clérigos, el diácono, a pesar de pecar gravemente [Nota: si el diácono distribuye la Comunión sin el permiso del pastor o sin una razón grave], no incurre en irregularidad si actúa sin permiso.” (p. 108)

Pero existe gran diferencia entre este caso de tocar la hostia consagrada con nuestras manos no consagradas y aquel de tomar la Comunión en la mano, como un proceder – en todas las ocasiones. El que se permita tocar la hostia consagrada con manos sin consagrar de ninguna manera ha de presentarse a los fieles como una privilegio inspirador. Se convierte en la forma normal de recibir la Comunión. Y esto alimenta una actitud irreverente y, por lo tanto, corroe la fe en la real presencia corporal de Cristo.

Se le da por hecho que todos reciben la hostia consagrada en sus manos. El laico a quien se le otorga el gran privilegio por rezones especiales tiene que tocar la hostia, claro está. Pero no existe razón alguna para recibir la Comunión en la mano: únicamente un espíritu inherente de familiaridad mezquina con Nuestro Señor.

Es incomprensible el por qué algunos insisten sobre una manera de recibir la Comunión que abre la puerta a toda clase de abusos accidentales y aún intencionales.

Primero, existe una posibilidad mucho mayor que algunas partículas de la hostia consagrada se caigan. En tiempos pasados el sacerdote observaba con gran cuidado si algunas partículas de la hostia se habían caído, en cuyo caso él inmediatamente tenía gran cuidado de que las partículas sagradas fuesen levantadas reverentemente y consumidas por él. Y ahora, sin razón aparente, muchos desean exponer la hostia consagrada a este peligro en un grado mucho mayor que antes – estamos en la época en que la hostia se hace cada vez más parecida a un pan y más fácilmente desmoronable.

Segundo, y este es un problema incomparablemente peor, existe el peligro que un comulgante, en vez de ponerse la hostia consagrada en su boca, la coloque en su bolsa o de otra manera la esconda y no se la consuma. Esto, desafortunadamente, ha sucedido en estos días de satanismo revivido. Se sabe que las hostias consagradas se han vendido para usos blasfemos. En Londres, se dice que el precio es de 30 libras por una, lo que nos recuerda las 30 piezas de plata por las cuales Judas vendió el Cuerpo de Nuestro Señor.

Se cree que en vez de aplicar el cuidado más escrupuloso para proteger la hostia consagrada más sagrada, la cual es realmente el Cuerpo de Cristo, el Dios-hombre, de todos los dichos abusos posibles, ¿existirán quienes desean exponerlo a esta posibilidad? ¿Habremos olvidado la existencia del demonio “quien vaga buscando a quien puede devorar? ¿Es su trabajo en el mundo y en la Iglesia no tan visible hoy en día? ¿Qué nos faculta a asumir que no se llevarán a cabo los abusos a la hostia consagrada?

Entre mayor sea nuestro respeto y más grande nuestro amor, entre mayor sea nuestra realización de la santidad inefable de la Eucaristía – mayor será nuestro horror de que sea abusada; y nuestra avidez para protegerla de todos los posibles abusos blasfemos.

¿Por qué – por amor a Dios – debiera introducirse la Comunión en la mano en nuestras iglesias cuando es evidentemente perjudicial desde un punto de vista pastoral, cuando ciertamente no aumenta nuestra reverencia, y cuando se expone la Eucaristía a los más terribles abusos diabólicos? Realmente no existen argumentos serios para la Comunión en la mano. Pero existen las clases de argumentos gravemente serios en contra de esto.
 

"Pedimos y repetimos que nadie toque el Cuerpo de Mi Hijo con las manos no consagradas. Será profanado y descartado, a menos que sólo un sacerdote legalmente ordenado, un hombre de Dios con dedos purificados por el Espíritu Santo, dé el Cuerpo y la Sangre de Mi Hijo a cada uno bajo su cuidado." - Nuestra Señora, 6 de Septiembre, 1975
 
Los mensajes de Nuestra Señora de las Rosas en Bayside... http://www.nuestrasenoradelasrosas.org/directrices/index_directrices.htm
Estas profecías vinieron de Jesús, María, y los Santos a Verónica Lueken en Bayside, NY, de 1968 a 1995.

PRESENCIA REAL
"Violáis vuestra sagrada confianza. Habéis tomado el Cuerpo de vuestro Creador, el Hijo de vuestro Dios en la Trinidad, y Lo profanáis. ¡Tenéis que comer en vuestras casas! Cuando venís al Gran Sacrificio, el Santo Sacrificio de la Misa, (tenéis que) venir con reverencia. ¡Tenéis que poneros de rodillas y haced penitencia ahora por las ofensas a vuestro Dios!
     "Cómo en el pasado, ¿no podéis reconocer el misterio del Cielo y de la tierra? ¿No se cambió la vara de Moisés en una serpiente por la voluntad de Dios? ¿No se cambió el río de Egipto en sangre por la voluntad de Dios? ¿Y no puede Dios, en Su voluntad, venir a vosotros a cambiar el pan y el vino a la Presencia cierta, la Presencia real, la verdadera Presencia de Su Cuerpo y Sangre?" – San Miguel, 1 de Febrero, 1977

