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terça-feira, 17 de dezembro de 2013

Apoye a los Frailes Franciscanos de la Inmaculada . Pida el cese del Comisario Pontificio


 
 
Apoye a los Frailes de la Inmaculada
 
Pida el cese del Comisario Pontificio

Padre Manelli: enfermo y perseguido


¿Le prohibieron decir Misa y confesar?


Stefano Manelli: Nuevo mártir de la Tradición

Hablamos hasta el cansancio en este blog sobre la crueldad demostrada por algún importante miembro de la Jerarquía local contra las monjas de la Casa de Ejercicios, prácticamente extinguidas ya.
El testimonio de varias hermanas que conocieron las "amabilidades" del Comisario respectivo, y que ha sido recogido oportunamente aquí, no deja lugar a dudas por nuestra parte.

Siempre hemos pensado que un comportamiento de tal naturaleza hacia una mujer no es digno de un padre, que va... no es digno de ningún varón que se precie de tal, menos de un obispo.

Pero con sus más y con sus menos, el mismo tipo de crueldad está siendo desplegado implacablemente por el Comisario Apostólico ¿padre? Volpi, contra los Frailes de la Inmaculada y, especialmente, contra el padre Stefano Manelli, su fundador.

Un informe de La Nuova BQ, nos avisa que el padre Manelli fue llamado a una reunión con el Comisario, a la que no pudo asistir porque estaba hospitalizado y a punto de ser operado de una grave enfermedad.
Hizo enviar un detallado certificado médico que daba cuenta de su situación, por la cual se le habían prohibido las visitas.

Entonces Volpi contestó con una carta en la que ordenaba que a la prohibición médica se le sume la prohibición canónica de recibir cualquier tipo de visitas, porque diz tenía miedo que el celo apostólico del Fundador de los Frailes, lo llevara a vulnerar una simple prescripción sanitaria.

Cabe preguntarse qué necesidad hay de tal conducta con un hombre gravemente enfermo, excepto que sea algo como esto: ¿no quieres venir?, entonces nadie irá a verte, como podría imaginarse cualquier mal pensado.

El médico que atiende al padre desde hace muchos años, dijo que algo más grave aún sucedió durante esos días.
En primer lugar, el Comisario no llamó ni una sola vez para interesarse por la salud del padre y, lo peor e inverosímil, según el Dr. De Luca, le prohibió celebrar la santa Misa y confesar durante esos días.
¡Qué sentido tiene una orden así sobre un enfermo que seguramente no estará en condiciones de hacer tal cosa?

Luego de conocerse este testimonio, que publicamos abajo en nuestra traducción, una carta enviada por el vocero oficial de la intervención de los Frailes, padre Bruno, al diario que dio la noticia, informa que jamás el padre Volpi le ha prohibido confesar o decir misa al ex Superior General, y que no lo llamó por teléfono durante su internación, para evitar quebrar la restricción de visitas entendida en sentido amplio.

Es la palabra del médico contra la de Volpi. Nosotros sabemos a quién creerle, que no es quien tanto daño y sufrimiento está causando por estos días.

Pues ha toda la lista de hechos lamentables causados por el Comisario Político, perdón Pontificio, que figura abajo, se suma la orden dada el 8 de Diciembre pasado por la cual cierra el seminario y prohíbe las ordenaciones sacerdotales y diaconales.

No les basta con privarlos de la Misa, hay también que destruir la formación que es la base de toda restauración católica.
Modus operandi ya experimentado en todo el mundo, por ejemplo, por Mons Mario Poli cuando llegó a la Pampa: sacó a sus seminaristas de un buen seminario y los envió a otro que es un desastre con la consecuencia de que todos los candidatos se mandaron a mudar.

Según dice su médico, la grave enfermedad del padre Manelli se relaciona con una formación tumoral.
Es sabido la influencia que tiene en esos procesos el stress que han vivido los pacientes, lo cual, en algunos casos, es el verdadero desencadenante de la enfermedad.

El actual dolor del padre Manelli, nuevo mártir de la tradición, se debe a Francisco, último responsable de una situación que podría solucionar dividiendo el Instituto en dos ramas: la progre y la tradicional.

