Don Divo Barsotti

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sábado, 19 de junho de 2010

La Reforma de la Liturgia y la Iglesia Católica


El blog de la Sociedad de San Hugo de Cluny ha publicado una traducción de una reciente entrevista con Martin Mosebach sobre la reforma de la Liturgia y la Iglesia Católica.

Part 1 Parte 1

Part 2 Parte 2
 

The Reform of the Liturgy and the Catholic Church

Una conversación con Martin Mosebach
El debate fue conducido por Alejandro Goerlach.
Desde el Europeo
hughofcluny.blogspot.com

Noticias relacionadas con la Liturgia. Mientras, en España, ¿qué ocurre?

 
 

Varias noticias se han producido recientemente, sin solución de continuidad, relacionadas con la Liturgia:
- el 27 de Diciembre del año recientemente finiquitado, el Cardenal Zen, emérito de Hong Kong, celebró Misa Cantada en Hong Kong.

- el pasado 6 de Enero, Guido Marini, maestro de ceremonias de S.S. Benedicto XVI, ha pedido la reforma de la reforma litúrgica, tal como anuncia nuestro periódico.
- el mismo día, en Osimo, el Cardenal Castrillón Hoyos celebró Solemne Pontifical por el Usus Antiquior.


- ayer, el Cardenal Antonio Cañizares Llovera, Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos celebró, igualmente, Solemne Pontifical por el Usus Antiquior en la Archibasílica de San Juan de Letrán.

El Papa expresa siempre que tiene oportunidad, en sus catequesis y homilías, la importancia de la Liturgia en la vida de la Iglesia. La más reciente en la homilía de la Misa del Gallo, la más importante – a mi modesto modo de ver – la catequesis relacionada con la reforma de Cluny. No está haciendo otra cosa que ejecutar lo que ya había expresado por su escrito en su libro El Espíritu de la Liturgia.
Como sintetiza el Catecismo:
1124 La fe de la Iglesia es anterior a la fe del fiel, el cual es invitado a adherirse a ella. Cuando la Iglesia celebra los sacramentos confiesa la fe recibida de los Apóstoles, de ahí el antiguo adagio: “Lex orandi, lex credendi” ("La ley de la oración es la ley de la fe") (o: “legem credendi lex statuat supplicandi” ["La ley de la oración determine la ley de la fe"], según Próspero de Aquitania, siglo V, ep. 217). La ley de la oración es la ley de la fe, la Iglesia cree como ora. La Liturgia es un elemento constitutivo de la Tradición santa y viva (cf. DV 8).
1125 Por eso ningún rito sacramental puede ser modificado o manipulado a voluntad del ministro o de la comunidad. Incluso la suprema autoridad de la Iglesia no puede cambiar la liturgia a su arbitrio, sino solamente en virtud del servicio de la fe y en el respeto religioso al misterio de la liturgia.
La relación entre la oración y la fe es tan grande, que la modificación de la primera conlleva la de la segunda y viceversa. La degradación litúrgica y la crisis de fe están relacionadas sin ninguna duda. Y el Papa está reformando la Iglesia a través de la renovación litúrgica.
¿Y qué pasa en España? Pues nada.
Nuestros Obispos, con una visión restrictiva del Motu Proprio, están volcados en una batalla de incierto resultado, como si la reforma de la sociedad se fuese a conseguir a golpe de manifestación, cuando precisamente el único que saldrá beneficiado de todo esto es el PP, el partido de la no izquierda que se está aprovechando de todo esto.
Sin embargo, tenemos armas poderosas que Dios ha puesto en nuestras manos: los sacramentos y la oración.
Los sacramentos porque, como dice el Catecismo:
son signos eficaces de la gracia, instituidos por Cristo y confiados a la Iglesia por los cuales nos es dispensada la vida divina. Los ritos visibles bajo los cuales los sacramentos son celebrados significan y realizan las gracias propias de cada sacramento. Dan fruto en quienes los reciben con las disposiciones requeridas (CIC 1131)

Y la oración porque:
es la elevación del alma hacia Dios o la petición a Dios de bienes convenientes (CIC 2590).
y tal como dice el Señor:
¿Qué padre hay entre vosotros que, si su hijo le pide un pez, en lugar de un pez le da una culebra; o, si pide un huevo, le da un escorpión? Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan!» (Lc 11, 11-13)
San Juan de Ávila vio una de las causas de los males que azotaban la cristiandad en los tiempos que le tocó vivir, en el retraimiento de los sacramentos:
También faltó al pueblo el uso de otra arma, y la más principal , la cual es el recibir el cuerpo de nuestro Señor Jesucristo, cuyo efecto, como dice San Cipriano, es ser tutela del ánima en sus peligros, y no sólo no armaban al pueblo con las armas ya dichas, mas aun desarmaban a los que se querían armar, contradiciendo grandemente a los que estas tales buenas obras querían hacer; tornándose los púlpitos y los confesionarios, que son lugares para incitar a toda virtud y aparejos de ella para consuelo de las ánimas que las quieren seguir, en lugares de tibieza y contradicción de los buenos apagando el espíritu y fuego que el Señor enviaba en el corazón de sus ovejas
Causa y remedios de las herejías. Memorial Segundo al Concilio de Trento. Obras Completas de San Juan de Ávila. Tomo II, p. 541. BAC
¿La Iglesia del siglo XVI o la del siglo XXI?
El Maestro Ávila, ante dicha situación, urgió a la renovación cristiana. Y eso es lo que está haciendo el Romano Pontífice a través de la Liturgia, ya que, tal como dijo en la homilía de Nochebuena citando a Orígenes:
«si yo tuviera la gracia de ver como vio Pablo, podría ahora (durante la Liturgia) contemplar un gran ejército de Ángeles (cf. In Lc 23,9)».
Y mientras en Roma, en el mundo, la reforma de Benedicto avanza, lenta pero imparable, en España tenemos que seguir aguantando el lamentable y penoso artículo del Director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Liturgia, Juan María Canals, cmf.
¡Señor ven pronto!

TOMADO DE:
 
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