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sexta-feira, 9 de novembro de 2012

El Sacrificio de la Misa, el de la Cena, y el de la Cruz son, en cuanto a la sustancia, un solo y mismo sacrificio.

 
Qué es la Misa.La santa Misa es el Sacrificio en el cual se ofrece y se inmola incruentamente Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, bajo las especies del pan y del vino, por ministerio del Sacedote-celebrante; para reconocer el supremos dominio de Dios y aplicarnos a nosotros las satisfacciones y méritos de su Pasión y Muerte.El Sacrificio de la Misa, el de la Cena, y el de la Cruz son, en cuanto a la sustancia, un solo y mismo sacrificio. La diferencia entre los tres proviene del modo diferente con que en cada uno de ellos se ofrece. En efecto: en la Cena Jesucristo se inmoló mística y personalmente, sin derramamiento de sangre, en estado todavía mortal y anunciando su próxima muerte; mientras que en la Misa se inmola también místicamente y sin derramamiento de sangre, pero por ministerio del sacerdote, y en estado inmortal y glorioso, y recordando la muerte ya acaecida; en tanto que, en la Cruz, Jesucristo se inmoló de un modo real, visible, con derramamiento de sangre y personalmente, y una vez para siempre. Ademas: en la Cruz Jesucristo se inmoló para merecer y satisfacer por nosotros mientras que en la Cena y en la Misa lo hace para aplicarnos aquellos méritos y satisfacciones. De modo que, al asistir el cristiano a la Misa, es como si asistiera simultáneamente a ella, a la Cena y a la Muerte de Cristo.

Fines de la Misa.La Misa se ofrece para cuatro grandes fines:
1. para dar a Dios el culto supremo de adoración;
2. para agradecerle todos sus inmensos beneficios;
3. para pedirle todos los bienes espirituales y temporales;
4. para satisfacerle por todos nuestros pecados.
Cuando se asiste, pues, a Misa, se deben tener en cuenta estos cuatro grandes fines o intenciones generales, a los cuales cada uno puede añadir otros particulares. Por eso la Misa llena todas las necesidades y satisface todas las aspiraciones del alma y resume en sí toda la esencia de la Religión.

Valor de la Misa.El valor de la Misa, en cuanto a su suficiencia, es infinito, tanto en la extensión como en la intensidad, y ello a causa de la dignidad del Pontífice y de la Hostia, que es el mismo Jesucristo. Por consiguiente, la Misa es por sí misma suficiente para borrar los crímines de todos los hombres, para satisfacer por todas las deudas y para alcanzar de Dios todos los bienes espirituales y materiales, en relación a la salvación. En cuanto a su eficacia práctica, el valor "latréutico" (o de adoración) y el valor "eucarístico" (o de acción de gracias) de la Misa es también infinito, ya que una sola Misa procura a Dios una gloria que sobrepuja a todas las alabanzas de todas las criaturas visibles e invisibles; empero la eficacia impetratoria y satisfactoria de la Misa, es, de suyo, finita y limitada, y proporcionada a nuestra capacidad y disposiciones.