Claro que de esa forma no solamente se vería que los progres no cuentan con suficiente gente como para seguir adelante, sino algo mucho peor todavía para la mentalidad Franciscana que hoy rige la Iglesia: nacería un potente y fecundo Instituto ¡Restauracionista neopelagiano criptolefebvrista! ¡Valganos Nuestro Señor!

No se enojen los curas y obispos del tipo del padre Volpi cuando lean lo que sigue: Hagan lo que se les venga en gana con los pobres curas que tienen a su merced, pero por favor no mientan más.
No nos hagan el discurso de la humildad, del perdón, de la caridad, y del diálogo fecundo... Así el día del Juicio, Dios los mandará al infierno de los malos padres, pero no al de los hipócritas.

Por lo demás: ¿alguien pude poner razonablemente en dudas que existe un estado de necesidad real en la Iglesia para muchos fieles que adhieren a la liturgia Tradicional, cuando es el mismo Papa el que causa lo que estamos viendo?





El padre Stefano María Manelli, fundador del Instituto de Frailes Franciscanos de la Inmaculada, intervenido desde el pasado mes de Julio, ha sido mantenido bajo aislamiento total por disposición del Comisario apostólico padre Fidenzio Volpi; ha denunciado a La Nuova BQ el director de la clínica en la cual el padre Manelli fue intervenido quirúrgicamente.

Las palabras del médico desmienten parcialmente la explicación dada por Volpi, a propósito del estado de salud del padre Manelli

Es este el último acto del tira y afloje mantenido entre el Comisario Apostólico y los frailes franciscanos de la Inmaculada reunidos en torno a su fundador, que en las últimas semanas ha visto un aumento de tensiones que dio lugar a las medidas dramáticas tomadas por el mismo comisario (NdPC, el 8 de Diciembre de 2013).

Días pasados, el periodista Marco Tosatti publicó en la Stampa el intercambio epistolar entre un fiel cercano al Instituto y el Comisario Volpi.
El laico enumeró los hechos que se han sucedido desde el principio de la intervención del Instituto (NdPC, seguimos aquí la traducción del artículo de Tosatti hecha por Acción Litúrgica):
  1. Despues de haber acusado al padre Stefano María Manelli, fundador del instituto de los Franciscanos de la Inmaculada (FI) de haber desviado a los hermanos de su carisma fundacional, sin explicarse en que consiste ese desvío.
  2. Después de haberles prohibido celebrar el Vetus Ordo, prohibición aún vigente, seguida con obediencia total por parte del instituto, después de haber destituido de sus cargos, transferido y alejado, con furia y precipitación, a los hermanos fieles al carisma de los Padres Fundadores, y de haber promocionado a todos los hermanos que apoyan la "nueva" línea en los diferentes conventos FI diseminados por el mundo.
  3. Después de haber, sin motivo claro, apartado de la enseñanza al padre Apollonio, Procurador General. Presidente del Seminario Teológico y Guardián del convento de Roma-Boccea, y haberlo transferido a Portugal.
  4. Después de haber apartado de la enseñanza al padre Lanzetta, vice-delegado FI para Italia, superior en Florencia y profesor en el seminario, y haberlo transferido a Austria. Después de haber transferido al padre Settimio Manelli y al padre Siano, respectivamente rector y vice-rector del seminario, destituidos de sus cargos y reemplazados por dos hermanos de la "nueva" línea, uno de ellos ni siquiera bachiller en teología.
  5. Después de haber expedido para Africa, de la noche a la mañana, al padre Budani, que estudiaba Derecho Canónico y se le impide continuar sus estudios. Después de haber exiliado al padre Stefano, siempre obediente, y de haberle prohibido recibir visitas, incluso de sus familiares, bajo pena de pecado grave, y de haberle prohibido recibir llamadas telefónicas o cualquier contacto directo con el mundo exterior.
  6. Después de todo ésto, por una carta de 27 de noviembre, el padre Fidenzio Volpi, con el apoyo del padre Alfonso Bruno, ha considerado oportuno extender su guerra total también contra los laicos. Y ha suspendido todas las actividades de los laicos pertenecientes a la MIM (Misión de la Inmaculada Mediadora) y de la Tercera Orden Franciscana de la Inmaculada, prohibiendo a los terciarios llevar el hábito.

