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terça-feira, 15 de julho de 2014

La gran crisis que sufre la Iglesia es que las cosas que son sagradas en sí mismas no son percibidas como tal por los fieles -y, en algunos casos, por la propia jerarquía-, esto es, se han profanizado en muchas mentes. Esto significa que se ha perdido de vista su carácter divino; por tanto, se ven como cosa humanas y como tal se tratan.

Desacralización y secularización : La gran crisis que sufre la Iglesia es que las cosas que son sagradas en sí mismas no son percibidas como tal por los fieles -y, en algunos casos, por la propia jerarquía-, esto es, se han profanizado en muchas mentes. Esto significa que se ha perdido de vista su carácter divino; por tanto, se ven como cosa humanas y como tal se tratan. Uno de los orígenes de este gravísimo mal está en no revestir, adornar y/o presentar las cosas sagradas con la solemnidad debida. Un sacerdote sin hábito talar, la carencia de solemnidad en la Santa Misa, la ausencia de genuflexiones al pasar delante del Santísimo Sacramento, etc. lleva necesariamente a una profanización de las cosas sagradas en la mente de las personas, con el resultado de la pérdida de la práctica religiosa y, en muchos casos, de la misma fe.



Hemos realizado un pequeño ensayo para analizar, desde una perspectiva sociológica, una de las causas del descenso de la práctica religiosa así como de la secularización creciente de la sociedad. Este estudio se basa en el interaccionismo simbólico.
Interaccionismo simbólico
La teoría del interaccionismo simbólico afirma que los seres humanos actuamos con las cosas y las personas en función de los significados que les atribuimos. Una misma mujer puede ser madre, hija, esposa, funcionaria, policía, etc. y nuestro comportamiento variará respecto cada caso. Así pues, nos comportamos con las cosas en función del significado que tenga para nosotros. Esto es de gran importancia en el ámbito de la Iglesia, pues las cosas propias de la Iglesia son sagradas, es decir, tienen carácter divino: la doctrina que enseña la Iglesia es la doctrina de Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre; los sacramentos fueron instituidos por Cristo y mediante ellos suministra su gracia; la misma Iglesia fue fundada jerárquicamente por Nuestro Señor y Él es su cabeza.
La gran crisis que sufre la Iglesia es que las cosas que son sagradas en sí mismas no son percibidas como tal por los fieles -y, en algunos casos, por la propia jerarquía-, esto es, se han profanizado en muchas mentes. Esto significa que se ha perdido de vista su carácter divino; por tanto, se ven como cosa humanas y como tal se tratan. Uno de los orígenes de este gravísimo mal está en no revestir, adornar y/o presentar las cosas sagradas con la solemnidad debida. Un sacerdote sin hábito talar, la carencia de solemnidad en la Santa Misa, la ausencia de genuflexiones al pasar delante del Santísimo Sacramento, etc. lleva necesariamente a una profanización de las cosas sagradas en la mente de las personas, con el resultado de la pérdida de la práctica religiosa y, en muchos casos, de la misma fe.
Por otro lado, la teoría del interaccionismo simbólico afirma que los significados con los que interactuamos con las cosas no son individuales sino sociales; se aprenden por la interacción social y el conjunto de significados compartidos forman la cultura. Resulta claro que la pérdida de la concepción de lo sagrado dentro de la propia Iglesia, que lleva a la pérdida de la práctica religiosa, se transmite al exterior, favoreciendo el crecimiento de una sociedad y una cultura completamente profana, naturalista, que deriva rápidamente hacia formas de neopaganismo, neopanteísmo, espiritualidad new age, etc.Contina a ler...