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quinta-feira, 27 de agosto de 2009

El secretario de la Pontificia Academia de Teología considera necesario que el Papa aclare los puntos oscuros del Vaticano II

27/08/09 El secretario de la Pontificia Academia de Teología y director de la revista de Teología Divinitas, monseñor Brunero Gherardini (en la foto), ha pedido recientemente al Santo Padre Benedicto XVI que clarifique definitivamente los aspectos oscuros del Sínodo Vaticano II. La tesis la desarrolla en su último libro Concilio Vaticano II: Una discusión abierta, prologado por el arzobispo Malcom Ranjith, antiguo secretario de la Congregación para el Culto Divino.

En él afirma que el Santo Padre debería hacer uso del ejercicio vigilante y responsable de su ministerio como Sucesor de Pedro. Gherardini afirma que el espíritu sobrenatural está presente en el Concilio Vaticano II, gracias a su profesión de Fe de las grandes verdades teológicas; no obstante aboga por una clarificación definitiva de todos los contenidos del Concilio. La voz del que es uno de los canónigos de la Basílica del Vaticano en Roma, se une a otras de reconocido prestigio que pululan por el orbe católico y que se están levantado cada vez con más fuerza en este sentido.

De hecho, monseñor Gherardini propone una acción papal que iría en la línea del omnia reparare (repararlo todo) y que podría ser realizada "por medio de un gran documento magisterial que sería recordado por la Historia como un signo y un testimonio del ejercicio vigilante y responsable de su ministerio como sucesor de Pedro".

Y se despacha a gusto en relación al Sínodo ecuménico: "Si alguien me preguntase si el modernismo finalmente entró en la misma estructura de los documentos del Concilio, al punto de que los mismos padres estuvieran infectados por él, mi respuesta sería sí y no. No, porque el espíritu sobrenatural no está ausente del Concilio, gracias a su abierta profesión de fe en la Trinidad, en la Encarnación, en la redención universal del Logos, junto con la profunda convicción del llamado universal a la santidad, la aceptación y la fe en el efecto santificador de los sacramentos, su consideración particularmente elevada del culto litúrgico y eucarístico, el rol santificador de la Iglesia y una devoción teológicamente nutrida a María. Pero mi respuesta es también sí, porque pueden encontrarse ideas modernistas en varios documentos del Concilio, notablemente en Gaudium et Spes, y porque un grupo de pocos pero prominentes padres conciliares eran abiertamente favorables a los antiguos y a los nuevos modernistas. Ellos deseaban tener una Iglesia en peregrinación hacia la Verdad, como cualquier otro peregrino, un amigo y un aliado de todo investigador, aprobando incluso en el área de los estudios sacros, la misma metodología crítica aplicable a las demás ciencias. En breve, su Iglesia era un tipo de laboratorio de investigación, en lugar de ser una dispensadora de Verdades de lo alto".
fonte:sector católico