(NdPC: Retomamos ahora nuestra traducción) En la respuesta al laico, que Tosatti calificó de "extremadamente dura", el Comisario afirma, entre otras cosas, que "el fundador y Superior General, padre Stefamo Manelli, que ya en Enero de 2012 había evitado
tanto el diálogo constructivo con los religiosos que se quejaban por la deriva criptolefebvrista y seguramente tradicionalista, como también mi reciente invitación aclaratoria del pasado 16 de Noviembre en busca de una recompocisión y, al mismo tiempo, a fin de rendir cuentas de todas las operaciones y de todos los bienes muebles e inmuebles del Instituto a cargo de sus familiares e hijos espirituales durante el comisariato, me respondió con un certificado médico extendido por una clínica privada a petición suya, que certifica que todavía se estaba recuperando.

En realidad, estas afirmaciones son en parte desmentidas por una carta con fecha 18 de Noviembre, que obra en nuestro poder y se puede ver abajo de esta nota, dirigida por el Comisario Volpi al Dr. John De Luca, director médico del hospital privado "Villa Floria", en la localidad de Campizillone, en Mignano Montelugo, Pcia. de Caserta, en el cual de fundador de los Frailes fue hospitalizado recientemente.
De hecho, la clínica había presentado al padre Volpi, "una detallada certificación médica", para demostrar el precario estado de salud del padre Manelli; tanto que el mismo Comisario, en su carta, agradece al profesor De Luca por su profesionalismo, al mismo tiempo que declara haber podido "valorar y apreciar el punto de vista científico" contenido en la certificación.
De lo cual se deduce que el Comisario Volpi era plenamente consciente de la gravedad del cuadro y de la imposibilidad de que el padre Manelli pudiera asistir a la reunión aclaratoria de la que habla.

En la misma carta, el padre Volpi agrega a la normal prohibición médica de visitas, otra canónica "conociendo el celo sacerdotal de nuestro hermano temo, en efecto, que impulsado por su deseo de procurar el bien de las almas, tenga la tentación de transgredirla".

Llamamos telefónicamente al Dr. De Luca:

¿Qué nos puede decir de la salud del padre Manelli?

El padre ha sido dado de alta el sábado y regresó a su residencia (el comisario le ha ordenado vivir en la diócesis a la que pertenece el Santuario Casalucense, en Santeliafiumerapido, cerca de Cassino), después de someterse a una cirugía delicada por una formación tumoral. Su estado es estable.

El Comisario de los Frailes afirma que el padre Manelli fue hospitalizado por su propia decisión...

Como médico, sigo al padre Stefano desde hace veinte años (el profesor De Luca es terciario franciscano desde hace 10 años).
No tenía ninguna intención de internarse, para no alejarse de sus hermanos. Le impuse la hospitalización, porque su condición lo exigía, y la certificación médica enviada al Comisario aclara la grave situación de su salud. El Comisario puede decir lo que quiera.
Por mi parte, puedo afirmar que durante la internación del padre Stefano, no se ha realizado ninguna forma de caridad cristiana a su favor: no hubo ni una sola llamada del Comisario a fin de asegurarse cuál era el estado de su salud.

En la carta que le envió el Comisario el 18 de Noviembre, dice que es consciente "de la detallada certificación médica" acerca del estado de salud del Padre. ¿Lo puede confirmar?

Ciertamente, él fue informado, de forma exhaustiva, sobre la salud del padre, de lo cual era muy consciente.

En la misma carta el Comisario se ha referido a la prescripción sanitaria por la cual se le vedaban las visitas al padre Manelli, ¿de qué se trata?

Es la praxis normal que se sigue en estos casos en todas las clínicas y hospitales del mundo. Pero lo grave es otra cosa.

¿Cuál?

La prescripción canónica emitida por el Comisario sin motivo alguno, que le ordenaba no celebrar la Santa Misa ni confesar durante todo el tiempo de su hospitalización. Un hecho gravísimo que creo no tiene precedentes.

Carta del Comisario al Dr. De Luca