BONDAD Y AMOR
"¡No debéis tomar el Cuerpo de Mi Hijo en vuestras manos! ¡Abrís la puerta para la entrada de los espíritus malignos que profanan el Cuerpo de Mi Hijo! Los dedos consagrados de un hombre de Dios, debidamente ordenado, los sacerdotes, colocarán a Mi Hijo dentro de vuestra boca, y debéis absorber Su Cuerpo con bondad y amor." -
Nuestra Señora, 22 de Marzo, 1975

SACRILEGIO
"Mi Hijo no está complacido con la manera en que Su Cuerpo y Sangre están siendo dado a todos los humanos sobre la tierra. La Comunión en la mano no ha sido, ni será aceptado por el Cielo. Esto es un sacrilegio ante los ojos del Padre Eterno y no debe ser continuado porque vosotros únicamente estáis añadiendo a vuestro castigo cuando continuáis con las maneras que han sido halladas ser desagradables al Padre Eterno." -
Nuestra Señora, 30 de Junio, 1984

HOMBRE DE DIOS
"Un sacerdote es un hombre de Dios, escogido exclusivamente del mundo para ser representante del Hijo de Dios, hermanas y hermanos míos. Como hombre de Dios, él os trae el Cuerpo y la Sangre de vuestro Salvador.
     "Os digo, hermanos y hermanas mías, ¡qué nadie tomará en sus manos el Cuerpo purificado de vuestro Salvador! ¡Sólo los dedos consagrados y las manos consagradas del representante de Cristo el Señor, dará y traerá este regalo a la humanidad! –
Santa Teresita, 2 de Octubre, 1975

LA ÚLTIMA CENA
Verónica - Veo un gran mural en el cielo ahora. Está oscuro en todo el contorno de él. Y sé que es una placa; es como una placa aquí en el cielo, y muestra a los doce apóstoles durante la Ultima Cena. Veo gran tristeza en los rostros debido a la violación de la Hostia ahora. –
7 de Septiembre, 1977

UN PLAN SINIESTRO
"Os pregunto, hijos Míos: vosotros Me preguntáis muchas veces en vuestras oraciones, ¿debéis de aceptar el Cuerpo de Mi Hijo en vuestras manos? ¡Os digo no! de nuevo ¡no, con razón!
     "No podéis juzgar a todos aquellos alrededor vuestro, hijos Míos: quienes han aceptado esta práctica diabólica bajo la apariencia de liderazgo. No, hijos Míos, esto se introdujo para profanar a Mi Hijo, para quitarle la verdad de Su naturaleza divina. ¡¡Ninguno quien escuche Mi voz debe aceptar el Cuerpo de Mi Hijo ni Su Sangre en las manos!! ¡El cáliz volcará y quedaréis bañados en Su sangre!
     "Fue, hijos Míos, un plan siniestro desde las entrañas del infierno, para removeros el conocimiento de la divinidad de Mi Hijo." -
Nuestra Señora, 10 de Febrero, 1978

ENGAÑADOS
"Una y otra vez, Yo viajo de aquí para allá instruyendo a Mis hijos que permanezcan cerca de la Eucaristía, el Pan de la Vida. Pero no seáis mal guiados: no aceptéis el Cuerpo de Mi Hijo en vuestras manos.
     "Satanás, Lucifer, vino como un ángel de luz e impuso a sus agentes entre la Jerarquía de la Iglesia de Mi Hijo y los engañó. Toda clase de abominaciones está siendo cometida ahora sobre el Cuerpo de Mi Hijo." -
Nuestra Señora, 15 de Julio, 1978

BLASFEMIA
"Muchos están entregando Mi Cuerpo de una manera que solo se podría llamar blasfemia. Muchos están aceptando Mi Cuerpo en la Eucaristía de una manera que denigra la Divinidad, y también promueve la impiedad, el paganismo y la impureza de corazón y acciones durante el Santo Sacrificio de la Misa." -
Jesús, 26 de Mayo, 1979

DESECRACIÓN
"Hija Mía, ¿preguntas por qué lloro? Derramo lágrimas de gran angustia. Observo de nuevo la profanación hacia el Cuerpo de Mi Hijo que está siendo cometida sobre la tierra. ¡Ninguno colocará su mano sobre Su Cuerpo!
     "Mi Hijo os ha dado en fe a aquellos que Él ha escogido dentro de la humanidad para que Lo representen - vuestros sacerdotes. ¡Ningún otro llevará a Mi Hijo a la humanidad! ¡No mancillaréis Su Cuerpo al entregarlo en las manos de mujeres, o de aquellos que no han sido preparados por el Padre como sacerdotes legalmente ordenados en las Casas de Dios! ¡Haraganería, preocupados con el mundo y los placeres de la carne!" -
Nuestra Señora, 1 de Noviembre, 1974
 
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Dietrich von Hildebrand: Debería rechazarse la Comunión en la mano
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"Hincaos ante vuestro Dios en la Eucaristía”
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Vaticano II (Parte 1) – Infiltración en la Iglesia
http://www.nuestrasenoradelasrosas.org/noticias1/VaticanoII-1.htm


Vaticano II (Parte 2) – Nubes oscuras se forman antes del Vaticano II

http://www.nuestrasenoradelasrosas.org/noticias1/VaticanoII-2.htm


Vaticano II (Parte 3) – La revolución satánica gana momentum en el Concilio
http://www.nuestrasenoradelasrosas.org/noticias1/VaticanoII-3.htm


Modestia en el vestir: “La belleza nunca se expone”
http://www.nuestrasenoradelasrosas.org/noticias1/modestia1.htm
¿Debieran las mujeres cubrirse sus cabezas en la Iglesia?
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